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jueves, 17 de abril de 2014

Actividades aeróbicas para mejorar la calidad de vida



Las actividades aeróbicas identificadas con el estilo de vida “fitness” mejoran la silueta y el corazón. Esto se debe a que no sólo queman las grasas acumuladas, sino también a que mejoran el sistema cardiovascular y normalizan la presión sanguínea. En este sentido la reina en este tipo de actividades es, sin duda, la caminata o paseo aeróbico. Además un aspecto a tener en cuenta es que no todas las actividades aeróbicas se realizan dentro de los gimnasios. Las caminatas, la carrera, paseos en bicicleta, natación y muchos deportes pueden llevarse a cabo al aire libre. Así, los beneficios se potencian al existir un contacto con la naturaleza.
Sin embargo, siempre será importante que estén supervisados por personas idóneas. Lo ideal es contar con un equipo que registre las pulsaciones cardíacas, las que nunca deberán superar el 70 por ciento de la frecuencia cardíaca máxima (FCM). La FCM se calcula restando la edad al valor de 220; por ejemplo: si una persona tiene 25 años, su FCM es de 195 (el resultado de 220 menos 25), y su entrenamiento deberá fijarse en 136 pulsaciones por minuto como máximo.
Para quienes quieren más intensidad, existen actividades como el aeróbic, el step, los programas dirigidos de bicicleta fija conocidos como spinning, el aerobox y el body pump, entre otras. Lo cierto es que para cada edad existen opciones, desde los más chicos, quienes tienen que realizar actividades aeróbicas muy relacionadas con el juego, hasta las personas mayores, para las cuales se regulan la intensidad y variedad de los movimientos. 

El desarrollo de la “capacidad aeróbica”

“Aeróbica” se denomina así a la capacidad continuada del sistema circulatorio de llevar el oxígeno a las células a través de la sangre, según lo requiera el esfuerzo del cuerpo. Esto supone la capacidad del corazón y los vasos sanguíneos para bombear y transportar el suficiente volumen de sangre a cada parte del cuerpo, en especial a los músculos más activos durante el esfuerzo. Pero también se requiere la capacidad de los tejidos, de cada una de sus células, de procesar ese aporte de oxígeno y eliminar los residuos.
Las actividades aeróbicas mejoran también a los vasos sanguíneos para adecuarlos al esfuerzo que requiere cada movimiento aeróbico. El esfuerzo cardiovascular mantiene en buena forma el tejido de estos vasos, lo hace resistente y flexible, y la sangre fluye a través de ellos con menor esfuerzo.  Por lo tanto, estas actividades físicas tienen un inmenso beneficio, previniendo afecciones cardiovasculares, y actuando como un importante regulador de la presión arterial. Su efecto aumenta el nivel en sangre del colesterol HDL, conocido como colesterol “bueno”, a la vez que provocan la reducción de los depósitos de lípidos.
Por consiguiente, las actividades aeróbicas contribuyen a quemar grasas y controlar el peso. En la actualidad se proponen como el complemento imprescindible para un programa de pérdida de peso o de mantenimiento corporal. Es decir, siempre deben estar presentes, por eso todos debemos practicar al menos 30 minutos de actividad aeróbica por día.

viernes, 11 de abril de 2014

Nutrición para un corazón más sano



Cuando se trata de conservar la salud del corazón es inevitable seguir una dieta que incluya sólo alimentos naturales, nutritivos y principalmente saludables. La alimentación junto con los hábitos de vida juega un papel fundamental en la prevención de la mayoría de las dolencias cardíacas. Por ejemplo: las grasas saturadas (de origen animal) elevan los niveles de colesterol en la sangre; el exceso de alcohol provoca hipertensión arterial y sobrepeso, mientras que un consumo indiscriminado de azúcar puede desencadenar diabetes. Está claro entonces que cuidar la alimentación significa directamente preservar la salud, y esto incluye sin dudas al corazón, ni más ni menos que el motor de nuestro cuerpo.
Para ello, se ha propuesto una guía práctica que sugiere qué alimentos están permitidos y qué alimentos deben evitarse. Una dieta que contemple mayoritariamente el consumo de los alimentos permitidos es ideal para conservar un corazón a prueba de todo:

Alimentos permitidos (jamás deberían faltar en la dieta):
• Productos lácteos desnatados o magros (quesos blancos, leche y yogur desnatado, ricota magra).
• Aceites vegetales (oliva, maíz, girasol y cártamo).
• Infusiones de hierbas sin azúcar (boldo, manzanilla, menta), jugos de frutas sin azúcar, jugos de legumbres, agua mineral. Vino tinto selecto (sólo una copa por día).
• Carnes magras: pollo sin piel, pescados azules, conejo, pavo, ternera. Clara de huevo.
• Brócoli, zanahoria, espinaca, espárrago, alcachofa, maíz, naranja, pomelo, melocotón, melón.
• Pan integral, arroz integral, harina de avena y pastas integrales.
• Salsas sin aceite con tomate, cebolla, ajo y hierbas naturales.

Alimentos restringidos (para consumir con discreción):
• Lácteos enteros y quesos duros amarillos (fontina, paté gras, gruyere, etc.).
• Grasas de origen animal, mantecas y margarinas hidrogenadas. Aceite de cacahuate y pasta de maní.
• Café, té, bebidas con cafeína, bebidas alcohólicas (cerveza, sidra, licores), bebidas carbonatadas (gaseosas).
• Carnes con grasa (buey, cordero, cerdo), embutidos, fiambres. Yema de huevo.
• Alimentos procesados y enlatados (sobre todo los condimentados).
• Chocolates, masas de confitería, tortas de repostería.
• Batatas, plátanos, aguacates, habas.
• Pastas blancas con queso y salsa, pan tostado. 

jueves, 27 de febrero de 2014

Vida activa para un corazón sano



La actividad física es sin duda una herramienta indispensable, accesible y de bajo costo para mejorar y recuperar la capacidad funcional y preservar la salud cardiovascular de las personas. A través de la adopción de un estilo de vida más saludable pueden prevenirse muchos de los trastornos cardíacos. En este sentido, la vida activa asegura un corazón sano y fuerte. El ejercicio aeróbico disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial en reposo a un nivel dado de trabajo, lo que resulta en una reducción en la carga sobre el corazón.
Por otra parte, el ejercicio incrementa la capacidad para captar, transportar y usar el oxígeno por parte de los tejidos (especialmente por los músculos ejercitados), para una mayor producción energética y mejor eliminación de desechos metabólicos. Esta capacidad se conoce comúnmente como capacidad aeróbica. Además, el ejercicio físico realizado en forma regular tiene efectos benéficos sobre la tasa de hipercolesterolemia, hipertensión arterial y diabetes, y disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, especialmente coronaria y cerebrovascular. 

Mover el cuerpo para ganar salud

Las poblaciones con bajo entrenamiento o de cultura sedentaria tienen expectativa de vida más corta en comparación con las que son más entrenadas y activas. Las que progresan de un nivel menor de actividad a uno mayor, logran disminuir el riesgo cardiovascular. Este nivel de entrenamiento puede ser alcanzado en forma muy sencilla, por ejemplo, caminando activamente unos pocos minutos por día.
Décadas de investigación sobre actividad física y salud en general, han confirmado algunos conceptos muy útiles a la hora de recomendar una actividad física a una persona inactiva:
• La mayoría de la población inactiva puede mejorar su salud y bienestar llegando a ser moderadamente activa, sobre una base de trabajo físico regular.
• La actividad física no necesita ser extenuante para alcanzar beneficios saludables.
• Los beneficios pueden aumentar si se incrementa la cantidad, frecuencia y duración respecto de un base de ejercicio establecida. 

Caminata: La actividad más recomendada

El mejoramiento de la capacidad aeróbica puede conseguirse con simples caminatas, las cuales se destacan por sus ventajas: fáciles de realizar; tolerables en casi cualquier condición de entrenamiento; seguras, pues tienen bajo riesgo de lesiones; y baratas, ya que no requieren equipos especiales. Puede variarse el tipo de ejercicio y combinar con ciclismo, natación, gimnasia aeróbica, patín, steps, etc.
La duración puede ir desde 15 minutos hasta alcanzar 45 a 60 minutos por día. Como alternativa, en algunos casos pueden dividirse las sesiones en dos diarias, de 20 a 30 minutos cada una. Es muy importante realizar una breve sesión de calentamiento, antes del ejercicio, y de enfriamiento después; esto debe ser obligatorio. También es importante incluir ejercicios de estiramiento con el objetivo de disminuir los riesgos de dolor y de lesiones musculares.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Entrenar el corazón para vivir más



