jueves, 14 de noviembre de 2013

Síntomas: La Hipotensión Arterial



La hipotensión arterial o “baja presión” es una dolencia fisiopatológica bastante compleja. Para determinarla es preciso conocer los valores normales de presión arterial que se han establecido internacionalmente. Así es que para la presión máxima o sistólica­ se esperan valores de entre 10 (que hace referencia a una presión de 100 mm Hg) y 14 (140 mm Hg), para la presión mínima o diastólica, los valores normales rondan entre 7 y 9. Cuando la presión máxima se encuentra por debajo de 10 (que es el límite mínimo aceptable), entonces se registra una situación de hipotensión o baja presión.
La presión arterial es un mecanismo muy regulado que depende de varios factores: por una parte del gasto cardíaco (lo que el corazón expulsa en cada sístole) y por otra parte de la llamada resistencia periférica (que está dada por arterias pequeñas conocidas como arteriolas). Entonces, cuando el corazón expulsa la sangre se encuentra con una resistencia periférica dada por estas arteriolas y tiene que elevar la presión hasta el punto en que la sangre pueda fluir a través del árbol arterial. Así, cualquier situación o sustancia que pueda dilatar súbitamente el sistema arteriolar puede producir una caída de la presión, como por ejemplo un estado de estrés o alcoholismo.

Distintas clases de hipotensión

Idiopática: Es la más común de todas y en general se presenta de manera espontánea y sin una causa aparente. Registra una presión máxima por debajo de 10 sin que la persona presente algún síntoma indicativo. Lo cierto es que hay personas que naturalmente pueden tener baja presión, pero no hay una forma de poder establecer las causas que la producen. De seguro está dada por una cantidad de factores fundamentalmente constitucionales. Puede ser asintomática es decir, el paciente tiene baja presión pero vive sin inconvenientes­ o puede generar algunos síntomas como mareos o malestar. 
Crónica: También es muy frecuente la presión arterial baja crónica, caracterizada por estar debajo de las cifras promedio pero no en límites riesgosos. Sus causas son variadas: puede deberse a distintos medicamentos (incluyendo drogas para la hipertensión), a situaciones como un embarazo y enfermedades como la diabetes o la arteriosclerosis.
Ortostática: Se presenta a través de un mareo y a veces hasta la pérdida de conciencia. Ocurre en general al ponerse de pie rápidamente desde una posición sentada o acostada. Por ejemplo, es muy común tras permanecer mucho tiempo al sol o luego de un ayuno prolongado.

Las principales causas de la hipotensión 

La hipotensión es un trastorno que en general no incide en el estado general de salud de una persona. Sin embargo, puede alterar el ritmo de vida normal y limitar el desarrollo de ciertas actividades. Por eso para prevenir un estado de baja presión es preciso conocer sus principales causas:
Ingesta de alcohol: Actúa como un vasodilatador periférico, entonces al tomar alguna bebida alcohólica la presión baja y si además se está en un ambiente con mucha gente, el encierro y el calor resultan una combinación perfecta para llevar a la persona a un inminente desmayo.
Carencia de nutrientes: Por falta de ciertos nutrientes esenciales también se puede desarrollar hipotensión, pero ésta sólo se da en personas muy mal alimentadas o que padecen patologías alimentarias, como la anorexia nerviosa. Asimismo, como no hay alimentos que bajen la presión, en principio no hay restricciones en cuanto al tipo de dieta para las personas hipotensas. Se puede comer de todo, sólo hay que tener en cuenta algunas limitaciones con las bebidas alcóholicas.
Estrés o depresión: La presión arterial está íntimamente relacionada con el estilo de vida. La inactividad física, por ejemplo, tiende a bajarla. En ciertas ocasiones existen situaciones de estrés emocional que también pueden actuar como vasodilatadores y bajar la presión. En el organismo existe una compleja red de regulación, que está dada por el sistema nervioso autónomo y las hormonas que circulan en sangre (la adrenalina, la noradrenalina, etc.). Si algo en esta red anda mal es posible que se desencadene un problema a nivel de la presión arterial, que en muchos casos puede ser hipotensión. Por eso es preciso aprender a controlar las emociones, evitar el estrés y las preocupaciones, y sobre todo llevar una vida activa.
Diabetes: La diabetes altera las vías de conducción del sistema nervioso simpático (los ganglios simpáticos), entonces, es factible que un paciente diabético pueda experimentar hipotensión ortostática, porque al ponerse de pie sus sistemas de regulación a nivel del simpático funcionan mal (ya que están alterados por la diabetes).
Enfermedades neurológicas: Existe una cantidad de trastornos neurológicos, como por ejemplo, la sífilis dorsal, que pueden alterar los mecanismos de regulación de la presión y ocasionar hipotensión.
Medicamentos: Hay muchos fármacos que producen directamente hipotensión. Los diuréticos son un claro ejemplo. Hay mujeres que toman diuréticos para mantener la línea, y si una mujer es hipotensa, el consumo de un diurético le puede producir desde mareos hasta incluso una pérdida del conocimiento. También las personas hipertensas que toman medicamentos para controlar la presión pueden padecer ocasionalmente un situación de baja tensión. 

