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martes, 19 de septiembre de 2017
Yoga en casa para eliminar el estrés
Estás a sólo 5 posturas de eliminar el estrés, sentirte bien y aumentar
tu nivel de energía, vitalidad y bienestar... ¿Qué esperas?
miércoles, 16 de noviembre de 2016
Cómo liberar tensiones y aumentar la vitalidad con 3 baños naturales
Llega fin de año y sientes mucha tensión acumulada en tu cuerpo además de falta de energía, pero... no tienes tiempo para un relax, ¿verdad? No te preocupes te voy a revelar 3 baños naturales y súper simples que te permitirán incrementar la vitalidad, liberarte del estrés y mejorar el estado corporal general. ¡Dale play y descúbrelos!
martes, 10 de junio de 2014
Más ejercicio para una mayor autoestima
Cuando no estamos en forma estamos incómodos con nuestro cuerpo, el mismo nos está representando mal y poniendo de manifiesto que faltan fuerzas para atreverse al cambio y que existe una evidente falta de control interno. En este marco, animarse a dedicar un poco de tiempo, no sólo a nuestro cuerpo sino también a nuestra salud, y mantener la constancia hasta comenzar a ver los resultados, ayudará a ver que nuestro cuerpo no es un obstáculo y que puede servir como manifestación de la fuerza y de la voluntad internas, convirtiéndose en un auténtico reflejo de vitalidad y empeño. Todos estos aspectos positivos contribuyen a elevar notablemente la autoestima y nos ayudan a valorar nuestras capacidades físicas y mentales.
Trabajar el cuerpo para vivir mejor
A medida que se modifica el concepto sobre nuestra imagen corporal , también crecen las expectativas con respecto a nosotros mismos y a nuestros objetivos. Es decir que a partir de un cambio externo, existen más posibilidades de darnos cuenta de que podemos obtener más cosas de las que tenemos, y más allá del aspecto material. Comenzamos a sentir la sensación de tener el control sobre nuestra propia vida y a ver que es posible modificar tal o cual situación. Por lo tanto tenemos más energías para encarar una búsqueda laboral, pedir un aumento de salario o retomar algún estudio que hemos dejado de lado.
Los efectos psicológicos del entrenamiento físico actúan en nosotros de una forma casi mágica: demuestran que es posible conquistar el propio cuerpo y que es posible hacer lo mismo con la vida personal. Asimismo, la actividad física modifica positivamente la manera de relacionarnos con los demás y, por lo tanto, podemos conseguir vínculos más sólidos en los que podamos interactuar con total comodidad. Todos estos cambios internos, sin dudas abren las puertas a mejores oportunidades personales, debido a que aprendemos a relacionarnos con los demás, con nosotros mismos y con nuestro entorno de manera positiva y optimista.
Combatir el estrés y vivir más
Las preocupaciones, el estrés y las tensiones cotidianas se acumulan paulatinamente en diferentes lugares del cuerpo y de la mente, manifestándose en forma de pensamientos negativos, ideas irracionales, contracturas, dolores musculares, dolor de espalda y otras afecciones que nos molestan, y que además nos absorben una valiosa energía.
En cambio, cuando dedicamos unos minutos diarios a nosotros, dejamos de lado el estrés y cultivamos una actitud diferente frente a los problemas. Pues la ejercitación física es en sí misma una forma de liberar tensiones y nos ofrece la posibilidad de detener parcialmente los pensamientos, ya que nos obliga a concentrar todo nuestro esfuerzo físico y mental sobre los ejercicios. Por otra parte, la reacción química que se produce, a través de la liberación de endorfinas, nos provee una sensación de bienestar tanto psíquica como física.
Por otra parte, el entrenamiento físico adecuado nos permite desarrollar y modelar los músculos caídos, mejorando nuestro tono muscular y nuestra imagen corporal total. Si a esto le añadimos el aumento de la energía, la densidad ósea y la mejora en la postura, obtenemos un cuerpo revitalizado y atractivo. Así, podemos conservarnos jóvenes y saludables por más tiempo, con una fuerza y un poder interior ampliamente positivo.
miércoles, 4 de junio de 2014
Comida y estrés: La incompatibilidad de la nutrición
Es cierto que procurarse una dieta variada y rica en todos los nutrientes que el organismo necesita, es la base de la salud y el bienestar. Sin embargo existen variables que inciden directamente en el proceso de nutrirnos satisfactoriamente, y están asociados con cuestiones más psicológicas que alimenticias. Por eso es importante atender ciertas señales de alerta que pueden darse en el momento de comer. Está demostrado que comer sin estrés ni ansiedad favorece una óptima digestión, de manera que puedan aprovecharse todos los nutrientes que aporta la comida que ingerimos. También el lugar y el modo que elegimos para comer es importante; no es lo mismo comer parado o apretado y a las apuradas, que comer sentados en un ambiente sereno. Los gastroenterólogos —médicos especialistas en el aparato digestivo— sugieren que jamás se debe comer viendo televisión, o discutiendo. Estamos tan habituados a resolver el tema de la comida como podemos, que casi ni nos percatamos de este aspecto. Sin embargo después vienen los problemas, que hacen que la comida parezca la causante cuando en realidad no lo es. Para comprender este aspecto utilizo siempre una frase: “comer un chocolate tranquilo y feliz es mejor para el cuerpo que comer una ensalada estresado y nervioso… entonces, ¿qué es lo importante?”.