Practicar una actividad física aeróbica (caminata, bicicleta o natación) no sólo mejora el aspecto de los músculos, sino también beneficia notablemente el funcionamiento de nuestro sistema cardiovascular. De esta forma, la actividad regular disminuye el ritmo cardíaco cuando el cuerpo permanece en reposo. Así, el corazón no tiene que bombear 80 veces por minuto para mantener las funciones básicas normales, ya que si el cuerpo está en estado, latirá 60 veces o menos. En consecuencia, reduciendo su trabajo en un 25 % podrá prolongar su vida útil unos 20 años más.
Por otro lado, es necesario prestar especial atención al mantenimiento de los vasos sanguíneos que suministran la sangre a todo el cuerpo. Si estos vasos tienen demasiada grasa, están calcificados u obstruidos, se puede producir un infarto cardíaco. Esto es evitable si se siguen ciertos hábitos: dejar de fumar, bajar la presión sanguínea haciendo ejercicios y prestar atención a la existencia de las vitaminas que protegen el corazón, C, E, B6, B12 y ácido fálico. También limitar el consumo de alimentos con excesiva grasa contribuye a la salud del corazón y las arterias. 

Quemar grasas para ganar salud

El músculo es el único órgano del cuerpo que quema grasas. Así el músculo de un atleta pierde grasa, pues de otra manera no podría entrenar 8 horas todos los días del año. En cambio, el músculo del trabajador de oficina quema azúcar, pues utiliza la forma rápida y poco complicada para obtener energía. El motivo: hace 10, 15 o 20 años que los trabajadores sedentarios no usan más sus enzimas de grasa porque ya no trabajan físicamente 8 horas seguidas. Al permanecer sin actividad, el cuerpo elimina las enzimas grasas, es decir, las sustancias biológicas que matan la materia grasa porque los carbohidratos trabajan en forma más efectiva, aportando la glucosa como fuente de energía. Actualmente, un trabajador mental sedentario dispone solamente de un 10 por ciento de pequeños y efectivos asesinos de grasa, lo suficiente para quemar las calorías de una barrita de chocolate.
Así y todo, se puede modificar la química del cuerpo optimizando su funcionamiento para queme una mayor cantidad de grasa, inclusive en estado de reposo. Si se entrena el cuerpo en su justa medida, independientemente del tiempo de ejercicio, el músculo apelará a su depósito más grande a partir del primer segundo: el almacén de grasa. Sin embargo, rige la siguiente regla: cuanto más intensa la exigencia, menos grasa se consume. Por eso, los ejercicios con pesas no están indicados para perder grasa, mientras que las actividades aeróbicas son las mejores consumidoras de grasa. Por ejemplo, elegir correr puede transformar en poco tiempo un cuerpo flácido en otro firme y libre de grasa.

jueves, 2 de enero de 2014

Medidas efectivas para controlar la "hipertensión"



Durante los últimos años los estudios científicos han dado fiel testimonio de que el ejercicio físico, realizado de manera habitual, puede reducir la presión sanguínea entre 5 a 20 puntos. Así la actividad física se ha constituido en una nueva opción de tratamiento contra la hipertensión arterial (además de la alimentación y los hábitos de vida). Se ha demostrado que el ejercicio puede hacer mucho más que disminuir la presión sanguínea, y hacerlo de una manera mucho más importante de lo que se cree.
Con el avance de la medicina en este campo, se podría llegar a modificar la forma en que actualmente la medicina trata los casos de hipertensión. Lo cierto es que el ejercicio físico parece trabajar directamente en la disminución de la alta presión sanguínea. Así con un plan supervisado de actividad física se conseguiría mantener bajo control a la hipertensión. 

