Mostrando las entradas con la etiqueta predisposición. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta predisposición. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de junio de 2014

La importancia de la mente en la nutrición



“Los pensamientos condicionan nuestras acciones, y si de nutrición se trata nunca debemos pensar obsesivamente en la comida. Cuando adoptamos una nueva dieta, nuestra mente suele centrarse en los alimentos que ingerimos cuando en realidad debería hacer todo lo contrario. El éxito de una nueva alimentación, en gran medida, depende de nuestra predisposición mental frente al desafío que implica cambiar el estilo de vida, sobre todo en lo que se refiere a la selección de los nutrientes. Sumado a ello, muchas veces nos alimentamos condicionado por prejuicios alimentarios infundados. Nada mejor que librarse de ellos para disfrutar la comida en su justa medida.”

Cuando seguimos una dieta tratamos de ajustarnos a un esquema de comidas y porciones que nos asegure perder kilos, comenzando con el desayuno como la primera ingesta de alimentos. Si adoptamos la conducta nutricional propuesta por la dieta debemos despreocuparnos por los resultados, pues vienen solos. Sin embargo, antes de probar el primer bocado del primer día de la dieta, ya estamos pensando que nos toca comer a media mañana, luego al almuerzo y así sucesivamente hasta la cena. Nuestra mente termina traicionando la voluntad para continuar la dieta y nos dirige a estar pendientes de qué comemos y qué dejamos de comer. El resultado es una tremenda ansiedad por devorarnos todo lo que nos pongan frente a nuestras narices. Terminamos actuando en un estado de continua supervivencia, es decir, necesitamos comer para asegurarnos una vida tranquila y sin problemas. La realidad luego demuestra todo lo contrario.
Por eso la práctica de contar calorías es poco efectiva para perder peso o mantenerlo, además de que genera conductas obsesivas y compulsivas que terminan desencadenando en trastornos más complejos que los “kilos de más”. Evitar cualquier acción que atente con un comportamiento consciente, coherente y saludable es un requisito indispensable para conseguir resultados exitosos en la búsqueda del peso ideal y la salud.

Nuestra mente suele traicionarnos con un falso argumento para justificar todos nuestros desarreglos alimenticios: “vivimos para comer”. No hay argumento posible que avale semejante mentira, el ser humano como cualquier ser vivo del planeta sólo necesita “comer para vivir”. Es muy frecuente engañarse a un mismo pensando cosas como “ese pedazo de torta me lo merezco”, cuando en realidad nadie se merece tener problemas con su peso y su salud. Está claro que “pensar sólo en comer” es una práctica que deberíamos evitar si deseamos disfrutar de una silueta esbelta y saludable. La comida debe ocupar un lugar importante, pero si adoptamos hábitos sanos de nutrición, no hay que destinar energía mental a ello pues ya lo tenemos interiorizado. Comer bien debe convertirse en una actividad diaria equivalente a cepillarse los dientes, una vez aprendida, pues nadie cuestiona sus beneficios. Incluso cuando interiorizamos un nuevo hábito, ya no sentimos que llevarlo a cabo implique un sacrificio o un esfuerzo adicional. Al hablar de nutrición, no es necesario obsesionarse, sino más bien informarse para tomar decisiones conscientes e inteligentes. El proceso de alimentarnos correctamente debe ser natural y espontáneo, sólo así será verdaderamente beneficioso para nuestro cuerpo y nuestra mente.

Otro aspecto importante en nutrición es la consideración —real o imaginaria— que tenemos sobre determinados alimentos. Esto hace que condenemos de manera tajante el consumo de unos alimentos y enaltezcamos el de otros. En este punto es preciso considerar cierta flexibilidad, es decir, aplicar algo de sentido común a la hora de elegir un alimento por sobre otro. En este sentido, lo natural no suele ser tan natural, y lo artificial no suele ser tan artificial. Al tener una visión extremista de los alimentos y la comida, corremos el riesgo de pecar de ingenuos. Es cierto que no todo lo que parece es, por eso es importante formarse como consumidores. La información mata el prejuicio, y ese es el propósito del libro… sin descuidar el sentido común, nuestro instinto más profundo de sabiduría y supervivencia natural.
Todo consumidor inteligente llega al punto de destacar el verdadero valor nutricional de cada alimento, sin ninguna suposición o prejuicio. Por ejemplo, los quesos duros son excelentes fuentes de Calcio, Hierro, Vitaminas y Proteínas, pero también aportan una gran cantidad de grasa saturada que puede dañar al corazón. Con la información es cómo podemos tomar decisiones acertadas a la hora de planificar nuestra dieta diaria. Y eso se consigue considerando todas las variables que he desarrollado a lo largo del libro.

