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lunes, 24 de marzo de 2014

Claves para promover situaciones favorables y exitosas



Existen determinadas situaciones que favorecen el éxito en la concreción de ciertos objetivos de vida, y al mismo tiempo, circunstancias adversas que pueden entorpecer o dificultar el alcance de estos mismos objetivos. Pero, como en todos los aspectos de la vida, depende de cada uno de nosotros la creación de un entorno positivo para obtener el éxito en cada cosa que nos proponemos conseguir. También, tiene mucho que ver nuestra personalidad y nuestra manera de ver el mundo; así, existen personas que pese a todas las dificultades que se les presentan logran sus metas, mientras que para otras quizá son inalcanzables.
Aunque parezca sorprendente, los “exitosos” tienen una filosofía de vida muy clara y firme (de manera consciente o inconsciente), que les permite estar seguros de lo que quieren y elaborar las mejores estrategias para alcanzarlo. Además definen siempre sus objetivos de manera precisa, distinguen las oportunidades y saben aprovecharlas, realizan un intenso trabajo con ellos mismos y pelean por conservar una actitud positiva en el presente para encarar el futuro. Por otra parte cultivan su capacidad de superación frente a los fracasos y confían plenamente en el curso natural y la capacidad proveedora de la vida. Promover el éxito es en cierto sentido aceptar los desafíos, enfrentar los nuevos y adoptar la mejor predisposición a las sorpresas.
La persona exitosa no es privilegiada, es inteligente y sabe emplear su inteligencia en su propio beneficio. Todos podemos generar situaciones de éxito, sólo necesitamos emplear esa fuerza superior que se encuentra en el interior de cada uno de nosotros, una energía que permanece por lo general adormecida y sólo utilizamos en momentos críticos. 

Pensamiento positivo: El camino del éxito

Las ideas, pensamientos y predisposiciones positivas atraen con mayor facilidad situaciones favorables, ya sea en el contexto laboral, social, familiar o personal. Asimismo, existe el polo opuesto; los sentimientos y pensamientos negativos son el principal limitante para alcanzar el éxito. Por eso, es necesario seguir ciertas pautas generales para transformar sueños imposibles en metas alcanzables:
• Programarse positivamente: Repetir continuamente pensamientos positivos y alentadores suele ser el principal recurso para cambiar la manera de pensar y ver las cosas. Es muy buena práctica repetir todas las mañanas las siguientes frases: “yo puedo hacerlo”, “hoy voy a lograrlo”, “es un día maravilloso, puedo conseguir todo lo que me proponga”. En este sentido es importante estar realmente convencido de lo que uno se dice a sí mismo, de lo contrario, las palabras no ejercen ningún poder sobre nosotros.
• Alimentar el autoestima: Una persona exitosa es sobre todo una persona con autoestima alto. Valorarse a sí mismos, y no considerarse inferior a los demás, es la llave para abrir el cofre de la felicidad y el bienestar mental. Pensar que somos competentes o merecedores de mejor suerte es el primer paso para alcanzar un objetivo y, sobre todo, para que todos crean en nosotros.
• Transformar los fracasos: La vida está llena de traspiés, sin embargo, cada uno de ellos puede convertirse en la base de un éxito seguro. Cuando algo no sale como teníamos previsto, debemos avanzar y sobrepasar el momento, mirando siempre hacia delante y nunca hacia atrás. Ver el aspecto simpático de muchas situaciones, incluso reírnos de nosotros mismos, nos permite relajarnos para poder percibirlas de otra manera.

martes, 18 de febrero de 2014

Cinco reglas prácticas para un estilo de vida más positivo



Un estilo de vida positivo se basa fundamentalmente en la visión y actitud que tenemos frente a las situaciones cotidianas. En este sentido, mejorar nuestra capacidad mental hacia un estado de optimismo coherente sirve para tratar de cambiar nuestra forma de ver el trabajo, de ver los desafíos que nos ofrece cada día, de ver claramente nuestras metas y también de poder evaluar los resultados. Para ello, a modo de guía práctica, se han propuesto cinco reglas básicas que harán de cada instante en la vida un momento placentero, desafiante y altamente positivo: 

