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jueves, 24 de abril de 2014

Consejos prácticos para reducir el colesterol



El colesterol es una clase de grasa producida por el hígado. También hay colesterol en los alimentos tales como los huevos, la carne, la leche y los productos lácteos (mantequilla, crema, queso, requesón, helados y yogur). Una cierta cantidad de colesterol es necesaria para la buena salud. Sin embargo, el colesterol total alto y colesterol LDL alto (colesterol malo) puede aumentar las posibilidades de padecer un ataque al corazón o accidente cerebrovascular (ataque cerebral). Por el contrario, un nivel alto del colesterol HDL (colesterol bueno) puede reducir las posibilidades de tener un ataque al corazón o accidente cerebrovascular.
Aunque muchas personas se sientan bien y desconozcan sus niveles de colesterol, lo más aconsejable es estar al tanto de cómo se encuentran dentro del organismo. En este sentido, un simple análisis de sangre mide el colesterol total, el colesterol LDL (colesterol malo) y el colesterol HDL (colesterol bueno). Esta prueba es más exacta si la persona la lleva a cabo en ayunas. Los hombres deben medir su colesterol a la edad de 35 años. Las mujeres deben comenzar a medir su colesterol a la edad de 45 años. Al controlar el colesterol, la presión arterial, la diabetes y el peso, se pueden reducir notablemente los factores de riesgo que intervienen en los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares.
Por otra parte, si se toman en cuenta algunos consejos prácticos relacionados con la alimentación y ciertos hábitos de vida, se puede conservar un óptimo nivel de colesterol, reduciendo el malo e incrementando el bueno:

• Comer alimentos que sean bajos en grasa y colesterol y altos en fibra.
• Hacer ejercicio regularmente. Caminar rápido todos los días durante 30 minutos es un buen ejercicio.
• Bajar de peso en caso de tener kilos demás.
• No fumar. Evitar el humo de cigarrillos en el ambiente.
• Evitar comer alimentos grasos y todo alimento frito.
• Comer pescado o pollo sin piel en vez de carne roja, o dejar de comer carne, aves de corral o pescado.
• Si se consume carne, elegir cortes de carne vacuna, de cerdo o de cordero sin grasa visible.
• Emplear los métodos de cocción más sanos para la carne: a la parrilla, al horno o a la cacerola con agua.
• Consumir alimentos que tengan mucha fibra como avena, panes hechos con harinas integrales, frutas y hortalizas.
• No comer más de cuatro yemas de huevo por semana, o dejar de comer huevos. Utilizar las claras de huevo, sin yema para la preparación de platos al horno.
• Consumir leche descremada y productos lácteos sin grasa como requesón, yogur y helados de leche.
• Ingerir alimentos bajos en grasas saturadas. La mantequilla, los helados, el aceite de palmera, el aceite de coco, la margarina, los aderezos de ensaladas, la mayonesa y los aceites vegetales, deben evitarse ya que contienen grasas saturadas.
• Leer las etiquetas de los alimentos preparados y comprar siempre alimentos bajos en colesterol y grasas saturadas.

viernes, 28 de marzo de 2014

Aguas con Hierro y su función en el organismo



Las denominadas aguas ferruginosas se destacan por su mayor contenido de hierro y tienen efectos estimulantes sobre el sistema nervioso, pero su acción más característica afecta sobre todo a la producción de la sangre. Se usan principalmente para prevenir los estados de anemia y reconstituir la calidad sanguínea. Al igual que las aguas sulfuradas, las enriquecidas en hierro pueden considerarse aguas mineromedicinales por sus propiedades terapéuticas.
Por su parte, las aguas minerales naturales sólo cumplen una acción favorable y complementaria de las funciones fisiológicas, pero sin llegar a tener propiedades curativas. En general, se recomienda beber las aguas medicinales directamente del manantial y bajo tratamiento médico. De esa manera no pierden sus características físicas con el traslado y, por tanto, preservan intactos sus efectos curativos. En cambio, las aguas naturales pueden consumirse embotelladas sin ningún problema. 

Para consumir con discreción

Las aguas debilitadas en minerales están contraindicadas para los que padecen nefropatías crónicas, insuficiencias renales, e incluso para los que tienen ciertas alteraciones en las vías urinarias. Tampoco deben administrarse a los cardíacos descompensados ni a los hipertensos. Igualmente, son poco recomendables para los enfermos del hígado o para ciertas afecciones del aparato digestivo en las que esté dificultado el tránsito. Dada su abundante y rápida eliminación por las vías urinarias, sólo pueden consumir estas aguas las personas que poseen un buen funcionamiento del aparato renal.
En términos generales, todas las aguas conllevan un ínfimo riesgo para el que la consume. Y en esta apreciación están incluidas las embotelladas, las de manantial, las desionizadas o desmineralizadas, la de filtros de carbón y las tratadas con ozono. La única agua ciento por ciento segura es la destilada. Destilar el agua implica vaporizarla sometiéndola a ebullición. Al evaporarse, quedan abajo las bacterias, virus, minerales y cualquier grado de contaminación, así fueran heces, pues esos estratos no se elevan, sólo el vapor. El vapor se traslada a una cámara o recipiente donde se torna líquida y ya es simplemente pura.
Así y todo, la bebida por excelencia es el agua, después los jugos totalmente naturales de frutas y verduras (sin agua, sal ni azúcar o envasados con conservantes). Todo el resto de líquidos no sustituyen ni son necesarios ya que son artificiales y tóxicos.

