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martes, 12 de noviembre de 2013

Aumenta la "tranquilidad" de manera natural



Controlar la ansiedad y cultivar una personalidad más tranquila es un deseo noble y saludable. Sin embargo, no siempre la medicina convencional ofrece soluciones efectivas a un problema que a veces ni siquiera llega a ser una enfermedad. En algún momento todos solemos padecer estados de ansiedad y nerviosismo, pero si estos estados se prolongan a lo largo del tiempo —o se hacen crónicos— es preciso actuar y considerar como primera medida un control médico.
Existe una alternativa totalmente natural para controlar y prevenir los estados de ansiedad que consiste en tomar infusiones de ciertas hierbas. El origen de esta propuesta está formulado por la Fitoterapia —una disciplina vinculada con la medicina natural que utiliza el poder benéfico de determinadas plantas con fines terapéuticos—, y sus efectos han demostrado ser muy efectivos. Además este tipo de aliciente no posee contraindicaciones, salvo en personas que llevan un tratamiento médico contra la ansiedad y/o depresión, quienes deberán consultar con su médico antes de beber una infusión de hierbas.

Las mejores fórmulas

La infusión de manzanilla es un sedante muy suave que puede utilizarse para controlar el nerviosismo y los problemas digestivos. No tiene contraindicaciones y la parte de la planta que se emplea son las flores secas. Se recomienda beber esta infusión tibia y después de comer. Para prepararla se debe colocar 1 cucharadita de hierba seca en 1 taza de agua hirviendo, luego tapar y dejar reposar 15 minutos para finalmente colar y servir.
Por su parte, la pasionaria es una hierba muy efectiva contra el insomnio y los estados de estrés. Se utilizan las hojas y se recomienda beber una taza media hora antes de acostarse. Se prepara colocando 1 cucharadita de hierba seca en una taza con agua hirviendo, luego se tapa y se cuela a los 10 minutos.
Otra alternativa natural para cosechar un espíritu tranquilo consiste en beber una infusión de hipérico o hierba de San Juan. Esta planta ha demostrado ser muy eficaz contra la ansiedad, la tensión nerviosa, la irritabilidad o las alteraciones emocionales asociadas con la menopausia y el síndrome premenstrual. La infusión se prepara con sus partes aéreas secas (hojas y flores) y debe beberse con mucha precaución y sólo durante un breve período de tiempo. Cualquier duda es recomendable consultar con un especialista para evitar efectos adversos.
Finalmente, para sentirse más calmado, relajado y descongestionado, nada mejor que tomarse un baño de manzanilla. Se prepara echando una buena cantidad de infusión de manzanilla en una bañera con agua tibia o caliente. Luego se toma el baño en forma de asiento (todo el cuerpo sumergido excepto la cabeza) durante al menos 40 minutos. Este baño debe hacerse principalmente a la noche antes de dormir, para conseguir así un sueño placentero y reparador.

lunes, 22 de abril de 2013

Las mejores estrategias para derrotar el estrés (parte 2)




Aunque parezca increíble nuestro propio entorno de familiares y amigos pueden reducir o causar estrés. Por eso es imprescindible fomentar las relaciones íntimas y mejorar la capacidad de comunicación con los demás. Aunque eso sólo no es suficiente, pues deben considerarse todas las estrategias como un todo integrado para luchar contra el estrés: vivir tranquilo, no perder el control, seguir una dieta sana y establecer relaciones sociales sólidas.
Además ciertos ejercicios específicos pueden ayudar notablemente para construir una personalidad serena y controlada, libre de todo estrés malicioso. Así, tomar conciencia de la importancia de respirar correctamente puede ser el arma más útil en nuestra lucha diaria contra las preocupaciones y agobios a los que nos vemos sometidos. Para ello nada mejor que practicar regularmente una sesión matinal de ejercicios respiratorios. En realidad no demandan más de 15 minutos en total y es una magnífica forma de iniciar con vigor la jornada.