La clave está entonces en encontrar siempre el momento propicio para comer, libre de tensiones y estrés, y el lugar más cómodo de manera que podamos estar relajados. Sentarse a la mesa ya dejo de ser una cuestión social, es una cuestión de salud. Si no hacemos una “pausa” cada vez que comemos, pues es probable que ese tiempo sea mal invertido. Pues luego deberemos atender todas las consecuencias que se derivan de comer estresado e incómodo. Al comer necesitamos sólo concentrarnos en la comida e inundar la mente con pensamientos agradables, dejando de lado todo lo que nos genera ansiedad. Este relax es importante para aprender que la alimentación no es un aspecto menor en la vida. Un estado de máximo bienestar es algo que todos podemos alcanzar, pero para ello hay que actuar en consecuencia para que así suceda.
jueves, 15 de mayo de 2014
Dos técnicas para eliminar "estrés"
Descanso visual
Siéntate ante una mesa en la que hayas apilado suficientes libros como para que, al apoyar en ellos los codos y taparte los ojos con las palmas de las manos, quedes ubicado de tal manera que tu cabeza permanezca erguida. Ahora frótate las manos vigorosamente, hasta que sienta las palmas calientes, apoya los codos en los libros o cojines que tienes enfrente y coloca las palmas de las manos en forma de copa sobre sus ojos, con los dedos cruzados sobre la frente, de manera que las partes huecas de las manos se posen sobre los párpados. Así la vista descansa y la mente se relaja.
Distensión muscular en pies
Apoyado en un pie, levanta del suelo el otro y sacúdelo flojamente, desde el tobillo hacia abajo. No sacudas la pierna, sino solamente el pie. Luego cambia el peso del cuerpo y repite el ejercicio con el otro pie. Este ejercicio, muy bueno para calentar los pies fríos, debe realizarse con los pies descalzos.
Antes de conciliar el sueño y cuando tus pies estén hinchados y cansados, reclínate boca arriba en una superficie dura y apoya los pies contra una pared, puerta o mueble tan altos como pueda. Deja los brazos al lado del cuerpo, cierra los ojos y respira profundamente. Este ejercicio también está indicado para personas que sufren de várices y es muy bueno para eliminar el estrés acumulado durante el día; de esta forma puedes obtener un mejor descanso nocturno.
miércoles, 16 de abril de 2014
Yoga: Cómo conseguir una óptima relajación
Para
entender el proceso de relajación es necesario conocer los mecanismos que
producen el efecto contrario, o sea, la tensión. Toda contracción muscular o
tensión supone una afluencia de la energía enviada consciente o
inconscientemente hacia el músculo que contraemos. Así, podemos decir que un
músculo contracturado es un músculo cargado de tensión, en proporción a la
energía que vibra en dicho músculo. Para relajarnos debemos proceder de forma
opuesta, es decir, regresar la energía hacia el cerebro, de donde provino, y
así recorrer el camino a través de la columna. Este mismo proceso es el que
define a la “relajación”. Relajar no es más que desalojar la energía que
poseemos en forma de tensión, alojada en una parte o todo el cuerpo, para que
vuelva a su lugar, a los centros de energía de la espina dorsal y el cerebro.
La relajación paso a paso
Para
lograr el éxito en la práctica de la relajación debemos disciplinar la mente,
aquietar los pensamientos y por consiguiente, armonizar nuestra respiración y
nuestra circulación. Comprender el estrecho vínculo que existe entre la
respiración, las energías y la mente, es imprescindible para alcanzar un estado
de relajación completo y efectivo.
En una
situación de relativa serenidad, se registra una modificación de nuestras
pautas mentales; de esa forma podemos librarnos de los factores que inducen a
la mente a dar incesantes vueltas, casi involuntarias, alrededor de inquietudes
o ideas negativas que pueden llegar a dañar nuestra salud. Para encontrar la
serenidad y la relajación existen varias técnicas, aunque una de las más
simples consiste en cuatro pasos básicos:
• Estar en un ambiente tranquilo y
musicalizado.
• Relajar
concientemente los músculos del cuerpo, con una orden mental (la mente ordena y
el cuerpo responde).
• Concentrarse
en una estratagema mental, por ejemplo como observador de la propia
respiración.
• Adoptar
una actitud pasiva con respecto a las distracciones mentales.
Una vez
que conseguimos la disciplina, podemos sumar a la relajación otros aspectos
complementarios: respiración correcta y profunda, posturas corporales adecuadas
y técnicas de auto-conocimiento. Así, con el tiempo lograremos mejorar nuestra
calidad de vida física y mental, promoviendo la paz interior y el equilibrio
emocional.
