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jueves, 15 de mayo de 2014
Dos técnicas para eliminar "estrés"
Descanso visual
Siéntate ante una mesa en la que hayas apilado suficientes libros como para que, al apoyar en ellos los codos y taparte los ojos con las palmas de las manos, quedes ubicado de tal manera que tu cabeza permanezca erguida. Ahora frótate las manos vigorosamente, hasta que sienta las palmas calientes, apoya los codos en los libros o cojines que tienes enfrente y coloca las palmas de las manos en forma de copa sobre sus ojos, con los dedos cruzados sobre la frente, de manera que las partes huecas de las manos se posen sobre los párpados. Así la vista descansa y la mente se relaja.
Distensión muscular en pies
Apoyado en un pie, levanta del suelo el otro y sacúdelo flojamente, desde el tobillo hacia abajo. No sacudas la pierna, sino solamente el pie. Luego cambia el peso del cuerpo y repite el ejercicio con el otro pie. Este ejercicio, muy bueno para calentar los pies fríos, debe realizarse con los pies descalzos.
Antes de conciliar el sueño y cuando tus pies estén hinchados y cansados, reclínate boca arriba en una superficie dura y apoya los pies contra una pared, puerta o mueble tan altos como pueda. Deja los brazos al lado del cuerpo, cierra los ojos y respira profundamente. Este ejercicio también está indicado para personas que sufren de várices y es muy bueno para eliminar el estrés acumulado durante el día; de esta forma puedes obtener un mejor descanso nocturno.
miércoles, 16 de abril de 2014
Yoga: Cómo conseguir una óptima relajación
Para
entender el proceso de relajación es necesario conocer los mecanismos que
producen el efecto contrario, o sea, la tensión. Toda contracción muscular o
tensión supone una afluencia de la energía enviada consciente o
inconscientemente hacia el músculo que contraemos. Así, podemos decir que un
músculo contracturado es un músculo cargado de tensión, en proporción a la
energía que vibra en dicho músculo. Para relajarnos debemos proceder de forma
opuesta, es decir, regresar la energía hacia el cerebro, de donde provino, y
así recorrer el camino a través de la columna. Este mismo proceso es el que
define a la “relajación”. Relajar no es más que desalojar la energía que
poseemos en forma de tensión, alojada en una parte o todo el cuerpo, para que
vuelva a su lugar, a los centros de energía de la espina dorsal y el cerebro.
La relajación paso a paso
Para
lograr el éxito en la práctica de la relajación debemos disciplinar la mente,
aquietar los pensamientos y por consiguiente, armonizar nuestra respiración y
nuestra circulación. Comprender el estrecho vínculo que existe entre la
respiración, las energías y la mente, es imprescindible para alcanzar un estado
de relajación completo y efectivo.
En una
situación de relativa serenidad, se registra una modificación de nuestras
pautas mentales; de esa forma podemos librarnos de los factores que inducen a
la mente a dar incesantes vueltas, casi involuntarias, alrededor de inquietudes
o ideas negativas que pueden llegar a dañar nuestra salud. Para encontrar la
serenidad y la relajación existen varias técnicas, aunque una de las más
simples consiste en cuatro pasos básicos:
• Estar en un ambiente tranquilo y
musicalizado.
• Relajar
concientemente los músculos del cuerpo, con una orden mental (la mente ordena y
el cuerpo responde).
• Concentrarse
en una estratagema mental, por ejemplo como observador de la propia
respiración.
• Adoptar
una actitud pasiva con respecto a las distracciones mentales.
Una vez
que conseguimos la disciplina, podemos sumar a la relajación otros aspectos
complementarios: respiración correcta y profunda, posturas corporales adecuadas
y técnicas de auto-conocimiento. Así, con el tiempo lograremos mejorar nuestra
calidad de vida física y mental, promoviendo la paz interior y el equilibrio
emocional.
Etiquetas:
ansiedad,
calma,
distensión,
estrés,
mente,
relajación,
Yoga
jueves, 13 de marzo de 2014
Aprende a relajarte y duerme mejor
Para ello existen prácticos ejercicios que
contribuyen a descontaminar el organismo de todos los factores nocivos que
alteran la “tranquilidad mental”, imprescindible para conciliar un sueño
profundo y reparador. Elige el que más se ajuste a tu estilo de vida, pero
recuerda que sólo la práctica regular te asegurará resultados realmente
exitosos. Eso sí, elige un lugar tranquilo y una ropa cómoda, respira con calma
y predispone tu cuerpo para una completa relajación:
Relajación muscular:
Consiste en un proceso progresivo a través del cual se consigue liberar las
tensiones acumuladas en los músculos. Para ello se utiliza la contracción del
músculo seguida inmediatamente de una distensión o relajación. Recuéstate boca
arriba con los brazos a los costados y las piernas ligeramente separadas.
