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jueves, 20 de noviembre de 2014

Cuello firme con ejercicios súper fáciles

El cuello es una parte del cuerpo formada por el conjunto de músculos y nervios que rodean las vértebras cervicales y la traquea. Estos músculos pueden ser trabajados para conseguir una armonía estética con el resto de la figura corporal (sobre todo el rostro). Un cuello con músculos firmes y definidos es sinónimo de belleza, armonía y vitalidad. Para lograrlo, nada mejor que seguir este excelente plan de ejercicios:

1. Movimientos laterales de cuello: Inclina la cabeza hacia el costado derecho del cuerpo tratando de tocar el hombro derecho con la cabeza. Luego vuelve a enderezar la cabeza. Ahora inclínala hacia el costado izquierdo del cuerpo tratando de tocar la cabeza con el hombro izquierdo. Retorna a la posición inicial. Repite cuantas veces pueda de manera moderada para evitar lesionarse.
2. Movimiento cervical de cuello: Primero, inclina la cabeza hacia abajo (a), vuelve a la posición normal y echa la cabeza hacia atrás cuanto puedas(b). Repite varias veces. Acuérdate exhalar cuando eches la cabeza hacia adelante e inhalar el aire cuando eches la cabeza hacia atrás.
3. Fuerza anterior de cuello: Echa la cabeza hacia atrás cuanto puedas y coloca la mano derecha en la frente. Mueve la cabeza lentamente hacia adelante y haz alguna resistencia con la mano. Repite varias veces. A medida que tu fuerza aumenta, haz la resistencia con la mano más intensa. Este ejercicio al carecer de movimientos se realiza por series de tiempo.
4. Fuerza posterior de cuello: Echa la cabeza adelante y sitúa tu mano derecha detrás de la cabeza resistiendo con la mano cuando fuerces la cabeza hacia atrás. Repite varias veces. A medida que tu fuerza aumenta, haz la resistencia con la mano más intensa. Este ejercicio al carecer de movimientos se realiza por series de tiempo.
5. Fuerza lateral derecha de cuello: Dobla la cabeza hacia el lado izquierdo, coloca la mano derecha en el lado derecho de la cabeza y fuerza la cabeza hacia el lado derecho resistiendo con la mano. Recuerda aumentar tu fuerza a medida que repites el ejercicio. Este ejercicio al carecer de movimientos se realiza por series de tiempo.
6. Fuerza lateral izquierda de cuello: Dobla la cabeza hacia el lado derecho, coloca la mano izquierda en el lado izquierdo de la cabeza y fuerza la cabeza hacia el lado izquierdo resistiendo con la mano. Recuerda aumentar tu fuerza a medida que repites el ejercicio. Este ejercicio al carecer de movimientos se realiza por series de tiempo.
7. Movimientos circulares de cuello: Inclina la cabeza hacia adelante cuanto puedas, lentamente dóblala hacia la derecha, entonces hacia atrás al lado izquierdo y luego de frente otra vez. Haz este movimiento circular en forma lenta hasta adquirir cierta práctica. Luego aumenta la fuerza del movimiento, pero sin lesionarte.



*Nota: Descansa bien después de estos ejercicios y masajea el cuello suavemente. Ejercita dicha parte lo suficiente (hasta 10 repeticiones por ejercicio)   pero no te excedas, ya que puede sufrir tortícolis (contractura de nervios y músculos del cuello).

Preparaciones naturales para un cuello firme

Para mejorar la textura de la piel del cuello existen tratamientos específicos. También algunas alternativas elaboradas con elementos naturales son altamente efectivas, además de económicas. Aquí algunas de ellas:

  • Crema de miel: Mezcla 2 ½ cucharaditas de miel fluida, con 2 ½ cucharaditas de aceite de oliva y 2 yemas. Envasa la preparación y guárdala en la heladera dejándola reposar por 24 horas. Luego aplica generosamente sobre el cuello con masajes suaves. Deja actuar por 20 minutos y retira con una toalla húmeda.
  • Tónico de hierbas: Tritura 50 g. de perejil y 50 g. de romero frescos. Colócalos en un bol y agrega medio litro de leche hirviendo. Deja reposar y filtra. Guarda en una botella que cierre bien. Aplica con un algodoncito sobre todo el cuello.
  • Crema de menta: Coloca una cucharadita de glicerina en un recipiente y mezcla con media cucharadita de sales Epsom y 5 gotas de extracto de menta. Coloca la preparación bajo la barbilla y sujeta con un paño por unos minutos. Repite este tratamiento dos veces por semana.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Mejora la firmeza de tu cuerpo




Unas pautas de vida sanas dirán mucho a favor de nuestro cuerpo, pero cada edad requiere una pequeña ayuda cosmética. Glúteos, piernas, pecho y abdomen necesitan una esmerada dedicación.
Hasta las piernas mejor torneadas acusan la edad en forma de flacidez, que se manifiesta primero en la parte interna de los muslos. Otro tanto ocurre en la zona del vientre y en la cara anterior de los brazos. Esto les sucede, sobre todo, a las personas que no practican ningún deporte y llevan una vida sedentaria, porque la práctica de ejercicio refuerza los músculos y evita la flacidez de los tejidos cutáneos.
Un buen masaje reductor nos permitirá sacar el máximo partido de cualquier crema hidratante. Conviene aplicarla de una determinada manera para que el producto penetre mejor en la epidermis y sus activos actúen con rapidez. Los expertos recomiendan estos pasos:

En las piernas:
Reparte la cantidad de producto equivalente a una nuez por la pierna y el muslo.
Extiéndelo desde el tobillo hasta el muslo, masajeando la piel.
Sigue masajeando hasta que se haya absorbido para conseguir así la máxima hidratación.
Presiona con los dedos, con pequeños movimientos circulares, las zonas más secas, como los talones, las rodillas y los codos.
En el abdomen y los brazos:
Realiza también masajes repetidos hasta que el producto penetre. Los movimientos han de ser rectilíneos en los brazos y circulares en los senos y el vientre.

viernes, 21 de febrero de 2014

Firmeza y convicción: Dos armas contra la debilidad



La organización de las obligaciones es una forma eficaz de combatir el estrés, al igual que la defensa de los valores y la expresión de nuestros propios deseos y necesidades. Por eso es sumamente importante mantener bajo control nuestros impulsos pero sin dejar de decir lo que sentimos o de hacer lo que pensamos. De lo contrario, si eres propenso a un comportamiento pasivo, es probable que antepongas los deseos de otra persona a los tuyos propios. En este sentido pueden aparecer momentos en los que exista un conflicto entre tus necesidades y las exigencias de tu trabajo y de tu hogar. Aprender a cuestionar y discutir con “firmeza” y “convicción” lo que te exige tu jefe, tu familia y tus amigos es la base esencial de una personalidad sólida, convincente y especialmente fuerte.
Actuar con firmeza no implica necesariamente mostrar una actitud agresiva ni dejar de prestar atención a las necesidades de los demás. Más aún, las personas con actitudes firmes pueden enfrentarse a las circunstancias de una manera relajada, evitar los malentendidos e impedir que les convenzan para proceder en contra de sus convicciones. Para vivir sin conflictos mentales, es preciso aprender a dar respuestas afirmativas o negativas sin titubeos. Por ejemplo, si en tu jefe te pide que te quedes a trabajar fuera de hora, y consideras que es injusto, pues debes planteárselo y decirle “no” de manera firme y contundente. El secreto consiste en aprender a negarte de una manera calmada y razonable, sin violar los derechos de los demás. 