¿Qué hacer frente a un cuadro de hipotensión? 

Ante cualquier indicio, lo mejor siempre es la consulta a un profesional médico. Ya sea frente a episodios reiterados de mareos o cualquier otro síntoma que devele un cuadro de baja presión, es necesario concurrir al especialista, que puede ser un cardiólogo o un médico clínico.
Cuando se trata de situaciones anormales, como por ejemplo una lipotimia, hay que tener en cuenta que el flujo de sangre que va al cerebro es ascendente, por lo tanto siempre hay que buscar que vuelva a llegar la sangre al cerebro, inclinando a la persona, haciendo que baje la cabeza y la ponga entre sus piernas, etc.
En el caso de que la presión baje después de estar sentado durante un tiempo prolongado, es posible elevarla cambiando la postura. El cruzarse de piernas o inclinarse un poco hacia adelante contrayendo el abdomen son formas simples y efectivas de ayudar a mantener un flujo adecuado de sangre.
Por otra parte, las personas mayores con hipotensión deben beber mucho líquido (agua, caldos, jugos de frutas) y evitar el consumo de alcohol. 

Precauciones frente a ciertas drogas 

Existen muchas drogas que en general no producen hipotensión, pero que si uno se excede en la dosis su ingesta puede conducir a mareos o desmayos. Por ejemplo, actualmente, hay medicamentos muy buenos para tratar problemas de la próstata denominados simpaticolíticos, cuya función básica es reducir la función del sistema simpático, lo que se traduce en un beneficio amplio para la micción, pues mejora la relajación del esfínter prostático. Pero muchos de los pacientes que ingieren estos medicamentos tienen mareos o episodios de pérdida del conocimiento causados por el efecto de esta droga, que si bien desde el punto de vista de la función de la próstata es beneficiosa, resulta perniciosa en lo que concierne a la regulación de la presión. Por eso es necesario asesorarse con el médico antes de tomar este tipo de drogas. 

Medidas eficaces frente a la hipotensión 

Para prevenir situaciones espontáneas de hipotensión, es necesario tomar algunas medidas higiénicas y dietéticas:
• Mantener un buen peso corporal.
• Tratar de evitar todas las sustancias tóxicas como el cigarrillo, las bebidas alcohólicas, y los psicofármacos.
• Además, dado que el sedentarismo tiene mucho que ver con la presión baja, es aconsejable realizar un plan de ejercicios regulares o una actividad física como ciclismo o natación.
• Lo aconsejable, para todas las personas y no sólo las hipotensas, es llevar una vida sana sin estrés. Para ello nada mejor que cultivar la serenidad y tranquilidad a través de la meditación y el Yoga.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Programa de "stretching" para hacer de a dos



Este es un programa de estiramiento muscular (stretching) en el que intervienen dos integrantes por ejercicio. Antes de empezar, debes tener en cuenta algunos puntos:

• Previo a los ejercicios de estiramiento, haz algunos de precalentamiento, por lo menos durante cinco minutos con movimientos sincronizados, como caminar o pedalear en una bicicleta fija con poca o ninguna resistencia. Si efectúas estas rutinas de estiramiento después de una intensa actividad aeróbica, espera a que los niveles de tu corazón retomen los valores iniciales que registrabas antes de la rutina de ejercicios.
• Para estirar, tu compañero aplicará una suave pero constante presión en el punto de tensión. Luego, frenará el estiramiento. Cuando el músculo que se está estirando se relaje, tu compañero puede aplicar una mayor presión, haciendo que se aumente la exigencia del estiramiento. Cuando se llegue a un nuevo punto de extensión, deberá volver a detenerse por un tiempo de entre 30 y 60 segundos, sin hacer que la pierna rebote en el lugar donde se haya frenado. Completa los ejercicios en ambas piernas y cambia las posiciones con tu pareja.
• Para óptimos resultados, estira al menos 3 días a la semana. Y recuerda darle el mismo tiempo de trabajo a ambos lado del cuerpo. 

El programa de stretching, paso a paso

Para conseguir un adecuado estiramiento muscular localizado, los ejercicios que se describen en el programa deben cumplirse según el orden establecido. El participante 1 es quien realizará el estiramiento mientras que el participante 2 será quien asista a su pareja durante los ejercicios. 

