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miércoles, 14 de mayo de 2014

Artritis y artrosis: Dos dolencias frecuentes



Existe una confusión generalizada entre las personas que padecen artritis y artrosis, ya que muchas veces confunden a una por otra, creyendo erróneamente que se trata de la misma dolencia. Lo cierto es que distinguir la afección contribuye para seguir el tratamiento médico más adecuado.
La "artritis" se caracteriza por la inflamación de una articulación, con presencia de dolor, limitaciones al movimiento, calor local, entre otros síntomas. El dolor que se siente es producto de una membrana sinovial, que recubre a la articulación y se inflama provocando el malestar. Se evidencia por una mayor cantidad de líquido sinovial en la articulación, formando un derrame inflamatorio. Deben prestar especial atención aquellas personas que padecen enfermedades inflamatorias como: infecciones, reumatismos y gota.
La "artrosis" es un trastorno crónico de las articulaciones caracterizado por la degeneración del cartílago y del hueso adyacente, que puede causar dolor articulatorio y rigidez. La artrosis se presenta con un dolor que se siente al poner en movimiento la articulación; se calma con el reposo pero luego vuelve a aparecer con un nuevo esfuerzo. Pero, aunque parezca igual a la artritis, no lo es. El cartílago es quién protege los extremos de los huesos y permite que se deslicen con seguridad y sin roces. En la artrosis el cartílago se debilita, se fisura, se reduce con el tiempo hasta desaparecer. La evidente ausencia del cartílago provoca una inflamación de la membrana sinovial y el hueso vecino reacciona engrosándose y formando los osteofitos (se percibe visualmente una aparente deformación ósea).

Recomendaciones generales

Para las dos dolencias, se recomienda el reposo absoluto mientras dura la inflamación. Únicamente en el caso de la artrosis, se utilizan las "infiltraciones", que son inyecciones colocadas en una articulación o en su cercanía. La composición que se inyecta es un derivado de la cortisona (muy poca proporción) y anestésicos locales.
Otro tratamiento es la cirugía, que logra corregir algunas deformaciones de hueso o colocar una prótesis articular. Para la artrosis son buenos los ejercicios de estiramiento, de fortalecimiento y de postura, porque contribuyen a mantener los cartílagos en buen estado. También la fisioterapia con sesiones de calor local es recomendable. Para la artritis se recomienda seguir una dieta rica en pescado y aceites vegetales, y con escaso consumo de carnes rojas. Así, se logra un leve efecto benéfico sobre la inflamación.

Ante el dolor, ¿qué debemos aplicar?

Para combatir una inflamación de cualquier índole, siempre los médicos aconsejan aplicar frío y no calor. Aunque parezca evidente, muchas personas sienten un malestar en la zona lumbar y se aplican calor, sin saber de qué se trata y empeorando así la situación. Por eso es necesario determinar si es artritis o artrosis, ya que el dolor se alivia con métodos diferentes.
En caso de artritis, intentar contrarrestar el dolor con más calor, es como echarle más leña al fuego. La inflamación es un proceso que se inicia en una raíz cercana a una masa muscular, produciendo una especie de fuerte corriente eléctrica que hace estallar la zona, recalentándola y haciéndola crecer de tal modo que molesta a otros músculos no afectados (se expande). En deportes como el fútbol, a los jugadores que sufren una inflamación de rodilla se les aplica hielo para disminuir el dolor y bajar la inflamación.
En caso de artrosis, se recomiendan sesiones de fisioterapia con calor local. También los baños de agua tibia o caliente alivian notablemente el dolor. Determinar el tipo de afección sirve para seguir el tratamiento más adecuado, aliviando las molestias en el corto plazo.

Bailar: Una terapia efectiva

Aquellos que padecen artritis o artrosis suelen probar muchos tratamientos para aliviar el dolor. Siempre se aconseja un tratamiento médico, que por lo general controla la molestia con medicamentos y reposo. Detectada la afección, la movilidad del cuerpo siempre fue tomada como algo contraproducente y poco bueno.
Sin embargo, a través de diversos estudios, hoy se sabe que bailes como la salsa, el merengue y las danzas en general, lubrican las articulaciones, eliminando así la inflamación y el dolor. Quién iba a creer que un movimiento podía ser recomendado para personas con artritis y artrosis. Bueno ahora se sabe de su efectividad y colaboración en el estado anímico de quienes lo viven.
Se recomiendan los bailes suaves, relajados, sin impacto, ya que así se logra fortalecer los músculos sin forzar la articulación y de una manera más divertida. En resumen, bailar constituye un colaborador positivo, que libera a la persona de su depresión por tener que hacer reposo. Antes de encarar una sesión de baile, es necesario contar con la aprobación del médico.

