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martes, 23 de septiembre de 2014

Los efectos negativos de las famosas "dietas estrictas"

Actualmente y desde hace décadas se ofrecen diversas clases de dietas estrictas o “mágicas”, las que suelen provocar una actitud obsesiva de que se puede llegar a adelgazar a cualquier precio. Por eso es  importante reconocer los efectos negativos que producen este tipo de dietas evitando caer en la trampa de los mágicos resultados que prometen, pero que nunca cumplen:

• Desarrollan dependencia: Las personas que llevan a cabo estas dietas se vuelven dependientes de las mismas y creen que es la única solución existente para perder peso.  • No consideran la actividad física: Las dietas mágicas tratan de demostrar que se puede adelgazar sin ejercicios y descartan los beneficios que estos proveen al cuerpo en régimen.  • Modifican el metabolismo: Al disminuir en la alimentación los nutrientes esenciales, varía el peso, provocando una alteración en los procesos normales del metabolismo y acumulación de reservas de energía (grasa). Cuando el cuerpo deja de recibir alimentos, funciona en estado de inanición y debe procurar mantener al cuerpo vital con muy poca energía. De ahí que cuando se vuelve a la dieta habitual, el metabolismo actúa lentamente y provoca un nuevo aumento de peso (efecto yo-yo). "Si se desea adelgazar jamás hay que dejar de comer; sólo hay que hacerlo con un nuevo hábito." • Producen pérdida de masa muscular: Al alterar el metabolismo el cuerpo consume energía de las zonas de reserva (los músculos), conduciendo a una disminución de la masa muscular ya que se pierden proteínas y lípidos esenciales.  • No proveen todos los nutrientes: Al eliminar rápidamente alimentos ricos en calorías para la formación de energía, hacen que las comidas no sean satisfactorias y se produzca un estado de ansiedad constante con un apetito desmedido. Esto desemboca en conductas compulsivas como los atracones de comida. Toda dieta saludable debe proveer todos los nutrientes que el cuerpo necesita cubriendo la demanda diaria del cuerpo. • Provocan enfermedades: A nivel psicológico, crean una obsesión desmedida del cuerpo delgado provocando en la mayoría de los casos, enfermedades como Anorexia y Bulimia, tan frecuentes en personas jóvenes y adolescentes. También la Ortorexia (obsesión por la comida orgánica) suele desencadenarse si se siguen dietas estrictas y limitadas. • Disminuyen el trabajo del Metabolismo Basal: El cuerpo aún en estado de reposo consume calorías (energía). Este proceso se conoce como Metabolismo Basal, y es la clave para conservarse delgado. Por eso es importante no desatender el aspecto físico junto al nutricional, cosa que no sucede con las dietas estrictas. La manera de aumentar este consumo consiste en convertir la grasa en músculo. Esto se consigue a través de ejercicios de musculación. El tejido muscular es metabólicamente más activo (consume más energía) que el tejido graso. Un cuerpo fibroso (no necesariamente voluminoso) es garantía de un peso ideal a largo plazo. "De allí la importancia de ejercitar el cuerpo más allá de la dieta."

lunes, 2 de junio de 2014

Mejorar la nutrición de manera inteligente



“Una dieta adecuada es indispensable para nuestra salud. La ciencia confirma una y otra vez que muchas de las enfermedades crónicas que padecemos en nuestro tiempo (obesidad, diabetes, hemorroides, várices, infarto de miocardio, divertículos, cáncer, úlcera péptica, hernia de hiato, apendicitis o colelitiasis) están condicionadas en gran medida —si es que no son su consecuencia directa— por una nutrición inadecuada, deficiente o tóxica. Las dudas surgen, no obstante, cuando tratamos de definir qué es una dieta adecuada.”

