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martes, 1 de abril de 2014

¿Qué es una Dieta Suplementaria?



Una Dieta Suplementaria es una alimentación que se sigue para prevenir, mejorar o revertir un problema específico relacionado con el organismo. Así las dietas de este tipo se siguen sólo por un período de tiempo determinado “suplementando” la alimentación diaria. Dentro de los problemas o dolencias frecuentes que se mejoran desde una nutrición controlada y específica se encuentran los siguientes: estrés, celulitis, sobrepeso, retención de líquido, bajo peso, envejecimiento, ansiedad, várices, digestión lenta, constipación, problemas de piel, deficiencias en el sistema inmunológico, colesterol alto, hipertensión, gastritis, tabaquismo, entre otros.
Si bien una Dieta Suplementaria no es una pauta para perder peso exclusivamente, sino para ayudar y atender cuestiones específicas relacionadas con una mejor calidad de vida. Es por ello que resulta imprescindible también aprender a comer y a cocinar de forma sana. No basta con seguir una dieta pasajera durante un período de tiempo determinado, se trata de cambiar o modificar los hábitos alimenticios de por vida. Sólo así es posible mejorar el bienestar del cuerpo. También el hábito por el ejercicio físico y la vida sana influyen directamente en mantener siempre un cuerpo esbelto y saludable. Por eso de alguna forma toda Dieta Suplementaria es una “Dieta de Iniciación”, ya que precisamente a través de su seguimiento se promueve la “iniciación en nuevos hábitos” de alimentación. A diferencia de las dietas típicas (popularmente conocidas como estrictas o bajas calorías), una Dieta de Iniciación propone la adopción de conductas alimenticias sanas y equilibradas a lo largo de toda la vida. Es por ello que más que una dieta —tanto la Suplementaria como la de Iniciación— se la puede considerar como una pauta general para alimentarse en forma equilibrada y saludable. Más aún, un nuevo “estilo de alimentación” permite mantener un peso corporal ideal sin pasar hambre ni poner en peligro al organismo, como sucede con la mayoría de las dietas estrictas.

La principal ventaja de un plan asociado directamente con un “cambio de hábitos” radica en que es muy sano y en que proporciona una serie de consejos dietéticos que todos deberíamos aprender, incluso aquellos que no padecen ninguna dolencia específica o desean adelgazar. Por un lado, es necesario aumentar el consumo de algunos alimentos, limitar el de otros y dejar de lado los que dañan al organismo. A la vez, la preparación de las comidas es un aspecto clave para que los alimentos resulten saludables sin que pierdan sabor. Si bien todas estas normas deben seguirse mediante el proceso de dieta, conviene extenderlas toda la vida, ya que podemos comer variado, rico y sin padecer problemas de salud. La diferencia está en que al comienzo hay que adoptar el hábito de comer sano, mientras que después sólo hay que mantenerlo, pero sin privarse del placer de comer. Hipócrates —padre de la medicina moderna— tenía una frase categórica a la hora de relacionar la alimentación con la salud: “Que el alimento sea tu medicina, que tu medicina sea el alimento”. Por eso es importante optar por una alimentación lo más natural que sea posible, y dedicar el tiempo y la tranquilidad necesaria a la hora de “sentarse” a comer. Sólo con eso ya puede mejorarse notablemente cualquier dolencia.


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Dieta y salud



“Cuando hablamos de «dieta», hablamos de uno de los procesos fundamentales para la vida: la alimentación de nuestro cuerpo. Por esta razón, el seguimiento de una dieta, tanto para la alimentación cotidiana como para fines específicos, debe ser cuidadoso y consciente, hasta incorporar ciertas prácticas a la hora de comer como hábitos de vida. De ello dependerá finalmente si nuestro cuerpo obtiene todos los nutrientes que necesita para conservarse sano y vital.”

Todas las sustancias presentes en los alimentos son importantes en los procesos vitales, solo deben ser administrados en las cantidades y formas que favorezcan la salud. De los alimentos que consumimos a diario a través de nuestra dieta, conseguiremos incrementar nuestro estado de bienestar o generar un estado de malestar. La organización de la dieta es una variable que debe considerarse si deseamos recuperar el normal funcionamiento de nuestro cuerpo. En este sentido, al organizar una dieta siempre debemos tener en cuenta qué, cuánto y cuándo comemos, conjugando todos los elementos para obtener una nutrición saludable.