Pérdida de peso y presión arterial

En general, los médicos consideran la posibilidad de prescribir drogas para bajar la presión sanguínea en aquellas personas cuya presión es mayor que 140/90 (14‑9). Sin embargo, los resultados que arrojaron los estudios empíricos realizados sobre los efectos del ejercicio físico en personas hipertensas han sido más que contundentes. El cambio que pudo registrarse en la presión sanguínea de una persona sometida durante un tiempo determinado a una actividad aeróbica moderada, demostró que puede pasarse de una leve hipertensión hasta una presión normal alta.
Por otra parte, se sabe que el sobrepeso y la obesidad son dos factores que pueden favorecer un cuadro de presión arterial alta. Sin embargo, el resultado de los estudios concluyo que las personas que se someten a un programa de ejercicios, pueden lograr disminuir su presión aun cuando no experimenten una reducción en su peso o en su porcentaje de grasa corporal. Si esto algún día llega a corroborarse científicamente, implicará que el ejercicio tiene dos mecanismos para combatir la hipertensión leve (con o sin pérdida de peso).
Asimismo, siempre se ha creído que la intensidad del ejercicio era la que efectivamente producía una disminución en la presión. Pero a sorpresa de muchos, se ha conseguido probar que el ejercicio leve o moderado produce notables beneficios para la hipertensión, sin que ello implique necesariamente mejorar la capacidad aeróbica de una persona (aunque consecuentemente siempre sucede). En definitiva, las caminatas, los paseos en bicicleta, los trotes suaves seguidos diariamente durante 30 minutos pueden revertir sorprendentemente un cuadro clínico de hipertensión. De todos modos, la consulta al médico es imprescindible para diagnosticar con certeza el tipo y grado de hipertensión.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Menos grasa para un corazón más sano



Las grasas de los alimentos pueden dividirse en tres grandes categorías: saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas. Las dietas ricas en grasas saturadas están íntimamente vinculadas con las enfermedades coronarias. Este tipo de grasas se encuentran principalmente en los productos animales como la carne, huevo, leche entera, queso, crema y manteca, además de productos procesados como el chocolate, las tortas y las galletas.
En cambio, las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas no están tan relacionadas con las enfermedades cardíacas, y estudios científicos consideran que en realidad pueden contribuir a brindar protección contra este tipo de dolencias. Las grasas monoinsaturadas se encuentran en los aceites de oliva, de almendras y de palta. Se cree que el elevado consumo de aceite de oliva en los países mediterráneos es el motivo principal de que exista una baja incidencia de infartos entre su población. Por su parte, las grasas poliinsaturadas se encuentran en los pescados, y son el constituyente principal de ciertos aceites vegetales, como el de girasol, de sésamo y de pepitas de uva. 

La mejor manera de consumir grasa

En general, un consumo exagerado de grasas en la alimentación puede generar un aumento en los niveles de colesterol en sangre y producir un taponamiento de arterias. Para evitarlo, lo mejor es reducir la ingesta de grasas saturadas, incorporando una mayor variedad de alimentos ricos en grasas poliinsaturadas. Asimismo, para tener un corazón saludable es preciso que tengas en cuenta los siguientes puntos:
• Consume carne de ave en lugar de carne roja, siempre que te resulte posible. La grasa de las aves está principalmente en la piel, así que quítasela. Además consume más pescado. Los oleosos, como el arenque, la caballa, el atún o la trucha son ricos en grasas poliinsaturadas (omega-3) que protegen al corazón contra el infarto cardíaco.
• Consume carnes magras y quítales toda la grasa visible. Generalmente las carnes vacunas y de cordero contienen más cantidad de grasas que las carnes de aves.
• Limita el consumo de huevos y productos lácteos como queso, leche entera, crema y manteca. Siempre que puedas, elige las variedades pobres en grasas, como leche, requesón (ricota) y yogur desnatados (descremados). Actualmente existen discusiones sobre si las margarinas vegetales son beneficiosas para la salud y mejores que la manteca, por lo que se aconseja limitar el consumo de ambos productos.
• Reduce el consumo de chocolate, tortas y galletas. Estos productos no sólo son ricos en grasas saturadas sino que además contienen pocos nutrientes o ingredientes beneficiosos como vitaminas, minerales o fibras.
• Evita consumir comidas fritas siempre que te sea posible. Es mejor preparar comidas a la parrilla, al horno, al vapor, por hervor o salteadas.
• Para cocinar utiliza siempre aceites vegetales (de oliva, maíz o girasol). Los aceites de primera prensada en frío tienen muy poca refinación y son los más saludables.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Síntomas: La Hipotensión Arterial