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ansiedad,
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Yoga
viernes, 14 de marzo de 2014
Cómo mejorar la capacidad mental y revitalizar el cerebro
Una
excelente propuesta consiste en combinar nuestro trabajo (o cualquier otra
obligación cotidiana) con juegos, actividades físicas y reuniones sociales con
amigos y familiares. La idea principal es abandonar el esquema rutinario y
arriesgarse a hacer cosas diferentes todos los días. De esta manera, la mente
no tiene posibilidad de agobiarse, por el contrario, el cerebro fortalece todas
sus capacidades. Pequeños juegos (dados, naipes, acertijos y puzzles) pueden
ayudar a contrarrestar largas horas de atención, centradas generalmente en
actividades monótonas y estresantes. No podemos dejar de trabajar, pero tampoco
podemos dejar de jugar, sino la mente se satura. Lo mismo puede hacerse con las
actividades familiares, incorporando juegos que involucren tanto a la pareja
como a los hijos.
Alimentos y actividades para un cerebro despierto
Alimentos y actividades para un cerebro despierto
Si
deseamos conservar una mente despierta, es importante cuidar nuestra
alimentación. Pues los nutrientes también tienen sus efectos sobre el cerebro,
uno de los órganos más importantes del cuerpo. Comer frutas y verduras frescas
constituye un aporte indispensable de vitaminas y minerales para mantener un
excelente funcionamiento intelectual. Además es esencial aportar antioxidantes
al cuerpo a través de los alimentos, ya que estas sustancias neutralizan los
efectos de los radicales libres (compuestos tóxicos que se liberan por el
organismo cuando trabajan las neuronas). En este sentido, el consumo de
alimentos “rojos” promueve un óptimo estado de salud mental. Las frutas y
hortalizas rojas (y de color naranja) son una fuente increíble de antioxidante
betacaroteno, además de aportar cierta cantidad de vitamina C y E.
Por
otro lado, las actividades físicas y deportivas son imprescindibles para
despejar la mente e incrementar la creatividad. Cualquier actividad realizada
con placer nos distrae de los problemas y preocupaciones cotidianas, además de
modificar positivamente nuestro estado de ánimo. Los efectos que le confiere el
ejercicio físico a nuestra salud mental son increíbles: por un lado disminuye
la producción de tensiones y la reemplaza por un sentimiento de bienestar y
plenitud; y por el otro, proporciona una mayor energía para enfrentar con éxito
las situaciones potencialmente estresantes.
Lo que debes saber sobre la "fatiga mental"
El
problema principal por la falta de atención o memorización se genera con la
distracción mental. Por ejemplo, nuestra mente se distrae y se agota cuando
ponemos toda la atención al servicio de las preocupaciones cotidianas. Cuando
nos imponemos innumerables obligaciones todos los días sin una adecuada
organización, terminamos sin darnos cuenta por producir la indeseada saturación
de la atención. Asimismo, las formas de vida estrictamente rutinarias (hacer
siempre lo mismo) influyen negativamente sobre la actividad cerebral y
desembocan necesariamente en un “agotamiento mental”.
Situaciones que perjudican la “atención mental”
Existen
innumerables situaciones o momentos que promueven la “saturación mental”
acentuando la sensación de que nuestro cerebro no da más. Lamentablemente, el
estilo de vida actual no contribuye a la recreación de nuestro cerebro y lo
somete cada vez más a obligaciones y responsabilidades que no puede cumplir,
desencadenando así estados de estrés mental. Podemos pensar varias cosas casi
simultáneamente, pero la atención está sólo en una de ellas. Cuando existen
inquietudes, vacilaciones o estados de ansiedad, la atención comienza a ser
dominada por el estrés y la memoria comienza por jugarnos una mala pasada. Tal
es así, que podemos leer un libro, y al terminar un capítulo, ni darnos cuenta
de lo que acabamos de leer. Esta situación es un claro síntoma de que nuestra
mente necesita un respiro.
Por
otra parte, los momentos que exigen una prolongada atención suelen
transformarse en los responsables del agotamiento mental. Cuando uno permanece
mucho tiempo con la atención puesta en un solo tema (como sucede en las
conferencias o las clases universitarias), se hace necesario contar con un
recreo que le permita a nuestra mente distenderse por un momento. De esta
forma, el cerebro tiene la capacidad de recuperarse y asimilar con éxito todos
los datos o conocimientos nuevos que recibe. Lo mismo sucede con el estudio, es
mucho más productivo establecer un proceso de estudio que nos permita
desconcentrarnos cada una o dos horas, que estudiar 10 o 12 horas seguidas sin
parar. Pues llega un momento en que el cerebro no quiere saber nada más. Por
ejemplo, si se combinara el estudio con algo lúdico, el cansancio mental y la
saturación de la atención no existirían.
Síntomas de un inminente "estrés"
•
Espasmos esofágicos y/o gástricos.
• Mareos,
náuseas y/o acidez estomacal.
•
Dolores de cabeza, dolor de pecho, cuello y/o espalda.
•
Fatiga, angustia, depresión e insomnio.
•
Estreñimiento o diarrea.
•
Pérdida de memoria.
•
Micciones frecuentes y sudoración excesiva (más de lo normal).
•
Ansiedad y/o carácter irritable.
