martes, 22 de abril de 2014

Comida rápida



“Existe una asociación directa entre los términos «comida rápida» y «comida basura» o «comida chatarra». Las grandes cantidades de algunos nutrientes y sustancias —que en exceso son nocivas para el organismo— han hecho de la comida rápida una alternativa de consumo alimenticio poco saludable. El ritmo de vida actual ha quitado el tiempo necesario para preparar la comida en el hogar, y la comida rápida ha ocupado el lugar que tenía medio siglo atrás la comida casera. El problema radica en los métodos de cocción de muchos platos rápidos, de los ingredientes que contienen y de la calidad de las materias primas. Generalmente una comida rápida es una comida de bajo costo, y esto hace que se sacrifique calidad por cantidad. El precio finalmente lo paga nuestra salud.”

Ante todo, “comida rápida” se considera sinónimo de “comida chatarra”, del inglés junk-food. Dentro de la categoría de comida rápida entran todos aquellos alimentos percibidos con escaso valor nutritivo: mucha sal, grasas y azúcares, pocas fibras, proteínas y vitaminas. Y aunque las ensaladas y los emparedados con vegetales son también una comida de rápida preparación, no entran en el concepto que describo en este apartado. En todo caso, son la solución más saludable cuando no se cuenta con el tiempo de preparar un almuerzo más suculento.
Los principales referentes de la comida rápida son: hamburguesas, patatas fritas, pizzas, alimentos fritos tipo nuggets, hotdogs, pasteles, comida mexicana —tacos, burritos y fajitas—, comida china —principalmente pasta—, sándwiches con fiambres o carne frita, platos árabes al paso. Una característica común en la mayoría de las comidas rápidas es que se acompañan de refrescos, café y/o postres con nata. Generalmente uno puede armar su “combo”, es decir elige la comida, la guarnición, la bebida y el postre a su antojo, además del tamaño de cada uno.
Las cadenas internacionales de comida rápida tienen a disposición de sus clientes los valores nutricionales de todas las comidas que ofrecen. Es bueno revisar esta información, ya que puede ayudarnos a conocer en detalle lo que estamos consumiendo. Generalmente un menú cubre la mitad de las calorías que necesitamos durante todo el día, y suele superar los valores recomendados de grasa, sal (sodio) y azúcares. Es poco probable no terminar cometiendo un exceso de algún nutriente, o de calorías, luego de ingerir una comida rápida. Los tamaños más grandes ofrecidos en cada menú exceden muchos valores de nutrientes que el cuerpo requiere diariamente. Estos excesos inciden directamente en el peso corporal y la salud.

*Nota: Dentro de la categoría de comida rápida también entran las comidas pre-cocidas, que consisten en preparados congelados listos para calentarse y consumirse. Estos productos son ricos en grasas, sal y azúcares, los mismos nutrientes que en exceso poseen la mayoría de las comidas rápidas. Deben considerarse dentro de la misma categoría, ya que un consumo excesivo de comidas pre-cocidas puede ser altamente nocivo al organismo.


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