jueves, 3 de abril de 2014

Secretos para elaborar los mejores emparedados



El emparedado o sándwich constituye la mejor opción a la hora de comer algo rápido y sabroso en el almuerzo o la cena. Además, es una solución realmente práctica, económica y saludable, ya que según las reglas de la buena alimentación, la mitad de las calorías que se toman diariamente deben proceder de los hidratos de carbono (el pan) y el resto de las grasas y proteínas (el relleno).
Algunos nutricionistas afirman que un sándwich simple, preparado con el tipo de pan adecuado (integral, salvado o centeno) y que no contenga condimentos grasos (mayonesa, mostaza o ketchup), puede constituir un almuerzo sano y equilibrado, siempre y cuando el desayuno y la cena sean completos. Asimismo, el emparedado puede formar parte de un menú para conservar la silueta, ya que existen variedades de verdura sin fiambres que son realmente muy livianos y pobres en calorías. En este sentido, la creatividad a la hora de armar un emparedado no tiene límites, pues existen tantas combinaciones posibles como alimentos cocidos y crudos puedan incluirse en las recetas. Los más tradicionales combinan algún tipo de fiambre o carne cocida (pollo o ternera) con lechuga, tomate, huevo y aderezos.

El pan, la base de todo emparedado

Para hacer un sándwich es necesario seleccionar previamente el pan a utilizar y luego el relleno que pueda sostenerse dentro de la contextura del mismo. En este sentido, el mejor pan es el que pueda masticarse a fondo, es decir, el que resulta crujiente. El que tiene demasiada miga (árabe, de manteca, de molde, de campo), o el que tiene que calentarse previamente y casi no se mastica, resulta menos digerible y no calma tanto el apetito, por lo que es necesario comer una mayor cantidad.
En general, los mejores panes para la elaboración de emparedados son los que tienen poca miga y mucha corteza, como el pan francés. Y si son integrales, mucho mejor. Entre los panes de molde, los preferibles son los integrales o de centeno con grano, que resultan crujientes al masticarlos. Sin embargo, muchas personas prefieren los emparedados calientes o tostados frente a los frescos, ya que los encuentran más deliciosos y apetecibles.

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