Consejos para no obsesionarse con la comida

• No hay que poner toda la energía en un solo objetivo. La comida no debe ser el único motivo gratificante de la vida. Si así es, de seguro la mente tomará el control y los resultados para nuestra salud serán muy desalentadores.
• Practicar aunque más no sea un hobby, una actividad recreativa de una hora o poco más por día, es muy importante para distraer la mente y liberar tensiones. Disciplinarse, hacerse un espacio de una hora para escuchar música, para ver una película, ir a nadar, o simplemente caminar por la noche, es altamente efectivo para conseguir un equilibrio saludable. Además la comida pasa a un segundo plano.
• Recrear la vista y distender la mente cuando se está mucho tiempo en un mismo lugar (como en casa), o bajo mucha presión. Es recomendable salir a dar un paseo al aire libre, caminar unos minutos por un parque o plaza, o simplemente leer un libro. La comida nunca debe ser la opción para distenderse o para evitar el aburrimiento. Pues “comer a cualquier hora” es un factor que puede terminar en “kilos de más”.

jueves, 20 de febrero de 2014

Cambio de actitud: La solución al estrés laboral



Cuando el origen del estrés reside en ti mismo, en tus propias apreciaciones del lugar del trabajo o en tu capacidad para sobrellevarlo, la solución depende fundamentalmente de un “cambio de actitud”. Si bien ciertos problemas pueden parecer insignificantes, en realidad no lo son, ya que una mala predisposición para solucionarlo puede desencadenar en una reacción exasperada o débil frente a los mismos, generando así una situación de estrés. Es así que la causa de estrés se origina de manera mental, ya que todo comienza con una continua preocupación, pero con el tiempo los síntomas se reflejan en el cuerpo; por ejemplo: migrañas o fatiga muscular. Para contrarrestar el estrés, es sumamente importante aprender a modificar los pensamientos negativos por los positivos, en definitiva cambiar la actitud a la hora de enfrentar los problemas.
Por otra parte, el cambio mental debe complementarse con hábitos saludables desde el punto de vista de la alimentación y el ejercicio físico. Consumir los alimentos adecuados para combatir el estrés, como los antioxidantes. Los alimentos más recomendados son: pan integral, pescado, frutos secos, yogur descremado, todo tipo de frutas y verduras. Los hidratos de carbono siempre tienen que incluirse en la dieta diaria, ya que proporcionan la energía necesaria para soportar días arduos de trabajo. Los más característicos son los cereales integrales (arroz, trigo, cebada y maíz) y las pastas. Asimismo, es necesario hacer ejercicio, en especial respiratorio. Las actividades físicas contribuyen para que la mente se olvide de los problemas y el cuerpo se relaje, de manera que pueda retomar con energía las actividades laborales. El yoga, la meditación y el tai chi son excelentes disciplinas para eliminar el estrés, al igual que caminar, andar en bicicleta, practicar gimnasia aeróbica o natación. 

Estímulo y motivación para la felicidad laboral

Existen dos tendencias respecto a la motivación en el trabajo. La primera sugiere que sentimos un rechazo inherente hacia el trabajo y que tendemos a evitar las responsabilidades, a carecer de ambición y a tener que ser obligados a trabajar de forma eficiente. El punto de vista opuesto afirma que el trabajo es tan natural como jugar o descansar, y que continuamente buscamos y nos imponemos responsabilidades. Desde esta perspectiva, la satisfacción es una recompensa suficiente y el potencial de muchas personas está mal aprovechado. Aunque el incentivo económico, una supervisión adecuada, las relaciones interpersonales y la situación laboral desempeñan un papel importante, son los factores como el reconocimiento, la responsabilidad y el éxito los que generan un mayor estímulo y motivación para sentirse a gusto en el ámbito laboral.
Por el contrario, los principales motivos para cambiar de trabajo son factores como el sueldo, el cargo y las probabilidades de promoción. Sin embargo, a largo plazo, el respeto hacia uno mismo, la autoestima y el buen rendimiento profesional son los mejores factores de motivación profesionales. Sin ellos, el aspecto económico empieza a perder sentido y se genera así un ámbito propicio para la aparición de situaciones estresantes. Cuando una persona no consigue sentirse plena en su trabajo, es posible que repercuta en su salud psico-física y termine padeciendo algún tipo de estrés.