Ejercicio 1: Parte baja de la espalda
Participante 1: Recuéstate con la espalda apoyada en el suelo, los brazos relajados a ambos lados de tu cuerpo, abdominales contraídos, rodillas flexionadas de modo de que tus muslos queden perpendiculares al piso.
Participante 2: Colócate de rodillas con un pie mirando hacia su pareja, acercándote lo suficiente como para que ella pueda apoyar los pies sobre sus abdominales superiores. Ayuda a que lo logre tomándola de sus tobillos. Luego, ubica el pie más adelantado cerca de los glúteos de tu compañera. Mantén el torso quieto, los abdominales contraídos y la espalda derecha.
Continúa de la siguiente manera: ubica los dedos pulgares de sus manos detrás de las rodillas de tu compañera, extendiendo las manos para mejorar el sistema de empuje. Comienza a presionar las piernas de la participante 1, haciendo que ella lleve las rodillas hacia el pecho, manteniendo siempre los pies apoyados en tu abdomen. Cuando las rodillas de tu pareja se acerquen a sus senos, da un paso adelante con el pie que se encuentra apoyado en el piso, de modo que la cadera de tu compañera se eleve del suelo.
Participante 1: Mantén relajados tu cuello y hombros, y exhala cuando tus rodillas se acerquen al pecho. 

Ejercicio 2: Torso y caderas
Participante 1: Recuéstate en el suelo mirando hacia el techo, con tu rodilla izquierda flexionada, el pie derecho estirado hacia abajo y el izquierdo apoyado en el piso. Relaja tus brazos a ambos costados del cuerpo.
Participante 2: Coloca tu rodilla izquierda al costado de la pierna flexionada de la participante 1, y ubica tu pie derecho al lado del hombro izquierdo de ella, apoyando allí mismo tu mano derecha. Luego, coloca la mano izquierda en la rodilla flexionada de tu compañera. Mantén tu torso firme, contrayendo los músculos abdominales, conservando la espalda erguida. Suavemente, empuja la rodilla izquierda de tu compañera hacia la derecha de ella, haciendo que la rodilla pase por encima de tu pierna derecha y se acerque al suelo. En tanto, la mano derecha deberá mantenerse firme en su hombro, impidiendo que su torso se desplace. Evita torcer tu propio torso al inclinarte hacia delante.
Participante 1: Exhala cuando tu rodilla se acerque al suelo. Lleva la rodilla izquierda tan cerca como puedas del piso, siempre que no te resulte estresante (no es imprescindible que toque el suelo).
Participante 2: La presión que efectúes en la rodilla deberá ser de forma gradual, respetando la capacidad de estiramiento y respiración de tu compañera.

Ejercicio 3: Muslos (músculos isquiotibiales)
Participante 1: Recuéstate boca arriba con ambas piernas estiradas: la derecha apoyada en el suelo y la izquierda elevada. Deja que tus brazos caigan relajados a ambos lados de su cuerpo, y contrae los músculos abdominales.
Participante 2: Colócate de rodillas a la izquierda de tu compañera, cerca de su pierna derecha. Ubica la mano derecha en su tobillo izquierdo y tu mano izquierda sobre su rodilla, flexionando ambos codos. Ejerce una suave presión en el pie de tu pareja con dirección hacia el pecho de ella, manteniendo su rodilla tan firme como sea posible y su pierna elevada. Luego, sigue empujando en etapas hacia adelante, ayudando a que ella se relaje y respire pausadamente, a medida que se acrecienta la tensión en el estiramiento muscular de la pierna.
Participante 1: Mantén tu espalda y pierna derecha apoyadas en el suelo. 

Ejercicio 4: Rotación del tobillo
Participante 1: Acuéstate boca arriba en el suelo, con los brazos a ambos lados y la pierna izquierda estirada. Eleva la pierna derecha, flexionando la rodilla de manera que las pantorrillas queden paralelas al piso.
Participante 2: Arrodíllate con un pie cerca de la pierna derecha de tu pareja, de manera que puedas tomar su tobillo elevado con la mano izquierda. Cubre el arco del pie elevado con tu mano derecha. Sin cambiar la posición del cuerpo de tu compañera, haz girar su tobillo hacia afuera. Luego, gira su tobillo hacia adentro, haciendo que la punta del pie se aleje de ti. 

Ejercicio 5: Glúteos y caderas
Participante 1: Acuéstate boca arriba, con los brazos relajados a ambos lados, la pierna derecha estirada y la izquierda flexionada y ligeramente apuntando hacia tu pecho.
Participante 2: De rodillas con una pierna apoyada a la izquierda de tu pareja cerca de sus glúteos, ubica la mano derecha en su rodilla y la izquierda en el arco de su pie izquierdo. Manteniendo el pie firme, presiona con suavidad la pierna de tu pareja hacia el pecho de ella, conservando la misma posición cuando ella sienta el máximo punto de tensión. No apliques una presión excesiva en su rodilla.
Participante 1: Mantén tu cuello y torso relajados.