El camino hacia una nueva personalidad

Para construir una personalidad firme necesitas aprender algunas técnicas que te permitirán enfrentarte a situaciones cotidianas en las que desees expresar tus derechos. Está demostrado que repetir continuamente una frase durante todo el día condiciona nuestra manera de pensar y proceder. Por eso, es muy efectivo repetir con frecuencia y completamente relajado la siguiente frase: “no, hoy no puedo hacer lo que me pides”. Recuerda que si se presenta una situación en la que estás convencido de que no debes hacer tal o cual cosa, simplemente dices no sin lamentarte ni dar explicaciones para justificar tu respuesta. Prescinde siempre de todo tipo de presión y no discutas; es muy bueno para tu salud mental darle cortes definitivos a las cosas y sin dar vueltas.
Asimismo, necesitas expresar tus ideas, deseos y necesidades con suma claridad. Si eres claro y coherente en tu comunicación con los demás, puedes conseguir todo lo que te propongas. Lo mismo sucede cuando alguien te transmite algo; de ser necesario pide una aclaración y asegúrate de que has ofrecido y recibido instrucciones claras y específicas.
Por otra parte, el hecho de admitir un error, aceptar una crítica, o estar dispuesto a cambiar algo que no está bien, te permite respetarte a ti mismo y demuestra que tienes la suficiente seguridad como para asumir la plena responsabilidad de tu propio comportamiento. De esta forma puedes demostrar firmeza pero sin necedad.

jueves, 9 de enero de 2014

Ejercicios para un "cuello firme"



Para lograr la tonicidad y belleza del cuello y escote es indispensable seguir una serie de ejercicios reafirmantes. Si se siguen diariamente cada uno de los movimientos se consiguen resultados sorprendentes.

Músculos anteriores: Echa la cabeza hacia atrás cuanto puedas y coloca la mano derecha en la frente. Mueve la cabeza lentamente hacia adelante mientras resistes el movimiento con la mano durante cinco segundos. Repite varias veces. A medida que tu fuerza aumenta, debes incrementar gradualmente la resistencia de la mano. Durante el ejercicio debes respirar profundamente inhalando el aire por la nariz y exhalándolo por la boca.
Músculos posteriores: Echa la cabeza adelante y sitúa ambas manos detrás de la cabeza. Realiza un movimiento de fuerza hacia atrás con la cabeza al tiempo que resistes el movimiento unos cinco segundos con los brazos. Repite varias veces. Debes comenzar suavemente e ir incrementando gradualmente la fuerza del cuello y la resistencia de los brazos. Recuerda respirar de manera profunda durante todo el ejercicio.
Músculos laterales: Inclina la cabeza hacia el lado izquierdo, coloca la mano derecha en el lateral derecho de la cabeza y efectúa una fuerza hacia el lado derecho con la cabeza mientras resistes el movimiento con la mano durante cinco a siete segundos. Recuerda aumentar tu fuerza a medida que repites el ejercicio. Respira siempre de manera profunda y consciente. 

Los mejores alimentos para conservar una piel joven

La alimentación tiene una importancia vital para la salud, la elasticidad y la belleza de toda la piel, especialmente la del cuello y el escote. Si se elige estratégicamente la comida, es posible retardar la aparición de las arrugas y lograr una piel sana y juvenil. Para ello es necesario tener en cuenta las siguientes pautas:
• Consumir cereales integrales y fibras permite que el tránsito intestinal sea más rápido y por lo tanto la piel no se recargue de toxinas.
• Consumir vitamina A en forma natural a través de las zanahorias y las verduras verdes. De esta forma se evita la resequedad de la piel.
• Aumentar el consumo de cítricos (ricos en vitamina C) otorga elasticidad al colágeno de la piel y evita la formación de arrugas. Además, consumir mayor cantidad de vitamina E (cereales integrales y verduras de hoja) para contrarrestar el efecto de los radicales libres, responsables del envejecimiento de las células.
• Limitar el consumo de alcohol, ya que opaca la piel, la deshidrata y la envejece.
• Consumir pocas grasas, ya que afectan al hígado y como consecuencia de ello la piel pierde color y toma un tinte amarillento.

martes, 4 de junio de 2013

Brazos firmes y definidos con 5 ejercicios



Actualmente las mujeres se preocupan por conservar sus brazos firmes y bien definidos, evitando así las antiestéticas “carnes flojas”. El secreto está en trabajar con ejercicios físicos que promuevan el endurecimiento y tono muscular sin que ello derive en un excesivo aumento de los músculos. Así, si se llevan a cabo tan sólo 5 movimientos concentrados de forma regular, el aspecto de los brazos puede cambiar radicalmente.