Divide el cuerpo en zonas musculares y comienza el ejercicio desde los pies
hasta la cabeza (pasando por las piernas, los glúteos, la pelvis, el tórax, los
brazos, las manos y el cuello). Mientras contraes los músculos, inhala profundamente
y retén por unos segundos el aire, luego exhala y relaja. Repite el proceso con
cada grupo muscular. Este ejercicio requiere unos quince minutos de práctica
diaria.
Meditación: Existen muchas
formas de meditar, determinadas principalmente por la postura que adquiere el
cuerpo. Escoge la que consideres más cómoda y sitúa el cuerpo en un lugar donde
prevalezca el silencio. Una técnica muy efectiva consiste en meditar observando
la respiración corporal: siéntate y cierra los ojos, o fíjalos en un punto dos
metros por delante tuyo. Concéntrate en el proceso respiratorio. Cuando inhales
piensa "uno", y cuando exhales relaje el cuerpo. Repite varias veces
hasta que se vayan apartando las preocupaciones que hay en tu mente y consigas
poner la mente en blanco, totalmente tranquila y positiva.
Concentración profunda: La
concentración pasiva consiste en promover un estado de alerta ante cualquier
respuesta mental o emocional sin que llegues a dormirte. De esta forma
consigues preparar el cuerpo y la mente para un sueño realmente profundo y
placentero. Tranquilízate y recuéstate en la cama con los ojos cerrados. Luego
piensa lo siguiente: “mi brazo derecho pesa una tonelada”. También puedes
variar las frases mentales pensando “siento calor en mi brazo”, o “mi brazo
tiene un color dorado”. Aplica estos pensamientos a cada parte del cuerpo,
hasta que sientas un estado de pesadez completa.
miércoles, 26 de febrero de 2014
Relajación: Distensión y elasticidad muscular
En
primer lugar, hay que tener en cuenta que la relajación muscular es
completamente pasiva (a diferencia de la contracción, que es activa). Cuando
las fibras musculares ya no reciben impulsos nerviosos, se relajan. Por lo
tanto, la relajación es básicamente el cese de producción de tensión muscular.
En consecuencia, cuando los músculos entran en un proceso de relajación, se
libera la fuerza elástica interna acumulada dentro de las miofibrillas
musculares durante la contracción. De ese modo, la retirada de los componentes
elásticos devuelve al músculo su longitud normal (que suele acortarse en el
proceso de contracción).
Estiramiento: Flexibilidad y agilidad muscular
Las
fibras musculares son incapaces de alargarse, o estirarse, por sí solas. Para
que se produzca el alargamiento debe recibirse una fuerza exterior al músculo
mismo. Entre esas fuerzas están la fuerza de la gravedad, la fuerza del momento
(movimiento), la fuerza de músculos antagónicos (contrarios) ejercida sobre el
lado opuesto de la articulación, y/o la fuerza ejercida por otra persona o por
alguna parte del propio cuerpo del individuo. Esto último puede lograrse
mediante una fuerza impulsora o de repulsión, ya sea en forma manual o mediante
la utilización de un equipo especial. En todos los casos, el resultado que se
obtiene es el mismo: imprimirle flexibilidad y agilidad a los músculos evitando
contracturas y acortamientos.
El
incremento de la flexibilidad mejora la conciencia del propio cuerpo. Así, el
estiramiento muscular estimula la irrigación sanguínea y el metabolismo de los
músculos y del tejido conjuntivo. Además, se disminuye el riesgo de sufrir
lesiones, porque la musculatura, los tendones y otras estructuras del aparato
locomotor ganan elasticidad progresiva. Los músculos pueden entrenarse en el
aspecto de la fuerza con un mayor recorrido de trabajo, ya que las
articulaciones gozan de una mayor amplitud de movimiento.
martes, 17 de diciembre de 2013
Cómo iniciarse en la relajación
Este
mecanismo sucede en cada momento e instante de nuestras vidas, por eso es
importante tomar un descanso y aprender a relajarse. De lo contrario la tensión
se acumula hasta un punto donde el cuerpo hace crisis y se enferma. Pero con el
ritmo de vida actual, relajarse parece cada vez más difícil.