Ejercicio 6: Muslos (Músculos cuadríceps)
Participante 1: Recuéstate boca abajo con los codos a la altura de los hombros (formando un arco invertido con tus brazos o una letra "u"). Deja que la cabeza repose contra el suelo.
Participante 2: Siéntate en el suelo a la derecha de tu pareja, con tu pierna derecha apoyada en el piso, pasando por debajo de la pierna derecha de tu compañera. La otra pierna, en tanto, deberá estar flexionada y el pie respectivo apoyado en el suelo. Con tu mano derecha presiona ligeramente la región lumbar de tu pareja para mantenerla estable, y con la mano izquierda toma el tobillo derecho.
Participante 1: Apoya la pelvis en el suelo para mantener las caderas en el suelo.
Participante 2: Lleva el talón hacia los glúteos de tu pareja, asegurándote de que ella no arquee su espalda.

Libérate del pasado y disfruta el presente



No aprender a aceptar los problemas que se presentan en el transcurso de la vida trae consecuencias muy serias que terminan afectando tanto la mente como el cuerpo. Una persona que vive atada a un momento pasado de su vida no es capaz de vivir intensamen­te los momentos actuales, lo que la lleva con el tiempo a perderse las pequeñas y grandes cosas positivas que se le presentan día tras día.
Las emociones también se rigen de acuerdo a determinados esquemas preestablecidos. Por ejemplo, no se puede disfrutar de tener algo si siempre se aspira a tener algo más para ser feliz. Sólo estar plenamente en lo que nos toca vivir hará que podamos disfrutarlo en toda su dimen­sión y sin perdernos de nada. De otra manera, una actitud de recuerdo permanente lleva a depresio­nes, angustias, sensaciones de vacío y fracasos repetidos.
Es preciso entender que, exceptuando lo patológico como neurosis o esquizofrenias, no existe ninguna situación que no pueda ser modificada mediante la adaptación a las circunstancias y una dosis de voluntad y actitud de avance. Liberarse del pasado es la clave para disfrutar el presente en toda su dimensión.

Mal de amores

En el plano del amor, más que en otros, es donde se demuestra que es posible dejar atrás una situación para dar paso a otra nueva, aunque existen honrosas excepciones. Y a rigor de verdad, el ciclo de los encuentros y desencuentros se puede repetir varias veces a lo largo de nuestras vidas.
Los cambios provienen a veces de nuestro propio crecimiento, que nos lleva a entender que esa persona con la que compartimos un periodo de amor ya no se adecua a nuestras expectativas o deseos de desarrollo humano, o quizá porque la otra persona nos abandona por las mismas razones.
Es preciso entender que no se trata de ser injusto con los recuerdos de los buenos momentos compartidos con otra persona, sino de no quedar sumidos en una nostalgia interminable. De aquella pareja que terminó hay que rescatar siempre lo positivo, el aprendizaje humano, la experiencia vital irreemplazable (porque toda persona es irremplazable, puesto que es única). Pero nunca añorar o buscar un reemplazo, porque entonces se cae en comparaciones odiosas, en dudas sin sentidos, en miedo a volver a lo mismo de antes, y en definitiva no se vive el amor como experiencia íntegra del presente, sino como un recuerdo o un sueño inalcanzable.

Aprende a enfrentar los desafíos de la vida



No resulta fácil aceptar un nuevo desafío, aunque sea ha­cia una posición deseada por nosotros. No es tan simple dejar atrás la pá­gina del que recibía órdenes por otro y tenía todo resuelto, a la posición de quien decide y de quien los otros recibirán órdenes. Y mucho menos, por supuesto, cuando el cambio es en sentido contrario; por ejemplo, de trabajador activo a retirado, como lo será pasar de padre que protege y educa a padre o abuelo que necesita cuidados. O, peor aún, de un nivel económico alto, a otro más bajo.
Pero aún en estos casos donde el cambio tiene una dirección supues­tamente desfavorable, de nada nos serviría quedar enganchados a los recuerdos de la etapa perdida que nos parecía color de rosa, en comparación con la que nos toca vivir en lo que todo, quizá parezca negro. Por el contrario, eso equivaldría a no tener la menor posi­bilidad de poder afrontar las dificultades de adaptación al nuevo momen­to. Debemos tener la visión puesta en el instante en que la aceptación del cambio nos permitirá dis­frutar; porque aunque parezca increíble también podremos disfrutar de la situación actual sin que ésta tenga todo el brillo de la anterior. 

