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jueves, 26 de junio de 2014

10 reglas de oro para cultivar una "actitud proactiva"



La actitud que tomas frente a los problemas o sucesos que se te presentan cotidianamente es finalmente la que determina la dimensión e importancia de los mismos. Porque es cierto que hay dos formas de ver el vaso, puedes alegrarte al observar la mitad llena o puedes preocuparte por la mitad vacía. Esto no es ni más ni menos que una cuestión de dos actitudes antagónicas: la positiva y la negativa. Sin dejar de ser realista o soñadora, puedes transformarte en una persona más positiva, creativa para vivir las circunstancias de una manera menos traumática y más relajada.
Por eso, para dejar de ver todo negro y cultivar una verdadera “actitud proactiva”, se han propuesto diez reglas de oro que, si se siguen al pie de la letra, harán de ti una nueva persona:

1. Relájate y respira profundo
Si algo te salió mal o te sientes un poco depresivo, lo mejor que puedes hacer es distenderte y concentrarte en la respiración. Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el control de las emociones y purifican el cuerpo.

2. Haz lo que piensas
Si piensas una cosa y terminas haciendo otra totalmente diferente, te sentirás disconforme contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias, sobre todo si no quieres que te invada un profundo sentimiento de fracaso existencial.

3. Aprende a ver el lado positivo
Debes aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave está en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión
positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.

4. Evita las comparaciones
Para cultivar una actitud positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones como las idealizaciones de cómo deberías ser tú y de cómo deberían ser las cosas, son muy perjudiciales para tu salud mental y tu autoestima. La frustración y la envidia que se general al ver en otros lo que uno quiere ser son pensamientos altamente negativos que debes aprender a controlar para evitar sentirte deprimido. Lo mejor es aceptarte tal cual eres y tratar de cambiar aquellas cosas que te molestan de ti mismo, pero dejando de lado las comparaciones, pues cada persona es única.

5. Vive el presente
Si piensas continuamente en lo que debes o puedes hacer en el futuro te pierdes de vivir el presente. Además este tipo de pensamientos alimentan la ansiedad y las preocupaciones y no te permiten disfrutar de los pequeños momentos que te da la vida. Para dejar de divagar y angustiarte por lo que todavía no sucedió, nada mejor que
centrar todos tus sentidos en el aquí y ahora, sin dejar de lado los sueños y los proyectos.

6. Olvídate de los detalles
La obsesión por la perfección sólo puede conducirte a la desilusión. Pues no todo es tan perfecto como siempre pretendes que sea, la vida está llena de pequeños detalles que la hacen encantadora y única. Si deseas que todo esté de acuerdo a tu esquema de valores te pasarás todo el tiempo tratando de acomodar esos detalles para que se vean perfectos, pero le quitará el sabor de disfrutar las cosas tal cual se presentan. Busca un equilibrio y deja de lado el exceso de perfeccionismo, te sentirás mejor.

7. Mueve el cuerpo
Pasa cuanto antes a la acción y permítele al cuerpo moverse con total libertad. Practica un deporte, haz alguna actividad física, recrea tu mente a través del baile o de un paseo por el parque. De esta forma elevas tus niveles de adrenalina y serotonina aumentando el optimismo y desechando los pensamientos negativos.

8. Cuida tu imagen
Verse bien es una manera de sentirse bien. El cuidado personal te hará sentir más renovado y te ayudará a romper el círculo cerrado del pesimismo. Intenta cambiar de imagen regularmente y no dudes en arreglarte cada vez que sales de tu casa. Asimismo evita el encierro, esto te obligará a modificar tu aspecto.

9. Presta atención a los demás
Creerte el centro del universo sólo alimentará las obsesiones que tienen por ti mismo. De a poco, comienza a centrarte en los demás y recuerda que ayudar al prójimo puede ayudarte a sentirte mejor y más positivo. Los problemas de los otros pueden hacerte tomar conciencia de que no todo lo que te pasa es tan grave.

10. Duerme plácidamente
Acostúmbrate a mejorar tu calidad de sueño. Dormir bien es una excelente manera de mejorar tu estado de ánimo durante el día. Recuerda que un mal descanso incide directamente en tu humor, te hace sentir cansada e irritable, y sobre todo no te ayuda a cambiar la actitud. Descansar es esencial para recargar energía.

miércoles, 11 de junio de 2014

Pensamientos y Felicidad



La felicidad depende de nuestra propia predisposición mental y emocional para enfrentar las situaciones cotidianas que se presentan en cada instante de la vida. También, sentirse feliz tiene que ver con la actitud positiva que entra en juego cada vez que interactuamos con el mundo que nos rodea. Nuestro cerebro transforma cada pensamiento, cada información, cada imagen en una reacción física. Los ejemplos están a la orden del día: al ver una araña temblamos de miedo, una película romántica y profunda hace transpirar nuestras manos, un chiste atrevido nos hace sonrojar de vergüenza, una carta injusta nos inunda de rabia. El cuerpo responde tanto o más que las palabras ante cada momento; la tensión arterial sube, el corazón se acelera, las piernas flaquean, el estómago se cierra, las hormonas trabajan en exceso, etc.

Sin embargo, existe una manera sencilla y práctica de controlar las emociones y modificar los pensamientos que atentan contra la salud física y mental de nuestro propio ser: la visualización. La técnica de la visualización se sirve de la reacción del cuerpo ante pensamientos e imágenes. La visualización es una observación interior. Se trata de interpretar imágenes en forma positiva, para provocar reacciones físicas. Con la visualización se consiguen dominar los miedos, fortalecer la autoestima, entrenar la voluntad e inundar con alegría el subconsciente (el encargado de condicionar nuestras actitudes y sentimientos).