"Si tiene artritis o artrosis debes tratarla, pero no por ello descartes tus pasos preferidos de baile, ya que los mismos elevan tu entusiasmo haciéndote sentir mejor."

lunes, 28 de abril de 2014

Gimnasia restauradora para pies doloridos



Los pies son los en­cargados de trasladarnos de un lugar a otro y, anatómicamente, forman una especie de trípode que soporta y reparte el peso del cuerpo entre el calcáneo (el hueso del talón), la cabeza del metatarso primero (detrás del de­do gordo) y el metatar­so quinto. Este sistema de huesos, músculos y ligamentos del pie forman un conjunto que funciona como amortiguador para esos tres puntos de apoyo y proporcionan al pie su elasticidad y ligereza. Pero en los casos en que se pierde el tono muscular en el pie, como consecuencia de la falta de ejercicio, el peso de todo el cuerpo, en lugar de repartirse de manera uniforme, recae sólo sobre los ligamentos y éstos terminan por ceder, generando trastornos principalmente óseos.
Precisamente los problemas que aparecen a causa del hundimiento de la bóveda plantar, denominado “pies planos”, pueden provocar molestias y dolor de ciática, lumbago y deformaciones de la columna vertebral entre otras afecciones. Otro de los problemas pueden surgir a raíz del uso de zapatos inadecuados, como por ejemplo, las sandalias de madera con estructura anatómica fija, por lo general en venta en farmacias. Las mismas obligan al pie a una gimnasia continua de los músculos, pero al estar fabricadas en serie, no siempre solucionan los problemas específicos de cada tipo de pie. Lo mejor es seguir el consejo del profesional y tratar de adaptar el calzado al pie, y no a la inversa. 

Síntomas de un problema en los pies

Un excesivo cansancio al caminar distancias cortas es, en general, el primer signo de que algo no esta funcionando adecuadamente en la planta de los pies. La gimnasia de prevención de las disfunciones de la bóveda plantal contribuye a mantener en forma y cuidar esa parte tan importante del cuerpo.
Por otro lado, la vida sedentaria y el uso de algunos tipos de zapatos que tienden a oprimir el conjunto de los dedos y a mantener una postura incorrecta (nada beneficiosa para la salud), hacen que sea imprescindible la realización de algunos ejercicios para fortalecer los músculos de los arcos plantarios y evitar de esa forma que ceda la bóveda. Y eso precisamente se logra al reforzar la musculatura del borde externo del pie. 