Una forma de ver las cosas

Nosotros mismos podemos ayudarnos a superar los problemas teniendo en cuenta algunos principios básicos:
• Realizar una lista de los aspectos de nuestra vida que podrían mejorar al dar por terminada una etapa, aún cuando parezcan menos importantes que los de la etapa anterior. A veces, ayuda mucho observar a otra persona que haya pasado por una situación similar y ahora disfruta de su nuevo tiempo.
• No insistir en luchar contra la tristeza que supone dejar atrás una página de la vida. El proceso de pérdida es natural, y aceptarlo sirve para limpiar el camino y avanzar con plenitud.
• Aprender de quienes no han sabido superar claramente el paso de una etapa a otra y sufren las consecuencias de esos problemas y traumas. Observar esto nos hará ver con mayor claridad la necesidad de dar vuelta la página superando el pasado.
• Analizar en el entorno familiar qué grado de eficacia ha habido a la hora de superar etapas, para poder ver hasta dónde somos esclavos de costumbres heredadas que se transmiten familiarmente y, por lo tanto, poder liberarnos de esos mandatos que perjudicar nuestro propio avance.
• Cuidarse de los mensajes que nos envía la gente que nos rodea. Un cambio personal siempre conmueve al entorno, y los mensajes contrarios de ciertas personas, aun los que son indirectos e incluso inconscientes, pueden convertirse en problemas innecesarios.
• Tener presente momentos anteriores de nuestra vida en los que también hayamos tenido que superarlos para entender que, finalmente, nuestra vida continuó.

Superar problemas para vivir mejor



Superar un problema significa principalmente que si nosotros hemos vivido una mala experiencia, no podemos quedarnos con ningún resabio de la misma. Cada persona vive los acontecimientos de determinada forma (buena, mala, maravillosa, siniestra, inolvidable o lamentable), pero de seguro jamás los volveremos a vivir nuevamente igual. Porque así es la vida, avanzamos y crecemos con la experiencia del pasado, la energía del presente y las expectativas del futuro.
Es importante entender que la mayor parte de la vida se compone de equivocaciones que nos hacen crecer. “Dar una vuelta de página” significa ser conscientes de que nuestra vida es un libro en el que cada página que pasamos fue importante y nos formó para ser quienes hoy somos y para tener la entereza y cordura que hoy tenemos. Dejar atrás el pasado no es olvidarlo, mucho menos despreciarlo, es no estar atado a él. 

Fracasos que son éxitos

Pocas cosas nos marcan más en la vida que un fracaso. Tal es así que muchas personas luego de sufrir uno, no vuelven a intentar lo que se propusieron, al menos por un largo tiempo. En nuestros días nunca ha habido tanta cantidad de personas que se consideran a sí mismas fracasadas o sin suerte por decisión propia, por una visión equivocada de las cosas o por sentirse incapaces de superar los problemas. Esto devela una especie de crisis en la idea de vivir la vida con vitalidad y energía positiva, o de un gran miedo a cambiar aquello que antes no se pudo o no se quiso, dejando realmente atrás el pasado y probando superarse día a día.
Para pasar de una página a otra en nuestro libro de la vida es imprescindible ha­ber vivido intensamente sin arrepentimientos cada cosa que se nos presentó, y llorar la pérdida o ruptura todo lo que sea necesario, pero para fi­nalmente encarar las nuevas experiencias totalmente limpios de las manchas del pasado. No hay otra manera si queremos ser libres de los errores, transformando cada fracaso en un verdadero éxito.
Generar una imagen de sí mismos firme y sólida es fundamental para conservar el autoestima alto, enfrentar posibles inconvenientes y estar preparados para superar las pruebas que no presenta la vida. Para ello nada mejor que cultivar una cultura por lo sano y natural, ya que todo aquello que nos hace bien al cuerpo nos recrea la mente, nos hace más invulnerables a los recuerdos del pasado y fortalece nuestro espíritu para disfrutar el presente sin descuidar el futuro.

martes, 12 de noviembre de 2013

Aumenta la "tranquilidad" de manera natural



Controlar la ansiedad y cultivar una personalidad más tranquila es un deseo noble y saludable. Sin embargo, no siempre la medicina convencional ofrece soluciones efectivas a un problema que a veces ni siquiera llega a ser una enfermedad. En algún momento todos solemos padecer estados de ansiedad y nerviosismo, pero si estos estados se prolongan a lo largo del tiempo —o se hacen crónicos— es preciso actuar y considerar como primera medida un control médico.
Existe una alternativa totalmente natural para controlar y prevenir los estados de ansiedad que consiste en tomar infusiones de ciertas hierbas. El origen de esta propuesta está formulado por la Fitoterapia —una disciplina vinculada con la medicina natural que utiliza el poder benéfico de determinadas plantas con fines terapéuticos—, y sus efectos han demostrado ser muy efectivos. Además este tipo de aliciente no posee contraindicaciones, salvo en personas que llevan un tratamiento médico contra la ansiedad y/o depresión, quienes deberán consultar con su médico antes de beber una infusión de hierbas.