Mujeres: Más fortaleza y menos estrés
Existen
diferencias sustanciales entre hombre y mujer, vinculadas a su capacidad de
responder a los desafíos de la vida. La mujer tiene mejor respuesta al estrés
del nacimiento y registra el menor índice de mortalidad infantil, es más
longeva y mantiene por más tiempo sus capacidades activas (vista, oído
memoria), posee mejor irrigación cerebral en la ancianidad y preserva por más
tiempo el uso de sus miembros. Estudios realizados sobre la constitución del
cerebro, permiten profundizar en la comprensión de ciertas actitudes propias de
cada sexo. En el femenino predomina el hemisferio izquierdo, cuyas funciones
características se refieren al lenguaje, la lógica y los procesos abstractos,
lo que explica que las mujeres comiencen a hablar antes que los varones y
enfrenten el estrés de una manera más racional y explícita.
Los
lapsos prolongados de estrés requieren de ciertas condiciones para superarlos
sin secuelas negativas, pues en estas circunstancias se contraen los vasos
sanguíneos superficiales que dan calor a manos y pies, aumenta la sudoración
(lo que enfría el cuerpo) y el apetito tiende a reducirse haciendo necesario
contar con una fuente alternativa de energía. En este sentido, la mujer tiene
mayor proporción de grasa con respecto al músculo que los hombres, tiene mejor
protección contra el frío y libera mas lentamente la energía.
Otro
aspecto importante está relacionado con el control de la agresividad. A partir
de los dieciocho meses de edad, las niñas adquieren mayor dominio sobre sus
impulsos que los varones, lo cual, unido a su avanzado manejo de la expresión
verbal, les permite elaborar mejores estrategias para hacer frente a las
situaciones de estrés.
jueves, 13 de marzo de 2014
Actitud constructiva para evitar la depresión
Así, es
estrés se define como la reacción de un organismo vital ante demandas internas
y/o externas que opera a través de un mecanismo que nos pone en alerta ante
situaciones a resolver y nos otorga el impulso para enfrentarlas. Además, el
estrés es muy subjetivo y por eso no se puede generalizar, ya que la forma de
reacción varía de acuerdo a la personalidad de cada individuo. De la mayor o
menor predisposición, actitud y capacidad de cada uno dependerá que el
resultado final sea un aprendizaje constructivo o se convierta en una situación
estresante. A veces una persona puede entrar en crisis por un pequeño
acontecimiento doméstico y otras veces, un gran evento como la pérdida de un
ser querido, se transforma en disparador que imprime un giro positivo a la
existencia.
De la crisis al estrés
Las
causas de una situación de estrés o crisis no se refieren sólo a hechos
presentes, vivencias del pasado o la proyección de acontecimientos futuros.
También pueden incidir las relaciones personales, familiares y sociales
independientemente del momento donde se desarrollen. En algunos casos, una
situación cotidiana y rutinaria puede generar un episodio de estrés en
individuos con una personalidad débil o un carácter inestable. Al no poder
sortear con éxito un problema, el cuerpo se manifiesta a través de un estado
patológico o de enfermedad. De esa forma, las consecuencias del estrés
patológico pueden ser pasajeras o instalarse por largos períodos de tiempo,
afectando tanto la estructura física (indigestiones, contracturas, etc.) como psicológica
(depresión, ansiedad, etc.).
Por
otro lado, si el estrés es breve y además positivo, corno ocurre en una
relación amorosa o en los eventos deportivos, se experimenta una sensación de
euforia estimulada por la propia actividad, la cual una vez concluida
voluntariamente otorga al cuerpo la posibilidad de descansar y reponerse. En
cambio, cuando el individuo pierde el control sobre la actividad y se prolonga
en el tiempo, no permitiendo que su cuerpo y mente reposen, comienzan a
aparecer síntomas de una posible enfermedad orgánica y/o mental.
Estrés: Un fenómeno de todos los tiempos...
Para
afrontar estos inconvenientes, el hombre contó con mecanismos propios,
incorporados en su cuerpo y su conciencia, que le permitieron superarlos y
continuar exitosamente el proceso evolutivo de la especie. Si bien es cierto
que en la actualidad se han eliminado los factores de la vida primitiva y salvaje,
el avance cultural y tecnológico provocaron nuevas situaciones, aún más
complejas que las iniciales y altamente amenazantes para la integridad de toda
forma de vida. Asimismo, aún compartimos con nuestros antepasados un mecanismo
de respuesta a todos los factores existenciales críticos: ni más ni menos que
el “estrés”.
Factores críticos que provocan estrés
Se
denomina “factores críticos” a las situaciones que provocan una "reacción
de estrés"; si se multiplican y nuestra capacidad de respuesta se limita,
existe mayor riesgo de desarrollar lo que se conoce como estrés patológico (un
estado de enfermedad física y/o mental). Entre los diversos factores críticos,
pueden enumerarse:
•
Muerte de seres queridos.
•
Cambios importantes o pérdida de la actividad laboral.
•
Violencia doméstica o social.
• Abuso
sexual.
•
Dificultades económicas y/o financieras.
•
Traumatismos o lesiones físicas.
• Grave
enfermedad, propia o de seres queridos.
•
Privación de la libertad, víctima de hechos delictivos.
•
Infidelidad, divorcio o separación de la pareja.
•
Violencia represiva.