Los mejores ejercicios restauradores 

Los ejercicios restauradores son muy sencillos y hasta parece absurdos, pero dan buenos resultados con poco tiempo de práctica. Además, pueden llevarse a cabo en grupo, proponiéndolos como parte de una rutina saludable y beneficiosa para el cuerpo. He aquí la descripción de los ejercicios:
Ejercicio 1: De pie, con las manos en las caderas y los pies paralelos, elevar lentamente los talones lo más alto posible. Hacer una pausa manteniéndose unos segundos de puntillas y descender lentamente sobre los talones. Inspirar al subir y espirar al bajar.
Ejercicio 2: Andar de puntillas con los pies paralelos y conservando las piernas estiradas (sin flexionar las rodillas). Se puede aprovechar cualquier momento para realizarlo, pero siempre prestando atención a la posición de los dedos, que deben permanecer bien apoyados sobre el suelo.
Ejercicio 3: Sentado en el suelo, con las piernas extendidas y paralelas en forma de V, dirigir los dedos primero hacia el suelo y luego doblarlos en el aire hacia las rodillas Repetir el movimiento al menos 10 veces.
Ejercicio 4: También sentado en el suelo, con las piernas extendidas y paralelas, con las rodillas y los talones tocándose y las puntas de los pies separados. Estirar hacia el suelo los dedos y mantener la posición unos segundos. Descansar y repetir el ejercicio. Si se percibe una leve sensación de calambre, doblar los dedos hacia las rodillas durante unos instantes. Luego retomar el ejercicio.
Ejercicio 5: Sentado en el suelo, las piernas extendidas con los tobillos juntos y los talones apoyados en el suelo, doblar los dedos como si fuesen garras y luego dirigir el pie hacia el suelo. Mantenerse así un par de segundos y después volver a la posición inicial. Repetir al menos diez veces.
Ejercicio 6: Sentado en el suelo con los pies paralelos, intentar agarrar del suelo algún objeto pequeño como las zapatillas o una toalla. El ejercicio anterior servirá de precalentamiento para éste movimiento, y es probable percibir cierta pérdida de movilidad a raíz del paso del tiempo.
Ejercicio 7: De pie, con los pies separados, colocarse de puntillas, relajando los dedos y las articulaciones de las falanges para que todos los dedos estén en contacto con el suelo. En esta postura, girar los talones uno hacia el otro y luego regresar a la posición inicial. Después girar los talones hacia afuera. Repetir varias veces teniendo en cuenta que los dedos deben estar fijos y que son los tobillos y los talones los que deben girar haciendo el ejercicio. Es probable que al principio del ejercicio el esfuerzo sea mayor, por lo que es preferible apoyarse en algún objeto fijo (como un mueble).
Ejercicio 8: De pie, con los pies paralelos y las manos en la cadera, ponerse en puntillas, después flexionar las rodillas para sentarse sobre los talones, manteniéndose siempre de puntillas. Subir otra vez lentamente y repetir el movimiento al menos 12 veces.

viernes, 28 de marzo de 2014

Aguas minerales para dientes y huesos fuertes



Las aguas que contienen una moderada cantidad de flúor y silicio son ideales para conservar la salud y fortaleza de los dientes y los huesos. En cuanto al flúor, nadie discute ya que la incidencia de las caries dentales ha bajado desde que se ha aumentado su concentración en los suministros de agua. El silicio es un elemento esencial en la formación de los huesos y del tejido conjuntivo. Algunos estudios realizados en laboratorio sugieren que la carencia de silicio puede jugar un papel importante en la patología de la arteriosclerosis, pero el agua no proporciona más que una parte del aporte diario que necesita el cuerpo.
Las distintas sustancias minerales se encuentran en el agua combinadas entre sí y en función de ello producen uno u otro efecto sobre el organismo. Así, las aguas bicarbonatadas, la mayoría de las cuales son gaseosas, tienen ácido carbónico y bicarbonatos. Según los otros componentes que incluyan pueden ser carbónicas, bicarbonato sódicas y bicarbonato cálcicas. Suelen tener efectos alcalinos y neutralizantes de la acidez gástrica, tonificando la mucosa digestiva. Por esta razón están recomendadas para algunas afecciones del aparato digestivo como las dispepsias y la acidez de estómago. 

Aguas más digeribles

Las aguas poco mineralizadas son rápidamente absorbidas por el organismo, sobre todo a través del intestino, y eliminadas en poco tiempo. Por tanto su ingestión va acompañada de una abundante diuresis (eliminación de orina), mucho más intensa que la que provoca el agua potable común. A su vez, las aguas débilmente mineralizadas facilitan la circulación, a través de las vías urinarias y biliares, de determinados cálculos de uratos, oxalatos, fosfatos, etc. Según el tipo de cálculo renal que una persona padezca, podrá beber uno u otro tipo de agua.
Así, las personas que tienen piedras de oxalato cálcico han de beber aguas con pocas sales minerales, y sin gas. En cambio, cuando se trata de cálculos de ácido úrico, el agua ha de ser levemente alcalina. También se utilizan aguas débilmente mineralizadas en las inflamaciones de las vías urinarias. En todos los casos, la supervisión del médico es indispensable, y será finalmente el profesional quien determine qué conviene beber.