Las mejores fórmulas

La infusión de manzanilla es un sedante muy suave que puede utilizarse para controlar el nerviosismo y los problemas digestivos. No tiene contraindicaciones y la parte de la planta que se emplea son las flores secas. Se recomienda beber esta infusión tibia y después de comer. Para prepararla se debe colocar 1 cucharadita de hierba seca en 1 taza de agua hirviendo, luego tapar y dejar reposar 15 minutos para finalmente colar y servir.
Por su parte, la pasionaria es una hierba muy efectiva contra el insomnio y los estados de estrés. Se utilizan las hojas y se recomienda beber una taza media hora antes de acostarse. Se prepara colocando 1 cucharadita de hierba seca en una taza con agua hirviendo, luego se tapa y se cuela a los 10 minutos.
Otra alternativa natural para cosechar un espíritu tranquilo consiste en beber una infusión de hipérico o hierba de San Juan. Esta planta ha demostrado ser muy eficaz contra la ansiedad, la tensión nerviosa, la irritabilidad o las alteraciones emocionales asociadas con la menopausia y el síndrome premenstrual. La infusión se prepara con sus partes aéreas secas (hojas y flores) y debe beberse con mucha precaución y sólo durante un breve período de tiempo. Cualquier duda es recomendable consultar con un especialista para evitar efectos adversos.
Finalmente, para sentirse más calmado, relajado y descongestionado, nada mejor que tomarse un baño de manzanilla. Se prepara echando una buena cantidad de infusión de manzanilla en una bañera con agua tibia o caliente. Luego se toma el baño en forma de asiento (todo el cuerpo sumergido excepto la cabeza) durante al menos 40 minutos. Este baño debe hacerse principalmente a la noche antes de dormir, para conseguir así un sueño placentero y reparador.

Dos formas de practicar "remo"



Remo de paseo: El entrenamiento divertido

El remo de paseo se practica en botes de madera, que son más pesados, de casco más ancho y tienen la particularidad de ser más seguros. Esto permite que puedan utilizarlos personas de cualquier peso qué deseen entrenar deportivamente o solo salir a recorrer el río para disfrutar de un día al aire libre. Los clubes náuticos generalmente cuentan con una mayor cantidad de este tipo de botes que de los de competencia, ya que son más las personas que practican el remo de paseo.
Como el ciclismo, el remo de paseo permite no solo distenderse un poco sino también hacer un deporte. Tal es así que la mayoría de los clubes organizan regatas (competencias) en las que se deben recorrer largas distancias y realizar grandes esfuerzos físicos para llegar a la meta.
Los beneficios físicos de este deporte se notan desde la primera vez que uno rema, aunque, si se desea mantenerlos, como en cualquier disciplina deportiva, todo depende del modo en que se practique y del tiempo que dedicará a ello. En un bote de paseo la persona mejora su resistencia aeróbica, aunque practique con baja intensidad; si está una hora remando mejora su metabolismo aeróbico." 

Remo de competencia: El entrenamiento exigente

El remo de competencia es un deporte olímpico de los más antiguos que se incluyó en los primeros Juegos Olímpicos, en 1896. Es una actividad física de alto rendimiento que requiere mucho entrenamiento. El remero que compite tiene la característica de ser delgado, porque este deporte requiere más resistencia que fuerza. Por supuesto se necesita fuerza física para remar, pero no se desarrolla el mismo tipo de cuerpo que se construye en el entrenamiento con pesas. Es sumamente importante además tener buen equilibrio y sincronización, ya que los botes son muy livianos (están construidos con fibras sintéticas) y, por lo tanto, mucho más veloces; por ejemplo, un bote para ocho personas avanza a treinta kilómetros por hora.
Existen botes de competencia para uno, dos, cuatro u ocho remeros, y los de paseo pueden ser de uno o dos personas, o grupales. Cada remero se sienta sobre un soporte móvil, que se desplaza hacia adelante y hacia atrás, y sujeta sus pies sobre una base fija. Esta estructura le permite realizar movimientos coordinados entre los brazos, que mueven los remos, y las piernas, que se flexionan y extienden para impulsar la fuerza de la remada.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Remo: Una actividad integral




El remo es una de las actividades físicas más completas y recomendadas por todos los profesionales de la actividad física y el fitness. Se considera el entrenamiento ideal para poner en forma todo el cuerpo. Al remar trabajan las piernas, el tronco, el abdomen y la espalda, al mismo tiempo que se fortalece el corazón y los pulmones. Aunque quienes eligen este deporte suelen hacerlo por una razón no menos importante: el contacto con la naturaleza.
Por otro lado, salir a remar permite entrenar el cuerpo al mismo tiempo que uno disfruta del sol, del aire y el viento y de los paisajes naturales. Precisamente son estas características las que definen al remo como una excelente alternativa para liberar tensiones y recrear la mente. Y aunque muchas personas crean que remar es complicado y difícil, la técnica puede aprenderse en solo un día.
Los movimientos para conducir un bote son muy sencillos. Sin embargo, si se quiere adquirir destreza, se necesita constancia y salir a remar por lo menos una vez por semana. Perfeccionar la técnica y adquirir velocidad lleva un tiempo, y se deben conocer las normas de navegación para adquirir una licencia de remo: cómo hay que mantener la "mano" (se debe ir siempre por la derecha), virar el bote, atracar (estacionar) o tomar una ola en caso de cruzarse con una lancha u otra embarcación. 

