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lunes, 19 de mayo de 2014

Azúcar blanco y enfermedades



Un consumo elevado de azúcar, por supuesto, no es el único determinante del desarrollo de enfermedades, pues es claro que en conjunto con el sedentarismo (inactividad física), el hábito de fumar, el consumo elevado de sodio y grasas, el estrés y demás, sus consecuencias son más probables. Entre las consecuencias que podemos sufrir por un consumo excesivo de azúcar pueden destacarse:

Obesidad, porque el consumo excesivo de azúcar favorece un balance calórico positivo y ello incrementa el riesgo de sufrir un exceso de grasa en el organismo.
Déficit de vitaminas del complejo B, que se necesitan para metabolizar hidratos en el organismo, y al consumir azúcar en exceso se eleva la demanda de B1, B2 y B5, vitaminas que pueden sufrir deficiencias.
Hipertrigliceridemia, porque aumenta la producción de triglicéridos en sangre así como su acumulación lo cual puede dar origen a enfermedades cardiovasculares.
Hipertensión arterial, porque disminuye el oxido nítrico que dilata las arterias y por ello, incrementa la rigidez de las mismas que se traduce en mayor presión arterial.
Acné, pues en personas predispuestas a sufrir acné la gran liberación de insulina que genera el consumo elevado de azúcar puede dar origen a rebote.
Caries dentales, cuyas bacterias causales se alimentan de azúcares simples, por eso, no sólo lo causa el azúcar sino también, la miel y alimentos ricos en hidratos simples.
Adicción, pues fisiológicamente estamos preparados para el gusto por lo dulce y un consumo elevado de azúcar puede incitarnos a buscar más, sobre todo, si estos azúcares van mezclados con grasas en un alimento, por ejemplo: dulce de leche, pasteles, bizcochos, bollos, galletas y demás.

También se ha indicado una relación directa entre el consumo de azúcar y la diabetes. Las personas que padecen de diabetes pueden consumir moderadas cantidades de azúcar, siempre que lo hagan como parte de una dieta balanceada que incluya proteínas y grasas. La realidad demuestra que los diabéticos pueden consumir todo tipo de carbohidratos, incluyendo azúcares. Lo más importante es vigilar la cantidad total del consumo diario. Aunque los carbohidratos complejos —que además proveen fibra— descomponen la glucosa en la sangre de manera lenta demandando así dosis bajas de insulina (sustancia que excreta el páncreas para la digestión de la glucosa en sangre). Así si se evitan los azúcares simples, se evitan esas abruptas subidas de glucosa en sangre. A veces el consumo de productos como el pan blanco, arroz blanco, patatas o, inclusive, zanahorias, puede tener el mismo efecto en los niveles de azúcar en la sangre que la ingestión de caramelos o tortas.  Lo ideal es que los alimentos ricos en azúcar sean sustituidos por otro tipo de carbohidratos, en lugar de ser simplemente agregados a las comidas.

viernes, 18 de abril de 2014

Los mejores aliados para prevenir el cáncer



Los agentes que intoxican el organismo se conocen con el nombre de “radicales libres”, y el cuerpo los combate constantemente a través de los antioxidantes. Ciertas vitaminas como el betacaroteno, la vitamina E y la vitamina C son ricas fuentes de antioxidantes. Entre los minerales antioxidantes, podemos nombrar el calcio, selenio, magnesio y zinc.  De ahí la importancia de llevar una dieta rica en antioxidantes (alimentos de origen vegetal) para prevenir la aparición de células cancerígenas.
En este sentido, los médicos especialistas en cáncer sugieren incluir cinco porciones de frutas y verduras en la dieta diaria. Más aun, existen algunos alimentos que por su alto contenido antioxidante actúan como una sólida barrera para prevenir el cáncer. Los privilegiados son:

Ajo: Ciertas enzimas presentes en el ajo ayudan a prevenir la formación de tumores malignos. La alicina, por ejemplo, ha demostrado ser capaz de inhibir la proliferación de células cancerígenas del seno cultivadas en tubos de ensayo.
Cebolla: Contiene gran cantidad de selenio, un efectivo antioxidante que forma parte de la glutation peroxidasa, enzima que combate los radicales libres y fortalece el sistema inmune. El selenio también se encuentra en grandes cantidades en el trigo, arroz y piña.
Cereales: Son ricos en fibras, así como las lentejas y las legumbres. La fibra favorece el tránsito intestinal y evita el estreñimiento. Está demostrado que el consumo diario de gran cantidad de fibra reduce el riesgo de cáncer de colon.
Germen de trigo: Contiene vitamina E y los denominados tocoferoles, que son los únicos antioxidantes liposolubles (se diluyen en grasa) del plasma humano. Estas sustancia también se encuentran en cantidades considerables en el aceite de maíz, trigo y soja. Todos ellos contienen también selenio, mineral antioxidante que se cree previene el cáncer.
Leche descremada: Su consumo habitual contribuye a reducir los riesgos de cáncer de boca, esófago, recto y pulmones. La combinación de la vitamina A y C, el calcio y la riboflavina, presentes en estos productos, constituyen una excelente defensa para el organismo.
Naranja: Rica en vitamina C como el limón y la toronja. La vitamina C refuerza la resistencia de las células contra la actividad cancerígena de muchos compuestos tóxicos. Se cree que protege al organismo contra el cáncer de colon y mamas. Además de esta fruta, la coliflor, el brócoli y la col, también son abundantes en esta vitamina y por ende, potenciales anticancerígenos.
Tomate: Contiene licopeno, un pigmento rojo que actúa como eficaz agente anticancerígeno. Protege a las células del humo del tabaco y los motores diesel. Además es rico en betacaroteno. Numerosos científicos estadounidenses y europeos están de acuerdo en que ayuda a prevenir el cáncer de colon y vejiga.
Zanahoria: Es el vegetal más rico en vitamina A (betacaroteno). Al parecer, esta vitamina absorbe los compuestos químicos que dañan las células del organismo y potencia el sistema inmune. Esta verdura, junto con la espinaca, la lechuga y los espárragos resultaría un efectivo escudo contra el cáncer de pulmón. Los fumadores, en especial, deben incluir grandes cantidades de estas verduras en su dieta.

viernes, 14 de marzo de 2014

Lecitina: Una sustancia increíble para la salud



La lecitina es una sustancia que se encuentra en forma natural en todas y cada una de las células del cuerpo (componente fundamental en la membrana celular). Su mayor concentración está en los órganos vitales como el hígado, los riñones, el cerebro y el corazón. Este compuesto graso tiene un enorme valor por su acción sobre los lípidos del organismo, especialmente en la sangre, ya que juega un papel importante en el metabolismo de la grasa. El cuerpo humano puede producir la lecitina cuando la dieta contiene los componentes adecuados (cereales integrales, aceites no refinados y prensados en frío, huevo, frutos secos, germen de trigo, hígado de vaca, entre otros); se fabrica en el hígado, pasa al intestino y se absorbe por la sangre.
Como complemento dietético, se obtiene a partir del contenido graso de la soja y posee interesantes propiedades nutritivas y terapéuticas. Así, la lecitina o fosfatidil colina se presenta como un complejo natural de fosfolípidos (relacionado a los triglicéridos) y fuente principal de colina, una vitamina relativa al complejo B. Para conseguir la lecitina de soja, las semillas de soja se limpian, se descascarillan y una vez abiertas se enrollan para formar copos delgados. Se extrae el aceite de dichos copos, quedando una mezcla que contiene aceite de soja y lecitina. A continuación, se calienta ese aceite crudo y se le añade agua, lo que provoca que la lecitina se hinche formando una emulsión gelatinosa que puede separarse sin dificultad del aceite. Tras este proceso, se separa el agua en forma de vapor quedando la lecitina cruda en forma de aceite. 

Funciones de la lecitina en el organismo

La lecitina cumple funciones esenciales como la producción de acetilcolina en el cerebro, químico natural utilizado para la transmisión nerviosa. En la bilis, la lecitina actúa como un “jabón” que disuelve la grasa para la digestión y absorción. En el torrente sanguíneo ayuda en el control del colesterol, previniendo que este se adhiera a las paredes arteriales (aterosclerosis) y trasporta grasa y colesterol como parte de las proteínas encargadas del metabolismo de las grasas llamadas lipoproteínas y quilomicrones. En el intestino favorece la absorción de la vitamina A, vitamina D y tiene influencia en otros nutrientes solubles en grasa como la vitamina K y la vitamina E.
A su vez, la lecitina actúa en el organismo a través de un proceso de emulsión, debido a las características de la molécula, que puede asociar agua y grasa. Una parte de la molécula atrae la grasa y la otra parte atrae el agua. Esta característica es primordial en el trasporte del colesterol a través de las arterias y prevención de la formación de placas (que reducirá la luz de la arteria produciendo como consecuencia aterosclerosis e infarto).