Seguramente si tienes problemas de sobrepeso, bajo peso, estrés, ansiedad, colesterol alto, hipertensión, defensas bajas, gastritis, trastornos hepáticos, celulitis, tabaquismo o vejez prematura… entre otros, vas a necesitar seguir una dieta para ayudar a una solución definitiva. Los denominados “problemas frecuentes” o “dolencias comunes” encuentran un paliativo muy interesante y efectivo en la organización de una dieta alimentaria. Una máxima popular enuncia “dime qué comes y te diré cómo te sientes”, y lo cierto es que dieta y calidad de vida van de la mano. La alimentación es la base de la salud y el bienestar, junto con un estilo de vida activo y saludable. Por eso es muy probable que en un momento de tu vida debas probar alguna de dietas que te ayude a recuperar tu calidad de vida. ¿No será el momento de cambiar tu alimentación? Porque tienes las herramientas para hacerlo.


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viernes, 13 de diciembre de 2013

Alimentos que no deben faltar en tu dieta



Independientemente del menú y las preparaciones que puedas llegar a hacer, los siguientes tipos de alimentos nunca deben faltar en tu dieta, ya que a través de ellos te aseguras alcanzar los objetivos de pérdida de peso con éxito y salud:

• Vegetales (crudos o cocidos): 4 porciones diarias.
• Frutas frescas: 2 a 3 unidades medianas por días (una debe ser cítrica).
• Pastas, panes y/o cereales integrales: 3 a 4 porciones por día (por ejemplo, una porción de pan, una de arroz y otra de pastas).
• Leche o yogur descremado: hasta 2 porciones o vasos por día.
• Quesos magros (blancos descremados): 1 porción diaria.
• Huevos: De 3 a 4 unidades por semana (nunca fritos).
• Carnes: Hasta 150 gr. por día (una porción y media). Siempre carne magra (sin grasa) y alternando el consumo entre carnes rojas, aves y pescados.
• Legumbres: Entre 3 y 5 porciones semanales combinadas con verduras o cereales. Pueden emplearse algunos días como reemplazo de la carne.
• Aceites vegetales (sólo crudo): Hasta dos cucharadas tamaño postre por día.
• Agua y jugos de frutas: Un mínimo de 8 vasos por día (6 de agua y 2 de jugos es lo ideal). Además beber infusiones de hierbas (manzanilla, boldo y menta) y caldos suaves.

*Para una dieta saludable, se recomienda llevar de 5 a 6 comidas diarias divididas de la siguiente forma: cuatro comidas principales (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y dos colaciones o tentempiés (a media mañana y media tarde). El desayuno puede ser abundante y variado para proveerle al cuerpo la energía necesaria para comenzar el día con todo mientras que la cena siempre debe ser liviana (verduras, caldos y poca carne). Luego de cenar debes esperar unas tres horas para acostarte. El agua debes beberla fuera de las comidas y las colaciones pueden ser una fruta, una verdura, un emparedado natural, un yogur descremado, un trozo de queso, un jugo de frutas o una porción de gelatina dietética.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Los regalos más saludables para esta Navidad


La selección de los mejores eBooks navideños disponibles en todas las tiendas AMAZON. Ahora puedes hacerte un regalo para verte y sentirte bien en estas Fiestas. Desde exquisitos compendios de recetas, las dietas más efectivas hasta la recopilación de los mejores cuentos de Navidad. Todos a un precio súper accesible para compartir con tu familia y amigos. Sólo selecciona el producto que deseas haciendo click sobre la portada. Por tratarse de productos digitales puedes comprarlos con tarjeta desde cualquier lugar del mundo. ¡No te pierdas los regalos más saludables!