1. Definir objetivos de vida claros y coherentes: En primer lugar se trata de ponerse metas asequibles y aumentar progresivamente nuestros desafíos, porque "los desafíos de la actividad son los que nos fuerzan a concentrarnos" y la concentración es importante para poder disfrutar de un momento. Una personalidad sólida y convincente será capaz de establecerse sus propias metas, intentando evitar más influencia externa de la deseada. En concreto, tener claras nuestras metas y nuestros deseos es fundamental para disfrutar de la vida, pues "quien sabe cuáles son sus deseos y trabaja con el propósito de lograrlos es una persona cuyos sentimientos, pensamientos y acciones son congruentes entre sí y, por lo tanto, es una persona que ha logrado una armonía interior".
2. Perseverar frente a los fracasos: Por supuesto, es necesario querer y estar dispuesto a "perseverar a pesar de los obstáculos" y tener claro que "el disfrute no depende de lo que tú haces, sino de cómo lo haces", porque la forma de hacer algo puede mantenernos concentrados disfrutando o mantenernos aburridos o desesperados.
Uno debe concentrarse en la actividad que esté realizando, ya sea estudiar, asistir a clase o fregar los platos. Ciertamente, puede resultar difícil mantener la concentración en una actividad concreta durante todo el tiempo, pero eso es muy importante, como ejercicio, para poder disfrutar con tal actividad.
3. Enfrentar los contratiempos: Siempre es posible transformar la adversidad en un desafío que pueda proporcionarnos placer. Esta característica puede convertirse en la virtud más necesaria para la supervivencia y con más probabilidades de mejorar nuestra propia calidad de vida.
4. Promover los valores humanos: Existen cualidades muy importantes que deben practicarse, como son la autoconfianza sin egoísmo y la humildad; porque las personas que consiguen cultivar esos valores en sus desafíos no destinan sus energías a dominar su entorno, sino a encontrar una manera armoniosa de funcionar dentro de él. Esto no es una manera de pensar las cosas, sino una auténtica filosofía de vida.
5. Buscar soluciones creativas para enfrentar los problemas: Nunca hay que frustrarse ante el fracaso o la adversidad. Es indudablemente mejor tener amplitud de miras para descubrir soluciones alternativas que, aunque sean peores de lo que uno quisiera, seguro que son mejores que hundirse bajo esos obstáculos. Con el tiempo, es muy probable descubrir que tales obstáculos no eran tan grandes.

lunes, 13 de enero de 2014

Vigor, energía y actitud positiva: La otra cara del estrés



No podemos vivir sin estrés, nuestro organismo no puede procesar adecuadamente la tensión y la angustia que dominan el ritmo de vida actual. Tal es así que los médicos de hoy aceptan una nueva teoría sobre este tema: la existencia de un estrés bueno o positivo, conocido científicamente como eustrés. El eustrés no sólo es necesario, sino que además es indispensable para alcanzar un estado de plenitud tanto física como mental, para aumentar la felicidad y para disfrutar la vida con otro sabor.
Sólo a modo de ejemplo, puede decirse que en el estrés pasa lo mismo que en el colesterol, hay uno que hace bien y otro que hace mal. De ahí que sea necesario evitar el estrés malo (o distrés) y promover el estrés bueno, para inclinar la balanza hacia el lado de la salud y el bienestar. Paradójicamente, las recetas para atacar el estrés malo son las mismas que se utilizan para potenciar el bueno. Así, no es necesario preocuparse por separado de cada uno, sino más bien trabajar en conjunto para vencer a uno y reemplazarlo por el otro. 

Estrés positivo: El camino de la motivación

El estrés bueno o positivo activa nuestro sistema nervioso y nos pone en alerta, con la guardia alta para enfrentar desafíos, riesgos y resolver con éxito distintas situaciones. Con un buen manejo de éste, puede contribuir a que la gente se sienta feliz en su trabajo, eleve su autoestima y se encuentre continuamente motivada. Esta especie de estrés placentero está relacionado con el cumplimiento de objetivos y la sensación de haber triunfado cuando se concretan satisfactoriamente.
Por su parte, el distrés es un proceso que sale a exposición en el momento en que un individuo no puede afrontar determinada situación que se le presenta. Existen momentos en que se pone en juego toda la capacidad de respuesta del organismo, y aún así no alcanza para resolver el problema. Este proceso se identificó tanto con la palabra estrés, que sus efectos se asociaron como los únicos de los estados de euforia, cuando en realidad existe la otra cara de la moneda. En este sentido, investigaciones científicas realizadas en los Estados Unidos determinaron que más de la mitad de la sociedad laboral tiene un estrés que puede resolverse, es decir, un estrés bueno. Los especialistas indican que a ellos, las tensiones de la vida cotidiana les aumenta el rendimiento y les permite erradicar cualquier signo de depresión o ansiedad. Otros, en cambio no consiguen asimilar las presiones diarias e inevitablemente desarrollan un estrés malo que les genera más de un problema en el organismo.

