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miércoles, 2 de noviembre de 2016
Rutina de Yoga para controlar la ansiedad
El Yoga es una excelente disciplina para alcanzar un óptimo equilibrio entre el cuerpo y la mente, fomentando además el control de las emociones. Es en este sentido que ciertas posturas (conocidas como asanas) del Hatha Yoga son ideales para controlar los estados de ansiedad. Es recomendable practicar Yoga por las mañanas y en lugares tranquilos. La rutina que propongo corresponde al libro "Yoga Nivel Inicial - Guía Ilustrada". Si deseas adquirir este libro a través de las tiendas Amazon en formato digital sólo haz clic en la imagen, encontrarás más rutinas y la descripción paso a paso de cada postura (incluye más de 30). ¡A partir de ahora dile adiós a tu ansiedad!
viernes, 9 de mayo de 2014
Ansiedad y exceso de comida
El estado de vulnerabilidad emocional cuya inmediata solución se encuentra en el acto de comer, puede ser el resultado de un aprendizaje inconsciente de determinadas actitudes que tienen los padres frente a los hijos: cuando un bebé llora la mamá le da de comer para que se calme, cuando un niño se lastima el mejor aliciente es una golosina, y así continúa la lista de acontecimientos que encuentran consuelo en la comida. De esta forma es como muchas personas aprendieron a encontrar una respuesta poco propicia a sus problemas cotidianos.
Es importante que cada uno analice cuáles son las situaciones más peligrosas que desembocan en una irrefrenable ansiedad por comer. Éstas pueden estar relacionadas con aspectos internos como emociones, actitudes y pensamientos, o aspectos externos como problemas de comunicación e interrelación con las demás personas. Identificar la causa del problema es clave para poder enfrentarlo y tomar medidas para erradicarlo de manera definitiva. Reiterados excesos de comida terminan generando muchos trastornos de salud, y lo peor de todo, es que no solucionan el problema de ansiedad que los origina.
En general, comer en exceso encuentra una explicación en cinco situaciones de estrés: ansiedad o nervios, soledad, tensión, aburrimiento y preocupación por la dieta. Al mismo tiempo que se intenta descubrir el origen del problema, es necesario atacar de pleno las consecuencias inmediatas que genera, como por ejemplo el sobrepeso. Esto permite romper con el círculo vicioso que se establece entre la ansiedad por comer y la gordura. Y hasta tanto se resuelva el problema de raíz, conviene elegir durante un ataque de ansiedad los alimentos más livianos, con más fibra y nutrientes. Aunque no suelen saciar tanto como los alimentos pesados, nos ayudan a evitar problemas posteriores que se evidencian en la balanza.
miércoles, 23 de abril de 2014
Cómo manejar la conducta del cuerpo
No
obstante, se puede registrar una sensación y no saber qué hacer con ella. Una
persona que, después de un intenso y duro trabajo consigo misma, consigue
ponerse en contacto con sus sensaciones (por ejemplo en relación con la
sexualidad), puede no tener recursos para canalizarla adecuadamente. En este
sentido, es notable comprobar lo poco que habitualmente las personas se tocan a
sí mismas y examinan su propio cuerpo, y el poco estímulo que reciben respecto
a su sensibilidad corporal. Sin este ejercicio es poco probable manejar la
conducta corporal, y aunque cueste crear un clima sensible con un ritmo de vida
agitado, no significa que sea imposible conseguirlo. El registro de la
sensación producirá una huella a la que será posible volver. El cerebro aprende
y memoriza los estados corporales “saludables”, y por instinto de conservación siempre intentará
regresar a ellos.
Sentir para vivir en plenitud
El
registro de una sensación modifica provoca una modificación en todos los
niveles: el energético, el psicológico y el campo social; un hecho que puede
permitir la toma de conciencia de los recursos. Viejos y nuevos recursos para
la consecución de una conducta instrumental para el cambio, que revertirían la
sensación de no saber qué hacer con la sensación. Por otro lado El incremento
de la sensibilidad, la apertura hacia el universo de la sensación, es muchas
veces el contacto con el dolor y el sufrimiento. El darse cuenta, el estar
sensibles, son procesos para el registro de distinto tipo de sensaciones,
placenteras o dolorosas.