Todo el cuerpo en movimiento

Al remar se utilizan todos los grandes grupos musculares: brazos, abdominales, dorsales (espinales y trapecio) y, principalmente, las piernas. Además del desarrollo de la fuerza, el remo es un deporte aeróbico, tan eficaz como la bicicleta, el trote o la marcha. En el mismo bote se puede realizar un entrenamiento que apunte a mejorar la resistencia aeróbica aumentando la capacidad cardíaca y pulmonar.
Comparado con el trote o la marcha, el remo es un ejercicio aeróbico más completo. Al correr sólo se utilizan las piernas, mientras que al remar se usa la fuerza de brazos y de los músculos del abdomen. Así, 300 remadas equivalen a 300 movimientos abdominales. También se fortalece toda la musculatu­ra posterior (trapecios, deltoides y dorsales) y se mejora la postura. La espalda debe aguantar por opo­sición la fuerza ejecutada con las piernas. El trabajo es comparable a las sentadillas o el levantamien­to de pesas que se realiza en el gimnasio.
Por otra parte, se adquiere flexibilidad, ya que los movimientos de extensión y re­lajación son constantes y sincroni­zados. Trabaja todo el tren superior de grupos musculares (pectorales, bíceps y tríceps). Los músculos no trabajan en forma aislada sino en coordinación: al flexionar el brazo se involucran varios músculos que ayudan a soportar el peso de empu­jar el agua. En definitiva... una actividad integral.

Tofu: Las bondades de un queso vegetal



El tofu es un queso vegetal elaborado íntegramente con soja procesada. Su aspecto es similar al del queso fresco o quartirolo y a diferencia de sus pares de origen animal, es muy saludable por su bajo contenido en grasas y su alto valor en proteínas vegetales. Además, su consumo ayuda a asimilar las proteínas provenientes de otros alimentos y por su sabor neutro se puede preparar tanto con platos salados como dulces.
El tofu es considerado un super alimento ya que posee los 10 aminoácidos esenciales en cantidades significativas, entre los que se destaca la lisisna, que permite incrementar el aprovechamiento proteico de algunos cereales. También contiene vitaminas A, B, E y es rico en fósforo y potasio. Posee tan sólo un 5 por ciento de grasas que en su mayoría son insaturadas. Está libre de colesterol y aporta lecitina, una sustancia para combatirlo. Por último, contiene ácido linoleico, un ácido graso esencial que el cuerpo no sintetiza y que es muy bueno para el desarrollo del cerebro y la vista. 

Combinaciones deliciosas

Como la soja tiene muy poco sabor, el tofu resulta ideal para incorporarlo en toda clase de preparaciones. Además absorbe fácilmente los sabores, con lo que potencia el sabor de muchas comidas, dándole profundidad y textura a los platos.
El tofu puede prepararse a la plancha, en ensaladas, frito, rebozado, en estofado, en sopas o simplemente como postre. En platos salados combina muy bien con los cereales y la pasta, mientras que en platos dulces resulta un interesante aliado de las jaleas, las salsas de frutas, las frutas en almíbar, la miel y el azúcar quemado. Por ejemplo, una rodaja de tofu sobre una tostada de pan integral y un poco de mermelada casera de ciruelas se transforman en una deliciosa alternativa para el desayuno de todos los días.
Cada 100 gramos de tofu se encuentran 11 gramos de proteína con un 65 por ciento de aprovechamiento proteico, 3 gramos de hidratos de carbono, 4,5 gramos de grasas totales de las cuales tan sólo 0,7 gramos son saturadas, nada de colesterol y un aporte energético de 85 calorías.
En caso de consumirlo solo, el tofu se debe acompañar con hierbas o salsa de soja ya que su sabor insulso lo hacen poco gustoso al paladar.

Consejos para una dieta equilibrada



La mayoría de las dietas estrictas para bajar de peso son notablemente desequilibradas y no aportan la cantidad mínima de nutrientes que el organismo necesita para su correcto funcionamiento. De ahí que muchos desarreglos a escala metabólica aparezcan luego de un período de mala alimentación lo que provoca un rebote en el peso corporal, primero se baja abruptamente y luego se sube para nunca más bajar. Todo esto puede evitarse si se sigue una dieta controlada que proponga un criterio lógico y flexible de alimentación.
Así, aparece la dieta multicolor que propone un guía precisa para bajar de peso a través de la tonalidad o el color de los alimentos. La combinación de los alimentos identificados con un color específico contribuye a mantener un equilibrio y balance en la alimentación, asegurando un aporte importante de vitaminas y minerales a la dieta, además de los nutrientes esenciales (hidratos de carbono, proteínas y grasas).
Por otro lado, reconocer un alimento por su color y descubrir a fondo la relación entre los distintos pigmentos y sus funciones te permite elegir al que menos calorías posee y mayor variedad de nutrientes aporta, de manera que puedas bajar de peso sin sacrificar la vitalidad.
 