•
Hecatombes naturales, sociales o políticas.
•
Acontecimientos trascendentes (inversiones, exámenes, viajes, etc. )
Frente
a una situación de crisis o un hecho doloroso, es prácticamente inevitable una
respuesta condicionada por el estado emocional de quien la vive. Sin embargo,
una “actitud constructiva” que comprenda la dimensión de los hechos, pero a la
vez asuma la continuidad de la vida, es una herramienta imprescindible para
evitar un estado de estrés nocivo.
jueves, 6 de marzo de 2014
Relajación muscular: Una forma de liberar tensiones
En la
actualidad, muchos médicos y terapeutas consideran que las tensiones
emocionales prolongadas desempeñan un papel importante en el origen de
trastornos tales como presión sanguínea alta, úlcera péptica, jaqueca, y
dolores articulares y musculares. Para evitarlas y liberarse del estrés, se han
propuesto alternativas saludables como el ejercicio físico regular y moderado.
A través de determinados movimientos se puede tratar de disminuir esos
sentimientos negativos que alteran todo el organismo. Y así como el ejercicio
ha resultado inmensamente terapéutico para mucha gente, estudios llevados a
cabo indican que los programas personalizados y controlados de entrenamiento de
la flexibilidad (stretching) pueden ser igualmente beneficiosos.
Relajarse para vivir mejor
Una de
las ventajas más importantes de un programa de flexibilidad o stretching es el
estímulo de la relajación. Desde el punto de vista fisiológico, la relajación
puede considerarse como el cese de tensión muscular. En el organismo humano,
altos niveles de tensión muscular se manifiestan de forma negativa: disminuye
la percepción sensorial y aumenta la presión sanguínea. También se malgasta
energía, ya que un músculo contraído requiere más energía que un músculo
relajado.
Además,
en los músculos tensos se reduce el suministro de sangre, es decir, falta
oxígeno y sustancias nutritivas esenciales. Este proceso genera la formación de
residuos tóxicos que se acumulan en las células, predisponiendo el cuerpo a la
fatiga y el dolor muscular. Por el contrario, un músculo relajado es menos
susceptible a éstas y muchas otras dolencias.
A nivel de flexibilidad, cuando un músculo
permanece parcialmente contraído, se desarrolla un estado anormal de
contracción prolongada denominado “contractura”. La contractura y la tensión muscular crónica no sólo acortan el
músculo, sino que también lo hacen menos elástico, fuerte y capaz de absorber
el impacto y el estrés de diversos tipos de movimiento. Finalmente, este tipo
de trastorno requiere de la intervención de un médico, quien prescribe en general
algún analgésico y antiinflamatorio. La mayoría de los remedios apropiados para
semejante desarreglo tienen como objetivo facilitar la relajación muscular,
practicándose a continuación algún tipo de estiramiento. Sin embargo, a largo
plazo los ejercicios de estiramiento son más efectivos que la medicación, y sus
efectos se extienden más allá de la disolución de la contractura muscular. Aún
más, los mismos ejercicios sirven para prevenir futuras tensiones musculares y
conservan al cuerpo en un óptimo estado de salud.
viernes, 21 de febrero de 2014
Firmeza y convicción: Dos armas contra la debilidad
Actuar
con firmeza no implica necesariamente mostrar una actitud agresiva ni dejar de
prestar atención a las necesidades de los demás. Más aún, las personas con
actitudes firmes pueden enfrentarse a las circunstancias de una manera
relajada, evitar los malentendidos e impedir que les convenzan para proceder en
contra de sus convicciones. Para vivir sin conflictos mentales, es preciso
aprender a dar respuestas afirmativas o negativas sin titubeos. Por ejemplo, si
en tu jefe te pide que te quedes a trabajar fuera de hora, y consideras que es
injusto, pues debes planteárselo y decirle “no” de manera firme y contundente.
El secreto consiste en aprender a negarte de una manera calmada y razonable,
sin violar los derechos de los demás.
El camino hacia una nueva personalidad
Para
construir una personalidad firme necesitas aprender algunas técnicas que te
permitirán enfrentarte a situaciones cotidianas en las que desees expresar tus
derechos. Está demostrado que repetir continuamente una frase durante todo el
día condiciona nuestra manera de pensar y proceder. Por eso, es muy efectivo
repetir con frecuencia y completamente relajado la siguiente frase: “no, hoy no
puedo hacer lo que me pides”. Recuerda que si se presenta una situación en la
que estás convencido de que no debes hacer tal o cual cosa, simplemente dices
no sin lamentarte ni dar explicaciones para justificar tu respuesta. Prescinde
siempre de todo tipo de presión y no discutas; es muy bueno para tu salud
mental darle cortes definitivos a las cosas y sin dar vueltas.
Asimismo,
necesitas expresar tus ideas, deseos y necesidades con suma claridad. Si eres
claro y coherente en tu comunicación con los demás, puedes conseguir todo lo
que te propongas. Lo mismo sucede cuando alguien te transmite algo; de ser
necesario pide una aclaración y asegúrate de que has ofrecido y recibido
instrucciones claras y específicas.