Los
dolores de algunas tensiones pueden no sentirse, no registrarse. Muchas veces
registramos un dolor o, mejor dicho, una tensión se hace conciente en nuestro
cuerpo a través del dolor, y creemos que allí está el conflicto. Pero un hecho
circunstancial nos hace descubrir que algo más está aconteciendo en el cuerpo.
Este es
el tema más general de los fenómenos manifiestos y latentes que están presentes
en el conflicto. La conducta que se expresa en el cuerpo tiene un aspecto
observable y otro no observable pero que puede llegar a hacerse observable, o
sea perceptible, sensible. Sólo se necesita aprender a interpretar lo que esta
conducta nos intenta transmitir más allá del hecho concreto.
Conducta corporal: Expresar emociones sin palabras
El cuerpo,
a través de los sentidos, adquiere un potencial de conocimiento, y la sensación
se convierte así en la posibilidad de aprendizaje que el hombre tiene desde su
propio cuerpo. Estas sensaciones son el disparador de las conductas, que se
expresarán en las diferentes facetas. Cada sensación se corporiza cuando la
sensibilidad frente a esta sensación abre las puertas de la conducta total en
todas las facetas, y no deja aislada la sensación a una reacción sólo corporal,
mental o simplemente social. Por ejemplo, sensaciones que pueden provenir de
cualquiera de las tres facetas, que no se registren corporalmente, se
racionalizan en el cuerpo, se somatizan en la mente o se actúan en el entorno
social.
En este
sentido, un trabajo físico corporal que promueva el estar presente en la
sensación permitiría enfrentar las contradicciones, ambigüedades o confusiones
entre cuerpo, mente y entorno. Así, la sensación adquiere protagonismo, porque
los pensamientos o los sentimientos de rabia, tristeza, miedo o amor, o las acciones
movidas por estos sentimientos o pensamientos, serían, en su expresión más
reducida, ni más ni menos que
sensaciones corporales y no la realidad misma…
sino una interpretación de la misma.
El poder de las sensaciones corporales
La vida
cotidiana nos provee de sensaciones que nuestro cuerpo no siempre tiene la
posibilidad de registrar: y que, si registra, no siempre tiene la posibilidad
de llevar hacia una conducta efectiva. Sin embargo, si se analizan todas las
facetas es posible encontrar respuesta a muchas sensaciones que el cuerpo
manifiesta a diario. Por ejemplo, un esguince de tobillo o un dolor de ciática
antes de una carrera o de un torneo nos avisa, obviamente, de un colapso a
nivel del cuerpo, pero además nos alertan de que algo
no
funciona bien en la persona, como totalidad. Sensaciones que no fueron
registradas no pudieron poner en movimiento el funcionamiento de las facetas;
es decir, sensaciones que fueron somatizadas antes que “corporizadas”.
Un sin
fin de comportamientos, de somatizaciones, estarían caracterizados por este
fenómeno tan básico. No tan mecánicos, no tan obvios, no tan espectaculares.
Los mareos del embarazo, los "calores" de la menopausia, el colon
irritable, el asma, los llamados problemas sexuales, la úlcera, los infartos,
la escoliosis; todos trastornos que se somatizan, se actúan corporalmente, se
convierten en síntomas que enferman nuestro cuerpo. Esto sucede porque a veces
no podemos o sabemos percibir los mensajes sensibles, para que cada faceta
(cuerpo, mente o entorno) se responsabilice de ellos.