La hipotensión arterial o “baja presión” es una dolencia fisiopatológica bastante compleja. Para determinarla es preciso conocer los valores normales de presión arterial que se han establecido internacionalmente. Así es que para la presión máxima o sistólica­ se esperan valores de entre 10 (que hace referencia a una presión de 100 mm Hg) y 14 (140 mm Hg), para la presión mínima o diastólica, los valores normales rondan entre 7 y 9. Cuando la presión máxima se encuentra por debajo de 10 (que es el límite mínimo aceptable), entonces se registra una situación de hipotensión o baja presión.
La presión arterial es un mecanismo muy regulado que depende de varios factores: por una parte del gasto cardíaco (lo que el corazón expulsa en cada sístole) y por otra parte de la llamada resistencia periférica (que está dada por arterias pequeñas conocidas como arteriolas). Entonces, cuando el corazón expulsa la sangre se encuentra con una resistencia periférica dada por estas arteriolas y tiene que elevar la presión hasta el punto en que la sangre pueda fluir a través del árbol arterial. Así, cualquier situación o sustancia que pueda dilatar súbitamente el sistema arteriolar puede producir una caída de la presión, como por ejemplo un estado de estrés o alcoholismo.

Distintas clases de hipotensión

Idiopática: Es la más común de todas y en general se presenta de manera espontánea y sin una causa aparente. Registra una presión máxima por debajo de 10 sin que la persona presente algún síntoma indicativo. Lo cierto es que hay personas que naturalmente pueden tener baja presión, pero no hay una forma de poder establecer las causas que la producen. De seguro está dada por una cantidad de factores fundamentalmente constitucionales. Puede ser asintomática es decir, el paciente tiene baja presión pero vive sin inconvenientes­ o puede generar algunos síntomas como mareos o malestar. 
Crónica: También es muy frecuente la presión arterial baja crónica, caracterizada por estar debajo de las cifras promedio pero no en límites riesgosos. Sus causas son variadas: puede deberse a distintos medicamentos (incluyendo drogas para la hipertensión), a situaciones como un embarazo y enfermedades como la diabetes o la arteriosclerosis.
Ortostática: Se presenta a través de un mareo y a veces hasta la pérdida de conciencia. Ocurre en general al ponerse de pie rápidamente desde una posición sentada o acostada. Por ejemplo, es muy común tras permanecer mucho tiempo al sol o luego de un ayuno prolongado.

Las principales causas de la hipotensión 

La hipotensión es un trastorno que en general no incide en el estado general de salud de una persona. Sin embargo, puede alterar el ritmo de vida normal y limitar el desarrollo de ciertas actividades. Por eso para prevenir un estado de baja presión es preciso conocer sus principales causas:
Ingesta de alcohol: Actúa como un vasodilatador periférico, entonces al tomar alguna bebida alcohólica la presión baja y si además se está en un ambiente con mucha gente, el encierro y el calor resultan una combinación perfecta para llevar a la persona a un inminente desmayo.
Carencia de nutrientes: Por falta de ciertos nutrientes esenciales también se puede desarrollar hipotensión, pero ésta sólo se da en personas muy mal alimentadas o que padecen patologías alimentarias, como la anorexia nerviosa. Asimismo, como no hay alimentos que bajen la presión, en principio no hay restricciones en cuanto al tipo de dieta para las personas hipotensas. Se puede comer de todo, sólo hay que tener en cuenta algunas limitaciones con las bebidas alcóholicas.
Estrés o depresión: La presión arterial está íntimamente relacionada con el estilo de vida. La inactividad física, por ejemplo, tiende a bajarla. En ciertas ocasiones existen situaciones de estrés emocional que también pueden actuar como vasodilatadores y bajar la presión. En el organismo existe una compleja red de regulación, que está dada por el sistema nervioso autónomo y las hormonas que circulan en sangre (la adrenalina, la noradrenalina, etc.). Si algo en esta red anda mal es posible que se desencadene un problema a nivel de la presión arterial, que en muchos casos puede ser hipotensión. Por eso es preciso aprender a controlar las emociones, evitar el estrés y las preocupaciones, y sobre todo llevar una vida activa.
Diabetes: La diabetes altera las vías de conducción del sistema nervioso simpático (los ganglios simpáticos), entonces, es factible que un paciente diabético pueda experimentar hipotensión ortostática, porque al ponerse de pie sus sistemas de regulación a nivel del simpático funcionan mal (ya que están alterados por la diabetes).
Enfermedades neurológicas: Existe una cantidad de trastornos neurológicos, como por ejemplo, la sífilis dorsal, que pueden alterar los mecanismos de regulación de la presión y ocasionar hipotensión.
Medicamentos: Hay muchos fármacos que producen directamente hipotensión. Los diuréticos son un claro ejemplo. Hay mujeres que toman diuréticos para mantener la línea, y si una mujer es hipotensa, el consumo de un diurético le puede producir desde mareos hasta incluso una pérdida del conocimiento. También las personas hipertensas que toman medicamentos para controlar la presión pueden padecer ocasionalmente un situación de baja tensión. 