Por
otra parte, el hecho de admitir un error, aceptar una crítica, o estar
dispuesto a cambiar algo que no está bien, te permite respetarte a ti mismo y
demuestra que tienes la suficiente seguridad como para asumir la plena
responsabilidad de tu propio comportamiento. De esta forma puedes demostrar
firmeza pero sin necedad.
jueves, 20 de febrero de 2014
Cambio de actitud: La solución al estrés laboral
Por otra parte, el cambio mental debe complementarse con hábitos saludables
desde el punto de vista de la alimentación y el ejercicio físico. Consumir los
alimentos adecuados para combatir el estrés, como los antioxidantes. Los
alimentos más recomendados son: pan integral, pescado, frutos secos, yogur
descremado, todo tipo de frutas y verduras. Los hidratos de carbono siempre
tienen que incluirse en la dieta diaria, ya que proporcionan la energía
necesaria para soportar días arduos de trabajo. Los más característicos son los
cereales integrales (arroz, trigo, cebada y maíz) y las pastas. Asimismo, es
necesario hacer ejercicio, en especial respiratorio. Las actividades físicas
contribuyen para que la mente se olvide de los problemas y el cuerpo se relaje,
de manera que pueda retomar con energía las actividades laborales. El yoga, la
meditación y el tai chi son excelentes disciplinas para eliminar el estrés, al
igual que caminar, andar en bicicleta, practicar gimnasia aeróbica o natación.
Estímulo y motivación para la felicidad
laboral
Existen
dos tendencias respecto a la motivación en el trabajo. La
primera sugiere que sentimos un rechazo inherente hacia el trabajo y que
tendemos a evitar las responsabilidades, a carecer de ambición y a tener que
ser obligados a trabajar de forma eficiente. El punto de vista opuesto afirma que el
trabajo es tan natural como jugar o descansar, y que continuamente buscamos y
nos imponemos responsabilidades. Desde esta
perspectiva, la satisfacción es una recompensa suficiente y el potencial de
muchas personas está mal aprovechado. Aunque el incentivo económico, una
supervisión adecuada, las relaciones interpersonales y la situación laboral
desempeñan un papel importante, son los factores como el reconocimiento, la
responsabilidad y el éxito los que generan un mayor estímulo y motivación para
sentirse a gusto en el ámbito laboral.
Por el
contrario, los principales motivos para cambiar de trabajo son factores como el
sueldo, el cargo y las probabilidades de promoción. Sin embargo, a largo plazo,
el respeto hacia uno mismo, la autoestima y el buen rendimiento profesional son
los mejores factores de motivación profesionales. Sin ellos, el aspecto
económico empieza a perder sentido y se genera así un ámbito propicio para la
aparición de situaciones estresantes. Cuando una persona no consigue sentirse
plena en su trabajo, es posible que repercuta en su salud psico-física y
termine padeciendo algún tipo de estrés.
Estrés laboral: Un problema que puede evitarse
Sin
embargo, antes de modificar de plano una situación laboral, es preciso
determinar con claridad cuál puede ser el origen del problema. Entre los
principales factores, se encuentran:
• Problemas
propios del trabajo: situación laboral, lugar de trabajo, responsabilidades del
trabajo.
• Problemas
vinculados con la experiencia laboral: asensos, remuneraciones, despidos,
competencia con compañeros de trabajo.
• Problemas
organizativos: comunicación dentro del trabajo, tanto con superiores, iguales o
subordinados.
• Problemas
sociales dentro del trabajo: discriminación, diferencias de sexo o edad,
relaciones tensas con compañeros o superiores, poca valoración del trabajo.
El trabajo: Productor inevitable de estrés
Combatir
el estrés puede resultar algo complicado si el origen del problema depende
exclusivamente de factores que escapan del propio control de una determinada
situación desencadenante de estrés, como por ejemplo, la organización laboral.
En este sentido, quizá debas aceptar que como individuo puedes hacer poco; sin
embargo, si logras darle un enfoque global al problema, tal vez consigas
sortear un inminente estrés con éxito.
Si
crees que los problemas surgen de la organización más que de ti mismo, podrías
reunirte con tus compañeros de trabajo para hablar de la situación con el jefe,
buscar la ayuda de una organización profesional o buscar asesoramiento legal.
Por otra parte, está demostrado que algunos trabajos o profesiones son más
estresantes que otros, así que los problemas se relacionan más con la
naturaleza del trabajo que con la organización de la empresa. En términos
generales, los trabajos que normalmente se consideran más estresantes son:
médico, policía, profesor, asistente social, actor y publicista. Estos trabajos
son desempeñados en su mayoría por personas con una personalidad competitiva y
con espíritu de líder.
martes, 18 de febrero de 2014
Los mejores consejos para evitar discusiones
Apenas
percibas que se está generando una situación difícil, dile a la otra persona:
“tomémonos cinco minutos de descanso y luego continuamos con la charla”. Aunque
parezca una excusa rutinaria, estos cinco minutos pueden transformar una
inminente discusión en un evento positivo y beneficioso para todos los que
participan en la situación. Lo primero
que debes hacer es utilizar ese tiempo para buscar un lugar tranquilo y hacer
el siguiente ejercicio:
• Sentado
o acostado, respira lenta y profundamente durante unos minutos inhalando el
aire por la nariz y exhalándolo lentamente por la boca.