JON ECHEVESTE
Médico especialista en radiodiagnóstico
(y colaborador del Centro Quiropráctico Ana Echeveste)
 

Con la información justa y una cuota de “sentido común”, podemos defendernos de la Industria Alimenticia y por consiguiente mejorar nuestra calidad de vida. Si consideramos que “somos lo que comemos”, mientras menos tóxica sea nuestra alimentación mejor nos sentiremos en todos los aspectos, además del físico y el estético.
Hoy como consumidores de alimentos tenemos la oportunidad de establecer estrategias de consumo saludables. Además existen otros aspectos en juego a la hora de hablar de alimentación, y es el concepto mental que cada uno de nosotros tiene sobre los alimentos. Se trata de “creer o reventar”, o de “cambiar y ver qué sucede”. El ser humano a lo largo del tiempo ha tenido una evolución que es preciso considerar; seguramente que 14.000 años atrás un humano no soportaría comer lo que hoy consumimos y viceversa. Nuestro instinto primario de supervivencia y preservación de la especie no puede batallar contra los colores, las texturas, los sabores, las imágenes, los mensajes subliminales, y el efecto de placer que nos presentan los alimentos industrializados. Parece que nos hemos rendido frente al marketing de la Industria Alimenticia y terminamos funcionando en “piloto automático”, sin tomar decisiones conscientes y hacer elecciones con sentido común a la hora de comprar tal o cual alimento. Al perder el más común de los sentidos corremos el riesgo de hacer cosas que no siempre nos benefician.
Lo cierto es que la alimentación es la base de la salud, y la salud es la base de nuestra calidad de vida diaria. Por eso tenemos siempre la capacidad de elegir un determinado alimento sobre otro, sin llegar a pretender que nuestra dieta se base sólo en alimentos orgánicos o cultivados por nosotros mismos —algo que es ideal pero bastante complejo de seguir para la mayoría—.
También como consumidores podemos desviar el rumbo de la Industria Alimenticia, reclamando de algún modo la producción de alimentos con menos productos químicos. Un día de ayuno global podría poner en jaque a toda la industria, dos días quizá la tumbaría. Siempre tenemos el poder, porque precisamente somos quienes permitimos la existencia de la industria. Ese poder es un derecho adquirido, que a veces desconocemos precisamente porque no aplicamos un atisbo de “sentido común”. La industria existe porque alguien consume lo que produce… así de simple.
Existen muchos componentes artificiales que utiliza la Industria Alimenticia para sus productos, sin mediar en los perjuicios que ello puede provocar en quien lo consume. En última instancia, debería existir una regulación mundial que obligue a las empresas a poner una nota de advertencia en los productos sobre su consumo, como sucede con el tabaco. Después de todo, cada uno elige lo que desea para sí mismo. En la era de la información y el conocimiento, advertir esto no es algo descabellado, todo lo contrario.

La inversión publicitaria y los envases de los alimentos concebidos por verdaderos gurúes del consumo y el marketing producen un engaño que se advierte con sólo leer las etiquetas detrás de cada paquete. Esa información que la mayoría no considera, de alguna forma es la radiografía real de lo que contiene cada alimento. No podemos resignarnos a comer sólo por sabor y color, y sacrificar los nutrientes esenciales que proveen las materias primas naturales. Si voy a comer un postre de fresas, al menos que contenga fresas deshidratadas y no sólo un saborizante de fresa. Económicamente la Industria Alimenticia se inclino por lo artificial frente a lo natural, y la verdad que desconozco si el modelo inverso es viable, pero no podemos correr el riesgo de sumarnos a variables económicas, cuando está en juego nuestra salud y nuestra calidad de vida. La paradoja que se plantea en este punto es la siguiente: si los alimentos son cada vez más artificiales y tóxicos, por qué el promedio de vida se ha extendido. El sentido común y la experiencia me dicen que esa realidad es fáctica, pero que estamos obviando un detalle: la calidad de vida. Vivir más no implica vivir mejor o vivir rebosante de salud.
Para conservamos sanos es necesario establecer una guía de protección para ganar en salud y no ser víctima de un sistema al que sólo le interesa vender más y más. Alimentar el cuerpo de un modo que nos permita conservar la salud, puede ser la acción diaria más sensata y noble que cada uno puede hacer por su cuerpo y su calidad de vida. Entonces, qué hacemos para conservar ese bien tan preciado, porque cuando la salud se pierde es muy costosa recuperarla, y a veces quizá ni llegamos a eso. La prevención, a través de la adecuada información, una vez más aparece como el arma más poderosa para preservar nuestro bienestar, y convertirnos así en consumidores inteligentes y responsables.

viernes, 16 de mayo de 2014

Dos recetas dulces de menos de 250 Kcal.