¿Qué hacer frente a un cuadro de hipotensión? 

Ante cualquier indicio, lo mejor siempre es la consulta a un profesional médico. Ya sea frente a episodios reiterados de mareos o cualquier otro síntoma que devele un cuadro de baja presión, es necesario concurrir al especialista, que puede ser un cardiólogo o un médico clínico.
Cuando se trata de situaciones anormales, como por ejemplo una lipotimia, hay que tener en cuenta que el flujo de sangre que va al cerebro es ascendente, por lo tanto siempre hay que buscar que vuelva a llegar la sangre al cerebro, inclinando a la persona, haciendo que baje la cabeza y la ponga entre sus piernas, etc.
En el caso de que la presión baje después de estar sentado durante un tiempo prolongado, es posible elevarla cambiando la postura. El cruzarse de piernas o inclinarse un poco hacia adelante contrayendo el abdomen son formas simples y efectivas de ayudar a mantener un flujo adecuado de sangre.
Por otra parte, las personas mayores con hipotensión deben beber mucho líquido (agua, caldos, jugos de frutas) y evitar el consumo de alcohol. 

Precauciones frente a ciertas drogas 

Existen muchas drogas que en general no producen hipotensión, pero que si uno se excede en la dosis su ingesta puede conducir a mareos o desmayos. Por ejemplo, actualmente, hay medicamentos muy buenos para tratar problemas de la próstata denominados simpaticolíticos, cuya función básica es reducir la función del sistema simpático, lo que se traduce en un beneficio amplio para la micción, pues mejora la relajación del esfínter prostático. Pero muchos de los pacientes que ingieren estos medicamentos tienen mareos o episodios de pérdida del conocimiento causados por el efecto de esta droga, que si bien desde el punto de vista de la función de la próstata es beneficiosa, resulta perniciosa en lo que concierne a la regulación de la presión. Por eso es necesario asesorarse con el médico antes de tomar este tipo de drogas. 

Medidas eficaces frente a la hipotensión 

Para prevenir situaciones espontáneas de hipotensión, es necesario tomar algunas medidas higiénicas y dietéticas:
• Mantener un buen peso corporal.
• Tratar de evitar todas las sustancias tóxicas como el cigarrillo, las bebidas alcohólicas, y los psicofármacos.
• Además, dado que el sedentarismo tiene mucho que ver con la presión baja, es aconsejable realizar un plan de ejercicios regulares o una actividad física como ciclismo o natación.
• Lo aconsejable, para todas las personas y no sólo las hipotensas, es llevar una vida sana sin estrés. Para ello nada mejor que cultivar la serenidad y tranquilidad a través de la meditación y el Yoga.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Cuida tu corazón con métodos sanos



El aumento de las enfermedades que afectan al corazón en la actualidad, ha sido realmente sorprendente. La mala alimentación, el sedentarismo, el estrés, la ansiedad y la depresión colaboran con el crecimiento desmedido e incontrolable que el mundo desarrollado ha generado en la falta de salud.
Los factores de riesgo de contraer enfermedades coronarias son diversos, entre ellos están:

• La elevada concentración de colesterol en la sangre
• La carencia de una alimentación equilibrada
• La hipertensión, que causa ataques cardíacos y parálisis
• La obesidad, que fomenta la hipertensión, la diabetes y el aumento de colesterol “malo”
• El cigarrillo, que si es la única razón de propensión a enfermedades se puede evitar con facilidad, es decir, dejando de fumar y depurando el organismo
• El estrés, que incrementa la tensión arterial pudiendo agravarse si se consume café, alcohol o se tiene una alimentación desequilibrada
• La falta de ejercicio, que no ayuda a que el corazón trabaje correctamente como los demás músculos
• La insuficiencia de calcio y magnesio por el consumo de agua blanda
• Los antecedentes hereditarios, que pueden ser evitados los riesgos si se lleva una  vida sana