• Escribe
en un papel el motivo principal de la discusión. Puedes imprimir con letras
todo tu resentimiento y tus sentimientos de ira hacia la otra persona.
• Ahora,
pregúntate: ¿puedes ver el punto de vista de la otra persona? Si no es así,
toma dos sillas. Siéntate en una e imagina que la otra persona está sentada en
la otra. Dile con precisión y firmeza por qué estás tan enfadado. Ahora cambia
de silla e imagina que eres la otra persona. ¿Cuáles son sus razones para
sentirse enfadada? Permítete ponerte en su lugar y expresar sus quejas. Puedes
continuar cambiando de silla hasta que comprendas ambos lados de la cuestión.
Trata de aceptar que en discusión siempre hay dos puntos de vista, que no
necesariamente encuentran un punto fácil en común.
• Aunque
sigas estando en desacuerdo con esa persona al final de este período,
reconócele el derecho a expresar su opinión. Si resulta seguro hacerlo, quema
la hoja de papel que contiene tus quejas.
• Como
finalización del ejercicio, visualiza que el amor y el perdón surgen desde el
centro de energía ubicado en tu corazón y se transmiten al suyo. Imagínalos de
un intenso y deslumbrante color dorado‑rosa.
• Regresa
con la persona con la que estabas discutiendo y regálale una sonrisa auténtica.
Recomiéndale continuar mientras
compartes algo caliente o incluso un encuentro posterior para tomar o comer
algo juntos (sobre todo si se trata de una discusión laboral). Por último,
deberías comprobar que una situación de tensión se ha transformado en un
intercambio verbal amigable.
jueves, 13 de febrero de 2014
Modifica tu dieta y olvídate del estrés
Realiza
de 6 a 7
comidas por día en pequeñas cantidades, sobre todo cuando estés tenso, ya que
1a hipoglucemia (baja concentración de azúcar en sangre) provoca la segregación
de adrenalina. Evita los alimentos con un alto contenido en azúcar, ya que
satisfacen de inmediato tu apetito pero producen rápidamente energía que es
transportada por la sangre, estimulando así la segregación de insulina. Luego
la insulina procesa el azúcar y vuelves a sentir hambre nuevamente, con lo que
oscilan las concentraciones de azúcar en sangre. Esto no pasa si consumes algún
hidrato de carbono complejo, como pan, pastas o cereales.
Cigarrillo y alcohol: Enemigos de la buena salud
Si
fumas, es posible que utilices al tabaco como sustituto de la comida. Ésta no
es una actitud adecuada para enfrentarte al estrés. Después de un breve período
de tiempo, te sientes tranquilo, pero la tensión sigue estando ahí y el tabaco
continúa dañando tu salud. Para ello, llevar una buena dieta es decisivo para
contrarrestar los efectos nocivos de la nicotina. Cambia tus hábitos
alimenticios de forma gradual, sustituyendo los alimentos poco saludables (como
dulces, grasas o picantes) por otros más sanos a un ritmo que puedas controlar.
Al mismo tiempo, trata de reducir el consumo de tabaco y aléjalo definitivamente
de las comidas. Recuerda que modificar tus hábitos no debe transformarse en
otro factor de estrés.
Respecto
al alcohol, si lo consumes con moderación, puede hasta formar parte de una
dieta saludable. Por ejemplo, un vaso de vino tinto fino por día aporta ciertos
beneficios al cuerpo: reduce el riesgo de sufrir un ataque al corazón y
facilita cierta relajación. Sin embargo, ingerir cantidades excesivas de
alcohol contribuye a que se produzcan estados depresivos, provoca hipertensión,
un bajo nivel de testosterona y de apetito sexual, y reduce el número de
espermatozoides. A largo plazo, el metabolismo del alcohol genera acetaldehído,
una sustancia tóxica que perjudica notablemente el hígado, las células
nerviosas y el músculo del corazón. Intenta de a poco reemplazar el alcohol por
otras bebidas más naturales que no lo incluyan.
Pautas de alimentación para eliminar las tensiones
En
segundo lugar, para que tu dieta no resulte monótona y, a la vez, puedas
aumentar la variedad de nutrientes que proporcionas al organismo, puedes
integrar en ella una amplia variedad de alimentos. Las principales pautas de
una nutrición sana proponen lo siguiente:
• Comer
muchos alimentos ricos en almidón y fibra.
• Reducir la ingesta de azúcar, sal y grasas saturadas.
• Tomar
carne blanca en vez de roja.
• Mantener
el consumo de alcohol dentro de unos límites razonables.
Vitaminas: Las sustancias que nunca deben faltar
Antiguamente
se creía que el organismo eliminaba los complejos vitamínicos en vez de
absorberlos. Sin embargo, en la actualidad los médicos y nutricionistas
recomiendan el consumo de las vitaminas A, D y E para reducir el riesgo de
determinados tipos de cáncer. Pese a que los complejos vitamínicos nunca deben
reemplazar a los alimentos naturales, estas tres vitaminas constituyen un
importante complemento dietético, sobre todo para las personas que fuman, ya
que su organismo debe cargar con los residuos perjudiciales derivados del humo
de tabaco, llamados radicales libres (sustancias responsables del
envejecimiento).
