miércoles, 6 de noviembre de 2013

Masajes milenarios para combatir la "fatiga crónica"




Existen determinados gestos manuales que son considerados sagrados, cuyo origen se remonta a tradiciones y culturas milenarias. Los más populares se conocen con el nombre de mudras y provienen de la India antigua. Las mudras están recomendadas para aliviar ciertas dolencias de tipo psicofísico, sobre todo aquellas que no encuentran una solución eficaz a través de la medicina convencional u ortodoxa.
Por otro lado, la ventaja de las mudras es que no necesitan de un terapeuta para ser aplicadas, ya que su técnica es muy sencilla y sólo puede llevarla a cabo aquel que quiere disfrutar de sus beneficios. Los gestos manuales son personales e intransferibles y su poder energético y curativo se origina a partir de ciertas posiciones que adquieren las manos. Estas posiciones activan ciertos puntos energéticos que actúan sobre la dolencia de acuerdo a la ubicación e interrelación de los dedos de ambas manos.
Se han diseñado cuatro mudras para tratar el problema de fatiga crónica. Se pueden llevar a cabo tres veces por día durante 15 minutos en cualquier lugar. Al cabo de un tiempo de aplicación se podrá recuperar la energía perdida y las ganas de hacer cosas.

1. Mudra del amanecer: A la mañana antes de levantarte de la cama, cruza los dedos de las manos de tal forma que el pulgar derecho quede sobre el izquierdo, ejerciendo un suave presión. Luego lleva las manos detrás de la nuca y realiza varias respiraciones profundas, abriendo bien los ojos y la boca mientras lo haces. Presiona los codos hacia atrás sobre la almohada. Sentirás una inyección de energía que te permitirá encarar el día con más fuerza. Este gesto está recomendado para vencer la pereza.
2. Mudra de la tierra: Con una suave presión y la palma hacia arriba, une la punta del dedo pulgar con la del anular y el meñique, mientras los demás dedos permanecen estirados. Repite con ambas manos. Este gesto está indicado para recuperar la fuerza y vitalidad física y mental. Además regula el funcionamiento del hígado y del estómago; potencia el sentido del olfato, y revitaliza la piel, el cabello, las uñas y los huesos.
3. Mudra del rayo: Con la palma hacia arriba presiona con el pulgar el borde de la uña del dedo medio. Mantén el resto de los dedos bien extendidos. Repite con ambas manos. Este gesto exacerba el optimismo y el buen humor.
4. Mudra de la purificación: Con la palma de la mano izquierda hacia arriba une las puntas del dedo pulgar con el medio, anular y meñique, al mismo tiempo que extiende el índice (como si señalaras algo). Repite con la mano derecha pero esta vez une el pulgar con el índice, el medio y el anular mientras estiras el meñique. Este gesto purifica los pensamientos y desintoxica el cuerpo y la mente.

martes, 5 de noviembre de 2013

Pautas de nutrición para ex fumadores



Uno de los principales problemas que enfrentan las personas al dejar de fumar es el riesgo de padecer una ansiedad descontrolada. Al no poder canalizar sus emociones en el cigarrillo, la mayoría de los ex fumadores se desquitan con la comida, lo que además de volver a intoxicar el organismo les produce un sobrepeso excesivo. Sin embargo debería suceder todo lo contrario: al liberarse de los efectos nocivos del tabaco el organismo recupera su energía paulatinamente, aumenta la capacidad pulmonar y mejora el carácter.
Por eso seguir una dieta anti-tabaco cumple la función de aminorar los efectos que se producen luego de abandonar la adicción a la nicotina. De esta forma la transición se hace más llevadera y menos traumática. Su secreto está en reeducar el organismo a través de alimentos naturales y livianos para que pueda purificarse completamente de la nicotina. Además, la dieta siempre debe complementarse con alguna actividad física para contribuir que el cuerpo se adapte más rápido a una vida saludable y libre de toxinas.
Por otro lado, aquellas personas que reemplazan el cigarrillo por la comida deben considerar ciertos alimentos como potencialmente peligrosos para la salud. En general los alimentos dulces y los grasosos son los más efectivos para calmar la ansiedad del ex fumador, pero un exceso de éstos redundaría en sobrepeso y problemas cardíacos, entre otros.
 