lunes, 17 de marzo de 2014

Aprende a prevenir las lesiones físicas más frecuentes



Caminar, correr, permanecer sentados o subir escaleras, son actividades cotidianas que exponen nuestro cuerpo a potenciales lesiones físicas, tanto óseas como articulares o musculares. Pues los esguinces, torceduras, desgarros, contracturas o fracturas son trastornos que pueden darse también fuera del ámbito deportivo. Un “mal movimiento” o un leve dolor puede originar una lesión que requiera la inmediata atención por parte de un médico. Además, muchos problemas de columna comienzan con un simple malestar, producto de una mala postura o un trabajo forzoso. Descuidar los signos de alerta es una manera de atentar contra la integridad de nuestro propio cuerpo; por eso, como medida preventiva es sumamente importante conocer en detalle cómo pueden producirse las lesiones físicas más frecuentes.
A la hora de levantar un objeto pesado es fundamental prestar atención a la postura que adquiere el cuerpo. Por ejemplo, trasladar una caja con libros, levantar bolsas o alzar un niño, son acciones que, si no se realizan de manera adecuada, pueden irritar el nervio ciático al comprimir la zona lumbar. Este nervio nace en la cintura, pasa por las nalgas, cadera y piernas y llega hasta el pie.  Al realizar un “mal esfuerzo” el tejido que hay entre las vértebras (el disco) se desplaza y aprieta al nervio, irritándolo y dando lugar a la denominada “hernia de disco”. Para levantar correctamente un peso, siempre deben flexionarse las rodillas y bajo ningún aspecto arquearse la columna vertebral. 

Cama y sillón para conservar una columna saludable

Una de las causas más habituales del dolor cervical, dorsal o lumbar es la utilización de un colchón blando, ya que se deforma y hace que el cuerpo se hunda por su peso. De esta forma, al permanecer en una postura forzada (encorvado) durante largas horas de sueño, pueden aparecer molestias articulares o contracturas en diferentes zonas de la espalda y el cuello. Para evitar este malestar, nada mejor que elegir un colchón duro y firme, que no se hunda con el peso del cuerpo. Respecto a la altura de la almohada, debe ser igual a la distancia que hay entre el hombro y la oreja. Hábitos como leer o mirar televisión en la cama no son recomendados para una adecuada postura corporal, por lo que deberían dejarse de lado.
Por otra parte, es necesario prestar especial atención a los sillones que se utilizan con frecuencia, puesto que pueden originar más de un dolor innecesario. Existe una forma de sentarse correctamente, conservando la postura natural del cuerpo: colocar siempre la cola hacia atrás, pegando la espalda al respaldo del sillón, de manera que la zona lumbar tenga el apoyo adecuado. El acto de desparramarse en el sillón no hace más que favorecer la aparición de molestias en el cuello o la columna.

miércoles, 12 de febrero de 2014

AUTOTEST: ¿Tienes huesos fuertes?



El siguiente autotest te permitirá conocer si tienes huesos fuertes y si eres propenso/a a padecer osteoporosis con el correr de los años. Para que el resultado sea certero debes responder con sinceridad cada pregunta.

1. Con respecto a tu edad: ¿entre cuáles de estos valores está comprendida?
• Menos de 25 (10 puntos)
• Entre 25 y 35 (7 puntos)
• Entre 35 y 50 (5 puntos)
• Más de  50 (0 puntos)

2. Cuando eras un niño/a: ¿qué tipo actividades realizabas frecuentemente? 
• Actividades que requerían de mucho esfuerzo (10 puntos)
• Correr, caminar, saltar, nadar  (5 puntos)
• Mirar televisión, leer, etc. (0 puntos) 
 
3. Durante tu adolescencia: ¿bebías leche todos los días? 
• Siempre (10 puntos)
• A veces (7 puntos)
• Muy rara vez (5 puntos)
 
• Nunca, no me gusta la leche (0 puntos)

4. Para ti, ¿el yogur, la leche y el queso son importantes en la alimentación diaria de una persona?
• Si, son imprescindibles (10 puntos)
• No, no son imprescindibles (5 puntos)
• No sabes si son imprescindibles (0 puntos) 

5. Durante la semana: ¿qué comidas consumes con mayor frecuencia? 
• Comidas rápidas o congeladas (10 puntos)
• Carnes rojas magras (5 puntos)
• Ninguna de las anteriores (0 puntos)

6. En lo que se refiere al hábito de fumar y al cigarrillo: ¿qué piensas tú? 
Que es algo necesario y constante en tu vida (0 puntos)
Que es algo ocasional en situaciones especiales (5 puntos)
Que es un vicio que nunca adoptaste ni adoptarías (10 puntos) 