viernes, 7 de febrero de 2014
La actividad cerebral que cambia nuestra perspectiva
La
visualización es un ejercicio que ayuda a conectar la parte izquierda del
cerebro con la derecha, y a estimular a otras regiones para colaborar en el
trabajo de integración. Aprender a pensar en imágenes no es complicado, sólo es
cuestión de practicar asiduamente hasta que el cerebro se acostumbre. Para ello
nada mejor que comenzar una sesión de visualización con los siguientes
ejercicios:
Primer ejercicio: visualizar un objeto
Imagínate
un objeto sencillo, por ejemplo una pirámide de cristal, totalmente pulida y
trasparente. Trata de ver con tu visión interior su forma, su coloración,
mentalmente tómala en tu mano y siente su energía. Quizás, al principio, tengas
dificultades para imaginarte objetos y sentimientos que no son reales. Pronto,
la imagen delante de tu mirada interior será cada vez más clara. Entrena tu
mirada interior durante 5 minutos. Una vez que hayas integrado la imagen,
realiza el próximo ejercicio.
Segundo ejercicio: pensar emotivamente
Busca
ahora entre tus recuerdos una imagen más compleja: un día en la montaña. Deja
que tus pensamientos paseen junto a cada detalle. Sentirás el sol en tu piel,
percibirás el viento en tu rostro, sentirás el aroma de los árboles, oirás el
grito de los pájaros y verás la inmensidad del cielo. Si lo haces durante 5
minutos, este paseo mental te relajará tanto, como si en realidad estuvieras
disfrutando de un día de campo en las montañas.
Aunque
no se consigan los resultados de inmediato, es preciso insistir con la práctica
y evitar abandonarla. Al comienzo, se necesitarán dedicar unos treinta minutos
diarios para conseguir visualizar imágenes en forma plástica y nítida, y sentir
así los beneficios en el cuerpo y la mente. Más adelante, cuando la creatividad
y el pensamiento positivo sean parte de nuestro ser, se pueden dedicar tan sólo
treinta minutos por semana. La visualización fortalece el sistema inmunológico,
normaliza el funcionamiento hormonal y mejora los estados depresivos. Además,
puede elevar el autoestima y energizar los deseos y actitudes hacia el futuro.
lunes, 3 de febrero de 2014
Cómo fortalecer el organismo para evitar la depresión
Lo
cierto es que todos, en mayor o menor medida, llevamos en nuestra mente una
bomba de relojería que puede estallar si sen encuentra bajo una presión
incontrolable. Para ello, es necesario generar medios y condiciones que apunten
principalmente a conservar un estado de ánimo equilibrado. Debemos prevenirnos
para no caer en la tristeza patológica, pues luego es muy difícil salir de
ella. En este sentido es sumamente importante hacer todo lo necesario para
poder superar las situaciones y circunstancias traumáticas o frustrantes a las
que nos pueda someter el medio ambiente y la existencia. La paciencia, la
razón, la equidad y la serenidad son los pilares que sostienen la firmeza
física y mental, y nos previenen de una potencial depresión.
Los mejores consejos anti-depresivos
La
práctica regular de disciplinas psicofísicas y psicomentales (estiramiento
físico, meditación, relajación, respiración, etc.), los enfoques correctos, las
actitudes adecuadas, el establecimiento de una firme convicción, la aceptación
saludable del propio ser, la prevención de conflictos anímicos innecesarios, el
desarrollo de relaciones humanas óptimas, el hallazgo de una razón de ser, el
conocimiento interior y el estímulo creativo, nos previenen contra los estados
depresivos y, cuando surgen la tristeza, la angustia y el desgano, nos ayudan a
superarlos con creces.
La
persona deprimida que no se puede ayudar a sí misma debe recurrir a un
especialista. Por su parte, el hatha‑yoga o yoga psicofisiológico es una herramienta
fantástica para combatir la depresión, y además muy recomendada por psiquiatras
y psicólogos. Asimismo, para revertir los estados depresivos son de gran ayuda
las siguientes terapias: psicoterapia profunda, terapia de apoyo, diálogo
terapéutico, entrenamiento autógeno y, si el especialista lo considera oportuno
y con carácter de ayuda transitoria, un antidepresivo. También, por supuesto,
el tratamiento psicoanalítico, ya sea de una u otra vertiente.