El secreto para una óptima relajación consiste en disminuir la cantidad de estímulos a los que nos sometemos. Cuando las preocupaciones nos sobrepasan, forzamos nuestro caudal de energía y nos fatigamos mentalmente, lo cual produce a su vez un desgaste físico. Si se le permite tanto a la mente como a los músculos hacer una pausa entre un trabajo y otro para relajarse, en lugar de tensión y nerviosismo, obtendremos serenidad y tranquilidad. De esa forma todo funciona de manera eficiente y sin caos.
El secreto para una óptima relajación consiste en disminuir la cantidad de estímulos a los que nos sometemos. Cuando las preocupaciones nos sobrepasan, forzamos nuestro caudal de energía y nos fatigamos mentalmente, lo cual produce a su vez un desgaste físico. Si se le permite tanto a la mente como a los músculos hacer una pausa entre un trabajo y otro para relajarse, en lugar de tensión y nerviosismo, obtendremos serenidad y tranquilidad. De esa forma todo funciona de manera eficiente y sin caos.
Beneficios de la relajación
En el aspecto corporal:
•
Favorece el descanso profundo a través de una disminución en el consumo de
oxígeno y la proporción metabólica de desgaste energético.
•
Reduce el ritmo de la respiración, favoreciendo una mayor relajación del
sistema nervioso.
•
Aumenta la resistencia cutánea (signo de reposo absoluto), y calma la ansiedad.
•
Acelera el tiempo de reacción, lo que señala mayor estado de alerta y mejor
coordinación de la mente y el cuerpo.
•
Normaliza el ritmo cardíaco al disminuir el trabajo del corazón.
En es aspecto emotivo:
•
Disminuye el nerviosismo y previene las enfermedades psicosomáticas.
•
Reduce la irritabilidad y aumenta la tolerancia y paciencia frente a
situaciones difíciles.
•
Promueve las actitudes sociales y los gestos de cordialidad.
•
Provoca una menor tendencia a la dominación y a las inhibiciones.
•
Aumenta la seguridad y el autoestima.
•
Estimula la capacidad para disfrutar la soledad.
•
Desarrolla y estimula la capacidad creativa.
•
Incrementa la constancia y eficiencia en el trabajo.
•
Aumenta la efectividad en la práctica deportiva.
jueves, 21 de noviembre de 2013
3 ejercicios para una completa relajación
Apoyado en un pie, levanta del suelo el otro
y sacúdelo flojamente, desde el tobillo hacia abajo. No sacudas la pierna, sino
solamente el pie. Luego cambia el peso del cuerpo y repite el ejercicio con el
otro pie. Este
ejercicio, muy bueno para calentar los pies
fríos, debe realizarse con los pies descalzos.
Antes de conciliar el sueño y cuando tus pies
estén hinchados y cansados, reclínate boca arriba en una superficie dura y
apoya los pies contra una pared, puerta o mueble tan altos como pueda. Deja los
brazos al lado del cuerpo, cierra los ojos y respira profundamente. Este
ejercicio también está indicado para personas que sufren de várices y es muy
bueno para eliminar el estrés acumulado durante el día; de esta forma puedes
obtener un mejor descanso nocturno.
Relajación de la parte superior del cuerpo
El ejercicio ideal para liberar tensiones y
prepararse para un sueño profundo. Colócate con los pies ligeramente separados,
deja caer la cabeza flojamente hacia adelante y luego gírala despacio, como
muerta, en un círculo similar al movimiento de las agujas del reloj.
Luego, deja caer los hombros hacia adelante,
con los brazos colgando, y realiza un movimiento con los hombros en el mismo
sentido, manteniendo durante el resto del ejercicio a la cabeza y los brazos
sueltos. Ahora, adelanta el pecho y realiza el mismo movimiento circular, pero
incluyendo el pecho, los hombros, los brazos y la cabeza. Finalmente, adelanta todo el
tronco desde la cintura para arriba moviéndolo despacio, como muerto, en
sentido circular, inclinándolo al frente, de costado a la derecha, hacia
atrás y de costado a la izquierda todo lo que pueda. Después de haber completado
el círculo, repite todo el proceso de relajación al revés de cómo empezaste:
primero el tronco, después el pecho, luego los hombros y finalmente la cabeza.