Consejos útiles para ex fumadores

Si has dejado el cigarrillo o estás a punto de dejarlo, es importante que consideres algunos puntos que te ayudarán a olvidarte definitivamente del hábito de fumar:
• Bebe mucho agua: La mejor y más efectiva manera de depurar el organismo es a través del agua pura y natural. Bebe al menos dos litros de agua fresca y potable por día y siempre fuera del horario de las comidas.
• Consume abundantes frutas y verduras: La base alimentaria de la desintoxicación radica en el consumo de alimentos fáciles de digerir y ricos en vitaminas y minerales. Para ello nada mejor que comer una buena cantidad de frutas y hortalizas frescas. Pueden incorporarse en cualquier hora del día.
• Consume mayor cantidad de vitamina C: Al dejar de fumar aumentan los requerimientos de vitamina C del cuerpo y lo ideal es obtenerla de fuentes naturales como los jugos de cítricos y el tomate.
• Cena de forma ligera: Siempre es aconsejable comer poco de noche para conciliar un sueño reparador. De esta forma el cuerpo se acostumbrará a estar relajado y a olvidarse de la falta de nicotina.

Hábitos saludables para perder peso



El éxito de una dieta no depende sólo de los menúes que en ella se incluyan, sino también de la adopción de determinados hábitos de vida que contribuyen a mejorar tanto la estética como la salud del cuerpo.

Además de la alimentación, la actividad física juega un papel fundamental en un programa de pérdida de peso. Tal es así, que es imposible conseguir bajar de peso sólo con una dieta. Los ejercicios aeróbicos como caminar o andar en bicicleta son los más recomendados para quemar las grasas acumuladas en el cuerpo, sobre todo en la cintura, la cadera, la cola, los brazos y las piernas. Además, a medida que se baja de peso es preciso mantener los músculos firmes y sin flaccidez a través de ejercicios localizados de tonificación (como los ejercicios con pesas o de fuerza). Así el cuerpo no solo lucirá delgado, sino también esbelto, bien definido y con aspecto saludable. 

Tres claves del buen comer

Los hábitos alimentarios son fundamentales para bajar de peso y conservar la salud. Pues comer bien significa hacerlo con moderación y sin excesos, independientemente de los alimentos que se ingieran. Actualmente muchos problemas relacionados con la comida tienen una estrecha relación con la manera de comer y no con la calidad de la comida. Por eso como guía general se han establecido tres claves para mejorar la nutrición a partir de la adopción de ciertos hábitos saludables:

Masticar bien: Es necesario comprender que la digestión de los alimentos comienza en la boca. Para obtener el máximo beneficio de la comida se recomienda masticar al menos 30 veces un bocado antes de tragarlo. De esta forma el alimento llega al estómago procesado acelerando así el trabajo de los jugos gástricos y aprovechando al máximo sus nutrientes. Muchos problemas de dolor de estómago y pesadez pueden evitarse si los alimentos se mastican bien. Además mientras más se mastica un alimento, menos comida se ingiere y así se puede bajar de peso.
Comer más seguido: Tener al menos cuatro comidas principales y dos colaciones o tentempiés en el transcurso del día es la mejor manera de conservarse delgado. Contrariamente a lo que muchas personas creen, comer más seguido regulariza y mejora el metabolismo, potencia las funciones generales del organismo y permite controlar la ansiedad por comer. Adoptar este hábito es una cuestión de organización más que de tiempo, pues siempre existe el momento exacto para disfrutar de la comida.
Beber agua: El agua arrastra las impurezas del cuerpo, llevándose consigo la materia venenosa del estómago y limpiando completamente los riñones. Por eso es importante beber al menos dos litros de agua pura por día para desintoxicar el cuerpo, favorecer la pérdida de grasa y controlar el apetito. Eso sí, siempre hay que beber agua fuera de las comidas durante todo el día.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Actividad física contra la depresión



Numerosos estudios científicos han demostrado que la actividad física es un remedio eficaz contra la depresión, el estrés y el mal humor. Aunque parezca increíble una caminata por el parque puede ayudar a cambiar el estado de ánimo mejorando la actitud frente a los problemas y presiones que se dan día a día.