BOMBONES DE CALABACITAS

Ingredientes (para 8 porciones):
- 500 g de calabacitas cocidas al vapor (sin cáscaras) hechas puré.
- 400 g de miel.
- 25 g de nueces molidas.
- Ralladura de 1 limón.
- Jugo de medio limón.
- 1 cucharadita de vainilla natural.
- 1 taza de coco rallado.

Preparación:
Agregar las nueces molidas, la vainilla y la ralladura de limón al puré de calabacitas. Mezclar bien. En otra cacerola preparar caramelo de miel con ésta y el jugo de limón. Cocinar a fuego lento y revolviendo constantemente con cuchara de madera. A los 5 minutos verter en esta cacerola la preparación del puré de calabazas. Unir bien hasta lograr un puré acaramelado. Retirar del fuego. Colocar el coco rallado en un plato hondo para utilizarlo en el rebozado. Antes de que se solidifique tomar cucharadas de la preparación y pasarlas por el coco rallado. Una vez logrados los bombones, guardar en la heladera.

HALAVA DE FRUTAS


Ingredientes (para 6 porciones):
- 10 manzanas peladas y cortadas en rebanadas.
- 100 gr. de pasas de uva sin semilla.
- 200 gr de azúcar.
- 50 gr de manteca.

Preparación:
Calienta la manteca en una cacerola, en ella fríe las rebanadas de manzanas durante 3 o 4 minutos. Agrega agua hasta la mitad de la altura de las manzanas y cocínalas a fuego máximo. Revuélvelas con frecuencia hasta que se tornen traslúcidas y el agua se evapore por completo. Cuando esto ocurra, agrégale el azúcar.
Sigue cocinando hasta que las manzanas adquieran la consistencia de un flan. Agrégale entonces las pasas de uva, ahora a fuego lento por 5 minutos más. Vierte todo en una fuente untada con manteca y deja enfriar. Cuando esté casi frío, divídelo en forma de rombos.
El halava de frutas puede prepararse también con peras o cualquier fruta similar.

*El valor de 250 Kcal. es por cada porción.

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Dos recetas saladas de menos de 250 Kcal.



ENSALADA DE ARROZ TIPO MEDITERRÁNEO

Ingredientes (para 4 porciones):
- 200 gr de arroz integral de grano largo cocido.
- 1 cucharada de aceite de oliva.
- 4 calabacines medianos, cortados en rodajas de ½ cm.
- 1 a 2 cucharadas de agua.
- 1 cucharadita de albahaca seca.
- 1 cucharadita de orégano seco.
- 4 tazas de lechuga, de una o más variedades, según prefieras.
- 2 tazas de espinacas picadas gruesas.
- 1 taza de brotes de alfalfa.
- ½ taza de aceitunas rellenas, en rodajas.

Preparación:
Calienta el aceite en una sartén grande.  Agrega las rodajas de calabacín y remuévelas en el aceite.  Rocía con agua y sigue removiendo durante algunos minutos, hasta que los calabacines tomen un color más brillante.  Agrega la albahaca y el orégano, remueve suavemente y finalmente retira del fuego. Mezcla luego en un bol lo calabacines salteados con los demás ingredientes.

GUISADO LIVIANO

Ingredientes (para 3 porciones):

-
8 patatas nuevas pequeñas.
- 3 zanahorias grandes.

- 2 a 3 cucharadas de mantequilla.
- 1 cebolla pequeña picada.
- 1 tallo de apio picado.
- 4 tallos de brécol, sin las flores, cortados en trozos de poco más de 1 cm.
- 2 calabacines pequeños en rodajas.
- 1 taza de habas (optativo).
- ½ taza de guisantes (optativo).
- ¼ cucharadita de semillas de apio.
- ¼ cucharadita de salvia seca.
- ¼ cucharadita de mejorana seca.
- ½ cucharadita de sal marina, o sustituto de sal.
- 1 a 2 tazas de caldo de verduras.