1. Sentada en una banqueta, con los pies apoyados en el suelo, espirar al inclinar el tronco hacia delante, mientras se mantienen las manos apoyadas en la rodilla. Inspirar lentamente al volver a elevar el tronco.
2. Inspirar profundamente por la nariz con las manos sobre el pecho, ensanchándolo y retrayendo el vientre al espirar.
3. Acostada boca arriba, con las piernas flexionadas y las manos sobre el pecho, inspirar profundamente por la nariz hasta ensanchar las últimas costillas.
4. De pie, con los brazos en cruz, inspirar elevándolos hasta que formen un ángulo de 40 grados. Al expulsar el aire, volver a la posición inicial.
5. Sentada en una silla, con los brazos doblados delante del pecho, tocándose la punta de los dedos, inspirar moviéndolos para formar una cruz, y extenderlos aún más hacia atrás; al espirar, volver los brazos lentamente hasta la posición inicial.
6. Acostada sobre un costado, con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, inspirar elevando un brazo, y extenderlo hasta tocar el suelo con las yemas de los dedos. Al espirar volver a colocar el brazo pegado al cuerpo.
7. Sentada, al inspirar elevar uno o los dos brazos extendidos al máximo, con un movimiento brusco al final; al expulsar el aire de los pulmones situar lentamente los brazos sobre los muslos.

Las mejores estrategias para derrotar el estrés (parte 1)



El estrés es un estado del organismo que se manifiesta luego de enfrentar una determinada situación, ya sea de preocupación o alegría. Aunque es normal, si se prolonga en el tiempo puede provocar diferentes trastornos orgánicos y mentales; como por ejemplo: estados de ansiedad, problemas digestivos, palpitaciones, depresión, entre otros. Ejercer un total y completo control sobre un estado de estrés es la clave para evitar daños a la salud. Para ello se han ideado una serie de estrategias basadas principalmente en la selección de métodos para cultivar una actitud serena, tranquila y optimista; sumamente necesaria para manejar las situaciones y problemas cotidianos sin estrés ni tensiones.

Relajarse para vivir más tranquila: La relajación es la base de la felicidad. Aunque parezca exagerado, vivir relajado es de alguna manera vivir feliz y con salud. Si bien existen muchas formas de relajación, adoptar una actitud más relajada y tranquila frente a los problemas puede ayudar mucho para evitar los picos de estrés. Como estrategias de relajación pueden destacarse las siguientes actividades:  

  • Hacer pausas recreativas durante las horas de trabajo.
  • Tomar pequeñas vacaciones hasta cuatro veces al año.
  • Disfrutar de diferentes pasatiempos y dedicar tiempo a las actividades artísticas y recreativas.
  • Hacer ejercicios respiratorios, meditar o practicar yoga.
  • Escribir un diario, ver películas divertidas.
  • Relacionarse con amigos, disfrutar del aire libre, tener mascotas.
  • Tomar un baño caliente y perfumado, dedicarle tiempo a la estética y la belleza.


No perder el control: Es muy importante conservar el control y mejorar nuestra capacidad para superar las situaciones estresantes. Para ello debemos ser positivos, ni pasivos o agresivos. También podemos considerar las siguientes estrategias:

  • Asistir a un curso de reafirmación personal si nos cuesta manejar los impulsos.
  • Definir problemas, escoger metas y elaborar un plan para conseguirlas.
  • Prestar especial atención a nuestras propias necesidades e intereses.
  • Tratar de conservar una decisión cuando ya ha sido tomada. En este sentido, cada decisión siempre implica renunciar a algo.


Seguir una dieta sana: Durante un estado de estrés, el organismo consume los nutrientes más rápido de lo habitual. Esto puede causar carencias y una inminente disminución de inmunidad, a menos que los nutrientes se repongan con alimentos o suplementos. Para ello es necesario respetar las siguientes pautas:

  • Comer relajada y respetando siempre los mismos horarios.
  • Consumir alimentos ricos en vitaminas A, B, C y E, flavonoides, calcio, magnesio, selenio y ácidos grasos esenciales.
  • Reducir la ingesta de cafeína y bebidas alcohólicas.
  • Comer más frutas, verduras y cereales integrales. Reducir al mismo tiempo las proteínas animales y los alimentos refinados hechos con harina blanca o azúcar extra (suelen reducir la función inmunológica).