Tratar los bajones anímicos y los estados depresivos a través del ejercicio físico es una manera natural de revertir una situación que a veces no encuentra una salida viable. El ejercicio físico también es útil para tratar problemas de ansiedad y de carácter que están íntimamente ligados con la personalidad del individuo y su forma de ver y vivir el mundo y todo lo que lo rodea.
Cuando una persona lleva a cabo una actividad física libera una importante cantidad de sustancias químicas en su cuerpo que actúa favorablemente sobre su estado de ánimo. De acuerdo a los resultados de los estudios realizados al respecto, la persona que se somete regularmente a un plan de ejercicios físicos (ya sean aeróbicos o de fuerza) experimenta de inmediato una sensación de bienestar y plenitud tanto física como mental. Esto sucede porque una actividad saludable vigoriza y distrae la mente de los problemas estresantes que se presentan diariamente. 

Las mejores razones para mover el cuerpo

El entrenamiento físico genera el espacio necesario para olvidarse al menos por un tiempo de los problemas cotidianos. Por eso la práctica regular es tan importante, porque de esta manera la mente encuentra la vía de escape a todas las preocupaciones a través del trabajo corporal. Los ejercicios físicos no solucionan los problemas, simplemente ayudan a la persona a tomar una actitud coherente y serena frente a ellos.
A veces no es necesario dedicar largas horas a un entrenamiento intensivo para alcanzar un determinado nivel de fuerza y poder mental, tan sólo unos minutos diarios de actividad leve o moderada son suficientes para recibir los cimientos de la calma y la actitud positiva. Además el ejercicio incrementa el autoestima y genera una imagen de sí mismos ganadora y exitosa que permite tener un absoluto control sobre los sucesos. Así frente a un fracaso o una situación inesperada la reacción inmediata es tan firme y contundente que no da lugar a decaer o deprimirse.
Cuanto mayor es el tiempo de dedicación a la actividad física, mayores son los deseos de continuar. Esta necesidad de trabajar el cuerpo genera en sí una especie de adicción positiva a la práctica saludable. Sin embargo, el secreto está en saber darle el lugar que se merece el ejercicio, sin llegar a caer en excesos o prácticas inadecuadas.

Los riesgos de la automedicación


 
La decisión de tomar un medicamento por voluntad propia y sin consultar al médico es una realidad que crece día a día y que se alimenta a través de la oferta de los supuestos remedios de “venta libre”. Lo cierto es que la automedicación entraña serios riesgos para la salud y suele producir trastornos irreversibles en el organismo. La falta de prescripción y supervisión médica que se da frente a la ingesta de un antibiótico, un antifebril o un analgésico puede desencadenar alteraciones del metabolismo, problemas gastrointestinales, insuficiencia hepática, trastornos cardíacos, entre otros.

Parece curioso como con el ánimo de solucionar un problema podemos generar uno nuevo y de mayor magnitud. Esto sucede porque cada vez que una persona se automedica lo que está haciendo es introducir sustancias químicas en el organismo que pueden modificar su funcionamiento. De ahí que entender la necesidad de la consulta médica previa es una forma inteligente de preservar nuestra salud.
Hoy la cultura del consumo de fármacos alentada por el fácil acceso a los medicamentos ha desechado por completo la consulta al especialista, y ante cualquier malestar lo primero que se hace es recurrir a la farmacia para comprar el remedio correspondiente. Además, la falta de control en recetas y el ánimo de vender más contribuyen al crecimiento de la automedicación. 