Reglas básicas para los ejercicios

• La respiración debe ser profunda y consciente, inspirando (ingresando) aire por la nariz y espirando (expulsando) por la boca.
• Los movimientos de los ejercicios deben ser pausados y bien realizados (tal como se describen en los gráficos), movimientos bruscos e imprecisos perjudican el efecto benéfico de los ejercicios.
• Los ejercicios deben realizarse 3 veces por semana durante la primera semana de entrenamiento, y a partir de la segunda semana se deben repetir todos los días (menos el domingo).
• Después de hacer los ejercicios puedes darte una ducha fresca; en caso de no tolerarla, luego del baño caliente o tibio, pásate una esponja de agua fría por todo el cuerpo. El agua fría cierra los poros evitando la pérdida de energía corporal y tonifica los músculos.
• Si padeces algún problema de salud (en el corazón, pulmones, riñones, etc.) o muscular (desgarro, estrías, contracturas, etc.) debed consultar con un médico antes de hacer cualquier ejercicio.

Niveles de entrenamiento

Una serie es la cantidad de repeticiones que se hacen de un ejercicio sin descansar, y una repetición es el movimiento propio del ejercicio. El descanso que se toma entre las series de un mismo ejercicio debe ir de 45 segundos a 1 minuto y medio, mientras que el descanso entre ejercicios debe ir de 1 a 3 minutos. A continuación proponemos tres niveles de ejecución del entrenamiento describiendo la cantidad de series y repeticiones que deben seguirse para cada ejercicio: Inicial (al comenzar el plan): 3 series de 10, 12 y 15 repeticiones respectivamente. Medio (después de 1 mes): 3 series de 12, 15 y 18 repeticiones respectivamente. Avanzado (más de 2 meses): 3 series de 15, 18 y 20 repeticiones respectivamente.

Uno por uno, los ejercicios

1. Giros para hombros
Parados, los brazos estirados al costado del cuerpo formando un ángulo de 90º con el tórax y los puños ligeramente cerrados, efectuar pequeños giros (rápidos pero continuos) moviendo levemente los brazos hacia adelante y atrás al mismo tiempo que se realiza una tensión en los músculos de los hombros. Contabilizar un total de 50 a 75 giros por serie. 

2. Flexiones de brazos «lagartijas»
Con el cuerpo extendido paralelo al piso y los brazos a los costados flexionados (en posición de lagartija), ascender estirando los brazos hasta que queden derechos; luego descender flexionando los brazos y tratando de que el tórax casi toque el piso. Al ascender aspirar el aire por la nariz y al descender exhalarlo por la boca. 

3) Cierre isométrico (variante 1): Parados, con las piernas abiertas y semiflexionadas, contraer abdomen y glúteos. Llevar los brazos abiertos a la altura de los hombros, levemente flexionados y con los puños cerrados. Cerrarlos hacia abajo y frente al pecho juntando codos y antebrazos; luego volver a la posición inicial. Es muy importante hacer este movimiento con fuerza, como si imaginariamente se estuviera apretando algo entre los brazos. 

4) Cierre isométrico (variante 2): En la misma posición, con los brazos flexionados pero los puños apuntando al techo, abrir y cerrar los brazos juntando los codos. Al cerrarlo se debe presionar con fuerza como si se empujara un objeto muy pesado, después relajar y llevar a la postura inicial. 

5) Flexiones de tríceps (posición vertical): De espaldas, apoyados con las palmas de las manos en una banqueta alta, doblar los codos y bajar el cuerpo, sintiendo la fuerza en los tríceps (la parte "de atrás" de los brazos). Volver a subir y bajar nuevamente, unas 10 veces inicialmente.