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viernes, 18 de octubre de 2013

El riesgo de subir y bajar de peso


Para muchas personas la obsesión del cuerpo delgado se ha convertido en un hábito cotidiano debido a que los avances de la moda en la actualidad imponen  (de manera consciente o inconsciente) una silueta sin grasa pero también sin carne.
De esta forma, un porcentaje considerable de mujeres y hombres exponen sus cuerpos a arduos entrenamientos con una alimentación baja en calorías y baja en nutrientes. A su vez, no son conscientes de que mientras realizan actividad física queman grasas pero desarrollan músculos y esto hace que al controlar sus pesos no varíen demasiado.


Por ello, "adelgazar" puede ser mucho más peligroso que mantener tu peso estable aunque estés sobrepasado un poco. Esto se debe a que si subes y bajas de peso constantemente tu cuerpo cae en el famoso "efecto yo-yo" a través del cual es muy difícil recuperar el peso normal pudiendo caer en una obesidad irreversible.
Se ha demostrado que si mantienes tu peso estable vives mucho más, y se recomienda bajar de peso sólo cuando el sobrepeso es considerable o si éste puede ser causante de enfermedades, como por ejemplo, la obesidad que genera arteriosclerosis y diabetes.

 Por otro lado, cuando llevas un estilo de vida activo te asegurás un mayor consumo de energía diaria, por lo que puedes estar menos pendiente de la dieta. A veces el sobrepeso excesivo no aparece sólo por desarreglos o excesos en la alimentación, sino también por una falta de actividad física regular. Hasta hoy, el balance calórico (la diferencia entre las calorías que ingieres y las que quemas) es el principal motivo de la mayoría de los casos de sobrepeso y obesidad.

jueves, 8 de agosto de 2013

Dietas que prometen y no cumplen



Son infinitas las dietas y rutinas alimentarias que aseguran lograr un adelgazamiento de manera muy sencilla. Pero qué sucede... sólo un porcentaje muy pequeño de personas consigue un resultado satisfactorio y la gran mayoría experimenta el sentimiento de frustración por no lograr su objetivo y por haber confiado en cosas que prometen y no cumplen.

Las dietas más comunes


Dietas pobres en hidratos de carbono: son las que hacen prevalecer las grasas y las proteínas en la alimentación. Esto se hace porque el metabolismo produce a partir de grasas hidratos de carbono, pero estas sustancias sustitutivas son perjudiciales para el cuerpo, en especial para los riñones. Además aumentan el nivel de colesterol en sangre. Una gran corriente de la dietética actual aún culpa a los hidratos de carbono como los únicos responsable de los problemas de peso. La realidad demuestra que no es así.
Dietas ricas en proteínas: son las dietas en la que predomina el consumo de carnes o huevos. Pero lo que sucede es que el cuerpo cataboliza menos las proteínas corporales y se aumenta la producción de ácido úrico, que en exceso, genera gota, especialmente en las personas obesas. Este tipo de dietas produce inicialmente una abrupta pérdida de peso, pero el cuerpo suele resentirse a largo plazo.
Las dietas ricas en hidratos de carbono: las dietas ricas en fibras alimentarias y vitaminas. Son buenas para la salud siempre y cuando la dieta sea lo más variada posible y contenga como mínimo 1200 calorías diarias. Muchas dietas veganas o hipocalóricas proponen sólo un consumo muy limitado de alimentos ricos en hidratos de carbono, aunque carecen de los otros macro nutrientes esenciales como proteínas y grasas.
Las dietas mixtas bajas en calorías: son muy variadas pero hay que tener en cuenta que los alimentos que se consuman sean potentes en vitaminas y minerales y no inocuos. Muchos productos “dietéticos” carecen de propiedades nutricionales lo que alienta una potencial desnutrición, que es lo peor que puede pasar una persona que desea perder peso.
Los programas de adelgazamiento: estos son los más cercanos a concretar el éxito ya que ayudan a modificar los malos hábitos alimenticios y a perder kilos en forma sana. Los programas en general son personalizados y atienden necesidades individuales, sin embargo los planes genéricos son excelentes para adoptar nuevos hábitos, como las “dietas de iniciación”.
Las curas de ayuno: deben llevarse a cabo bajo supervisión médica porque actúan profundamente sobre el metabolismo y puede caerse en una deshidratación o una disminución considerable de nutrientes en el cuerpo. Estas son muy utilizadas para desintoxicar el organismo basándose en zumos de frutas, infusiones de hierbas, etcétera pero no para adelgazar definitivamente. Generalmente nunca deben superar las 24 horas.

