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viernes, 11 de abril de 2014

Nutrición para un corazón más sano



Cuando se trata de conservar la salud del corazón es inevitable seguir una dieta que incluya sólo alimentos naturales, nutritivos y principalmente saludables. La alimentación junto con los hábitos de vida juega un papel fundamental en la prevención de la mayoría de las dolencias cardíacas. Por ejemplo: las grasas saturadas (de origen animal) elevan los niveles de colesterol en la sangre; el exceso de alcohol provoca hipertensión arterial y sobrepeso, mientras que un consumo indiscriminado de azúcar puede desencadenar diabetes. Está claro entonces que cuidar la alimentación significa directamente preservar la salud, y esto incluye sin dudas al corazón, ni más ni menos que el motor de nuestro cuerpo.
Para ello, se ha propuesto una guía práctica que sugiere qué alimentos están permitidos y qué alimentos deben evitarse. Una dieta que contemple mayoritariamente el consumo de los alimentos permitidos es ideal para conservar un corazón a prueba de todo:

Alimentos permitidos (jamás deberían faltar en la dieta):
• Productos lácteos desnatados o magros (quesos blancos, leche y yogur desnatado, ricota magra).
• Aceites vegetales (oliva, maíz, girasol y cártamo).
• Infusiones de hierbas sin azúcar (boldo, manzanilla, menta), jugos de frutas sin azúcar, jugos de legumbres, agua mineral. Vino tinto selecto (sólo una copa por día).
• Carnes magras: pollo sin piel, pescados azules, conejo, pavo, ternera. Clara de huevo.
• Brócoli, zanahoria, espinaca, espárrago, alcachofa, maíz, naranja, pomelo, melocotón, melón.
• Pan integral, arroz integral, harina de avena y pastas integrales.
• Salsas sin aceite con tomate, cebolla, ajo y hierbas naturales.

Alimentos restringidos (para consumir con discreción):
• Lácteos enteros y quesos duros amarillos (fontina, paté gras, gruyere, etc.).
• Grasas de origen animal, mantecas y margarinas hidrogenadas. Aceite de cacahuate y pasta de maní.
• Café, té, bebidas con cafeína, bebidas alcohólicas (cerveza, sidra, licores), bebidas carbonatadas (gaseosas).
• Carnes con grasa (buey, cordero, cerdo), embutidos, fiambres. Yema de huevo.
• Alimentos procesados y enlatados (sobre todo los condimentados).
• Chocolates, masas de confitería, tortas de repostería.
• Batatas, plátanos, aguacates, habas.
• Pastas blancas con queso y salsa, pan tostado.