miércoles, 5 de junio de 2013

Azúcar blanco: ¿Enemigo o aliado de la dieta sana?




El azúcar blanco refinado ha sido señalado como la responsable de producir ciertos trastornos en el organismo como caries, obesidad, diabetes, hiperactividad, hipoglucemia, infecciones vaginales y hasta cambios en el carácter. Sin embargo se ha demostrado que no toda la culpa es del azúcar, aunque en la actualidad se reconoce un excesivo consumo de ella.
Según estadísticas científicas, las personas adultas obtienen un 20 por ciento de sus calorías directamente del azúcar. En una dieta diaria de 2.200 calorías representa 110 gramos de azúcar, es decir, unas 28 cucharadas de té por día. Por su parte, los niños y los adolescentes consumen mucho más cantidad de azúcar proveniente principalmente de las golosinas y las bebidas cola. La realidad es que el azúcar proporciona energía pero carece de nutrientes.
Lo ideal es consumir hasta un 10 por ciento dentro de la dieta y de fuentes más naturales y menos procesadas, como la leche y las frutas. Así se pueden aprovechar los beneficios nutricionales de estos alimentos junto con el sabor y las calorías del azúcar.

Radiografía del azúcar

Químicamente, todos los azúcares tienen más o menos la misma composición. El azúcar blanco es un hidrato de carbono simple compuesto a su vez por dos azúcares simples: la fructuosa y la glucosa. Estos componentes son los mismos que se encuentran presentes en la miel, la melaza, el azúcar negra y los edulcorantes elaborados a partir de jugos concentrados. Muchas personas creen que los azúcares naturales como la miel y los edulcorantes a base de jugos son más nutritivos que el azúcar refinado blanco, pero todos proporcionan calorías sin nutrientes a nuestra dieta. Sólo la melaza de la caña de azúcar contiene calcio y hierro, la cual es un subproducto en la fabricación del azúcar refinado. Y el hierro de la melaza proviene de la maquinaria utilizada para elaborar el azúcar, no del azúcar mismo.
Sin bien la energía que el cuerpo utiliza siempre finaliza como glucosa en nuestra sangre, la diferencia de las otras fuentes naturales, como los granos, frutas, vegetales y otros hidratos de carbono complejos, consiste en la extracción y el aprovechamiento que el metabolismo hace de las vitaminas esenciales, minerales y fibras con las que el azúcar viene acompañado.

El azúcar y su relación con las enfermedades

El azúcar en algún punto está relacionado con el problema del sobrepeso u obesidad. Hasta hace poco tiempo los especialistas en nutrición consideraban que las grasas eran las verdaderas culpables del aumento de peso y que los azúcares sólo jugaban una función menor, pero la realidad les demostró que es muy fácil engordar consumiendo grandes cantidades de azúcar. Para entender mejor esto existe un precepto fundamental: para bajar de peso o mantener la figura es necesario gastar más calorías de las que se consumen; y cuando hablamos de calorías incluimos tanto a las grasas como los azúcares.
Muchas personas que ingieren menos de 25 gramos de grasas por día no consiguen mantener su peso porque consumen demasiados alimentos bajos o exentos de grasa pero que contienen una gran cantidad de azúcares. “Libre de grasas no significa libre de calorías”, y si la persona en lugar de comer una o dos galletas bajas en grasas, consume el paquete entero, jamás conseguirá bajar de peso.

Dientes sanos... dientes dulces

En otro sentido, aparece el azúcar como enemigo número uno de los dientes sanos. Es cierto que las caries no se producen si no está presente alguna forma de azúcar. Pero las bacterias producen sus ácidos con la ayuda de cualquier tipo de azúcar, ya sea que ésta provenga del mismo azúcar blanco refinado, de los alimentos ricos en almidón (como el pan o las papas), de fuentes naturales (como la leche o las frutas), o de productos procesados como las golosinas y las bebidas gaseosas.
La clave para conservar dientes sanos no es precisamente eliminar el azúcar de la dieta, sino más bien aumentar la higiene bucal. La mayoría de las personas que no tienen caries comen con regularidad caramelos y todo tipo de dulces, sólo que cepillan sus dientes y utilizan el hilo dental con regularidad, removiendo el azúcar de sus bocas antes de que se produzca algún daño.

Diabetes y azúcar: ¿una relación imposible?

Las personas que padecen de diabetes pueden consumir moderadas cantidades de azúcar, siempre que lo hagan como parte de una dieta balanceada que incluya proteínas y grasas. La realidad demuestra que los diabéticos pueden consumir todo tipo de hidratos de carbono, incluyendo azúcares. Lo más importante es vigilar la cantidad total, no el tipo de hidratos de carbono que se consumen por día.
Siempre se les ha recomendado a las personas que padecen de diabetes que se olvidarán del azúcar y los productos alimenticios que la contienen, porque estos alimentos pueden incrementar sus niveles de glucosa en la sangre, que de por sí ya son bastante elevados. El consumo de productos como el pan, arroz, papas o, inclusive, zanahorias, puede tener el mismo efecto en los niveles de azúcar en la sangre que la ingestión de caramelos o tortas. Asimismo, el consumo de alimentos que contienen grandes cantidades de azúcar puede incrementar fácilmente los niveles de azúcar en los diabéticos. Lo ideal es que los alimentos ricos en azúcar sean sustituidos por otro tipo de hidratos de carbono, en lugar de ser simplemente agregados a las comidas.

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