Inofensivos de apariencia

No existe ningún medicamento que sea completamente inocuo. Tanto médicos como farmacéuticos y bioquímicos coinciden en que todos los fármacos tienen algún tipo de efecto secundario, sobre todo si se consumen deliberadamente y sin prescripción médica. Por ejemplo, un consumo indebido de bicarbonato de sodio puede hacer la orina más alcalina, cuando en realidad debe ser ácida.
Por otra parte, la combinación de determinados fármacos puede neutralizar sus efectos y provocar graves daños. Las aspirinas suelen alterar el efecto de los fármacos para bajar la presión arterial y los antibióticos pueden disminuir los efectos de los anticonceptivos. Por eso siempre es importante la intervención del profesional médico.
La falta de información y asesoramiento sobre tal o cual fármaco, que sólo un médico o especialista puede brindar, alienta a cometer abusos que terminan en tragedia. En el caso de los analgésicos o antiinflamatorios, si se los consume con poca agua o con el estómago vacío pueden llegar a provocar ulceras gástricas. El uso incorrecto de antibióticos puede disminuir sus efectos frente a determinados cuadros clínicos mientras que el consumo no autorizado de adelgazantes puede modificar el ritmo metabólico de manera irreversible. 
Finalmente, una sobredosis de fármacos puede provocar estados de coma y trastornos neurológicos crónicos, entre otros trastornos. Ingerir una mayor cantidad de fármacos para obtener un alivio más rápido es el peor error que podemos cometer, ya que las consecuencias pueden ser fatales. Automedicarse es un camino que perjudica la salud y que, con un poco de sentido común, puede evitarse. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

6 formas de reduzir o colesterol



Se seu médico te indica que o seu nível de colesterol está elevado, juntamente com as recomendações dele você poderá utilizar os recursos seguintes, para ajudar a reduzi-lo. Além disso, lembre-se que para controlar o colesterol não existe nada melhor que a prática, moderada e constante, de exercícios fisicos, que nos proporciona uma sensação de prazer.

• Se você é obeso (a), abaixe o peso e volte a ter o peso corporal ideal.
• Reduza a ingestão de gorduras, sobretudo as de origem animal. Depois de um período de experiência, seu médico analizará seus progressos e lhe irá acessorar a seguir um novo regime.
• Aumente a ingestão diária de alimentos que tenham alto conteúdo de fibras. Elas atuam como uma esponja que eleva o volume do que é defecado de 125 a 500 gramas por dia, o qual quadriplica a quantidade de colesterol endógeno que se elimina diariamente.
• Faça exercícios com regularidade mas sempre de acordo com sua idade e suas condições fisicas. O colesterol é um combustível e se você se exercita mais, parte dele se queimará de maneira gradual.
• Tome algumas medidas para corrigir o excesso de estresse. Se sua vida está se complicando demais, pare um pouquinho e reflexione sobre uma maneira de a simplificar e a tornar mais tolerável.
• Somente como último recurso você poderá discutir com o seu médico sobre o papel da terapia com medicamentos.

Como aumentar o coeficiente intelectual



Pouco se sabe sobre os complicados mecanismos do cérebro mas sim, o que sabemos,  é de que maneira o podemos nutrir para que o coeficiente intelectual alcanse seus níveis máximos. Nesta área, os nutricionistas alcansaram a elaboração de normas precisas e concretas: 


Antes de tudo, considere que o cérebro consome uns 20% das calorias que ingerimos e que seu “combustível” específico é a glicose. É necessário um mínimo de 4 gramas por hora, o equivalente a um torrão de açúcar, para que o grau normal de lucidez não diminua. O cérebro se vê obrigado a fabricar glicose quando não a encontra nos alimentos, à partir das gorduras de reserva existentes no organisno e, em último extremo, à partir das proteínas constitutivas das células de outras partes do corpo. 

Constitui um grave erro, entretanto, se fartar de doces com a desculpa de ter que carregar o depósito dos neurônios; você conseguirá engordar mas não tornará sua mente mais brilhante por isso. A glicose contida no açúcar tem efeito rápido mas o cérebro prefere uma combustão mais lenta, de modo que é mais aconselhável a utilização de açúcares lentos, como os que estão contidos nas féculas e em legumes secos, nas batatas, castanhas, pão ou em frutas secas.
 