7. Con respecto a tu figura: ¿cómo te defines? 
Menudo/a (0 punto)
Delgado/a pero con formas (5 puntos)
Curvilíneo/a (7 puntos)
Robusto/a y musculoso/a (10 puntos)

8. ¿Cuánta actividad física haces habitualmente? 
Mucha, todos los días (10 puntos) 
Poca, de vez en cuando (5 puntos)
Nada (0 puntos)

9. En los meses de invierno: ¿con qué frecuencia te expones al sol? 
Menos de 10 minutos (0 puntos)
Menos de 15 minutos (5 puntos)
Más de 15 minutos (10 puntos)

10. Dentro de tu familia directa: ¿hay alguien que haya sufrido algún tipo de fractura? 
Sí, varias veces en el mismo lugar (0 punto)
Sí, pero sólo una vez (5 puntos)
No, nunca (10 puntos)

TABLA DE RESULTADOS:

0 a 35 puntos
¡Mucho Cuidado! Posees un alto grado de riesgo de padecer osteoporosis.
Debes tomar medidas de precaución ahora mismo, ya que tu riesgo de contraer osteoporosis es muy alto con el transcurso del tiempo. Lo primero que tienes que hacer es incorporar a tu alimentación diaria, alimentos que contengan un alto porcentaje de Calcio como la leche, el yogur, el queso, las sardinas, las naranjas de ombligo, el brócoli, entre otros. También, si eres fumador debes abandonar el hábito de inmediato porque el cigarrillo disminuye la capacidad que posee tu cuerpo para absorber el Calcio que ingieres. Acude a un médico que seguro te recetará algún suplemento de Calcio para que tomes una vez por día y comienza hacer ejercicio incorporando a tu rutina diaria, un entrenamiento con pesas para fortalecer los huesos y músculos. 

36 a 70 puntos
¡Precaución! Posees un moderado riesgo de padecer osteoporosis.
Como presentas un moderado riesgo de contraer osteoporosis, debes incrementar la ingesta de Calcio para evitar cualquier tipo de fractura en el futuro. Si eres de caminar, seguramente el médico te recomendará que consumas Calcio entre 1000 y 1500 miligramos por día. Esto no sólo a través de un suplemento sino también de los alimentos como los lácteos, las sardinas, las naranjas de ombligo, el brócoli, las almendras y otros frutos secos. Recuerda que a tu rutina de ejercicios le debes un entrenamiento con pesas para fortalecer huesos y músculos. Además, no viene nada mal exponerse periódicamente unos minutos al sol. 

71 a 100 puntos
¡Felicitaciones! Posees un muy bajo riesgo de padecer osteoporosis.
Como posees una muy baja probabilidad de padecer osteoporosis en el futuro, debes continuar con tus hábitos alimenticios porque son los adecuados. Y no olvides incorporar a tu rutina un entrenamiento con pesas, si es que aún no lo tienes, para fortalecer así tus huesos y músculos. Tampoco te olvides del sol y la ingesta de Calcio; continúa de esta forma y gozarás de una muy buena salud a medida que avance tu edad.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Previene la osteoporosis a través del ejercicio físico



La osteoporosis es una dolencia que consiste en una pérdida de contenido mineral y calcio de los huesos, generando un cambio en la densidad ósea (a través de la aparición de poros) que provoca fragilidad y riesgo de fracturas. La padecen en su mayoría las mujeres de 40 a 50 años (en la etapa de menopausia) y la mejor forma de prevenirla consiste en fortalecer los huesos antes de los 30 años, de modo que el esqueleto este fuerte y sólido cuando los cambios hormonales se avecinen. 

Actividades recomendadas

Para las mujeres mayores que desean unos huesos más fuertes se recomienda un programa leve de ejercicios físicos, así como también para las mujeres jóvenes que se esfuerzan en conseguir una máxima masa ósea a sus treinta años. El secreto reside en que el ejercicio permita desplazar el peso por naturaleza.
Los ejercicios de desplazamiento de peso incluyen actividades como caminar, trotar, saltar la cuerda, bailar, practicar tenis, esquí nórdico y ejercicios aeróbicos de bajo impacto. Por su parte, nadar, andar en bicicleta y practicar yoga son actividades saludables, pero no son generalmente ejercicios de desplazamiento de peso por naturaleza; de ahí que en el caso de prevención de la osteoporosis no se tengan en cuenta. 