lunes, 20 de mayo de 2013

Cómo transformarse en una persona feliz




La felicidad depende de nuestra propia predisposición mental y emocional para enfrentar las situaciones cotidianas que se presentan en cada instante de la vida. También sentirse feliz tiene que ver con la actitud positiva que entra en juego cada vez que interactuamos con el mundo que nos rodea. Nuestro cerebro transforma cada pensamiento, cada información, cada imagen en una reacción física. Los ejemplos están a la orden del día: al ver una araña temblamos de miedo, una película romántica y profunda hace transpirar nuestras manos, un chiste atrevido nos hace poner colorados, una acusación injusta nos inunda de rabia. El cuerpo responde tanto o más que las palabras ante cada momento; la tensión arterial sube, el corazón se acelera, las piernas flaquean, el estómago se cierra, las hormonas trabajan en exceso, etc.
Sin embargo, existe una manera sencilla y práctica de controlar las emociones y modificar los pensamientos que atentan contra la salud física y mental de nuestro propio ser: la visualización. La técnica de la visualización se sirve de la reacción del cuerpo ante pensamientos e imágenes. La visualización es una observación interior. Se trata de interpretar imágenes en forma positiva, para provocar reacciones físicas. Con la visualización se consiguen dominar los miedos, fortalecer el autoestima, entrenar la voluntad e inundar con alegría el subconsciente (el encargado de condicionar nuestras actitudes y sentimientos).

Visualizar: La clave para vivir mejor

La visualización es una técnica que ayuda a conectar la parte izquierda del cerebro con la derecha, y a estimular a otras regiones para colaborar en el trabajo de integración. Se vale del poder de la imaginación y la creatividad, un aspecto mental demasiado olvidado por el ritmo y las exigencias de la vida actual. Y aunque parezca increíble, la capacidad de imaginar es más importante que el conocimiento, ya que nos permite acceder a ellos poniendo en juego todos nuestros sentidos.
Aprender a pensar en imágenes no es complicado, sólo es cuestión de practicar asiduamente hasta que el cerebro se acostumbre. Para ello nada mejor que comenzar una sesión de visualización con los siguientes ejercicios:

Primer ejercicio: visualizar un objeto
Imaginate un objeto sencillo, por ejemplo una pirámide de cristal, totalmente pulida y trasparente. Tratá de ver con tu visión interior su forma, su coloración, mentalmente tomala en tu mano y sentí su energía. Quizás, al principio, tengas dificultades para imaginarte objetos y sentimientos que no son reales. Pronto, la imagen delante de tu mirada interior será cada vez más clara. Entrena tu mirada interior durante 5 minutos. Una vez que hayas integrado la imagen, realiza el próximo ejercicio.
Segundo ejercicio: pensar emotivamente
Busca ahora entre tus recuerdos una imagen más compleja: un día en la montaña. Dejá que tus pensamientos paseen junto a cada detalle. Sentirás el sol en tu piel, percibirás el viento en tu rostro, sentirás el aroma de los árboles, oirás el grito de los pájaros y verás la inmensidad del cielo. Si lo hacés durante 5 minutos, este paseo mental te relajará tanto como si en realidad estuvieras disfrutando de un día de campo en las montañas.

*Al comienzo, se necesitarán dedicar unos treinta minutos diarios para conseguir visualizar imágenes en forma plástica y nítida, y sentir así los beneficios en el cuerpo y la mente. Más adelante, cuando la creatividad y el pensamiento positivo sean parte de nuestro ser, se pueden dedicar tan sólo treinta minutos por semana.