Realiza este ejercicio siempre antes de acostarte y a la mañana al despertarte.
Descanso visual
Siéntate ante una mesa en la que hayas apilado
suficientes libros como para que, al apoyar en ellos los codos y taparte los
ojos con las palmas de las manos, quedes ubicado de tal manera que tu cabeza
permanezca erguida. Ahora frótate las manos vigorosamente, hasta que sienta
las palmas calientes, apoya los codos en los libros o cojines que tienes enfrente
y coloca las palmas de las manos en forma de copa sobre sus ojos, con los dedos
cruzados sobre la frente, de manera que las partes huecas de las manos se
posen sobre los párpados. Así la vista descansa y la mente se relaja.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Consejos de Yoga para un descanso placentero
En la práctica del Yoga, la relajación va más allá de nuestros aspectos físicos y mentales, llegando hasta el espíritu; es lo que se llama relajación completa. Todos los músculos están en total descanso, sin descargar electricidad. La mente se encuentra perfectamente quieta y tranquila y, de esta forma, las fuerzas espirituales pueden manifestarse sin obstáculos por parte de los sentidos.
La forma más sencilla y fácil de relajar el
cuerpo consiste en adquirir la costumbre de frenar la tensión antes de que
afecte a los nervios. Por ejemplo, si has estado sentado demasiado tiempo en
una misma postura, deberás cambiarla. Si has estado largo rato parado deberás
sentarse o, mejor aún, acostarte sobre una colchoneta, un sofá o una cama no
demasiado blanda. Una persona que trabaje continuamente ante un escritorio o
una computadora, deberá estirarse hacia atrás con la mayor frecuencia posible.
Esto contribuye a evitar dolores y molestias, además de retrasar el proceso de
envejecimiento y promover un descanso placentero.
A través del tiempo, la relajación se habrá
transformado en una práctica saludable que le permitirá al cuerpo recuperarse
con éxito de las tareas diarias, revirtiendo los estados de nerviosismo que
alientan el insomnio. Para ello es necesario seguir los ejercicios de
relajación cervical.
Relajación muscular del cuello
Estos cuatro ejercicios te ayudarán a distender los músculos del cuello y la parte cervical de la espalda (una zona donde principalmente se acumulan las tensiones):
1) Siéntate, con la espalda recta, en una
silla dura o en el suelo con las piernas cruzadas. Cierra los ojos y deja caer
la cabeza suavemente hacia adelante, sin hacer el menor esfuerzo. Muévela despacio,
pero continuamente, haciendo un giro completo, desde la derecha hacia la
izquierda, Repite el movimiento tres o cuatro veces, haz una breve pausa y
reanuda el giro en la dirección contraria.
2) Deja caer la cabeza con suavidad hacia
adelante, hasta que toque tu pecho, y luego échala lentamente hacia atrás.
Repite estos movimientos tres o cuatro veces, con los músculos faciales
relajados.
3) Deja caer la cabeza hacia la derecha, enderézala, déjala caer hacia el lado izquierdo y luego colócala en su posición normal. Repite estos movimientos tres o cuatro veces.
3) Deja caer la cabeza hacia la derecha, enderézala, déjala caer hacia el lado izquierdo y luego colócala en su posición normal. Repite estos movimientos tres o cuatro veces.
4) Sacude la cabeza de lado a lado, floja y
suavemente, pero con movimientos rápidos y sucesivos, como si estuvieras
negando. Luego deja caer la cabeza como si colgara suelta y repite el
movimiento varias veces, como si estuvieses afirmando.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Tips para vivir sin tensiones
A la mañana en tu
casa:
1. Trata de estirar el cuerpo desde la punta de los pies
hasta el último pelo de la cabeza. Debes inspirar el aire profundamente por la
nariz, y exhalarlo por la boca, para aflojar las tensiones que permanecen en el
organismo. El cuello es uno de los detonantes que, con mayor frecuencia, se
contractura; para ello coloca las manos detrás de la nuca con la cabeza mirando
al suelo, y presiona con las manos hacia abajo mientras que con cabeza haces
fuerza hacia arriba, relajando así las tensiones.
2. Sonríe y sonríe, aunque nada te parezca gracioso, debes
tratar de encontrar algo agradable. La risa es un factor que contribuye en la
producción de energía y sumamente necesaria para conservar la salud.