Consejos para mantener huesos fuertes

• Caminar es muy aconsejable. Si eres capaz de levantarte y moverte, debes hacerlo: lo peor que puedes hacer es quedarte en tu casa, sentado o en la cama. La falta de actividad física es mala, no sólo físicamente, sino también psicológicamente.
• El calcio es necesario para el crecimiento fuerte de los huesos. Asegúrate de que tu dieta contenga 1.200 Mg. de calcio al día, ya sea mediante la comida, suplementos o ambos.
• Tanto fumar como tomar alcohol en exceso aumentan el riesgo de osteoporosis. Las mujeres fumadoras acostumbran a tener niveles de estrógenos más bajos, mientras que el exceso de alcohol se acompaña a menudo de una nutrición pobre; así, moderar o abandonar alguno de estos hábitos mejorará tu situación.
• Llevar una dieta estricta con frecuencia tiende a aumentar el riesgo de osteoporosis. Si la dieta carece de calcio, los huesos deben liberar calcio para mantener las otras funciones esenciales del cuerpo. Por eso, siempre sigue una dieta natural variada y equilibrada sin restricciones innecesarias.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Síntomas: La Osteoporosis


La osteoporosis es una dolencia que ataca a una de cada dos mujeres y a uno de cada cinco hombres, mayores de cincuenta años. A medida que el reloj del tiempo comienza a sumar años, empezamos a desequilibrarnos y nos encogemos perdiendo unos centímetros. Esto sucede principalmente en la mujeres "posmenopáusicas", a raíz de una baja en los niveles hormonales (estrógenos).
La osteoporosis consiste en una pérdida de contenido mineral y calcio en los huesos, que generan un cambio en su microarquitectura. Por ende aumenta la fragilidad y el riesgo de fracturas.
Aunque la mayoría lo ignore, los huesos son parte viviente del nuestro organismo y se desarrollan en forma creciente. Se reciclan y remodelan gracias a una continua destrucción y fabricación de tejido óseo. Por ejemplo, si observamos detenidamente la radiografía de un hueso sano y uno con osteoporosis, notaremos que este último posee más cantidad de poros que el anterior.




Prevención ante todo

Para evitar la osteoporosis, lo que debe hacerse es tomar conciencia del problema desde la juventud, ya que es esa la etapa en que podemos prevenir la enfermedad. Los adolescentes que llevan a cabo dietas obsesivas, olvidan la importancia de una alimentación con calcio (indispensable para fortalecer los huesos), sumado al hecho de que suelen sobreentrenar al cuerpo, producto de una visión estética anoréxica y poco saludable.
Muchos descubren la patología con una "caída", además de sumar fuertes dolores. Los médicos catalogan a la osteoporosis como una enfermedad silenciosa, ya que la mayoría de las personas que la padecen, se percatan de la dolencia luego de un golpe o fractura (resultado de huesos débiles). Uno de los ejemplos más claros, sobre todo en mujeres, es la quebradura de cadera luego de los 60 años.
También existe un dolor muy persistente en la zona de la espalda, porque las vértebras se aplastan y aplanan. La persona se inclina adoptando una actitud cifótica, ya que el cuerpo se cae hacia adelante y los huesos ya no son lo que eran en su momento.
Existen tres zonas donde es más factible la fractura: la cadera, la columna vertebral y la muñecas. La disminución en tamaño de una persona con osteoporosis es de 5 a 10 centímetros; hay que prestar mucha atención cuando se superan los 5 centímetros, ya que el problema está presente.


¿COMO CUIDAR LOS HUESOS?
  • Hay que realizarse un cheqheo médico que, mediante un aparato (la densiometría), mide la densidad ósea en forma rápida y certera. Es recomendado en aquellas mujeres en etapa menopáusica, ya que los cambios hormonales inciden en la osteoporosis.
  • La postura adecuada del cuerpo es una de las tareas diarias que no debe ser olvidada. Distribuir bien el peso del cuerpo.
  • A nivel alimenticio, se recomienda tomar un litro de leche diario, o bien consumir los derivados lácteos (yogur, manteca y quesos magros). También deben incluirse cada tanto en la dieta a las sardinas, espinacas y brócoli. También el consumo de huevos debe ser parte de la dieta preventiva.
  • Realizar alguna actividad física que confiera placer. Existen dos grupos de ejercicios que colaboran en la mantención de la densidad ósea y son aquellos que soportan el peso del cuerpo como: caminar, bailar, técnicas de tai-chi, entre otros. Dentro de los más favorables, están los ejercicios con pesas, combinándolos con alguna de las actividades anteriores. Debe tenerse precaución con los movimientos del cuerpo, sobre todo si el problema es hereditario.
  • Se debe reducir el consumo de alcohol, aspirinas y anti-inflamatorios, ya que reducen los niveles de calcio.
"Para mantener el esqueleto en perfecto estado, hay que renovar ciertos hábitos de vida, buscando herramientas útiles para permanecer sanos por mucho tiempo más".