El
esfuerzo y la lucha para evitar las recaídas frente a momentos de tensión debe
centrarse en el estímulo armónico de los elementos autorreguladores de nuestro
organismo, potenciando así nuestras energías a favor de una actitud madura y
equilibrada. Aunque todos dependamos de la herencia, la educación, el ambiente
y el entorno, la bioquímica, la historia personal y demás factores externos e
internos, podemos ser los constructores de nuestra propia capacidad mental y
confiar ciegamente en nuestra inteligencia racional y emocional.
martes, 1 de octubre de 2013
Cómo revertir la "ansiedad por comer"
Los
estados de ansiedad y estrés son inevitables, pero lo importante es saber
enfrentarlos sin perjudicar al organismo. Lo primero que debes tener en cuenta
es que las emociones se pueden canalizar por otra vía que no sea la comida. La
actividad física es ideal para liberar tensiones de todo tipo, y puedes
practicarla solo o en grupo, bajo techo o al aire libre; en definitiva, de la
forma que más te guste. Y los beneficios son dobles: además de controlar la
ansiedad consigues bajar de peso.
En
segundo lugar, es necesario cambiar algunos hábitos a la hora de comer. Las
malas costumbres alimentarias son en parte responsables de las actitudes que
uno toma frente a la comida en un estado de ansiedad. Saber qué y cuándo comer
es una forma de evitar atracones innecesarios y poco felices que terminan
echando por la borda todo esfuerzo por bajar de peso o mantener la línea.
Finalmente,
una predisposición positiva frente a los acontecimientos que te presenta la
vida día a día es una manera segura de evitar estados de ansiedad
incontrolables. Así, cuando sientas la necesidad de comer algo extra, pues date
el gusto, quizá tu cuerpo necesite reponer energía. Pero nunca ahogues tus
penas en un plato de comida, ya que ésta es una forma negativa y nociva de ver
y hacer las cosas.
Ansiedad
por comer: Las mejores estrategias alimentarias
A la hora de organizar una dieta sana, existen
una serie de factores que debes tener en cuenta y que en realidad pueden
jugarte en contra: el trabajo, los problemas emocionales y, sobre todo, la
"ansiedad".
Es necesario que tengas en cuenta que la "ansiedad" es un estado emocional propio de los seres humanos; sin embargo, cuando supera ciertos niveles genera un trastorno que puede paralizarte de una manera agobiante y obsesiva desembocando en conductas nocivas como los atracones de comida. La solución consiste en determinar el origen emocional del problema al mismo tiempo que se establecen estrategias para controlar el hábito de comer compulsivamente.
Es necesario que tengas en cuenta que la "ansiedad" es un estado emocional propio de los seres humanos; sin embargo, cuando supera ciertos niveles genera un trastorno que puede paralizarte de una manera agobiante y obsesiva desembocando en conductas nocivas como los atracones de comida. La solución consiste en determinar el origen emocional del problema al mismo tiempo que se establecen estrategias para controlar el hábito de comer compulsivamente.
Como primera medida debes tratar de
organizarte de una manera que consigas establecer horarios para trabajar, comer
y descansar; por ejemplo, si trabajas muchas horas y regresas a tu casa con
mucho apetito, debes tratar de consumir algún alimento en el trabajo para
evitar permanecer tanto tiempo con el estómago vacío. Asimismo, no debes descuidarte
consumiendo golosinas, pasteles o chocolates, y siempre tratando de elegir
alimentos con poca grasa.
Alimentos permitidos
Si una
situación de ansiedad te apremia, existen ciertos alimentos que puedes consumir
sin problema y que te ayudarán a controlar transitoriamente tu estado:
• Las frutas como la manzana, la banana, los
cítricos, etc.
• El tomate fresco, en ensalada o zumo.
• La lechuga; se puede consumir sola o
acompañar con otras verduras.
• Las gelatinas dietéticas, ya que son bajas
en calorías y el organismo resuelve el problema de la ansiedad.
• La zanahoria, se puede consumir cruda
(rallada) como colación en cualquier momento del día. Además es ideal para
incluirla en ensaladas, ya que da volumen a las mismas.
• Los yogures son ricos y variados, además
aportan calcio al organismo.
