lunes, 11 de noviembre de 2013

Remo: Una actividad integral




El remo es una de las actividades físicas más completas y recomendadas por todos los profesionales de la actividad física y el fitness. Se considera el entrenamiento ideal para poner en forma todo el cuerpo. Al remar trabajan las piernas, el tronco, el abdomen y la espalda, al mismo tiempo que se fortalece el corazón y los pulmones. Aunque quienes eligen este deporte suelen hacerlo por una razón no menos importante: el contacto con la naturaleza.
Por otro lado, salir a remar permite entrenar el cuerpo al mismo tiempo que uno disfruta del sol, del aire y el viento y de los paisajes naturales. Precisamente son estas características las que definen al remo como una excelente alternativa para liberar tensiones y recrear la mente. Y aunque muchas personas crean que remar es complicado y difícil, la técnica puede aprenderse en solo un día.
Los movimientos para conducir un bote son muy sencillos. Sin embargo, si se quiere adquirir destreza, se necesita constancia y salir a remar por lo menos una vez por semana. Perfeccionar la técnica y adquirir velocidad lleva un tiempo, y se deben conocer las normas de navegación para adquirir una licencia de remo: cómo hay que mantener la "mano" (se debe ir siempre por la derecha), virar el bote, atracar (estacionar) o tomar una ola en caso de cruzarse con una lancha u otra embarcación. 

Todo el cuerpo en movimiento

Al remar se utilizan todos los grandes grupos musculares: brazos, abdominales, dorsales (espinales y trapecio) y, principalmente, las piernas. Además del desarrollo de la fuerza, el remo es un deporte aeróbico, tan eficaz como la bicicleta, el trote o la marcha. En el mismo bote se puede realizar un entrenamiento que apunte a mejorar la resistencia aeróbica aumentando la capacidad cardíaca y pulmonar.
Comparado con el trote o la marcha, el remo es un ejercicio aeróbico más completo. Al correr sólo se utilizan las piernas, mientras que al remar se usa la fuerza de brazos y de los músculos del abdomen. Así, 300 remadas equivalen a 300 movimientos abdominales. También se fortalece toda la musculatu­ra posterior (trapecios, deltoides y dorsales) y se mejora la postura. La espalda debe aguantar por opo­sición la fuerza ejecutada con las piernas. El trabajo es comparable a las sentadillas o el levantamien­to de pesas que se realiza en el gimnasio.
Por otra parte, se adquiere flexibilidad, ya que los movimientos de extensión y re­lajación son constantes y sincroni­zados. Trabaja todo el tren superior de grupos musculares (pectorales, bíceps y tríceps). Los músculos no trabajan en forma aislada sino en coordinación: al flexionar el brazo se involucran varios músculos que ayudan a soportar el peso de empu­jar el agua. En definitiva... una actividad integral.

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