*Es importante considerar además de la dieta, a la actividad física y el descanso adecuado. Si estos aspectos no se consideran en un programa para perder peso, los resultados que pueden obtenerse pueden desvanecerse con el paso del tiempo. Mantenerse activo es un requisito indispensable para conservarse siempre delgado.

lunes, 8 de julio de 2013

5 preguntas frecuentes sobre el "control de peso"




Estas son las respuestas a las preguntas que muchas mujeres se hacen a la hora de controlar su peso ya que no saben por qué causa tienen sobrepeso y cómo pueden hacer para eliminarlo.

¿Cómo es posible que tenga sobrepeso si no como en exceso?
La idea de que las personas con sobrepeso son glotonas no es tan real como parece. Esto se debe a que llevan una vida sedentaria y por lo tanto no necesitan muchas calorías. Pues sólo una porción en exceso de lo que el cuerpo necesita implica un exceso de peso paulatino pero seguro. Además, con el pasar de los años, el metabolismo va disminuyendo y por ende la acumulación de grasa aumenta porque ésta no es quemada.

¿El problema del sobrepeso puede deberse a otro tipo de razón, quizá "hereditario"?
La "herencia" es una excusa muy frecuente que escuchan los médicos en mujeres con sobrepeso. Se ha podido determinar, mediante estudios, que sólo un 25 % de los casos de obesidad se debe a defectos menores en los genes. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea posible mantenerse en forma y delgado, todo lo contrario, el secreto está en equilibrar la relación entre el ejercicio y las calorías según cada organismo. A veces, las personas que tienen tendencia a engordar no equilibran la energía que comen con la que gastan.

¿Puede ser mi metabolismo lento?
Es reiterado el pensamiento de muchas mujeres sobre su sobrepeso porque sostienen que su metabolismo es lento y por eso engordan. Todo lo contrario, normalmente la causa se debe al peso. Es decir, cuanto más peso tenga la persona más rápida es la acción del metabolismo porque sus necesidades energéticas aumentan. Es por eso que una persona con 100 kilos de peso necesita comer mucho más que una de 60 kilos; cuando la persona baja de peso su metabolismo requerirá una menor ingesta de calorías.

¿Cuál es la mejor dieta para perder peso?
La mejor dieta es la que no se parece a una dieta, es decir, en vez de dieta hay que considerar una alimentación más variada, equilibrada y en donde se encierren todas las comidas de un día normal. Los hombres necesitan un mínimo promedio de 1750 a 2500 calorías, en las mujeres los valores van de 1500 a 2200. Estas necesidades de energía (calorías) aumentan con la actividad física sumando entre 500 y 1000 calorías extras de promedio. Asimismo, si se considera el balance calórico (cuánto se ingiere y cuánto se gasta), las personas con sobrepeso pueden perder kilos aumentando la actividad física sin considerar dietas estrictas.

¿Cómo perder peso rápidamente?
Todos los estudios realizados hasta el momento han demostrado que NO existe una técnica para perder peso de manera 'rápida' y ‘mágica’. Hay tres razones: la dieta debe poseer la cantidad de calorías suficientes para no pasar hambre de manera que no se convierta en estricta (y riesgosa para la salud); debe contener los nutrientes necesarios y para ello se requiere suficiente comida; y finalmente debe complementarse con una actividad física regular y moderada y un descanso adecuado. De lo contrario, quien se somete a una dieta pasajera e hipocalórica pierde peso rápidamente pero luego vuelve a recuperarlo en mayor cantidad (lo que se conoce como efecto yo-yo). Bajar de peso es posible siempre que sea de manera lenta y gradual pero continua, equilibrando la alimentación con el ejercicio físico. Así, las mejores dietas son las que proponen un “cambio de hábitos” modificando la conducta alimenticia en pos de un bienestar corporal.

jueves, 16 de mayo de 2013

La verdad de las dietas




Cuando hablamos de "dieta", hablamos de uno de los procesos fundamentales para la vida: la alimentación de nuestro cuerpo. Por esta razón, el seguimiento de una dieta, tanto para la alimentación cotidiana como para fines específicos, debe ser cuidadoso y consciente, hasta incorporar ciertas prácticas a la hora de comer como hábitos de vida.