Comer sano no resuelve de raíz un problema de
ansiedad, sino más bien de peso. Con los alimentos descritos anteriormente te
asegurarás mantener la línea pero no revertir tu estado de ansiedad. Es preciso
que busques la solución examinando profundamente tus emociones y tus actitudes
frente a determinadas situaciones personales, laborales, familiares y sociales.
Sólo así conseguirás olvidarte de los deseos compulsivos por comer.
Comer para canalizar las emociones
Existe un importante grupo de personas que come de manera compulsiva a causa de sus problemas emocionales. Las situaciones de estrés, ansiedad, depresión o autoestima baja encuentran una salida poco eficaz en la comida, sobre todo cuando se dan de manera continua.
Los atracones de comida no sólo no
contribuyen a mejorar un estado de ansiedad, sino que lo agravan a través de un
sentimiento de culpa posterior. Así es como comienza el famoso circulo vicioso
de la “ansiedad por comer”, que poco tiene que ver con cuestiones fisiológicas
u orgánicas.
Lo
curioso del caso es que aquellos que ahogan sus penas en la comida optan por
alimentos “pesados” como patatas fritas, chocolates, masas dulces, golosinas y
helados, entre otros. El resultado es un inminente sobrepeso que si no llega a
controlarse a tiempo se transforma en una preocupante obesidad. Finalmente, la
denominada “comida basura” se transforma en el aliado inseparable de los
ansiosos.
Si eres
una persona que canaliza sus temores y ansiedades a través de la comida y has
conseguido aumentar de peso, debes tener en cuenta dos cosas: primero tienes
que aprender a manejar los sentimientos y segundo debes modificar tus hábitos
alimenticios para recuperar tu figura.
Sentimientos insatisfechos
La
forma más rápida, cómoda y frecuente de tapar situaciones de angustia consiste
en llenar la sensación de vacío con la comida. Detrás de los sentimientos
negativos que generan la ansiedad por comer se esconde una autoestima baja y
una imagen de sí mismos nada alentadora. Reforzar esta imagen y elevar el
autoestima son la clave para modificar el hábito de comer desaforadamente. A
veces es necesario buscar el apoyo en amigos, la familia, o si la situación lo
requiere, en una consulta al terapeuta.
El
estado de vulnerabilidad emocional cuya inmediata solución se encuentra en el
acto de comer, puede ser el resultado de un aprendizaje inconsciente de
determinadas actitudes que tienen los padres frente a los hijos: cuando un bebé
llora la mamá le da de comer para que se calme, cuando un niño se lastima el
mejor aliciente es una golosina, y así continúa la lista de acontecimientos que
encuentran consuelo en la comida. De esta forma es cómo muchas personas
aprendieron a encontrar una respuesta poco propicia a sus problemas cotidianos.
Ansiedad
por comer: Las situaciones de alerta
Es
importante que cada uno analice cuáles son las situaciones más peligrosas que
desembocan en una irrefrenable ansiedad por comer. Éstas pueden estar
relacionadas con aspectos internos como emociones, actitudes y pensamientos, o
aspectos externos como problemas de comunicación e interrelación con las demás
personas. Identificar la causa del problema es clave para poder enfrentarlo y
tomar medidas para erradicarlo de manera definitiva.
En general, comer en exceso encuentra un explicación en cinco situaciones de
estrés: ansiedad o nervios, soledad, tensión, aburrimiento y preocupación por
la dieta. Al mismo tiempo que se intenta descubrir el origen del problema, es
necesario atacar de pleno las consecuencias inmediatas que genera, como por
ejemplo el sobrepeso. Esto permite romper con el círculo vicioso que se
establece entre la ansiedad por comer y la gordura: estás ansioso y comes de
manera compulsiva, te ves con sobrepeso y te deprimes, vuelves a comer en
exceso, y así sucesivamente.