martes, 18 de febrero de 2014

Cinco reglas prácticas para un estilo de vida más positivo



Un estilo de vida positivo se basa fundamentalmente en la visión y actitud que tenemos frente a las situaciones cotidianas. En este sentido, mejorar nuestra capacidad mental hacia un estado de optimismo coherente sirve para tratar de cambiar nuestra forma de ver el trabajo, de ver los desafíos que nos ofrece cada día, de ver claramente nuestras metas y también de poder evaluar los resultados. Para ello, a modo de guía práctica, se han propuesto cinco reglas básicas que harán de cada instante en la vida un momento placentero, desafiante y altamente positivo: 

1. Definir objetivos de vida claros y coherentes: En primer lugar se trata de ponerse metas asequibles y aumentar progresivamente nuestros desafíos, porque "los desafíos de la actividad son los que nos fuerzan a concentrarnos" y la concentración es importante para poder disfrutar de un momento. Una personalidad sólida y convincente será capaz de establecerse sus propias metas, intentando evitar más influencia externa de la deseada. En concreto, tener claras nuestras metas y nuestros deseos es fundamental para disfrutar de la vida, pues "quien sabe cuáles son sus deseos y trabaja con el propósito de lograrlos es una persona cuyos sentimientos, pensamientos y acciones son congruentes entre sí y, por lo tanto, es una persona que ha logrado una armonía interior".
2. Perseverar frente a los fracasos: Por supuesto, es necesario querer y estar dispuesto a "perseverar a pesar de los obstáculos" y tener claro que "el disfrute no depende de lo que tú haces, sino de cómo lo haces", porque la forma de hacer algo puede mantenernos concentrados disfrutando o mantenernos aburridos o desesperados.
Uno debe concentrarse en la actividad que esté realizando, ya sea estudiar, asistir a clase o fregar los platos. Ciertamente, puede resultar difícil mantener la concentración en una actividad concreta durante todo el tiempo, pero eso es muy importante, como ejercicio, para poder disfrutar con tal actividad.
3. Enfrentar los contratiempos: Siempre es posible transformar la adversidad en un desafío que pueda proporcionarnos placer. Esta característica puede convertirse en la virtud más necesaria para la supervivencia y con más probabilidades de mejorar nuestra propia calidad de vida.
4. Promover los valores humanos: Existen cualidades muy importantes que deben practicarse, como son la autoconfianza sin egoísmo y la humildad; porque las personas que consiguen cultivar esos valores en sus desafíos no destinan sus energías a dominar su entorno, sino a encontrar una manera armoniosa de funcionar dentro de él. Esto no es una manera de pensar las cosas, sino una auténtica filosofía de vida.
5. Buscar soluciones creativas para enfrentar los problemas: Nunca hay que frustrarse ante el fracaso o la adversidad. Es indudablemente mejor tener amplitud de miras para descubrir soluciones alternativas que, aunque sean peores de lo que uno quisiera, seguro que son mejores que hundirse bajo esos obstáculos. Con el tiempo, es muy probable descubrir que tales obstáculos no eran tan grandes.

lunes, 13 de enero de 2014

¡Dile adiós al estrés malo!



Aquellas personas que viven situaciones de estrés durante casi todo el día, y pueden resolverlo en positivo, son increíblemente quienes mejor predispuestas se encuentran por la noche para reunirse con amigos, para cenar con su familia, en definitiva: comenzar de nuevo y con excelente ánimo, a diferencia de aquellos que con estrés malo (o distrés) se sumergen en la depresión y se van a dormir temprano sin siquiera cruzar demasiadas palabras con su entorno familiar.
Es asombroso como se logra vivir bien aun en tiempos casi caóticos, y el secreto está en enfrentar las tormentas, colocarse en el medio de ellas, en el propio ojo de la tormenta, y seguir planeando. La fuerza obtenida por no haberse venido abajo proporcionará una doble satisfacción: por un lado el éxito de haber resuelto exitosamente una determinado problema, y por el otro, la experiencia necesaria para afrontar nuevamente similares situaciones. De esta forma es como se construye una excelente protección para tiempos difíciles. 