Visualizar para vivir mejor
La visualización suele estar emparentada con lo que algunas personas denominan "los sueños del día", un proceso por el cual los pensamientos divagan de la monótona y aburrida rutina diaria hacia un universo más hermoso, donde los deseos se hacen realidad. Y es en este estado donde se forja un pensamiento positivo y alentador, en definitiva una personalidad optimista que se permite el lujo de disfrutar el presente y apostar al futuro, rescatando todo lo bueno y malo del pasado para transformarlo en una sabia e inteligente experiencia de vida. Visualizar un sentimiento, una idea, un proyecto, es mucho más que soñar con una felicidad futura, es predisponerse para que aquello que deseamos desde lo más profundo pueda alcanzarse de la mejor manera posible. En definitiva, visualizar es ser positivo, es mejorar nuestra calidad de vida.
La visualización se vale del poder de la imaginación y la creatividad, un aspecto mental demasiado olvidado por el ritmo y las exigencias de la vida actual. Y aunque parezca increíble, la capacidad de imaginar es más importante que el conocimiento, ya que nos permite acceder a ellos poniendo en juego todos nuestros sentidos. La visualización, los sueños diurnos, la imaginación, todo significa lo mismo: se invierte la fuerza de las imágenes interiores en la salud, en la autoestima y en la satisfacción.

viernes, 6 de junio de 2014

La importancia de la mente en la nutrición



“Los pensamientos condicionan nuestras acciones, y si de nutrición se trata nunca debemos pensar obsesivamente en la comida. Cuando adoptamos una nueva dieta, nuestra mente suele centrarse en los alimentos que ingerimos cuando en realidad debería hacer todo lo contrario. El éxito de una nueva alimentación, en gran medida, depende de nuestra predisposición mental frente al desafío que implica cambiar el estilo de vida, sobre todo en lo que se refiere a la selección de los nutrientes. Sumado a ello, muchas veces nos alimentamos condicionado por prejuicios alimentarios infundados. Nada mejor que librarse de ellos para disfrutar la comida en su justa medida.”

Cuando seguimos una dieta tratamos de ajustarnos a un esquema de comidas y porciones que nos asegure perder kilos, comenzando con el desayuno como la primera ingesta de alimentos. Si adoptamos la conducta nutricional propuesta por la dieta debemos despreocuparnos por los resultados, pues vienen solos. Sin embargo, antes de probar el primer bocado del primer día de la dieta, ya estamos pensando que nos toca comer a media mañana, luego al almuerzo y así sucesivamente hasta la cena. Nuestra mente termina traicionando la voluntad para continuar la dieta y nos dirige a estar pendientes de qué comemos y qué dejamos de comer. El resultado es una tremenda ansiedad por devorarnos todo lo que nos pongan frente a nuestras narices. Terminamos actuando en un estado de continua supervivencia, es decir, necesitamos comer para asegurarnos una vida tranquila y sin problemas. La realidad luego demuestra todo lo contrario.
Por eso la práctica de contar calorías es poco efectiva para perder peso o mantenerlo, además de que genera conductas obsesivas y compulsivas que terminan desencadenando en trastornos más complejos que los “kilos de más”. Evitar cualquier acción que atente con un comportamiento consciente, coherente y saludable es un requisito indispensable para conseguir resultados exitosos en la búsqueda del peso ideal y la salud.

Nuestra mente suele traicionarnos con un falso argumento para justificar todos nuestros desarreglos alimenticios: “vivimos para comer”. No hay argumento posible que avale semejante mentira, el ser humano como cualquier ser vivo del planeta sólo necesita “comer para vivir”. Es muy frecuente engañarse a un mismo pensando cosas como “ese pedazo de torta me lo merezco”, cuando en realidad nadie se merece tener problemas con su peso y su salud. Está claro que “pensar sólo en comer” es una práctica que deberíamos evitar si deseamos disfrutar de una silueta esbelta y saludable. La comida debe ocupar un lugar importante, pero si adoptamos hábitos sanos de nutrición, no hay que destinar energía mental a ello pues ya lo tenemos interiorizado. Comer bien debe convertirse en una actividad diaria equivalente a cepillarse los dientes, una vez aprendida, pues nadie cuestiona sus beneficios. Incluso cuando interiorizamos un nuevo hábito, ya no sentimos que llevarlo a cabo implique un sacrificio o un esfuerzo adicional. Al hablar de nutrición, no es necesario obsesionarse, sino más bien informarse para tomar decisiones conscientes e inteligentes. El proceso de alimentarnos correctamente debe ser natural y espontáneo, sólo así será verdaderamente beneficioso para nuestro cuerpo y nuestra mente.

Otro aspecto importante en nutrición es la consideración —real o imaginaria— que tenemos sobre determinados alimentos. Esto hace que condenemos de manera tajante el consumo de unos alimentos y enaltezcamos el de otros. En este punto es preciso considerar cierta flexibilidad, es decir, aplicar algo de sentido común a la hora de elegir un alimento por sobre otro. En este sentido, lo natural no suele ser tan natural, y lo artificial no suele ser tan artificial. Al tener una visión extremista de los alimentos y la comida, corremos el riesgo de pecar de ingenuos. Es cierto que no todo lo que parece es, por eso es importante formarse como consumidores. La información mata el prejuicio, y ese es el propósito del libro… sin descuidar el sentido común, nuestro instinto más profundo de sabiduría y supervivencia natural.
Todo consumidor inteligente llega al punto de destacar el verdadero valor nutricional de cada alimento, sin ninguna suposición o prejuicio. Por ejemplo, los quesos duros son excelentes fuentes de Calcio, Hierro, Vitaminas y Proteínas, pero también aportan una gran cantidad de grasa saturada que puede dañar al corazón. Con la información es cómo podemos tomar decisiones acertadas a la hora de planificar nuestra dieta diaria. Y eso se consigue considerando todas las variables que he desarrollado a lo largo del libro.