jueves, 13 de febrero de 2014

Modifica tu dieta y olvídate del estrés



Para comenzar a adoptar un estilo de vida sin estrés incluye en tu dieta cotidiana alimentos naturales, frescos y ricos en vitaminas. Al mismo tiempo debes dejar de lado algunos hábitos que potencian los estados de ansiedad y estrés. Por ejemplo, tanto la cafeína como la nicotina estimulan la producción de adrenalina, la cual agrava la respuesta del estrés en el cuerpo. Por consiguiente, si te sientes tenso, es aconsejable que reduzcas al mínimo el consumo de té y de café, evitando beber más de tres tazas al día. Utiliza café descafeinado o malta torrada, e ingiere más zumos de fruta fresca y agua mineral.
Realiza de 6 a 7 comidas por día en pequeñas cantidades, sobre todo cuando estés tenso, ya que 1a hipoglucemia (baja concentración de azúcar en sangre) provoca la segregación de adrenalina. Evita los alimentos con un alto contenido en azúcar, ya que satisfacen de inmediato tu apetito pero producen rápidamente energía que es transportada por la sangre, estimulando así la segregación de insulina. Luego la insulina procesa el azúcar y vuelves a sentir hambre nuevamente, con lo que oscilan las concentraciones de azúcar en sangre. Esto no pasa si consumes algún hidrato de carbono complejo, como pan, pastas o cereales. 

Cigarrillo y alcohol: Enemigos de la buena salud

Si fumas, es posible que utilices al tabaco como sustituto de la comida. Ésta no es una actitud adecuada para enfrentarte al estrés. Después de un breve período de tiempo, te sientes tranquilo, pero la tensión sigue estando ahí y el tabaco continúa dañando tu salud. Para ello, llevar una buena dieta es decisivo para contrarrestar los efectos nocivos de la nicotina. Cambia tus hábitos alimenticios de forma gradual, sustituyendo los alimentos poco saludables (como dulces, grasas o picantes) por otros más sanos a un ritmo que puedas controlar. Al mismo tiempo, trata de reducir el consumo de tabaco y aléjalo definitivamente de las comidas. Recuerda que modificar tus hábitos no debe transformarse en otro factor de estrés.
Respecto al alcohol, si lo consumes con moderación, puede hasta formar parte de una dieta saludable. Por ejemplo, un vaso de vino tinto fino por día aporta ciertos beneficios al cuerpo: reduce el riesgo de sufrir un ataque al corazón y facilita cierta relajación. Sin embargo, ingerir cantidades excesivas de alcohol contribuye a que se produzcan estados depresivos, provoca hipertensión, un bajo nivel de testosterona y de apetito sexual, y reduce el número de espermatozoides. A largo plazo, el metabolismo del alcohol genera acetaldehído, una sustancia tóxica que perjudica notablemente el hígado, las células nerviosas y el músculo del corazón. Intenta de a poco reemplazar el alcohol por otras bebidas más naturales que no lo incluyan.

jueves, 9 de enero de 2014

Complementos dietéticos y dieta equilibrada



Mucho se habla de los complementos dietéticos, y hasta se cuestiona su verdadera utilidad dentro de la dieta alimentaria. Sin embargo, los nutricionistas señalan que son de suma utilidad cuando existen deficiencias de nutrientes que no pueden cubrirse con el consumo de alimentos. En general, los complementos considerados “saludables” son aquellos compuestos de vitaminas, minerales, oligoelementos específicos o proteínas.
A diferencia de algunas medicinas, los complementos dietéticos no deben considerarse como una solución instantánea. El cuerpo necesita un suministro constante y regular de nutrientes, preferiblemente de la dieta, o bien de complementos, para el metabolismo y el crecimiento y reparación de los tejidos corporales, ya que no todos los nutrientes son almacenados en el cuerpo. Para quienes no pueden comer una dieta variada, los complementos dietéticos pueden formar parte de una rutina regular a largo plazo. Es importante darse cuenta de que, aunque los complementos pueden ayudar a proteger contra algunas enfermedades y facilitar la recuperación, no siempre pueden curar las enfermedades por sí solos. 