jueves, 2 de enero de 2014

Medidas efectivas para controlar la "hipertensión"



Durante los últimos años los estudios científicos han dado fiel testimonio de que el ejercicio físico, realizado de manera habitual, puede reducir la presión sanguínea entre 5 a 20 puntos. Así la actividad física se ha constituido en una nueva opción de tratamiento contra la hipertensión arterial (además de la alimentación y los hábitos de vida). Se ha demostrado que el ejercicio puede hacer mucho más que disminuir la presión sanguínea, y hacerlo de una manera mucho más importante de lo que se cree.
Con el avance de la medicina en este campo, se podría llegar a modificar la forma en que actualmente la medicina trata los casos de hipertensión. Lo cierto es que el ejercicio físico parece trabajar directamente en la disminución de la alta presión sanguínea. Así con un plan supervisado de actividad física se conseguiría mantener bajo control a la hipertensión. 

Pérdida de peso y presión arterial

En general, los médicos consideran la posibilidad de prescribir drogas para bajar la presión sanguínea en aquellas personas cuya presión es mayor que 140/90 (14‑9). Sin embargo, los resultados que arrojaron los estudios empíricos realizados sobre los efectos del ejercicio físico en personas hipertensas han sido más que contundentes. El cambio que pudo registrarse en la presión sanguínea de una persona sometida durante un tiempo determinado a una actividad aeróbica moderada, demostró que puede pasarse de una leve hipertensión hasta una presión normal alta.
Por otra parte, se sabe que el sobrepeso y la obesidad son dos factores que pueden favorecer un cuadro de presión arterial alta. Sin embargo, el resultado de los estudios concluyo que las personas que se someten a un programa de ejercicios, pueden lograr disminuir su presión aun cuando no experimenten una reducción en su peso o en su porcentaje de grasa corporal. Si esto algún día llega a corroborarse científicamente, implicará que el ejercicio tiene dos mecanismos para combatir la hipertensión leve (con o sin pérdida de peso).
Asimismo, siempre se ha creído que la intensidad del ejercicio era la que efectivamente producía una disminución en la presión. Pero a sorpresa de muchos, se ha conseguido probar que el ejercicio leve o moderado produce notables beneficios para la hipertensión, sin que ello implique necesariamente mejorar la capacidad aeróbica de una persona (aunque consecuentemente siempre sucede). En definitiva, las caminatas, los paseos en bicicleta, los trotes suaves seguidos diariamente durante 30 minutos pueden revertir sorprendentemente un cuadro clínico de hipertensión. De todos modos, la consulta al médico es imprescindible para diagnosticar con certeza el tipo y grado de hipertensión.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Hierbas que purifican el cuerpo



Muchas plantas conocidas por sus cualidades medicinales poseen una acción depurativa sobre el organismo y resultan un aliado imprescindibles en los programas de desintoxicación. En general, estas hierbas pueden tomarse en infusión o en comprimidos y se consiguen en cualquier tienda dietética, herboristería o farmacia. Además, la mayoría no posee efectos colaterales y pueden tomarse sin ningún riesgo, aunque siempre ante cualquier duda es recomendable consultar al médico. Eso sí, no deben tomarla las personas menores de 16 años ya que no están indicadas para niños o adolescentes en edad de crecimiento. Las principales hierbas “purificadoras” son:


• Bardana: Purificante de la sangre, la raíz de esta hierba ayuda a eliminar toxinas a través del sudor. Es diurética y mejora la función hepática. Habitualmente se toma en tisana.
• Cúrcuma: Su raíz triturada se puede añadir en ensaladas. Incrementa la presencia de enzimas importantísimas para el correcto funcionamiento del hígado.
• Diente de león: Limpia posibles obstrucciones y estimula al hígado. Además de diurética, contiene gran cantidad de minerales fácilmente asimilables por el organismo. También se puede preparar en ensaladas aunque su sabor es un poco amargo.
• Hojas de alcaucil (alcachofa): Contienen un principio activo, la cinarina, que protege y ayuda a regenerar el hígado. Se toma en una infusión preparada de la siguiente forma: sumerge una cucharada de hojas trituradas en agua hirviendo y deja reposar unos minutos; sirve tibia.
• Ruiz de zarzaparrilla: Posee una gran acción para limpiar la sangre y la linfa. Habitualmente se toma en infusión de dos a tres veces por día.

