viernes, 22 de noviembre de 2013

Tips para recuperar la atención mental



La falta de atención mental en una persona no sucede porque sí. Esta situación es bastante frecuente en la actualidad y responde a una serie de circunstancias que promueven la dispersión y perjudican la capacidad de atención. Entre las causas más comunes se encuentran los estados de estrés, la rutina laboral, la mala alimentación, la falta de descanso y las preocupaciones constantes.
Una persona que no presta atención suele estar catalogada como distraída y generalmente se dice de ella que “vive en una nube”. Si te sientes identificada/o con esta realidad, pues es hora de que comiences a revertir tu estado de falta de atención y empieces a poner en juego todos los sentidos; de esta forma potenciarás tu memoria y pondrás a trabajar el rincón mental de los recuerdos. Para ello nada mejor que seguir los siguientes consejos:

• Ejercita tus sentidos sensoriales: Selecciona sonidos lejanos, diferenciándolos de los cercanos, o discrimina algunas imágenes de otras en plena calle. El desafío de este ejercicio es centrarse en un objetivo y ser capaz de mantener la concentración. Asimismo, emplea los cinco sentidos: es muy útil recordar una imagen y asociarla a un sonido o un olor determinado. El tacto también funciona muy bien a la hora de intentar recordar (sobre todo si se trata de un objeto).
• Establece prioridades: Tienes que acostumbrarte a que no puedes hacer todo a la vez. Lo mejor es elaborar una lista de actividades por orden de importancia o urgencia, respetándola de manera estricta. Y recuerda que debes encontrar tus propias prioridades, no la que te sugieran o impongan los demás; así te sentirás realmente interesado por ellas y les prestará la atención que se merecen.
• Evita el desorden: El orden es la base de la atención mental. Es muy difícil centrarse en medio del desorden, tanto físico como mental. Acostúmbrate a ordenar los espacios que compartes diariamente y, cuando lo creas necesario, renueva el ambiente cambiando las cosas de lugar (pero siempre conservando un orden). De esta forma el contexto te ayudará cada vez que necesites poner en juego la atención.
• Olvida los detalles: Debes encontrar el verdadero interés por las cosas, valorándolas globalmente y sin quedarte en detalles sin importancia. Con una visión generalizada de lo que te rodea evitas la dispersión mental.

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