Consejos para potenciar el estrés positivo

• No hay que poner toda la energía en una sola actividad. El trabajo no debe ser el único motivo gratificante de 1a vida. Si así es, de seguro aparecerán los síntomas tan temidos: ansiedad extrema, cefaleas, irritación, problemas musculares, etcétera.
• Practicar aunque más no sea un hobby, una actividad recreativa de una hora o poco más por día, es muy importante para que el estrés bueno no se convierta en malo. Disciplinarse, hacerse un espacio de una hora para escuchar música, para ver un video, ir a nadar, o simplemente correr por la noche, después de un agobiante clima de trabajo, es altamente efectivo para conseguir un equilibrio saludable en el nivel de estrés.
• Consumir los alimentos adecuados para combatir el estrés malo, como los antioxidantes. Los más recomendados son: pan integral, pescado, frutos secos, yogur descremado, todo tipo de frutas y verduras. Los hidratos de carbono siempre tienen que incluirse en la dieta diaria, ya que proporcionan la energía necesaria para soportar días arduos de trabajo. Los más característicos son los cereales integrales (arroz, trigo, cebada y maíz) y las pastas. A su vez, restringir el consumo de alimentos excitantes como el café, té común, alcohol, tabaco y sal.
• Recrear la vista y distender la mente cuando se está mucho tiempo en un mismo lugar (como en la oficina), o bajo largos períodos de concentración. Es recomendable salir a dar un paseo al aire libre, caminar unos minutos por un parque o plaza, o simplemente cambiar la postura corporal.

viernes, 3 de enero de 2014

Actitudes positivas para situaciones negativas



Comenzar el día con una predisposición positiva involucra una serie de factores que deben tenerse en cuenta tanto a nivel físico como mental. De esa forma nos podemos asegurar un estado de bienestar y vitalidad para enfrentar con éxito las preocupaciones propias del trabajo y la casa. Lo primero que uno debe hacer al levantarse es mover rítmicamente los brazos y las piernas de manera tal que podamos estirar los músculos y acomodar los huesos, ya que durante muchas horas han permanecido inmóviles.
Luego es aconsejable tomar un buen baño y posteriormente un desayuno bastante abundante que incluya frutas y cereales. Antes de salir de la casa, conviene centrarse en una visión alentadora del día, pese a todos los problemas que puedan llegar a presentarse. Así estaremos preparados para liberar el estrés y las tensiones diarias de forma rápida y sin que ello nos afecte el estado anímico con el cual comenzamos el día.
Debemos tener en cuenta que los pensamientos siempre condicionan nuestra forma de conducirnos frente a la vida y la manera de interactuar con las personas que nos rodean. Por eso es importante purificar la mente saturándola de pensamientos positivos y aislándola de toda idea negativa. Esto sólo se logra si existe una verdadera conciencia de lo que implica tener una actitud positiva frente a todos los avatares que nos presenta la vida día a día.

Meditación: El camino hacia el autocontrol

Detenerse un momento en la vereda para observar como se mueve la gente, es una forma de meditar. Aunque parezca increíble, la meditación es una actividad mental que puede llevarse a cabo en cualquier momento y lugar, y sirve para controlar las situaciones difíciles sin llegar a perder la cabeza. La práctica de la meditación consiste en respirar profundamente sin hacer nada, con la mente relajada dejando que las cosas se vean como pasajeras.
Si un problema que no podemos resolver nos tiene a mal traer, lo mejor que podemos hacer es abstraernos de él y pensar por unos segundos en nuestro organismo (como se vería desde adentro). Esto contribuye a fortalecer nuestra salud física y mental y a olvidarnos del problema, al menos hasta que le encontremos una solución concreta. Una de las técnicas para lograrlo consiste en respirar de manera profunda, con la mente en distendida y los músculos completamente relajados (como si no respondieran los estímulos). Respirar adecuadamente es en cierto modo una solución definitiva para abandonar los impulsos y calmar los nervios.