Comer es una
necesidad fisiológica del organismo que puede convertirse en una experiencia sumamente
placentera que nos permita, además de sobrevivir, conseguir un estado máximo de
bienestar, plenitud y felicidad.
El placer por la
comida no tiene que ver con “qué comemos”, sino con “cómo comemos” y “qué pesamos en relación a lo que comemos”.
En este sentido el modo de comer es determinante para nuestro cuerpo, ya que de
él dependerá si la comida nos provee salud o enfermedad.
La naturaleza nos
provee vida a través de los alimentos. Entonces, ¿por qué los alimentos se
convierten en generadores de enfermedades y problemas de peso? La primera
condición de que esto suceda se da a nivel mental. Tenemos muchos más
prejuicios respecto a la comida que información certera y veraz sobre la misma…
La comida merece ser saboreada, no simplemente
consumida. Eso nos diferencia del resto de los seres vivos. Tenemos esa
oportunidad única de “sentir” lo que comemos, a través del gusto y el sabor de
cada alimento, de cada combinación de alimentos. Comer puede ser una acción que
nos provea felicidad… somos felices cuando comemos, nos gusta comer, nos gusta
disfrutar la comida. Todo esto está condicionado por nuestra forma de pensar
respecto a la comida.
Cuando somos
pequeños empezamos a asimilar conceptos erróneos sobre la comida, consejos
aparentemente saludables que luego nos van a traer muchos problemas. “No comas
mucho chocolate, que te va a caer mal”… Nuestra mente finalmente crea un
programa equivocado respecto a la comida y sus efectos en nuestro cuerpo… y
como los pensamientos dominantes determinan nuestras experiencias de la
realidad, adivina qué sucede, lo que consideramos como malo (a nivel de
conocimiento) es malo, no porque el alimento lo sea, sino porque nuestra mente
considera que así lo es.
Cuando se trata
de bajar de peso o conservar un peso ideal solemos desarrollar algunas
conductas poco saludables y obsesivas relacionadas con la comida. Las dietas de
moda son en gran medida responsables de generar estos comportamientos. Contar las
calorías de cada alimento que consumes no es la mejor opción para eliminar los
kilos de más. De esa forma pierdes el control total sobre tus hábitos
alimenticios y tu cuerpo no vuelve a ser el mismo de antes. Para evitarlo,
debes aprender a comer sin culpa. Pues comer sin culpa es comer sin prejuicios
respecto a la comida. Comer libremente consiste finalmente en disfrutar el
placer por la comida, en disfrutar de los beneficios que se derivan de los
alimentos. También de ello depende sentirse y verse bien, además de llevar una
vida activa.
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