Consejos para no obsesionarse con la comida

• No hay que poner toda la energía en un solo objetivo. La comida no debe ser el único motivo gratificante de la vida. Si así es, de seguro la mente tomará el control y los resultados para nuestra salud serán muy desalentadores.
• Practicar aunque más no sea un hobby, una actividad recreativa de una hora o poco más por día, es muy importante para distraer la mente y liberar tensiones. Disciplinarse, hacerse un espacio de una hora para escuchar música, para ver una película, ir a nadar, o simplemente caminar por la noche, es altamente efectivo para conseguir un equilibrio saludable. Además la comida pasa a un segundo plano.
• Recrear la vista y distender la mente cuando se está mucho tiempo en un mismo lugar (como en casa), o bajo mucha presión. Es recomendable salir a dar un paseo al aire libre, caminar unos minutos por un parque o plaza, o simplemente leer un libro. La comida nunca debe ser la opción para distenderse o para evitar el aburrimiento. Pues “comer a cualquier hora” es un factor que puede terminar en “kilos de más”.

martes, 25 de marzo de 2014

Ejercicios que pueden cambiar tu vida



La práctica continua de ciertos ejercicios mentales pueden cambiar radicalmente tu manera de pensar. De esa forma puedes generar situaciones favorables para tu entorno laboral, social o familiar. Cada uno de nosotros es responsable de atraer el éxito y la suerte, pues estas no son características innatas de unos pocos privilegiados. Con perseverancia y empeño pueden conseguirse cosas increíbles. Aplica las siguientes claves a tu vida cotidiana, y muy pronto tus metas se harán realidad:

Define objetivos claros: Para dirigirte hacia aquello que deseas obtener, el primer paso es tenerlo claramente definido. Por eso debes definir tus objetivos de vida, como por ejemplo: establecer una relación de pareja, modificar algún aspecto de su personalidad, cambiar de empleo, mejorar su estado físico o mental. Asimismo, debes establecer prioridades seleccionando primeramente un objetivo de realización posible en el mediano plazo. Luego sigue con los demás.
Relaja todo tu cuerpo: Sitúate en un espacio que te resulte agradable en un momento en que te sientas realmente tranquilo y distendido.  Olvídate de la televisión y desconecta los teléfonos. Ponte cómodo, sentado o acostado, y comienza a relajarte completamente: afloja todas las partes del cuerpo comenza por los pies y finalizando en la cabeza. Libera la tensión y respira profunda y lentamente; realiza respiraciones abdominales, hinchando el vientre y aflojando. Cuente de manera descendente de 10 a 1 hasta lograr una relajación total. Este estado promueve la creatividad mental y te permite encontrar situaciones favorables para tu vida.
Cultiva la imaginación: Cuando hayas logrado un estado de relajación profunda, comienza a imaginar aquello que deseas, tal como te gustaría que sucediese. Imagina el lugar, los hechos, las personas que intervienen y todos los detalles que se te ocurran. Deja volar tu imaginación todo el tiempo que desees. Esta es una experiencia placentera, como los sueños, donde el deseo se torna real y la suerte invade tu mente, predisponiéndote al éxito.
Revive los pensamientos positivos: Luego de esta experiencia imaginativa durante el proceso de relajación, intenta revivir dicha escena mental todas las veces que puedas: en momentos de tranquilidad, antes de dormir, durante un viaje o en el receso de trabajo. Esta repetición mental posibilita que la idea vaya formando parte de tu vida. Recuerda que las afirmaciones mentales son altamente positivas: cuando imaginas que ya has obtenido lo que deseabas o que sin dudas vas a conseguirlo, estas achicando la distancia hacia tu meta.

lunes, 24 de marzo de 2014

Claves para promover situaciones favorables y exitosas



Existen determinadas situaciones que favorecen el éxito en la concreción de ciertos objetivos de vida, y al mismo tiempo, circunstancias adversas que pueden entorpecer o dificultar el alcance de estos mismos objetivos. Pero, como en todos los aspectos de la vida, depende de cada uno de nosotros la creación de un entorno positivo para obtener el éxito en cada cosa que nos proponemos conseguir. También, tiene mucho que ver nuestra personalidad y nuestra manera de ver el mundo; así, existen personas que pese a todas las dificultades que se les presentan logran sus metas, mientras que para otras quizá son inalcanzables.
Aunque parezca sorprendente, los “exitosos” tienen una filosofía de vida muy clara y firme (de manera consciente o inconsciente), que les permite estar seguros de lo que quieren y elaborar las mejores estrategias para alcanzarlo. Además definen siempre sus objetivos de manera precisa, distinguen las oportunidades y saben aprovecharlas, realizan un intenso trabajo con ellos mismos y pelean por conservar una actitud positiva en el presente para encarar el futuro. Por otra parte cultivan su capacidad de superación frente a los fracasos y confían plenamente en el curso natural y la capacidad proveedora de la vida. Promover el éxito es en cierto sentido aceptar los desafíos, enfrentar los nuevos y adoptar la mejor predisposición a las sorpresas.
La persona exitosa no es privilegiada, es inteligente y sabe emplear su inteligencia en su propio beneficio. Todos podemos generar situaciones de éxito, sólo necesitamos emplear esa fuerza superior que se encuentra en el interior de cada uno de nosotros, una energía que permanece por lo general adormecida y sólo utilizamos en momentos críticos. 

Pensamiento positivo: El camino del éxito

Las ideas, pensamientos y predisposiciones positivas atraen con mayor facilidad situaciones favorables, ya sea en el contexto laboral, social, familiar o personal. Asimismo, existe el polo opuesto; los sentimientos y pensamientos negativos son el principal limitante para alcanzar el éxito. Por eso, es necesario seguir ciertas pautas generales para transformar sueños imposibles en metas alcanzables:
• Programarse positivamente: Repetir continuamente pensamientos positivos y alentadores suele ser el principal recurso para cambiar la manera de pensar y ver las cosas. Es muy buena práctica repetir todas las mañanas las siguientes frases: “yo puedo hacerlo”, “hoy voy a lograrlo”, “es un día maravilloso, puedo conseguir todo lo que me proponga”. En este sentido es importante estar realmente convencido de lo que uno se dice a sí mismo, de lo contrario, las palabras no ejercen ningún poder sobre nosotros.
• Alimentar el autoestima: Una persona exitosa es sobre todo una persona con autoestima alto. Valorarse a sí mismos, y no considerarse inferior a los demás, es la llave para abrir el cofre de la felicidad y el bienestar mental. Pensar que somos competentes o merecedores de mejor suerte es el primer paso para alcanzar un objetivo y, sobre todo, para que todos crean en nosotros.
• Transformar los fracasos: La vida está llena de traspiés, sin embargo, cada uno de ellos puede convertirse en la base de un éxito seguro. Cuando algo no sale como teníamos previsto, debemos avanzar y sobrepasar el momento, mirando siempre hacia delante y nunca hacia atrás. Ver el aspecto simpático de muchas situaciones, incluso reírnos de nosotros mismos, nos permite relajarnos para poder percibirlas de otra manera.