Como qualquer outro órgão, o cérebro também necessita de gorduras. Os ácidos graxos polisaturados constituem uma proteção idônea para as membranas cerebrais. São encontrados nos azeites elaborados com soja e girassol. Convém alternar ambos tipos de azeite e não reduzir ao azeite de oliva na dieta.
 

Uma alimentação rica em proteínas ( mas não circunscrita à elas) é fundamental, dado ao importante papel que fazem como agentes de comunicação entre os neurônios. As proteínas de origem animal devem ser privilegiadas sobre as de origem vegetal porque as de origem animal são assimiladas diretamente pelo organismo, enquanto que as de origem vegetal requerem um processo de readaptação, para serem úteis ao organismo.
 

As vitaminas devem ser consideradas como se fossem uma espécie de “chaves” de processos bioquímicos, sem os quais o cérebro não pode alcansar seu nível ótimo de eficiência. A vitamina A ou Retinol, contida nas cenouras, nos espinafres e no óleo de figado de bacalhau, favorace a visão noturna e a renovação dos tecidos. Uma carência de vitamina B (que se encontra na levedura de cerveja e no germen de trigo) pode provocar estados de depressão, enquanto que a vitamina C (laranja, limão) tem um importante papel no nível de atividade quimica dos neurônios. Uma dieta rica em frutas colabora , de maneira bem direta, na agilidade mental do individuo. 

 
Finalmente, os minerais também merecem uma atenção especial; sem sódio e sem o potássio não é possível realizar a transmissão nervosa. A falta de ferro provoca a falta de oxigenação cerebral. O magnésio(avelã, cacau) é um excelente sedante e o zinco é responsável pelo bom funcionamento do olfato, do gosto e da capacidade de aprendizagem.

Dos recetas para una dieta yóguica



Si has decidido inclinarte por la filosofía del Yoga, nada mejor que aprender a preparar deliciosos platos que respeten los principios alimentarios de una tradición milenaria. 

Arroz Hindú 

Ingredientes:
- 150 g de arroz grano largo crudo
- 1 pimiento verde, sin semillas y picado
- 2 cucharadas de manteca
- 1 tomate grande finamente picado
- 1/2 berenjena pequeña, cortada en cubos
- 2 zanahorias, cortadas en cuadros pequeños
- 110 g de guisantes frescos
- 110 g de flores de coliflor
- 4 clavos de olor enteros
- 4 vainas de cardamomo
- 1 rama de canela de 5 cm cortada en tres partes iguales
- 2 cucharaditas de sal
- 1 pizca de pimienta de Cayena
- 3/4 litro de agua (750 cc)

Preparación:
Derrite la manteca en una olla grande, y rehoga el pimiento verde durante 2 minutos, moviéndolo en forma constante. Añade las especias, y deja que transcurran unos cuantos minutos más. Echa el arroz y sazona con sal y pimienta. Remueve la mezcla para mojar el arroz con la salsa. Agrega las verduras y el agua, remueve y llévalo todo a ebullición. Cubre con una tapa que ajuste bien y deja cocer a fuego lento durante unos 20 minutos. Retira del fuego y deja reposar el arroz, tapado, durante 10 minutos más. No retires la tapa de la olla hasta que haya pasado ese tiempo. Sirve caliente. Rinde 6 porciones.

Budín de Miel

Ingredientes:
- 285 ml de miel
- 240 g de manteca
- 1/4 cucharadita de cardamomo molido
- 55 ml de leche
- 110 g de frutos secos molidos (almendras y nueces)
- 275 g de leche en polvo

Preparación:
En una cacerola, calienta la miel, la manteca, el cardamomo y la leche a fuego lento, removiendo para que no se quemen, hasta que estén bien mezclados. Agrega las almendras y nueces, remueve y después retira la cacerola del fuego. Añade la leche en polvo lentamente, removiendo hasta que esté totalmente disuelta. La mezcla se ira espesando de a poco. Cuando esté bien rígida, colócala sobre un recipiente rectangular  en la heladera para que se endurezca. Córtala en trozos con forma de rombos y sírvela a temperatura ambiente. De acuerdo al tamaño de los rombos, rinde hasta 36 pedazos.