Toda dieta personalizada debe estar diseñada por profesionales nutricionistas que conocen los fundamentos bioquímicos del metabolismo de los alimentos y tienen capacidad de valoración de las condiciones e historia clínica de una persona. Por eso quienes padecen de obesidad pueden seguir consejos generales pero sin descuidar el hecho de llevar una dieta prescripta por un nutricionista o médico. Así, la dieta más eficaz para una persona obesa, es la que se planea según las características particulares de cada individuo, tanto físicas, psicológicas y sociales.

Por otro lado en cuestiones de “kilitos de más”, las opciones presentadas como “dietas” siempre deben tener un criterio saludable que permita adoptar nuevas pautas alimenticias para perder kilos y conseguir un peso ideal. Hay que ser muy cuidadoso con las dietas genéricas (y no personalizadas) ya que si sólo se basan en restricciones de alimentos pueden poner en riesgo la salud del organismo favoreciendo la aparición de enfermedades como la anorexia y la bulimia.

Por eso es preciso comprender que en nutrición no hay una fórmula universal, pero sí normas generales para optimizar los resultados en la aplicación de una dieta: "la dieta debe ser integral y contemplar todos los nutrientes esenciales para la vida". Los ejemplos más claros de dietas saludables son: la Dieta Esencial, la Dieta Express, la Dieta Nutritiva, la Dieta Variada y la Dieta Mediterránea. Todas estas dietas cumplen con los requisitos indispensables respecto a variedad y cantidad de nutrientes junto con un concepto más amplio respecto a alimentación que el simple hecho de reducir calorías y suprimir alimentos.

Variedad: El secreto para conseguir el peso ideal

Todas las sustancias presentes en los alimentos son importantes en los procesos vitales, solo deben ser administrados en las cantidades y formas que favorezcan la salud. Por ejemplo, las grasas que son nocivas en exceso en su forma saturada (grasa vacuna), pueden y deben ser parte de la dieta en su forma no saturada (pescados y aceites vegetales). Suprimiéndola totalmente también privamos al organismo de vitaminas lípido solubles que se encuentran asociadas a grasas, como el caso de la A, D, E y K.

Las dietas que se basan en un solo alimento carecen de la mayoría de los nutrientes esenciales, y sólo pueden aplicarse por cortos períodos de tiempo y en casos muy específicos (siempre prescriptas por un nutricionista). Pues no existe alimento alguno que posea en sí todos los requerimientos nutricionales de un individuo. Por ejemplo, suprimiendo los hidratos de carbono (principio sobre el que se basan algunas dietas) o haciendo hincapié en el consumo de carnes (dietas proteicas), se produce un peligroso desequilibrio nutritivo que suele recargar el trabajo del hígado y los riñones, ocasionando con el tiempo daños irreversibles.

En todos los casos, la alimentación debe ser aceptada, agradable y satisfactoria para el que la consume, pero por sobre todas las cosas: variada. No debemos olvidar que seguir una dieta como “pauta de alimentación” supone un cambio de hábito alimentario, que puede llegar a modificar nuestro propio estilo de vida. Por ello, en lo posible, las dietas deben incluir alimentos de uso habitual en el lugar de residencia de cada uno, aunque no los consumamos de manera habitual. Se debe considerar que un tratamiento dietario siempre es a "largo plazo" y sus resultados se obtienen en períodos de tiempo considerables. El sobrepeso no es un problema de solución inmediata o mágica, se debe revisar constantemente si la conducta respecto a la comida es la más adecuada y saludable sin olvidar la modificación de los hábitos nutricionales que ocasionaron el aumento de peso. Un aumento de peso se registra en períodos de tiempo extensos, todo indica que bajar de peso no será de un día para otro. La buena noticia es que las nuevas estrategias planteadas para “eliminar kilos” son fáciles y sencillas además de saludables y agradables.