Las
personas que padecen estrés o ansiedad absorben rápidamente la vitamina C y el
complejo B, debido a que éstas se emplean totalmente en el proceso metabólico
que se activa con la reacción de enfrentamiento o escape frente a situaciones
difíciles o tensas. La vitamina B actúa en el metabolismo del alcohol y los
alimentos ricos en azúcar, dos fuentes de “calorías vacías y nocivas” que
suelen gustar a quienes trabajan bajo presión. Con el correr del tiempo, esto
genera un círculo vicioso porque, con frecuencia, la falta de vitamina B deriva
en una sensación de ansiedad e irritabilidad que se compensa erróneamente con
azúcar o alcohol.
martes, 11 de febrero de 2014
Las ventajas de entrenar la flexibilidad muscular
De las
numerosas disciplinas que proclaman buscar la perfección y la armonía entre cuerpo,
mente y espíritu, probablemente el Yoga es la más reconocida. Y precisamente
esta disciplina propone ejercicios de estiramiento o stretching entre sus
posturas básicas. El principio que emplea el Yoga es claro: la salud física es
importante para el desarrollo mental, puesto que normalmente la mente funciona
gracias al sistema nervioso. Cuando el cuerpo está enfermo o el sistema
nervioso se halla afectado, la mente se vuelve deprimida e inactiva, y la
concentración o meditación resulta imposible. Por eso es necesario adoptar
determinadas posturas para recobrar la energía mental y el equilibrio
emocional.
Cuerpo flexible, cuerpo sin estrés
En
términos generales, el estrés puede describirse como “la reacción del cuerpo y
la mente frente a determinadas situaciones de tensión”. Todas las formas de
estrés afectan a las personas de modo diferente, a veces buenas y a veces
perjudiciales para la salud. Los niveles normales de estrés son saludables y
hasta necesarios para que el cuerpo funcione equilibradamente. El amor y el
trabajo, por ejemplo, implican un grado de estrés. No obstante, el estrés
intenso y persistente, tal como irritación continua, miedo, frustración,
inhibición o tensión, puede llegar a estar reprimido dentro de nosotros,
amenazando nuestra salud. Esta intensificación del estrés sin alivio de la
tensión es lo que conduce a problemas de salud.
Cuando
una persona está molesta, irritada o frustrada, puede tratar de disminuir esos
sentimientos negativos mediante la práctica de ejercicio físico. Así como el
ejercicio ha resultado inmensamente terapéutico para mucha gente, la realidad y
la experiencia en este sentido indica que los programas individualizados de
entrenamiento de la flexibilidad pueden ser tanto o más beneficiosos que otras
actividades físicas para combatir los problemas de estrés. No por nada, muchas
personas practican disciplinas basadas en el estiramiento de todo el cuerpo
para sentirse más vitales y con menos estrés.
lunes, 10 de febrero de 2014
Relajación y respiración: Aliadas del bienestar físico
Muchas
disciplinas tradicionales, como el Yoga y la Meditación, proponen los
ejercicios respiratorios para influir positivamente en el estado mental,
revelando de alguna manera, la estrecha relación que existe entre la
respiración y la salud general. Se ha podido comprobar, por ejemplo, que las
personas que sufren de ansiedad respiran de forma rápida y superficial y hablan
con los pulmones llenos, mientras que las personas que padecen algún estado
depresivo respiran más profundamente y tienden a hablar después de cada
espiración. Tal es así, que para influir en los procesos involuntarios del
cuerpo (los regulados por el sistema nervioso autónomo o vegetativo) no hay
nada más poderoso que la respiración, pues ella misma es parte de esos
procesos, si bien responde fácilmente a la voluntad.
Respirar para mejorar la salud
Algunos
practicantes de Yoga y discípulos avanzados de Meditación llegan a ejercer un
total control sobre su pulso cardíaco y su presión arterial. Aunque este nivel
de conocimiento y dominio no es fácil de adquirir, con la práctica constante y
regular se consiguen resultados sorprendentes. Lo primero que debe hacer
cualquier persona que desea mejorar su estado de salud general, es modificar su
respiración y, a través de ella, otras funciones orgánicas relacionadas con el
nivel de relajación y de tensión general.
En la
respiración profunda, la finalidad de la inhalación es llenar los pulmones con
un suministro constante de aire fresco para que la sangre extraiga el vital
oxígeno y lo conduzca a todos los tejidos y órganos del cuerpo. Por su parte,
la exhalación, además de vaciar de aire los pulmones para completar el ciclo
respiratorio, elimina el dióxido de carbono, un producto de desecho del organismo.
Está demostrado que durante el transcurso del día y según el grado de actividad
de la persona, el ritmo respiratorio cambia en forma involuntaria para
ajustarse a las variaciones en la demanda de oxígeno y en las necesidades de
expulsión de dióxido de carbono. Estos cambios, que corresponden al grado de
relajación o de tensión, están condicionados por dos tipos principales de
respiración: la torácica y la abdominal.
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