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jueves, 26 de junio de 2014

10 reglas de oro para cultivar una "actitud proactiva"



La actitud que tomas frente a los problemas o sucesos que se te presentan cotidianamente es finalmente la que determina la dimensión e importancia de los mismos. Porque es cierto que hay dos formas de ver el vaso, puedes alegrarte al observar la mitad llena o puedes preocuparte por la mitad vacía. Esto no es ni más ni menos que una cuestión de dos actitudes antagónicas: la positiva y la negativa. Sin dejar de ser realista o soñadora, puedes transformarte en una persona más positiva, creativa para vivir las circunstancias de una manera menos traumática y más relajada.
Por eso, para dejar de ver todo negro y cultivar una verdadera “actitud proactiva”, se han propuesto diez reglas de oro que, si se siguen al pie de la letra, harán de ti una nueva persona:

1. Relájate y respira profundo
Si algo te salió mal o te sientes un poco depresivo, lo mejor que puedes hacer es distenderte y concentrarte en la respiración. Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el control de las emociones y purifican el cuerpo.

2. Haz lo que piensas
Si piensas una cosa y terminas haciendo otra totalmente diferente, te sentirás disconforme contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias, sobre todo si no quieres que te invada un profundo sentimiento de fracaso existencial.

3. Aprende a ver el lado positivo
Debes aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave está en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión
positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.

4. Evita las comparaciones
Para cultivar una actitud positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones como las idealizaciones de cómo deberías ser tú y de cómo deberían ser las cosas, son muy perjudiciales para tu salud mental y tu autoestima. La frustración y la envidia que se general al ver en otros lo que uno quiere ser son pensamientos altamente negativos que debes aprender a controlar para evitar sentirte deprimido. Lo mejor es aceptarte tal cual eres y tratar de cambiar aquellas cosas que te molestan de ti mismo, pero dejando de lado las comparaciones, pues cada persona es única.

5. Vive el presente
Si piensas continuamente en lo que debes o puedes hacer en el futuro te pierdes de vivir el presente. Además este tipo de pensamientos alimentan la ansiedad y las preocupaciones y no te permiten disfrutar de los pequeños momentos que te da la vida. Para dejar de divagar y angustiarte por lo que todavía no sucedió, nada mejor que
centrar todos tus sentidos en el aquí y ahora, sin dejar de lado los sueños y los proyectos.

6. Olvídate de los detalles
La obsesión por la perfección sólo puede conducirte a la desilusión. Pues no todo es tan perfecto como siempre pretendes que sea, la vida está llena de pequeños detalles que la hacen encantadora y única. Si deseas que todo esté de acuerdo a tu esquema de valores te pasarás todo el tiempo tratando de acomodar esos detalles para que se vean perfectos, pero le quitará el sabor de disfrutar las cosas tal cual se presentan. Busca un equilibrio y deja de lado el exceso de perfeccionismo, te sentirás mejor.

7. Mueve el cuerpo
Pasa cuanto antes a la acción y permítele al cuerpo moverse con total libertad. Practica un deporte, haz alguna actividad física, recrea tu mente a través del baile o de un paseo por el parque. De esta forma elevas tus niveles de adrenalina y serotonina aumentando el optimismo y desechando los pensamientos negativos.

8. Cuida tu imagen
Verse bien es una manera de sentirse bien. El cuidado personal te hará sentir más renovado y te ayudará a romper el círculo cerrado del pesimismo. Intenta cambiar de imagen regularmente y no dudes en arreglarte cada vez que sales de tu casa. Asimismo evita el encierro, esto te obligará a modificar tu aspecto.

9. Presta atención a los demás
Creerte el centro del universo sólo alimentará las obsesiones que tienen por ti mismo. De a poco, comienza a centrarte en los demás y recuerda que ayudar al prójimo puede ayudarte a sentirte mejor y más positivo. Los problemas de los otros pueden hacerte tomar conciencia de que no todo lo que te pasa es tan grave.

10. Duerme plácidamente
Acostúmbrate a mejorar tu calidad de sueño. Dormir bien es una excelente manera de mejorar tu estado de ánimo durante el día. Recuerda que un mal descanso incide directamente en tu humor, te hace sentir cansada e irritable, y sobre todo no te ayuda a cambiar la actitud. Descansar es esencial para recargar energía.

viernes, 21 de marzo de 2014

Expresa lo que sientes y vive sin culpas



Para disfrutar de la vida en plenitud es necesario alcanzar una óptima salud mental, además de intentar conservar un equilibrio emocional sano y coherente. La medicina actual y la psicología ponen a nuestro alcance tratamientos que pueden prevenir, mejorar y curar cualquier tipo de enfermedad relacionada con nuestra mente, sin embargo ciertas creencias sociales y culturales alejan cada vez a las personas de los psicólogos y psiquiatras. Es preciso entender que las patologías o enfermedades mentales, muchas veces  involucran malos funcionamientos biológicos que necesitan una urgente atención profesional. 
Un individuo que manifiesta alguna dolencia que compromete su salud mental, necesita ayuda no sólo para combatir la enfermedad, sino también para hacerle frente a los problemas cotidianos. Muchos psiquiatras consideran que los elementos fundamentales de una buena salud mental son la autoestima y la capacidad de sentir compasión por otras personas. Asimismo, se ha demostrado que grado de optimismo, seguridad y ánimo, se encuentran totalmente vinculados  con nuestra autoestima, lo que a su vez refleja el nivel de vigor y plenitud (tanto física como mental) de cada uno de nosotros.
Por el contrario, los malos pensamientos y los sentimientos reprimidos no hacen más que alterar nuestras emociones y terminan siempre afectando nuestra salud mental. Para ello, existen medidas que ayudan a prevenir potenciales enfermedades mentales (depresión, ansiedad, etc.); como por ejemplo, la “purificación mental”. 

Conservar lo bueno y desechar lo malo

La “purificación mental” es una técnica muy sencilla que consiste en llevar a cabo ejercicios mentales para promover el optimismo y los pensamientos positivos desechando los sentimientos negativos y las actitudes pesimistas. Además, al purificar la mente se crea un campo favorable para reforzar la imagen que cada uno tiene de sí mismo, elevando la autoestima y potenciando los aspectos más productivos de nuestra propia personalidad. La autoestima es fundamental para que todo ser humano desarrolle al máximo sus capacidades y pueda alcanzar el máximo grado de plenitud física y mental.
En general, las personas con una baja autoestima actúan en sus vidas como inútiles, dependientes, fracasadas y con un miedo exacerbado; estos factores, conducen muchas veces a desconectarse de la realidad, y en otros casos, a presentar síntomas depresivos importantes, lo que genera serios problemas personales, familiares y sociales.
Para cultivar una autoestima a “prueba de todo” es necesario fomentar una personalidad firme y convincente, libre de todo tipo de contaminación mental. Esto es, defender las ideas propias y hacerse cargo de las consecuencias en caso de enfrentamientos con otras personas. Defender una postura y fomentar una visión optimista de los problemas es fundamental para ganar confianza en un mismo y conservar una salud mental fuerte y pura.