Los colores de la salud

La elección de un alimento puede determinarse por el color del mismo y su estrecha relación con los efectos que produce en la salud. Así es que existe una enorme cantidad de alimentos que presentan variedades de dos o más colores, pero siempre uno de ellos es el que se destaca sobre el resto.
Los ejemplos hablan por sí solos: Los espárragos verdes tienen más vitaminas que los blancos y nunca hay que pelarlos. La espinaca aporta más potasio, vitamina C y betacaroteno que la acelga, y además tiene menos calorías. El pomelo rosado posee más propiedades que el blanco, ya que aporta más carotenoides y flavonoides. Las manzanas verdes tienen un 50 por ciento más de vitamina C que las rojas, y aportan casi el doble de flavonoides. Las uvas negras tienen más antocianinas que las blancas, una sustancia que previene los sedimentos en las arterias. El jugo de naranja tiene 30 por ciento menos de hidratos de carbono que el de manzana, y además aporta más vitaminas y minerales.

Por otra parte, se han realizado estudios científicos respecto a las diferencias que pueden existir entre los huevos blancos y los de color. Los resultados son más que interesantes: los huevos de color contienen hasta un 11 por ciento menos de colesterol que los blancos y aportan además ácido fólico, fundamental para proteger el corazón. Si bien los 300 mg de colesterol por huevo de color aun son altos, poseen un importante contenido de grasas insaturadas, que también protegen el corazón y disminuyen el colesterol.

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domingo, 10 de noviembre de 2013

Los regalos más saludables para esta Navidad


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viernes, 8 de noviembre de 2013

Alimentos que quitan energía y vitalidad



Si bien existe una importante cantidad de alimentos que tienen efectos positivos sobre los niveles generales de energía y vitalidad en el organismo, indudablemente hay otros que provocan el efecto contrario. Entre los más reconocidos por su capacidad para quitar energía figuran el café, el té, el chocolate, las gaseosas, el azúcar y las bebidas alcohólicas.
La cafeína es una sustancia estimulante que proviene de una variedad de fuentes entre las que se incluyen el café, el té y ciertas bebidas gaseosas. El chocolate también contiene sustancias que producen efectos similares al de la cafeína en el organismo. Si bien es cierto que la cafeína puede mejorar los niveles de energía en el corto plazo, a tal incremento suele sucederle un período de mayor cansancio. Frecuentemente los consumidores de café, té o bebidas gaseosas que contienen cafeína, descubren que dependen de cierto nivel de consumo para mantener sus niveles de energía en alto, pero un exceso puede generar palpitaciones, ansiedad e insomnio. De ahí la irritabilidad y nerviosismo de los famosos adictos al café. 

Azúcar y alcohol: dos enemigos de la energía

El consumo de alimentos y bebidas con altos contenidos de azúcar, como los productos de repostería y panadería, galletitas dulces, tortas y bebidas carbonatadas (tipo cola), suelen atentar contra los niveles de energía. A diferencia de lo que la mayoría cree, estos productos aportan calorías poco útiles para el cuerpo, sobre todo el azúcar blanco refinado. Este tipo de alimentos producen un aumento rápido del azúcar en la sangre que puede provocar que el cuerpo haga una compensación, lo que conduce con posterioridad a problemas de bajos niveles de azúcar (hipoglucemia) y bajos niveles de energía física y mental. A largo plazo, el consumo excesivo y reiterado de azúcar puede privar al organismo de los nutrientes que cumplen una función importante en la generación de energía. Por eso cada vez que necesites comer algo, elige una alternativa con bajo contenido de azúcar como una fruta o una hortaliza.
Por su parte, el alcohol libera azúcar rápidamente al torrente sanguíneo, y por lo tanto puede producir problemas de niveles bajos de azúcar en la sangre luego de ser ingerido. Muchas bebidas alcohólicas contienen sustancias llamadas congéneres que contribuyen al efecto narcotizante y también vacían las energías del organismo. Algunas bebidas alternativas pueden ser las infusiones de hierbas o frutas, los jugos de frutas, el agua mineral y las bebidas de hierbas gaseosas o diluidas con agua.
Si deseas seguir bebiendo alcohol debes moderar su consumo al máximo, evitando los excesos y tratando de diluir ciertas bebidas como el vino con agua o agregando bebidas no alcohólicas a los tragos que contienen alcohol.