viernes, 21 de marzo de 2014

Ejercicios de "purificación mental"



Para mantener una buena salud mental es importante practicar ejercicios mentales. Estos ejercicios tienen como objetivo purificar nuestra mente y librarnos de los pensamientos y sentimientos reprimidos. Así, nuestra actitud mental frente a los problemas cotidianos puede cambiar a favor de una vida más plena y llena de felicidad. Para que ello efectivamente sucede, sigue con atención cada uno de los siguientes ejercicios:

Ejercicio 1: Identifica los sentimientos; sean tus propios sentimientos, o los sentimientos ajenos. Existen bastantes adjetivos más allá de "buenos" o "malos". Cada uno de nosotros experimenta una amplia gama de sentimientos, y lo que es verdaderamente importante es poder distinguir los positivos de los negativos, para poder expresarlos con propiedad, en la forma y en el lugar adecuado. Esto debe ser materia de importancia para todos, ya que los sentimientos reprimidos (ira, rencor, cólera, rabia, enfado, envidia, miedo, celos, despecho, agravio, decepción, fracaso, conflicto interior, agresión, vacío y resentimiento, entre otros) traen resultados muy dañinos para la salud mental (depresión). Si no expresas lo que sientes en el momento en qué debes hacerlo, de seguro, terminarás por desquitarte con otra persona completamente ajena a la situación que te generó el sentimiento reprimido.
Ejercicio 2: Descubre siempre la verdadera razón de tu disgusto o tu mal humor, y a partir de ello, expresa tus sentimientos de manera serena y coherente; y de ser necesario, discute y ventila la situación con una persona equilibrada, objetiva y de tu total confianza. Practícalo, y verás como de inmediato comienzas a pensar con más claridad, a controlar tus sentimientos adecuadamente, y también a comprender mejor los sentimientos de las personas que te rodean. 
Ejercicio 3: Sé concreto cada vez que quieras encontrar una solución positiva a cada problema que afecte tus sentimientos. Es muy frecuente dar vueltas y vueltas a un problema, sin avanzar ni un milímetro en la búsqueda de soluciones. Esto sucede porque nos cuesta aceptar el desafío de superar las barreras que nos impone la vida a cada momento.  
Ejercicio 4: Canaliza ese mundo de tensiones en el cual te has dejado atrapar, y dirige toda tu energía y potencialidad hacia metas provechosas, dignas y concretas. Nada mejor que intentar nuevas actividades recreativas para fomentar la creatividad mental y romper con la rutina diaria. También practicar una actividad física es ideal para incrementar la sensación de plenitud y placer mental. Al cabo de un tiempo, cuando te familiarices con esta nueva actitud, más positiva y desenfadada, te sorprenderás del control que puedes ejercer sobre el manejo de tu propia vida.

viernes, 7 de febrero de 2014

La actividad cerebral que cambia nuestra perspectiva



Nuestro cerebro es una máquina perfecta capaz de transformar nuestra realidad en algo increíble e inimaginable. Para que eso suceda, cada hemisferio cerebral cumple funciones diferentes. El lado izquierdo de nuestro cerebro es el responsable de la lógica, de la mente analítica, de los cálculos, del aprendizaje de un idioma. Allí se acumulan datos, cifras, detalles. En cambio, la parte derecha representa la creatividad. Allí se generan imágenes, sentimientos, soluciones integrales de problemas, poemas, sueños y nuevas ideas. En una situación ideal, ambas partes trabajan en conjunto: en este caso, podrían captarse mejor las conexiones complejas, para encontrar soluciones totales. Pero en general, las dos partes del cerebro actúan así muy pocas veces; y debido a una cuestión de trasmisión nerviosa, con menor frecuencia en los hombres.
La visualización es un ejercicio que ayuda a conectar la parte izquierda del cerebro con la derecha, y a estimular a otras regiones para colaborar en el trabajo de integración. Aprender a pensar en imágenes no es complicado, sólo es cuestión de practicar asiduamente hasta que el cerebro se acostumbre. Para ello nada mejor que comenzar una sesión de visualización con los siguientes ejercicios: 

Primer ejercicio: visualizar un objeto
Imagínate un objeto sencillo, por ejemplo una pirámide de cristal, totalmente pulida y trasparente. Trata de ver con tu visión interior su forma, su coloración, mentalmente tómala en tu mano y siente su energía. Quizás, al principio, tengas dificultades para imaginarte objetos y sentimientos que no son reales. Pronto, la imagen delante de tu mirada interior será cada vez más clara. Entrena tu mirada interior durante 5 minutos. Una vez que hayas integrado la imagen, realiza el próximo ejercicio. 

Segundo ejercicio: pensar emotivamente
Busca ahora entre tus recuerdos una imagen más compleja: un día en la montaña. Deja que tus pensamientos paseen junto a cada detalle. Sentirás el sol en tu piel, percibirás el viento en tu rostro, sentirás el aroma de los árboles, oirás el grito de los pájaros y verás la inmensidad del cielo. Si lo haces durante 5 minutos, este paseo mental te relajará tanto, como si en realidad estuvieras disfrutando de un día de campo en las montañas.
Aunque no se consigan los resultados de inmediato, es preciso insistir con la práctica y evitar abandonarla. Al comienzo, se necesitarán dedicar unos treinta minutos diarios para conseguir visualizar imágenes en forma plástica y nítida, y sentir así los beneficios en el cuerpo y la mente. Más adelante, cuando la creatividad y el pensamiento positivo sean parte de nuestro ser, se pueden dedicar tan sólo treinta minutos por semana. La visualización fortalece el sistema inmunológico, normaliza el funcionamiento hormonal y mejora los estados depresivos. Además, puede elevar el autoestima y energizar los deseos y actitudes hacia el futuro.