Preparación:
Pon las patatas y las zanahorias enteras a cocer al vapor, durante 15 minutos.  Corta las zanahorias en rodajas de 1 cm, pela las patatas y córtalas en dados de 2 cm.  Derrite la mantequilla en una sartén grande y pesada, agrega las patatas, las zanahorias, las cebollas, el apio, los brécoles, la sal y el caldo.  Cuando comience a hervir, cúbrelos y deja cocer lentamente, tapado, durante 5 minutos.  Agrega los calabacines y los guisantes y deja que hiervan suavemente durante 10 minutos, removiéndolos de vez en cuando.  A los niños les encanta mojar tostadas de pan integral, untadas con mantequilla, en este delicioso guisado. Rinde 2 porciones y su tiempo de preparación es de 40 minutos.


*El valor de 250 Kcal. es por cada porción. 

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Recetas dulces "reductoras" para disfrutar



FLAN DE ZAPALLO

Ingredientes (para 6 porciones):
- ¾ kg de zapallo o calabaza.
- ½ litro de leche.
- 11 cucharadas de azúcar blanca, rubia o morena.
- Ralladura de limón (optativo).
- 3 cucharadas de maicena (fécula de maíz).
- 1 cucharada de vainilla líquida natural (optativo).

Preparación:
Hervir el zapallo y luego licuarlo o pisarlo tan bien que no se perciban grumos. Mezclar este puré con el azúcar, vainilla, leche y la maicena disuelta en un poco de leche fría. Colocar en el fuego revolviendo y cuando suelte el hervor, pasar a una budinera acaramelada y dejar enfriar. Este tipo de flan también puede prepararse con batata.
El tiempo de preparación y cocción para esta receta es de 50 minutos.

PLÁTANOS ASADOS CON JENGIBRE

Ingredientes (para 4 porciones):
- 4 plátanos grandes y firmes, cortados a lo largo por la mitad.
- 2 trozos de rizoma de jengibre en conserva, a rodajas finas.
- 25 g de sultanas (opcional).
- 2 cucharaditas de mantequilla.
- 1 cucharada del jarabe del rizoma de jengibre en conserva.
- 2 cucharadas de zumo de naranja.
- 2 cucharadas de ron.
- 12 a 15 trozos de piel de naranja.

Preparación paso a paso:
1) Se pone a calentar el horno a 200 °C. Si se utilizan las sultanas, se colocan en un vaso y se cubren de agua hirviendo. Se dejan en remojo durante 5 minutos y se escurren.
2) Mientras, se coloca la mantequilla en una fuente de horno llana con los plátanos en una sola capa, y se hornea hasta derretir la mantequilla. Se retira, se incorporan las mitades de plátano y, con un cepillo, se untan con la mantequilla derretida. Se reparten las sultanas (en caso de utilizarse), por encima de los plátanos; se añaden el jengibre, el jarabe, el ron, el zumo y la piel de naranja.
3) Se hornea todo durante 15 minutos y se rocía con el jugo 2-3 veces. Este plato se sirve caliente.
4) Para flambear los plátanos se utiliza sólo 1 cucharada de ron al hornear. Antes de servir, se calienta el ron restante en un cucharón de metal, sobre una llama suave. Se vierte sobre los plátanos y se enciende con una cerilla.

http://www.amazon.es/dp/B00JXQWS4I/


Recetas saladas "reductoras" para disfrutar


ESPÁRRAGOS CON ADEREZO
CREMOSO DE LANGOSTINOS

Ingredientes (para 6 porciones):
- Cáscara de un limón en tiras de 5 cm.
- 350 ml de caldo de pescado (preparado con media pastilla sabor pescado).
- 125 ml de vermut blanco seco (estilo Martini).
- 10 dientes de ajo, levemente machacados.
- 6 cebollas de verdeo, cortadas y picadas.
- Jugo de limón, a gusto.
- Un chorro o dos de salsa Teriyaki y Worcestershire.
- 500 gr de langostinos grandes, pelados.
- 2 cucharadas de queso blanco.
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon con pimienta roja.
- Unas gotas de salsa Tabasco.
- Sal y pimienta negra recién molida, a gusto.
- 3 cucharadas de albahaca y perejil.
- 2 atados de espárragos, cortados, pelados y hervidos al vapor.
- ½ pepino, pelado, sin semilla y cortados en rodajas finas en forma de media luna.
- 300 gr de tomates Cherry, en mitades.