Complementos dietéticos vs. variedad alimenticia

A nivel nutricional, el ser humano necesita comer una dieta lo más variada y equilibrada posible para atender a sus necesidades nutritivas. Los complementos son útiles para "tapar huecos" si no es posible consumir habitualmente una dieta equilibrada por falta de acceso a los tipos adecuados de alimentos, o cuando las necesidades nutritivas aumentan en determinadas épocas de la vida, o como consecuencia de una enfermedad. Los complementos aportan micronutrientes, pero no pueden sustituir a los macronutrientes de la dieta, es decir, los componentes que incluyen los carbohidratos, las grasas y las proteínas.

Por otro lado, existe un riesgo de sobredosis de complementos que no se compara para nada con un exceso de comida. Lo que en la dieta puede darse como “atracón de comida” tiene consecuencias limitadas frente al consumo desmedido de ciertos complementos, ya que en cantidad excesiva puede tener efectos muy nocivos para la salud. Por ejemplo, un consumo excesivo de complementos de vitamina A puede provocar lesiones óseas, pérdida del pelo, doble visión y vómitos. En las mujeres gestantes, puede provocar defectos congénitos en el feto. Además el exceso de vitamina B1 puede provocar dolor de cabeza, insomnio, irritabilidad, pulso rápido y debilidad general; mientras que debe evitarse e1 consumo de vitamina D por encima de la dosis recomendada en los niños pequeños, ya que puede perjudicar su normal crecimiento.

martes, 3 de diciembre de 2013

Tres cítricos para mejorar la salud



Los cítricos son un tipo de fruta caracterizada principalmente por su aporte en vitaminas (sobre todo la A y C), su alto contenido de agua, su sabor ácido y sus propiedades benéficas para el organismo. Dentro de la categoría, existen diferentes variedades, algunas que se emplean sólo en jugos y otras que se consumen directamente. Dentro de este último grupo encontramos tres cítricos verdaderamente increíbles: la naranja, la mandarina y la lima. Su consumo diario nos asegura una salud robusta y duradera.

La naranja: Es una fruta originaria de Asia Central. Químicamente está compuesta por 84.26% de agua; 1.08% de proteínas y grasas; 1.35% de ácido libre; 2.79% de glucosa,  2.86% de sacarosa; 7.23% de sustancia no azoada, celulosa y semillas, y 0.43% de ceniza. Además contiene ácidos cítrico, fórmico y oxálico; aceite esencial de naranja; glucósidos, y vitaminas A, B, C, D, E.
Un vaso de jugo de naranja diario en el desayuno mejora el reumatismo y la diabetes. La naranja es un fruta que estimula el sistema nervioso, sumamente efectiva contra las convulsiones nerviosas, jaquecas, calambres e insomnio; para estos casos es recomendable beber dos vasos de jugo por día repartidos hasta en 3 o 4 veces.
Además es eficaz para combatir la constipación, las congestiones hepáticas y las hemorroides. La corteza en rodajas alivia los dolores de cabeza, y en infusión es un excelente sedante para el sistema nervioso.
Por otro lado, para prevenir afecciones cardíacas debe prepararse una infusión con hojas de naranja y beber dos tazas por día con azúcar.

La mandarina: Es una fruta muy fácil de pelar y sus gajos están prácticamente separados unos de otros. Si bien posee mayor cantidad de semillas que la naranja, su sabor la hace una fruta ideal para preparar platos exóticos. En su composición química se encuentran un 88.33% de agua; 10.0% de carbohidratos; 0.7% de proteínas; 0.4% de grasas, y 0.6% de cenizas. Además contiene ácidos cítrico y fórmico; vitaminas A, B y C, y minerales como el cloro, magnesio, fósforo y calcio. Gracias a este último, es neutralizante del ácido oxálico, necesario para la coagulación de la sangre en las hemorragias.
Entre sus propiedades terapéuticas, se destaca la de reguladora del funcionamiento del sistema nervioso y los intestinos. La mandarina es excelente para fortalecer los huesos y la dentadura, promover la formación de células nerviosas, prevenir el reumatismo y la gota. Además potencia la visión y actúa benéficamente contra infecciones, neuritis y escorbuto.