jueves, 6 de febrero de 2014

Transforma tus pensamientos negativos en felicidad



La felicidad depende de nuestra propia predisposición mental y emocional para enfrentar las situaciones cotidianas que se presentan en cada instante de la vida. También, sentirse feliz tiene que ver con la actitud positiva que entra en juego cada vez que interactuamos con el mundo que nos rodea. Nuestro cerebro transforma cada pensamiento, cada información, cada imagen en una reacción física. Los ejemplos están a la orden del día: al ver una araña temblamos de miedo, una película romántica y profunda hace transpirar nuestras manos, un chiste atrevido nos hace sonrojar de vergüenza, una carta injusta nos inunda de rabia. El cuerpo responde tanto o más que las palabras ante cada momento; la tensión arterial sube, el corazón se acelera, la piernas flaquean, el estómago se cierra, las hormonas trabajan en exceso, etc.
Sin embargo, existe una manera sencilla y práctica de controlar las emociones y modificar los pensamientos que atentan contra la salud física y mental de nuestro propio ser: la visualización. La técnica de la visualización se sirve de la reacción del cuerpo ante pensamientos e imágenes. La visualización es una observación interior. Se trata de interpretar imágenes en forma positiva, para provocar reacciones físicas. Con la visualización se consiguen dominar los miedos, fortalecer el autoestima, entrenar la voluntad e inundar con alegría el subconsciente (el encargado de condicionar nuestras actitudes y sentimientos). 

Visualizar para vivir mejor

La visualización suele estar emparentada con lo que algunas personas denominan “los sueños del día”, un proceso por el cual los pensamientos divagan de la monótona y aburrida rutina diaria hacia un universo más hermoso, donde los deseos se hacen realidad. Y es en este estado donde se forja un pensamiento positivo y alentador, en definitiva una personalidad optimista que se permite el lujo de disfrutar el presente y apostar al futuro, rescatando todo lo bueno y malo del pasado para transformarlo en una sabia e inteligente experiencia de vida. Visualizar un sentimiento, una idea, un proyecto, es mucho más que soñar con una felicidad futura, es predisponerse para que aquello que deseamos desde lo más profundo pueda alcanzarse de la mejor manera posible. En definitiva, visualizar es ser positivo, es mejorar nuestra calidad de vida.
La visualización se vale del poder de la imaginación y la creatividad, un aspecto mental demasiado olvidado por el ritmo y las exigencias de la vida actual. Y aunque parezca increíble, la capacidad de imaginar es más importante que el conocimiento, ya que nos permite acceder a ellos poniendo en juego todos nuestros sentidos. La visualización, los sueños diurnos, la imaginación, todo significa lo mismo: se invierte la fuerza de las imágenes interiores en la salud, en la autoestima y en la satisfacción. Todos los seres son capaces de generar hermosas imágenes en su interior.

viernes, 3 de enero de 2014

Actitudes positivas para situaciones negativas



Comenzar el día con una predisposición positiva involucra una serie de factores que deben tenerse en cuenta tanto a nivel físico como mental. De esa forma nos podemos asegurar un estado de bienestar y vitalidad para enfrentar con éxito las preocupaciones propias del trabajo y la casa. Lo primero que uno debe hacer al levantarse es mover rítmicamente los brazos y las piernas de manera tal que podamos estirar los músculos y acomodar los huesos, ya que durante muchas horas han permanecido inmóviles.
Luego es aconsejable tomar un buen baño y posteriormente un desayuno bastante abundante que incluya frutas y cereales. Antes de salir de la casa, conviene centrarse en una visión alentadora del día, pese a todos los problemas que puedan llegar a presentarse. Así estaremos preparados para liberar el estrés y las tensiones diarias de forma rápida y sin que ello nos afecte el estado anímico con el cual comenzamos el día.
Debemos tener en cuenta que los pensamientos siempre condicionan nuestra forma de conducirnos frente a la vida y la manera de interactuar con las personas que nos rodean. Por eso es importante purificar la mente saturándola de pensamientos positivos y aislándola de toda idea negativa. Esto sólo se logra si existe una verdadera conciencia de lo que implica tener una actitud positiva frente a todos los avatares que nos presenta la vida día a día.

Meditación: El camino hacia el autocontrol

Detenerse un momento en la vereda para observar como se mueve la gente, es una forma de meditar. Aunque parezca increíble, la meditación es una actividad mental que puede llevarse a cabo en cualquier momento y lugar, y sirve para controlar las situaciones difíciles sin llegar a perder la cabeza. La práctica de la meditación consiste en respirar profundamente sin hacer nada, con la mente relajada dejando que las cosas se vean como pasajeras.
Si un problema que no podemos resolver nos tiene a mal traer, lo mejor que podemos hacer es abstraernos de él y pensar por unos segundos en nuestro organismo (como se vería desde adentro). Esto contribuye a fortalecer nuestra salud física y mental y a olvidarnos del problema, al menos hasta que le encontremos una solución concreta. Una de las técnicas para lograrlo consiste en respirar de manera profunda, con la mente en distendida y los músculos completamente relajados (como si no respondieran los estímulos). Respirar adecuadamente es en cierto modo una solución definitiva para abandonar los impulsos y calmar los nervios.

martes, 17 de diciembre de 2013

La concentración: Un paso hacia la meditación



La meditación es una manera de aumentar el autocontrol y obtener una relajación mental completa. A la hora de meditar, es preciso realizar una primera elección entre dos técnicas de concentración: una interior y otra exterior. Cada una consiste en los siguiente:

· Concentración interior: siéntate, relájate e imagina un dibujo simple, como un círculo alrededor de una cruz u otro símbolo fácil de visualizar. Consérvalo en la mente durante todo el tiempo que dure el ejercicio, sin pensar en lo que representa. La figura debe permanecer simple sin complicaciones ni desviaciones, y siempre es preferible que esté dentro de una forma circular, con un centro bien definido.

· Concentración exterior: siéntate, relájate y coloca una mano enfrente, de manera que puedas enfocar la uña del pulgar con la vista baja. Mírala con atención, sin forzar la vista, conserva los ojos y los párpados relajados y presta atención al movimiento del abdomen al respirar. En el transcurso debes estar atento de la respiración y contemplar la uña del pulgar. No piense en ella ni trates de profundizar en tus pensamientos; limítate a observarla como si se trata de lo más importante que has visto en la vida.
Estas dos técnicas inducen la mente a un estado profundo de relajación y permite que el cuerpo se despegue por completo de las preocupaciones cotidianas. De esa forma, con la mente en blanco y junto a la respiración profunda el cuerpo se toma el descanso necesario para poder continuar con la rutina de todos los días. Así, libre de tensiones y estrés es como uno puede adoptar una actitud diferente frente a las situaciones que se presentan en la vida, actuando con calma y serenidad sin llegar a perder el control de nuestros propios actos. 