Consejos para cuidar el corazón

Lo más importante es tener la fuerza de voluntad para eliminar todo lo que pueda poner en riesgo la salud del corazón:
• Dejar de fumar.
• Si se tiene sobrepeso, bajarlo hasta llegar al peso ideal de acuerdo a su altura.
• Aumentar la ingesta de verduras, frutas y cereales integrales que reducen el porcentaje de colesterol en sangre.
• Disminuir el consumo de grasas de origen animal como quesos duros, carnes rojas, manteca entre otras. • También, reducir las tortas, pasteles y la cantidad de grasa diaria.
• Comer pescado 2 veces por semana.
• Bajar el consumo de azúcar, sal y alcohol.
• Hacer actividad física mínimo 3 veces por semana (consultar al médico antes de comenzar cualquier actividad).

Las vitaminas y minerales que cuidan el corazón


Entre las vitaminas se pueden mencionar a la C, E, F, B3 y B6 que en conjunto con el cromo y el selenio ayudan a evitar que se acumule grasa en las arterias.
Por su parte, la Vitamina E y el selenio, al ser antioxidantes previenen los ataques cardíacos. En el ámbito de los minerales, está el magnesio que se constituye como el más importante para evitar las afecciones coronarias ya que dilata las arterias, actúa como tranquilizante y estabiliza el trabajo del corazón. El calcio, también ayuda a mantener la estabilidad del corazón.

jueves, 15 de agosto de 2013

Amor incondicional


“Amar es encontrar en la felicidad de otro
tu propia felicidad.”
—Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716)
    Filósofo, físico y matemático alemán.

Si dos personas se unen desde el amor incondicional, ambos transitarán el maravilloso camino de la vida juntos hasta el final, aunque su unión ya no sea física o presencial. Si en cambio existe un solo interés de alguno de los dos —por más pequeño que sea—, el fracaso en la pareja se hará evidente en algún momento. Pues incondicional significa “sin condiciones”, sin recibir nada a cambio. El placer de amar al otro está en el dar, no en el recibir. Quien da amor, ya es feliz por el sólo hecho de dar. Y como todo lo que damos vuelve multiplicado, nadie que da a amor incondicional escapa de recibir lo mismo. No hay interés ni negociación.

El verdadero amor no espera nada a cambio, absolutamente nada. Si amamos a alguien esperando que nos devuelva lo que le “damos”, el sentimiento hacia el otro no es verdadero amor. Esperar una retribución es un sentimiento que surge del Ego, de la necesidad de sentirnos amados; una manera de decir “yo te amo si tú me amas”. Al mismo tiempo, el verdadero amor no exige cambios en el otro, no se trata de cambiar al otro para amarlo o permanecer junto a él. La esencia del amor se basa en aceptar al otro tal y cómo es, y si el otro cambia o mejora —evoluciona— es por él mismo y no por nosotros. Es importante que comprendamos que en una relación basada en amor incondicional, la negociación no existe. Si en una relación se negocia, se pierde el sentido de la misma.

“Debemos entender al otro para saber si merece nuestro amor, pero si no lo amamos jamás podremos entenderlo. Entonces no se trata de entender a la personas primero, se trata de amarlas.”




martes, 23 de julio de 2013

Protege tu corazón



Estudios científicos han demostrado que sólo un pequeño porcentaje de enfermedades cardíacas se producen por factores hereditarios, la mayoría se debe a cuestiones que pueden modificarse. En la vida cotidiana existen comportamientos nocivos que pueden provocar dolencias cardíacas. Asimismo, existen otros hábitos que ayudan a prevenirlas, y así, prolongar la vida. Todo depende del empeño que ponga cada uno de nosotros en revertir las situaciones de riesgo para el corazón.
Uno de los factores de riesgo más comunes es el tabaco, ya que algunas sustancias de éste tienen un efecto vasoconstrictor que dificulta el flujo sanguíneo. También, el hábito de fumar acelera el ritmo cardíaco.
Por otra parte, la hipertensión arterial hace que el corazón trabaje mucho más y, con el tiempo, predispone al infarto. Para evitar esta situación, se debe controlar el problema de manera periódica con un médico, a la vez, practicar deportes moderados y reducir el consumo de sal en las comidas.
Finalmente, un estilo de vida acelerado y lleno de tensiones es un camino seguro hacia los problemas coronarios. Conviene aprender técnicas para controlar el estrés, las emociones violentas (el enojo) y la ansiedad. Asimismo se debe dejar la vida sedentaria por una actividad física habitual acompañada de una alimentación natural. Evitar las grasas de origen animal, las carnes rojas y las frituras protege al corazón y, sobre todo, a las arterias.
 