2 fórmulas naturales para combatir la debilidad



Si padeces de anemia, ayúdate con una infusión de bayas de enebro: coloca unas cuantas en medio litro de agua hirviendo, tapa el recipiente y déjalo unos 15 minutos. Endúlzalo con un poco de miel, y toma tres tazas al día; el enebro ayuda a combatir la escasez de glóbulos rojos, y te ayudará a recuperar las fuerzas perdidas.

Para casos pertinaces de debilidad o anemia existe un magnífico remedio natural: el boj. Puedes tomar entre 20 y 60 granos de esta planta en polvo, bien en forma de infusión o bien tragándolos directamente. Además de ser un excelente tónico, purifica la sangre y combate la ictericia.

sábado, 31 de agosto de 2013

Síntomas: El colesterol

El colesterol es un elemento químico que se encuentra en los tejidos corporales y en la sangre. "Endógenamente" se produce en el hígado, como derivado de la reproducción de grasas y ácidos grasos. A partir del colesterol se generan ácidos, sales biliares, vitamina D3, las hormonas sexuales y corticosuprarrenales. "Exógenamente" se ingieren muchos alimentos ricos en colesterol; este factor es el de mayor riesgo ya que, en la mayoría de los casos, depende del control de una dieta equilibrada para evitar enfermedades cardiovasculares.
Entre las afecciones cardiovasculares relacionadas con el colesterol se encuentra la "arterioesclerosis", que se produce a partir del bloqueo arterial por depósito de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos. Por ello es importante controlar el colesterol a partir de la organización diaria de la alimentación.


COLESTEROL BUENO Y MALO

Existe un colesterol bueno y uno malo, que se relaciona con la circulación del mismo por las arterias; las encargadas de transformarlo son las lipoproteínas.
Las LDL o proteínas de baja densidad son aquellas que transportan la grasa del hígado a los tejidos para ser almacenadas, dando por resultado un colesterol malo.
Las HDL o proteínas de alta densidad llevan la grasa de los tejidos al hígado para quemarla y tienen un efecto protector, impidiendo la formación de depósitos en los vasos sanguíneos, llamado colesterol bueno. Muchas veces no es indispensable que las arterias estén obstruidas para crear un problema. Los depósitos de colesterol malo pueden dividirse y viajar por el torrente sanguíneo, tapando regiones diferentes a las del corazón.
Además de la alimentación, existen otros factores que influyen en el acrecentamiento del colesterol, y son:
- La herencia: teniendo en cuenta antecedente de un familiar con hipertensión, diabetes o enferemedades coronarias, el riesgo de padecer colesterol alto es mayor.
- La edad: el paso de los años aumenta el índice de colesterol.
- El sexo: en las mujeres hasta la edad en que aparece la menopausia, y en el hombre a partir de los 45 años.


¿QUE HAY QUE EVITAR?
  • Las "grasas saturadas", reduciéndolas al máximo. Éstas se encuentran en los alimentos de origen animal.
  • La yema del huevo.
  • La leche entera, quesos amarillos, manteca y crema.
  • Los chocolates y bombones.
  • El consumo de bebidas alcóholicas.
  • El exceso de sal en las comidas.
  • Las frituras, como por ejemplo, las milanesas, huevos fritos, papas fritas, etc.
  • El cigarrillo, ya que disminuye los niveles de colesterol bueno en la sangre. Un fumador debería considerar este aspecto.
  • El exceso de peso, siendo éste un factor de riesgo muy importante.

ALIMENTOS PERMITIDOS

Una adecuada alimentación natural complementada con una actividad física habitual moderada, son las claves para controlar los índices de colesterol. Respecto a los alimentos, se recomienda consumir:
  • Las grasas "poliinsaturadas", de origen vegetal, ya que moderan el colesterol.
  • Las grasas "monoinsaturadas" cuyo máximo exponente es el aceite de oliva. Se puede reemplazar la mayonesa común por la de oliva.
  • La manzana inhibe el colesterol ya que posee pectina.
  • La clara de huevo.
  • Las almendras, avellanas y nueces.
  • Todas las verduras y frutas.
  • Las berenjenas poseen fibra que retiene las grasas y el colesterol, obstruyendo la absorción.
  • Quesos blancos y lácteos desnatados (descremados), aportan calcio y protegen de las enfermedades coronarias.
  • El consumo de legumbres y cereales integrales es indispensable para conservar la salud.
"Debes tener muy en cuenta el peso corporal, ya que una alimentación equilibrada acompañada de ejercicio físico, te ayudará a mantener los niveles de colesterol en orden."