La posición ideal para meditar

Como en todos los ejercicios, existe una postura correcta que el cuerpo debe adoptar para obtener los máximos beneficios a la hora de meditar. Sentado sobre el suelo y con las piernas cruzadas debes tener en cuenta estos aspectos:
· Cabeza vertical y mentón suavemente recogido.
· Espalda derecha, pero sin tensión.
· Hombros bajos.
· Respiración abdominal fluida y lenta.
· El pecho prácticamente no se mueve.
· Las manos en la posición que desees, pero siempre relajadas.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Los mejores consejos para potenciar la "voluntad"



Purificar los pensamientos: Examinar nuestro lenguaje y verificar si tendemos a las expresiones negativas o totalizadores, que no dejan espacio a caminos alternativos. Ejemplo: "es inevitable", "no puedo hacer esto", "siempre me pasa a mí", etc.
Hablar en positivo: En relación con el ítem anterior, proponernos emplear frases afirmativas, que impliquen acciones positivas.
Superar los inconvenientes: Frente a un inconveniente debemos recordar que los obstáculos son parte del camino y no su fin. Vencernos en el medio del camino no es la mejor solución a los problemas.
Proyectar en el corto plazo: Proponerse en un principio metas cortas y puntuales para evitar la dispersión y el desánimo ante una tarea muy ardua. Ejemplo: seleccionar un objetivo modesto y puntual, y experimentar durante dos semanas. Una vez transcurrido ese tiempo observar los resultados.
Hacer aquello que anhelamos: Aprender a reconocer nuestros verdaderos deseos, desechando pensamientos y conductas que puedan interferir en la consecución de los mismos.
Disfrutar del momento: Concentrarse en cada paso. No debemos dejarnos abrumar por la tarea a realizar, sino vivir con alegría la concreción de los pequeños logros que nos conducirán finalmente a lo que deseamos.
Pensar y actuar de manera creativa: Poner en marcha nuestra imaginación, visualizando en nuestra mente lo que anhelamos, de modo que cada vez el objetivo tome más cuerpo.
Hacer las cosas simples: Luego de identificar la meta, analizar el contexto en el que actuamos y seleccionar los pasos más adecuados para la realización de la tarea propuesta. Ejemplo: si deseamos comenzar una dieta, evitemos inicialmente reuniones y compras que podrían hacernos claudicar.
No utilizar excusas: La falta de voluntad frecuentemente nos conduce a poner pretextos para no realizar lo que deseamos. Es importante vigilar esta tendencia y evitarla.
Conocer y respetar nuestros tiempos: Es conveniente evitar la comparación con los demás, pues cada persona es un ser individual con necesidades y ritmos determinados para obtener sus logros.
Permitir la reflexión y el cambio: Cuando progresamos hacia la meta podemos llegar a descubrir que nuestra idea originaria no se ajustaba demasiado a la realidad. No dudemos en modificar nuestros propósitos iniciales, pues la flexibilidad no significa fracaso.
Pedir ayuda antes de dar todo por terminado: Si nos sentimos frenados en nuestros propósitos no dudemos en solicitar apoyo de quienes nos rodean.

Guía para aumentar la "voluntad"



La voluntad es la energía que se encuentra en cada uno de nosotros para realizar diariamente nuestras actividades, relacionarnos con nuestro entorno y emprender nuevas ideas y proyectos. Naturalmente es algo que vive dentro de nosotros, pero a veces debemos potenciarla para obtener la cuota de energía necesaria que nos ayude a enfrentar las situaciones que se presentan en la vida cotidiana.
La falta de voluntad es uno de los signos más claros de que algo en nosotros anda mal. Las causas pueden ser muchas y en general tienen íntima relación con el entorno social y cultural donde nos desenvolvemos. Porque aunque parezca mentira, los mecanismos internos que actúan para que uno se sienta sin voluntad son activados por factores externos como la excesiva competitividad, las expectativas que los demás tienen de nosotros, el miedo al fracaso y al éxito, la presión social y la descalificación pública (que provoca inseguridad y baja autoestima).
Revertir un estado de falta de voluntad empieza cuando uno reconoce su desánimo para hacer cosas e intenta hacer algo para cambiar.
 

Pensar en positivo

Existe un método muy efectivo para potenciar la voluntad y olvidarse del desgano que consiste en combinar un trabajo de relajación con uno de repetición mental.
Para conseguir una óptima relajación debemos adoptar una postura cómoda, sin cruzar las piernas, cerrando los ojos y respirando profundamente. Ejercemos una tensión en las distintas partes del cuerpo durante 10 segundos cada una, seguido de una localizada relajación. Comenzamos por los pies, las pantorrillas, los muslos, las nalgas, el estómago, los hombros, el pecho, los brazos, las manos, el cuello hasta llegar finalmente a los músculos faciales.
En forma simultánea al proceso de relajación, repetimos interiormente una frase positiva que hayamos elegido, como por ejemplo, “me siento fuerte”, “yo puedo hacerlo”, “lo voy a conseguir”, etc. La repetición actúa sobre el inconsciente y puede llegar a modificar una situación determinada de quién la practica.
Sin embargo, el mismo poder que tiene la repetición de frases positivas lo ejercen las frases o pensamientos negativos. Es muy frecuente que nos hostiguemos a diario con ideas del tipo “no puedo hacerlo”, “soy un fracasado” o “no voy a conseguirlo”. Si logramos identificar una situación de negatividad frente a las cosas, podemos revertirla para modificar nuestro estado anímico y aumentar así las ganas de hacer cosas.