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El entrenamiento físico a los 40 años



Con el paso del tiempo la pérdida del estado físico es inevitable, pero si se toman ciertas medidas esta pérdida puede ser insignificante. Lo cierto es que una persona sedentaria a esta edad puede llegar a perder hasta un 20% de la capacidad aeróbica que tenía a los 20 años. Peor aún si se conjugan algunos hábitos relacionados con el tabaco y el alcohol. Sin embargo, si mantienes un nivel de actividad aeróbica moderada podrás conservar intacta tu capacidad cardiovascular, con un corazón resistente y unos pulmones de acero. Las actividades más recomendadas para esta edad son caminar, trotar, andar en bicicleta y nadar.
Por su parte, en esta etapa la densidad ósea tiende a mantener los niveles conseguidos a los 30 años ya que no aumenta ni disminuye siempre y cuando se siga entrenando el cuerpo. Por eso es importante llevar a cabo ejercicios suaves con pesas. Lo cierto es que a nivel de los huesos, lo que no se hizo antes ya no se puede hacer ahora.
Respecto a la grasa corporal, es posible notar algunos cambios en cuanto a la composición del cuerpo. A esta edad la figura de los veinte puede verse afectada por un mayor porcentaje de grasa y una consiguiente flaccidez muscular. Por eso es importante la continuidad en el entrenamiento físico a lo largo de los años, para evitar llegar a los 40 años con un cuerpo no deseado. Las pesas y los ejercicios de fuerza son los más indicados para que los rollitos nunca aparezcan. 

Menos fuerza y más flexibilidad

En general la pérdida de masa muscular comienza alrededor de los 50 años, aunque si llevas una vida sedentaria a esta edad, de seguro que la pérdida de músculo será superior a la normal. Sin embargo, ya no necesitas pasarte largas horas en el gimnasio, sólo bastan unos 10 a 15 minutos diarios de ejercicios con pesas. Actividades como el baloncesto, tenis y fútbol también son muy buenas para conservar un excelente estado físico y entrenar todos los músculos del cuerpo.
Por otro lado, no sólo la fuerza es importante ya que la flexibilidad muscular juega un papel trascendente en esta etapa de la vida. A partir de los 45 años la elasticidad de los músculos comienza a reducirse y las articulaciones se hacen más rígidas. Por eso las personas que entrenaron esta capacidad a lo largo de la vida, se encontrarán con un cuerpo tan flexible como a los 20 años. El Yoga y la práctica del stretching son muy recomendables para mantener la flexibilidad y conservar la salud tanto física como mental.

El entrenamiento físico a los 30 años


 

La falta de entrenamiento aeróbico produce una pérdida de la capacidad cardiovascular, sobre todo en esta etapa de la vida cuando los efectos de la inactividad se hacen notar. Por eso es importante la continuidad en el entrenamiento, ya que es la única manera de potenciar el corazón y los pulmones. De no ser así, es posible que notes la falta de aire al subir por una escalera o al correr unos metros. El agotamiento físico y el sentirse exhausto son claros signos de una vida sedentaria acarreada con largos años de inactividad deportiva.
La densidad ósea puede permanecer intacta en mujeres físicamente activas y en hombres que realizan trabajos de fuerza que involucran movimientos musculares con cierta intensidad. Pero si permaneces inactivo, es probable que más adelante padezcas de osteoporosis sin poder prevenirla como a esta edad. Por eso es importante que encares un plan regular de ejercicios tanto aeróbicos como de fuerza. Por su parte, los ejercicios con pesas contribuyen a retener el calcio en los huesos manteniendo así un esqueleto saludable. 