Preparación paso a paso:
1) Poner la cáscara de limón, 300 ml de caldo, el vermut, el ajo, la cebolla de verdeo, unas gotas de jugo de limón y las salsas Teriyaki y Worcestershire en una cacerola. Dejar que rompa el hervor, revolviendo de vez en cuando, y cocinar hasta que el ajo esté tierno y se deshaga, y el líquido se reduzca y quede como un jarabe.
2) Quitar la cáscara de limón. Retirar la cacerola del fuego y con un pisapapas hacer un purécon la mezcla. Pasar a un tazón.
3) En la misma cacerola (no hay que lavarla) hacer hervir el resto del caldo con unas gotas de jugo de limón. Añadir los langostinos y cocinar, revolviendo, durante 2-3 minutos hasta que estén hechos. Escurrir, poner bajo un chorro de agua fría y volver a escurrir.
4) Batir el queso blanco con la mostaza. Añadir un chorro de salsa Tabasco y Worcestershire, la mezcla de ajo, los langostinos y los condimentos. Mezclar con las hierbas.
5) Disponer los espárragos en una fuente. Acomodar los langostinos  con crema sobre las puntas de los espárragos y luego el pepino, los tomates y las cáscara de limón alrededor.

ALCAUCILES RELLENOS

CON ACEITUNA Y HIERBAS

Ingredientes (para 6 porciones):
- 6 alcauciles (alcachofas).
- 125 ml de caldo de verduras (preparado con media pastilla sabor verduras).
PARA EL RELLENO:
- 3 dientes de ajo, machacados.
- 1 cucharada de vinagre balsámico.
- El jugo de medio limón.
- 6 cucharadas de perejil fresco picado.
- 3 cucharadas de menta fresca picada.
- 60 gr de pan del día anterior.
- 5 aceitunas (olivas) sin el hueso (carozo).
- 1 cucharadita de salmuera de las aceitunas.
- Pimienta negra recién molida, a gusto.
- 3 cucharadas de caldo de verduras.
- Aceite y agua para pulverizar.

Preparación paso a paso:
1) Quitar las hojas exteriores del alcaucil, también el cono de hojas violáceas del interior; usar una cucharadita para raspar y quitar las fibras pilosas no comestibles. Luego retirar la base dura, de manera que sólo quede el corazón (pulposo) del alcaucil. Verter el caldo en una asadera no muy profunda. Disponer los corazones de alcauciles en una capa sobre la asadera.
2) Para el relleno, poner el ajo, el vinagre y el jugo de limón en un tazón y dejar marinar durante 10 minutos.
3) Mezclar el perejil, la menta y el pan desmenuzado, las aceitunas y su salmuera. Añadir revolviendo la mezcla de ajo y moler pimienta negra a gusto. Rociar con caldo de verduras y mezclar todo bien.
4) Poner una cantidad generosa de relleno en el centro de cada corazón de alcaucil. Rociar con caldo cada alcaucil y pulverizar levemente con aceite y agua por encima.
5) Cubrir los alcauciles con papel de aluminio pero sin apretar, y llevar al horno caliente durante 15 minutos. Retirar la cubierta de aluminio. Si el relleno parece seco, rociar un poco más de caldo y otra vez con aceite y agua.
6) Volver a poner los alcauciles en el horno otros 10 a 15 minutos. Verificar si están tiernos, pinchando la base de un alcaucil con la punta de un cuchillo. Si aún está un poco duro, regresar al horno por unos minutos más o hasta que esté tierno.


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