lunes, 20 de mayo de 2013
Cómo transformarse en una persona feliz
La felicidad depende de nuestra propia predisposición mental
y emocional para enfrentar las situaciones cotidianas que se presentan en cada
instante de la vida. También sentirse feliz tiene que ver con la actitud
positiva que entra en juego cada vez que interactuamos con el mundo que nos
rodea. Nuestro cerebro transforma cada pensamiento, cada información, cada
imagen en una reacción física. Los ejemplos están a la orden del día: al ver
una araña temblamos de miedo, una película romántica y profunda hace transpirar
nuestras manos, un chiste atrevido nos hace poner colorados, una acusación
injusta nos inunda de rabia. El cuerpo responde tanto o más que las palabras
ante cada momento; la tensión arterial sube, el corazón se acelera, las piernas
flaquean, el estómago se cierra, las hormonas trabajan en exceso, etc.
Sin embargo, existe una manera sencilla y práctica de
controlar las emociones y modificar los pensamientos que atentan contra la
salud física y mental de nuestro propio ser: la visualización. La técnica de la
visualización se sirve de la reacción del cuerpo ante pensamientos e imágenes.
La visualización es una observación interior. Se trata de interpretar imágenes
en forma positiva, para provocar reacciones físicas. Con la visualización se
consiguen dominar los miedos, fortalecer el autoestima, entrenar la voluntad e
inundar con alegría el subconsciente (el encargado de condicionar nuestras
actitudes y sentimientos).
Visualizar: La clave para vivir mejor
La visualización es una técnica que ayuda a conectar la
parte izquierda del cerebro con la derecha, y a estimular a otras regiones para
colaborar en el trabajo de integración. Se vale del poder de la imaginación y
la creatividad, un aspecto mental demasiado olvidado por el ritmo y las
exigencias de la vida actual. Y aunque parezca increíble, la capacidad de
imaginar es más importante que el conocimiento, ya que nos permite acceder a
ellos poniendo en juego todos nuestros sentidos.
Aprender a pensar en imágenes no es complicado, sólo es
cuestión de practicar asiduamente hasta que el cerebro se acostumbre. Para ello
nada mejor que comenzar una sesión de visualización con los siguientes
ejercicios:
Primer ejercicio: visualizar un objeto
Imaginate un objeto sencillo, por ejemplo una pirámide de cristal, totalmente pulida y trasparente. Tratá de ver con tu visión interior su forma, su coloración, mentalmente tomala en tu mano y sentí su energía. Quizás, al principio, tengas dificultades para imaginarte objetos y sentimientos que no son reales. Pronto, la imagen delante de tu mirada interior será cada vez más clara. Entrena tu mirada interior durante 5 minutos. Una vez que hayas integrado la imagen, realiza el próximo ejercicio.
Imaginate un objeto sencillo, por ejemplo una pirámide de cristal, totalmente pulida y trasparente. Tratá de ver con tu visión interior su forma, su coloración, mentalmente tomala en tu mano y sentí su energía. Quizás, al principio, tengas dificultades para imaginarte objetos y sentimientos que no son reales. Pronto, la imagen delante de tu mirada interior será cada vez más clara. Entrena tu mirada interior durante 5 minutos. Una vez que hayas integrado la imagen, realiza el próximo ejercicio.
Segundo ejercicio: pensar emotivamente
Busca ahora entre tus recuerdos una imagen más compleja: un día en la montaña. Dejá que tus pensamientos paseen junto a cada detalle. Sentirás el sol en tu piel, percibirás el viento en tu rostro, sentirás el aroma de los árboles, oirás el grito de los pájaros y verás la inmensidad del cielo. Si lo hacés durante 5 minutos, este paseo mental te relajará tanto como si en realidad estuvieras disfrutando de un día de campo en las montañas.
Busca ahora entre tus recuerdos una imagen más compleja: un día en la montaña. Dejá que tus pensamientos paseen junto a cada detalle. Sentirás el sol en tu piel, percibirás el viento en tu rostro, sentirás el aroma de los árboles, oirás el grito de los pájaros y verás la inmensidad del cielo. Si lo hacés durante 5 minutos, este paseo mental te relajará tanto como si en realidad estuvieras disfrutando de un día de campo en las montañas.
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