lunes, 16 de septiembre de 2013

La importancia de entrenar la mente



Al igual que el cuerpo, es necesario mantener la mente en forma, de lo contrario un inminente desgaste y deterioro mental es la consecuencia segura. Cuando alcanzamos a reconocer un estado de inmadurez y poca actividad mental, es el momento de poner a funcionar todos los mecanismos mentales, que incluyen el estímulo de la memoria, la inteligencia y por sobre todas las cosas, el sentido común.
Es necesario completar nuestra evolución consciente, no sólo para beneficio propio sino también para los demás. Esta mutación interior a la que aspiramos generará un cambio de los modelos de conducta mental, y viceversa;, si vamos cambiando las actitudes y enfoques de la mente, iremos logrando la ansiada alquimia interior.
En un estado de escaso estímulo o actividad, nuestra mente habita en la ofuscación y es neuróticamente reactiva. A menudo, al reaccionar desorbitadamente, retroalimenta su propia neurosis y su fragmentación. Se encuentra en un muy bajo nivel de atención y ecuanimidad, y hay una constante y esclavizadora identificación con los procesos del pensamiento, viviendo de espaldas a su verdadera identidad. Esta mente repetitiva, habituada y condicionada, no nos proporciona placer ni bienestar. Necesitamos transformar la mente, pero para ello requerimos motivación y un propósito inquebrantable.

Mejorar para crecer


Es necesario someterse a un entrenamiento interior para mejorar la actividad mental y de esa forma alentar al crecimiento personal. Existen muchos métodos y ejercicios aunque los resultados no son rápidos o instantáneos; nada puede obtenerse fácilmente; se requiere esfuerzo y aplicación. En principio, hay que desconfiar de todos aquellos métodos y escuelas que proponen procedimientos de resultados rápidos que no exigen esfuerzo y aplicación asidua.
La meditación tiene especial importancia en el entrenamiento mental, ya que su alcance es extraordinario. Sus técnicas son instrumentos muy valiosos, comprobados y solventes para transformar la mente y liberarla de impedimentos, trabas y negatividades en general. Los psicólogos han reconocido la eficacia excepcional de la meditación, y promueven y alientan su práctica.
Las técnicas de meditación son el vehículo más válido hacia la paz interna y hacen posible la evolución interior. No pueden esperarse resultados rápidos. El esfuerzo y la asiduidad en la práctica son inevitables. Ninguna máquina puede hacer el trabajo por nosotros. Son un pasaporte hacia el equilibrio de la psique y la salud mental. Uno es su propio arquitecto psicológico, su propio maestro y discípulo. Finalmente es uno quien toma la propia responsabilidad de su cambio interior.

Técnica de Meditación

Postura: columna recta y vertical; piernas cruzadas o talones en contacto; manos juntas o, al menos, pulgar e índice tocándose.
Foco de Atención: La respiración.
Técnica específica: Mantra "HAM SAH"
Objetivo: Calmar la actividad mental, controlar los pensamientos y conseguir poner la mente en blanco.  
Desarrollo: Al inspirar, se contraen los esfínteres (anal y vaginal) mientras se pronuncia MENTALMENTE la sílaba HAM, la H como jota suave) y al exhalar se pronuncia VERBALMENTE la sílaba SAH, nuevamente la H como jota suave.
Tiempos: 15 minutos, preferentemente antes de comenzar el día y luego en cualquier momento del día, y también durante las tareas cotidianas, respirar conscientemente repitiendo este mantra.

viernes, 28 de junio de 2013

Visualización: El poder curativo de la imaginación



Son cada vez más los especialistas que sostienen que la mente tiene la capacidad de resolver muchos problemas físicos, orgánicos y mentales si realmente uno se lo propone. Una de las terapias que la utiliza es la de Visualización que a través de la imaginación permite mejorar el estado de salud, ayudar al organismo con los procesos de curación y acrecentar los trazos positivos de la personalidad.
La terapia por visualización sostiene que el cuerpo y la mente no son entes aislados, sino que actúan entre sí de modo que pensamientos positivos o negativos puedan influir en el organismo para bien o para mal.


Cómo funciona su tratamiento

Esta terapia tiene como fundamento que existe un mecanismo de relación entre las emociones, las reacciones físicas y las imágenes mentales. Como las imágenes mentales manifiestan emociones y éstas a su vez suelen ir acompañadas de reacciones físicas, lo que pretende la terapia de visualización es que modificando las imágenes mentales pueden resolverse los problemas físicos que se padecen. Además, este ejercicio ayuda a los hemisferios de la mente a estar en perfecto equilibrio.
Por ello, el terapeuta que aplica la técnica pide al paciente una descripción de su problema y a través de la relajación, pretende que el paciente elabore una imagen relacionada con el mismo basada en otra imagen que le muestra como una pintura, dibujo o foto. A medida que el paciente avanza en la descripción de la imagen, el terapeuta intentará que tome consciencia de las reacciones físicas que experimenta. Con la continuidad en las sesiones se irán modificando esas reacciones que experimenta hasta darle fin al problema que lo aquejaba.

Fines terapéuticos

La terapia de visualización ha sido utilizada por muchos médicos para complementar el tratamiento de enfermedades como el asma, el cáncer, problemas cardíacos, fobias y dolor, ayudando también a mejorar la relación con los demás a personas muy tímidas o a cambiar el concepto de uno mismo para bien.
Por otra parte, esta técnica es indicada para los niños ya que poseen una imaginación muy desarrollada y puede ayudarlos a solucionar problemas de comportamiento con los familiares y otros como la incontinencia.

Tips para desarrollar una "mentalidad positiva"



Vives en un mundo de pruebas constantes en donde debes enfrentarlas y sobrellevarlas; convives en una sociedad de avances, nuevas normas, cambios de hábitos y un montón de otras cosas, por esto y mucho más es imprescindible desarrollar una mentalidad que te ayude en el crecimiento afectivo, laboral y hasta personal.
Te haz preguntado alguna vez por qué no lograste sacar de tu cabeza algún problema que no te permite avanzar. Es el simple hecho de persistir con una idea negativa que anula los deseos de desarrollar o crear tus objetivos de una manera más realista y positiva.
A veces la misma personalidad o entorno familiar en donde te encuentras está rodeado de malas vibraciones y malos pensamientos, entonces muchas de las cosas no se resuelven como esperabas.

¿Cómo pulverizar los pensamientos negativos?