La lima: Con la forma de un limón pero de cáscara y pulpa verde, esta fruta combina muy bien en la preparación de jugos y batidos naturales. Está compuesta por un 95.6% de agua; 2.2% de proteínas; 0.8% de carbohidratos, y 1.1% de cenizas. Contiene ácidos cítrico, oxálico y fórmico; esencia química-citrina; vitaminas A, B, C y D. El consumo de la lima en ayunas se emplea para combatir las enfermedades de la piel que se producen por las impurezas de la sangre. Mezclando su jugo con otras bebidas, sirve para los estados febriles. Además, su aporte de vitamina C la hace muy efectiva para combatir el escorbuto.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Cocina y Nutrientes: Una relación saludable




Ciertos nutrientes, como las vitaminas y los minerales, son sustancias orgánicas que no tienen ninguna función energética (es decir, no engordan), pero cumplen un rol fundamental como elementos que participan activamente en las reacciones bioquímicas del organismo. De esta forma, el organismo está protegido desde todos los frentes por estas sustancias tan valiosas, que suelen encontrarse en la cáscara de una manzana, en la pulpa de una naranja o en las hojas de una espinaca.
El problema es que muchas veces, sin darnos cuenta, desechamos estos nutrientes al manipular incorrectamente los alimentos. Por eso, es necesario aprender a cocinar aprovechando al máximo cada uno de las propiedades nutritivas de los alimentos que comemos diariamente. 

Reglas básicas para una cocina nutritiva

• Pelar las verduras y frutas sólo cuando sea necesario.
• No comprar verduras ralladas, peladas y/o cortadas.
• No dejar las verduras en remojo (como las papas), sobre todo después de cortarlas y pelarlas.
• Por regla general, llevar a ebullición los alimentos, luego seguir la cocción a fuego lento.
• Evitar las cocciones prolongadas y, de ser posible, aprovechar el agua para preparar sopas o salsas.
• No dejar los alimentos demasiado tiempo en la heladera, sobre todo si ya han sido cocidos.
• Para conservar la mayor cantidad de vitaminas en las verduras de ensalada: no emplear un rallador demasiado fino, rallar a último momento, añadir después de rallar vinagre o limón y no conservar la verdura rallada o preparada para el día siguiente. 

Métodos para limpiar frutas y verduras

Lo primero que puedes hacer es “pasar un paño” apenas húmedo o seco. Este método te permite eliminar una parte de los contaminantes que pueden permanecer en la piel de la fruta o verdura. Por ejemplo, una limpieza energética con un paño seco en las manzanas permite eliminar 1/3 de plomo, mientras que no sucede lo mismo con el lavado directo.
El otro método consiste en el lavado y remojo de ciertas hortalizas y legumbres. En el caso de la lechuga, las coles y los tubérculos es necesario lavarlas con agua para eliminar la tierra que traen de la cosecha. De esta forma no pierden elementos nutritivos y se liberan de sustancias nocivas para el organismo. No sucede lo mismo con el arroz, que al lavarlo pierde hasta el 60 por ciento de las vitaminas B1 y B2.
Por otra parte, las legumbres necesitan permanecer en remojo varias horas antes de cocinarlas. Así se hacen más digeribles y, debido a que la piel que poseen las protege, no pierden sus valores nutritivos. En cambio, las hortalizas pierden muchas vitaminas al estar en remojo con agua, sobre todo si están cortadas.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Alimentos orgánicos: Mucho más que naturales



Generalmente se emplean una serie de productos químicos para proteger el cultivo de frutas y verduras. Estos componentes que se encuentran en dosis mínimas terminan finalmente dentro de nuestro cuerpo. Sin embargo, los alimentos tratados con pesticidas químico-sintéticos, plaguicidas, antibióticos, hormonas, colorantes, conservantes y estabilizadores empezaron a ser sustituídos por otros realmente naturales: "los alimentos orgánicos".