Más músculos, menos grasa

Con el correr de los años la fuerza corporal disminuye hasta el punto de la debilidad muscular. Por eso para mantenerla es imprescindible entrenarla, sobre todo en esta etapa de la vida. La transición de la juventud a la edad adulta es la etapa más propicia para conservar las capacidades físicas adquiridas o, en su defecto, para formarlas. Si llevas una actividad física, pues continua con ella; si eres una persona inactiva, comienza cuanto antes a entrenar la fuerza a través de actividades deportivas y ejercicios que involucren el levantamiento de pesas. También las tareas del hogar y los trabajos en el jardín contribuyen a fortalecer la masa muscular.
Por otro lado, para mantener un bajo porcentaje de grasa corporal es preciso mantener un nivel moderado de actividad física y controlar principalmente la ingesta de calorías. A esta edad, un exceso en la comidas se traduce rápidamente en grasa localizada y para quemarla es preciso aumentar cada vez más el tiempo de ejercitación. Una disminución de 100 calorías diarias permite conservar el peso corporal de los 20 años, siempre y cuando el ejercicio físico se mantenga. La inactividad no es recomendada a ninguna edad, pero a los 30 años sus efectos nocivos se potencian notablemente ya que el cuerpo sufre aún más las consecuencias de la falta de movimiento físico e incide negativamente en la salud de las etapas posteriores.

Actividad física para cada etapa de la vida



El buen estado físico no es algo que se da espontáneamente, para conseguirlo es necesario trabajar el cuerpo a lo largo de toda la vida. Si bien es cierto que comenzar a ejercitarse desde la adolescencia es el mejor reaseguro contra las dolencias de la etapa adulta, interrumpir la actividad por un lapso determinado es una forma de perder gradualmente el rendimiento físico obtenido.

Como el envejecimiento es inevitable, lo mejor para cada etapa de la vida es conservar un estado óptimo de salud, al menos desde lo físico y orgánico (y por ende lo mental). Y aunque parezca increíble, nunca es tarde para empezar a mover el cuerpo y disfrutar de los beneficios que devienen de una actividad física habitual. No importa la edad, lo que importa son las ganas de comenzar a hacer algo bueno por el cuerpo.
En el aspecto físico y deportivo, los factores que deben considerarse para cada etapa de la vida son la capacidad cardíaca y pulmonar, la fortaleza de los huesos, la masa y el tono muscular, la grasa corporal, el funcionamiento metabólico y la flexibilidad de los miembros. Entrenando cada uno de estos factores es como una persona consigue mejorar su estado y su capacidad para adaptarse al trabajo físico regular.

El entrenamiento físico a los 20 años

En esta etapa de la vida, el estado del cuerpo es el reflejo de la actividad física y deportiva que recibió durante la niñez y adolescencia. Y aunque no hayas sido un atleta en la pubertad existe la ventaja principal de que el cuerpo aún sigue creciendo y evolucionando en muchos aspectos. Por eso si realizas en forma regular una actividad aeróbica (ciclismo, trote o carrera, natación aeróbic, etc.) mejorarás notablemente tu capacidad cardiovascular fortaleciendo el corazón y aumentando el poder de tus pulmones.
De los 20 a los 30 años es cuando se alcanza la mayor densidad ósea, por eso además de una adecuada alimentación que te asegure una ingesta suficiente de calcio, debes potenciarla a través del ejercicio físico.
Por otra parte, comienza la pérdida gradual de masa muscular que puede revertirse con el entrenamiento de la fuerza por medio de ejercicio con pesas o deportes integrales como el remo, el baloncesto, etc. Asimismo el aumento de masa muscular disminuye el porcentaje de grasa corporal y provoca un incremento en el nivel metabólico (el cuerpo quema más calorías cuando está en reposo).
Por último, la práctica de disciplinas como el Yoga o sesiones de estiramiento (stretching) mejoran notablemente la flexibilidad muscular, quizá ausente por una escasa actividad física durante la adolescencia.