Cómo elevar la calidad de vida

El ejercicio físico es, sin duda, el mejor recurso no sólo para mantenerse en forma, sino también para que el cuerpo y la mente conserven la salud y el equilibrio. Es así que la actividad aeróbica tiene una clara influencia sobre los distintos sistemas del organismo:
- Sistema respiratorio: el ejercicio muscular aumenta la capacidad del tórax y facilita la movilidad de las costillas y esternón sobre sus articulaciones, que se hacen más movibles. Esto permite captar mayor cantidad de aire.
- Sistema circulatorio: un corazón normal, sin lesiones, responderá al trabajo físico con la aceleración de sus latidos y el aumento de la tensión arterial, facilitando así el caudal de sangre que los músculos requieren cuando se encuentran en actividad. El entrenamiento físico en persona inactivas tonifica el miocardio y aligera el trabajo del corazón por una mejor circulación a través de todos los vasos del organismo.
- Sistema nervioso: este sistema tiene que ser informado de todo lo que sucede en el organismo, por eso existe un flujo continuo de excitación, que llega desde los centros sensitivos por medio de los nervios motores, para provocar las respuestas musculares oportunas a la información recibida. La actividad física lleva a que esa percepción sea máxima respondiendo a pequeñas sensaciones. Este estado, lleva a la rapidez de reflejos que nos beneficia tanto en el deporte como en el trabajo.

viernes, 28 de junio de 2013

Contemplar: Un acto de amor incondicional


Contemplar al otro es verse reflejado en él, es un verdadero acto de amor. Muchos confunden el silencio con la indiferencia, pero lo cierto es que cuando hablo de silencio me refiero al silencio contemplativo, al silencio cómplice, al silencio empático. Este silencio es el resultado de una excelente comunicación entre los participantes de una relación, donde las palabras sólo ocupan el lugar que se merecen. No se habla para llenar un vacío, porque el vacío no existe, sólo existe amor, y eso lo llena todo. Lamentablemente nunca nos enseñaron el verdadero concepto del amor, aunque es imposible conceptualizarlo… el amor genuino no espera nada a cambio. Los grandes maestros espirituales que han pasado por el planeta siempre han transmitido amor incondicional. En contrapartida asimilamos un concepto de “amor románico”, el amor de película, pero que siempre espera algo a cambio y depende para su subsistencia de la presencia física del otro. Se vale sólo de palabras que refuerzan la ilusión de un vínculo profundo, porque si no es así, la relación se ve amenazada —por ejemplo: te amo, te quiero, eres el amor de mi vida, sin ti yo no puedo vivir, si te vas yo me muero, etc. Paradójicamente las palabras dulces no acompañan la realidad amarga de la relación, que vive en continua tensión, y donde las diferencias se hacen notar cuando el volumen de la voz sube, como para dejar en claro quién tiene la razón. Y depende fundamentalmente del apego hacia el otro, de lo contrario se desvanece en un instante.
El grito muestra el miedo que uno tiene, mientras que el amor susurra. Gritar en una relación es una falta de respeto hacia el otro pero también hacia nosotros, y evidencia un gran miedo interior y una falta absoluta de control interno. Cuando hay amor incondicional en una relación, las palabras sobran y hablar se reemplaza por contemplar.
Una relación se convierte en frágil y efímera cuando la felicidad de uno depende siempre del otro y de lo que el otro hace en la relación, de su ausencia o de su presencia. Aquí el alma está escondida, temerosa de expresarse, ya que puede desnudar la realidad de las cosas tal cual son. Aunque siempre debemos elegir expresarnos desde nuestro interior, sin esperar que los resultados finales sean los que deseamos. Primero aceptamos, después permitimos que nuestra alma se exprese. De esas acciones, todo resultado es positivo, porque así funcionan las leyes que lo rigen todo.

“El amor no necesita de las palabras para expresarse. Cuando dos almas se encuentran, el lenguaje del mundo queda obsoleto. Pues una simple mirada compasiva equivale a todas las frases que se han pronunciado en nombre del amor.”