A partir de este momento cada reacción o actitud que tomes por más dura o negativa que pueda ser debes purificarla, por eso te invito a que encuentres la mejor manera para resolverlo.
  • Fortalece tu autoestima: una forma muy sencilla de darte el valor que tienes tú y los demás es que nadie es superior a otro, pero tampoco inferior. Por eso jamás te dés un valor menor del que todos tenemos. Verás como la seguridad y la positividad comienzan a inundar tu mente.
  • Trata de que un problema no te trabe: a veces vives momentos problemáticos que te impiden pensar en positivo y te frustran, para ello tienes que saber utilizar los momentos de paz y recrearlos con cosas positivas, además hay que aprender a enfrentarlo con calma y sabiduría. Es un continuo aprendizaje ya que esos momentos te hacen ser más fuerte y a te ayudan a crecer como persona.
  • Elimina ideas raras: muchas veces estás muy activo y otras muy tranquilo; esto no permite que encuentres un equilibrio en tu mente. Por eso, es bueno que recrees tus pensamientos y trates de distender tu mente, por ejemplo: escuchar música alegre, reunirte con seres queridos, realizar un paseo al aire libre, etc. Con esto eliminas todo lo negativo que pueda estar molestándote.
  • Elévate interiormente: las pautas de desacuerdo o inconformidad de uno mismo (autocrítica) incrementan los niveles de estrés y te debilitan. Trata de sentirte mejor con tu propio yo y extraer una evaluación reflexiva sobre tus causas personales.
  • Elimina todo sentimiento de ira y rabia: ambos se acumulan en el interior de tu cuerpo y se transforman en síntomas de dolor ante un hecho injusto o una meta no lograda. Una buena respuesta a esto es vencer la barrera del miedo y hablar con la persona que corresponda en el momento justo, ya que si acumulas bronca será aún mayor el problema y te hará daño.
  • Relájate en el punto justo: si notas una tensión que no te deja dormir y permaneces con ese síntoma, te recomendamos que tomes una sesión de relajación total, como pueden ser masajes, yoga o meditación. Esto te servirá para armonizar tu cuerpo y mente controlando tu salud.
  • Acude a ciertos secretos nutritivos: el estado anímico decae, muchas veces, por falta de azúcar en la sangre. Para esto nada mejor que darte el gusto con un delicioso chocolate o algo dulce que de seguro mejorará tu semblante. Pero recuerda que esto sólo constituye una 'medida de emergencia', pues el cerebro prefiere el azúcar de lenta absorción (pan integral, pastas, cereales, arroz y legumbres).

"El poder de la positividad está dentro de ti mismo, ya que tú eres el protagonista de todos los escenarios que el mundo te invita a actuar, por eso, debes hacerlo con tranquilidad, mesura y por sobre todo con sabiduría."

jueves, 7 de marzo de 2013

Mente clara, silueta delgada asegurada



Los pensamientos condicionan nuestras acciones, y si de perder peso se trata nunca debemos pensar en la comida. Cuando nos sometemos a un plan de adelgazamiento nuestra mente suele centrarse en los alimentos que ingerimos cuando en realidad debería hacer todo lo contrario. El éxito de un plan para bajar de peso en gran medida depende de nuestra predisposición mental frente al desafío que implica cambiar el estilo de vida, sobre todo en lo que se refiere a alimentación y nutrición.
Por eso la práctica de contar calorías es poco efectiva para bajar de peso, además de que genera conductas obsesivas y compulsivas que terminan desencadenando en trastornos más complejos que los “kilos de más”. Evitar cualquier acción que atente con un comportamiento consciente, coherente y saludable es un requisito indispensable para conseguir resultados exitosos en la búsqueda del peso ideal.

Cuando seguimos una dieta tratamos de ajustarnos a un esquema de comidas y porciones que nos asegure perder kilos, comenzando con el desayuno como la primera ingesta de alimentos. Si adoptamos la conducta nutricional propuesta por la dieta debemos despreocuparnos por los resultados, pues vienen solos. Sin embargo, antes de probar el primer bocado del primer día de la dieta, ya estamos pensando que nos toca comer a media mañana, luego al almuerzo y así sucesivamente hasta la cena. Nuestra mente termina traicionando la voluntad para continuar la dieta y nos dirige a estar pendientes de qué comemos y qué dejamos de comer. El resultado es una tremenda ansiedad por devorarnos todo lo que nos pongan frente a nuestras narices. Terminamos alimentando nuestro ego que automáticamente actúa en estado de supervivencia, es decir, necesita comer para asegurarnos una vida tranquila y sin problemas. La realidad luego demuestra todo lo contrario, aunque nuestro ego esté más que satisfecho.
Nuestro ego ama una frase que debemos desprogramar de la mente: “vivir para comer”. No hay argumento posible que avale semejante mentira, el ser humano como cualquier ser vivo del planeta “come para vivir”. Es muy frecuente engañarse a un mismo pensando cosas como “ese pedazo de torta me lo merezco”, cuando en realidad nadie se merece tener problemas con su peso. Está claro que “pensar en comer” es una práctica que deberíamos evitar si deseamos disfrutar de una silueta esbelta y sin grasa.

Consejos prácticos para distraer la mente

Consejo N° 1: No hay que poner toda la energía en un solo objetivo. Bajar de peso no debe ser el único motivo gratificante de la vida. Si así es, de seguro la mente tomará el control y los resultados para perder peso serán muy desalentadores.

Consejo N° 2:
Practicar aunque más no sea un hobby, una actividad recreativa de una hora o poco más por día, es muy importante para distraer la mente y liberar tensiones. Disciplinarse, hacerse un espacio de una hora para escuchar música, para ver una película, ir a nadar, o simplemente correr por la noche, es altamente efectivo para conseguir un equilibrio saludable durante un programa de adelgazamiento. Además la comida pasa a un segundo plano.

Consejo N° 3: Recrear la vista y distender la mente cuando se está mucho tiempo en un mismo lugar (como en casa), o bajo mucha presión. Es recomendable salir a dar un paseo al aire libre, caminar unos minutos por un parque o plaza, o simplemente leer un libro. La comida nunca debe ser la opción para distenderse o para evitar el aburrimiento. Pues “comer a cualquier hora” es un factor desencadenante en los “kilos de más”.