ORIGEN DE LOS "ORGANICOS"

En ciertos países europeos, la conciencia de los consumidores generó el desarrollo y evolución de sistemas agrícolas biológicos que rechazan abonos artificiales u otros componentes sintéticos y los sustituyen por técnicas y tratamientos no contaminantes. De esa manera se obtienen verduras y hortalizas libres de manipulación química.
Este tipo de técnicas tienen la característica principal de respetar los ritmos naturales del crecimiento de las plantas, ya que no utilizan aditivos para acelerar el proceso. Los que cultivan "alimentos orgánicos" seleccionan cada especie de acuerdo con su adaptación al suelo, y rotan permanentemente los cultivos para no sobreexplotar la tierra. Los únicos abonos empleados son obtenidos por procesos orgánicos.
En Europa, los productos orgánicos se comercializan con una identificación especial y se clasifican como productos naturales o biológicos. En general, la elaboración de estos últimos está sujeta a normas mucho más estrictas.


PROPIEDADES INCREIBLES

Los "alimentos orgánicos" son sembrados y cosechados de manera netamente natural, son más sanos y equilibrados que el resto y cubren las necesidades diarias de vitaminas y minerales en forma más completa.
Las frutas y las verduras orgánicas poseen 28 por ciento más de vitamina C y 18 por ciento más de proteínas que las que se consiguen con el uso de abonos artificiales.
Los sabores de los "alimentos orgánicos" son mucho más naturales y consistentes porque están libres de sustancias sintéticas; además, se conservan por mucho más tiempo que los alimentos comerciales. Otro factor que debe considerarse es que, con estas técnicas de cultivo no contaminantes, se protege al medio ambiente.


NO SOLO FRUTAS Y VERDURAS

El tratamiento "orgánico" es aplicado también en la ganadería. Los animales son alimentados con cereales y pastos cultivados biológicamente, no permanecen encerrados y reciben tratamiento veterinario con métodos homeopáticos.
El precio de estos productos orgánicos (que brindan una auténtica alternativa natural) es algo más elevado debido a que la agricultura biológica demanda una mayor mano de obra; aunque se utilicen métodos modernos, los procesos de elaboración son artesanales.
Hoy si se posee una pequeña porción de tierra, es posible armar una huerta orgánica propia con algunas verduras y hortalizas de estación que no requieran cuidados especiales.
En la actualidad se puede acceder a los "alimentos orgánicos" en ciertas tiendas naturistas y algunos centros comerciales. Y siempre recuerda el siguiente consejo: "Cada vez que tengas oportunidad de consumir este tipo de productos no dudes en hacerlo, tu cuerpo finalmente te lo agradecerá".

viernes, 8 de noviembre de 2013

Recetas para aumentar las defensas (2ª parte)


Pechugas de pollo con salsa energética

Ingredientes:
- 4 pechugas de pollo
- 1 huevo
- 1 clavo de olor
- 100 g de sésamo
- Salsa de soja
- Jengibre
- Aceite de girasol
- Sal
Preparación:
Sazona las pechugas con la sal, bate el huevo en un plato sopero y añade una pizca de clavo de olor. Reboza las pechugas en el huevo, luego pásalas por el sésamo y fríelas en una sartén con aceite bien caliente. Por otra parte, prepara una salsa mezclando aceite de girasol con salsa de soja y ralladura de jengibre. Puedes mojar los trozos de pechuga en la salsa un vez que están servidos en la mesa. Rinde cuatro porciones.
 

Tarta natural de frutas

Ingredientes:
- 1 naranja
- 1 kiwi
- 4 frutillas
- 1 racimo de uvas negras
- 1 hoja de gelatina
Para la masa:
- 1 paquete de galletas dulces
- 1 pizca de canela
- 1 copa de jerez
- 100 g de mantequilla
Para la crema de limón:
- 2 huevos
- 8 cucharadas de azúcar
- Jugo y ralladura de dos limones
Preparación:
Tritura las galletas, añade el jerez, la canela y luego la manteca derretida. Amasa bien la pasta y colócala en un molde bajo previamente enmantecado. Lleva la preparación a horno moderado unos 20 minutos o hasta que esté crujiente.
Para la crema de limón: coloca todos los ingredientes en el vaso de la batidora eléctrica, tritura y cuela la crema resultante. Cocina a baño María hasta que espese (esto es colocando la crema en un recipiente que luego colocas sobre una olla con agua hirviendo). Rellena la tarta con la crema. Añade las frutas por encima y píntalas con la gelatina.