En el trabajo:
1. Hay que evitar las situaciones problemáticas
enfrentándolas con optimismo. Afronta los contratiempos sin dilataciones
(cuenta hasta 10 y respira de manera relajada).
2. Es muy bueno tener "metas claras y objetivos
precisos", sin dispersar energía. Por ejemplo, cuando algo no sale bien
(fracaso), es porque en ese punto todavía no logramos un aprendizaje positivo.
Para ello hay que preguntarse ¿por qué?, y encontrar una buena solución como
una respuesta favorable. El secreto está en poner lo máximo de cada uno, aunque
las fuerzas se te agoten, para continuar los proyectos sin problemas.
Luego del trabajo:
Es conveniente dedicar algunas horas o si no es posible
algunos minutos al "entrenamiento físico", como por ejemplo: ir al
gimnasio, hacer pesas o aeróbic, o actividades como ciclismo, trote (footing) o
natación. La importancia radica en que la actividad física contribuye a mejorar
el estado anímico contrarrestando el estrés y, a su vez, pone en funcionamiento
el organismo, quemando grasa y formando masa muscular.
Antes de ir a la
cama:
Es importante que dediques unos minutos al relax o
meditación para desenchufarte de los problemas y descansar sin la presencia de
ellos, esto es, sin preocupaciones no obligaciones. Una ducha de agua tibia con
algún producto relajante contribuye a liberar tensiones. Una vez relajado
puedes acostarte, respirar profundamente, poner la mente en blanco y finalmente
dedicarte a descansar plácidamente.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Ejercicios para eliminar las contracturas del cuello
Consejos saludables
- Actitudes posturales correctas evitan las alteraciones de la morfología estática de la columna cervical.
- El uso de almohadas bajas para personas que duermen boca arriba, y ligeramente más altas para los que duermen de costado previenen tensiones en el cuello.
- La práctica regular de alguna actividad física junto con ejercicios de estiramiento fortalece la musculatura del cuello.
- Una dieta equilibrada, con aporte suficiente de vitaminas, minerales y proteínas, es el mejor apoyo para que las cervicales resistan las cargas que se ejercen sobre ellas.
*Nota: La visita
al médico ante un dolor preocupante en la zona cervical constituye la actitud
más acertada y segura para evitar un mal mayor. Con una historia clínica
detallada, una exploración cuidadosa de la columna vertebral y una exploración
radiográfica, el médico puede identificar la causa de la lesión e indicar una
solución inmediata al problema.
6 ejercicios anti contracturas
1. Movimiento lateral del cuello: Realizar un movimiento lateral del cuello intentando estirar al máximo
la musculatura lateral. Conservar la posición de 3 a 5 segundos. Los brazos se
utilizan para fijar la posición y tracción del hombro en sentido contrario al
del estiramiento. Realizar 3 series de 10 repeticiones cada una con cada lado
del cuello.
2. Balanceo de cabeza: Con las manos cruzadas detrás de la espalda, inclinar la cabeza hacia
delante, intentando estirar lo mayor posible la musculatura de la parte
posterior del cuello (nuca). Conservar la posición durante unos 3 a 5 segundos,
realizando el máximo estiramiento pero sin producir dolor. Realizar 3 series de
10 repeticiones cada una. Luego repetir toda la serie pero invirtiendo la
posición del cuello, es decir, estirando la cabeza hacia atrás.
3. Estiramiento muscular cervical: Intentar llevar lo más lejos posible la mano derecha bajo la axila
izquierda. Percibir como se estiran determinados músculos de la parte posterior
del hombro y del cuello. Realizar 3 series de 10 repeticiones cada una,
alternando la posición de los brazos.
4. Encogimiento de hombros: Elevar y descender sincronizadamente los hombros tirando hacia arriba
al elevar y llevando hacia abajo al descender. Al realizar este ejercicio hay
que percibir como los músculos se contraen y se relajan alternativamente.
Realizar un total de 2 series de 15 repeticiones cada una.
5. Movimientos rotatorios de cuello: Con el brazo derecho apuntando hacia arriba y hacia fuera, realizar
movimientos lentos de rotación de cuello hasta conseguir que se visualice con
claridad la punta de la mano derecha. Llevar a cabo 2 series de 10 repeticiones
cada una. Repetir la serie pero hacia el lado izquierdo.
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