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Ejercicios para cada tipo de cuerpo



El cuerpo de cada uno de nosotros tiene determinadas características y es por eso que deben hacerse ejercicios específicos para cada tipo. Se lo clasifica en endomorfo, mesomorfo o ectomorfo según el predominio de tejido adiposo, de músculos o de tamaño de los huesos.

ECTOMORFO

Es el tipo de cuerpo donde predominan una gran masa ósea (huesos) sobre el tejido adiposo y el músculo. Es la persona delgada por naturaleza. No pierde definición ni condición física con la inactividad.

Qué tipo de ejercicios pueden hacer

Es ideal aprovechar el entrenamiento con pesas para mantener el tamaño y la definición de los músculos.
En miembros inferiores se recomienda:
· Sentadilla
· Cuadriceps en máquina
· Isquiotibiales
· Gemelos
En miembros superiores se recomienda:
· Press elevado con mancuernas
· Press de banca
· Flexión de biceps sentado
· Triceps

Cómo entrenar
Debe entrenarse con 3 series de 8 repeticiones, 3 veces por semana y un descanso entre serie y serie muy corto. Se debe agregar ejercicios aeróbicos de 30 minutos al terminar la rutina.

MESOMORFO

Este tipo de cuerpo el predominio es de los músculos sobre el tejido adiposo y los huesos.

Qué tipo de ejercicios pueden hacer
Es ideal entrenar dos veces por semana de trabajo cardiovascular con un día de pesas. Las series deben hacerse 3 de 8 repeticiones y poco descanso entre serie y serie. Los ejercicios cardiovasculares deben hacerse con un descanso de 72 hs. Un día en escalador y otro día con bicicleta.
Ejercicios sugeridos:
· Peso muerto
· Remo
· Fondos
· Flexión con barra recta
· Hombros combinados

ENDOMORFO

Este tipo de personas tiende a subir de peso, posee mayor cantidad de tejido graso sobre los músculos y los huesos.

Qué tipo de ejercicios pueden hacer
Las pesas para este cuerpo deben ser complementarias y es ideal planificar una rutina con ejercicios cardiovasculares. Se recomienda dos días de ejercicios como correr y entre medio ejercicio como bicicleta o natación. Otra variante puede ser la suma de sprint que aumenta la quema de grasas. Los ejercicios con pesas deben ser con peso ligero y movimientos intensos. A largo plazo la musculación contribuye a reducir la grasa corporal acumulada.

martes, 3 de septiembre de 2013

Vitamina D para un organismo saludable



La vitamina D es la encargada de mantener el buen estado de los huesos y dientes y favorece la función muscular ya que regula la concentración de calcio y fósforo del organismo. Es necesaria para conservar la salud del corazón y el sistema nervioso, y permite que la sangre pueda coagularse sin ningún tipo de complicación.

La vitamina D está compuesta de varias sustancias íntimamente relacionadas entre sí, presentes sobre todo en alimentos de origen animal, como el pescado graso, el aceite de hígado de bacalao, los huevos, la leche, la manteca y el queso; también hay una pequeña cantidad en las hortalizas de hojas de color verde oscuro y en las setas u hongos. Suele llamarse "la vitamina del sol" porque puede ser elaborada por la piel cuando ésta se expone al sol sin ningún filtro solar. Por eso, durante los meses de invierno se aconseja incrementar el consumo de los alimentos que la contienen.
Como el organismo puede almacenarla, no es necesario consumirla todos los días.

¿Por qué es importante su consumo?

La carencia de vitamina D en los niños causa raquitismo, caracterizado por un escaso desarrollo muscular y la debilidad del aparato óseo; esta enfermedad deforma los huesos de las piernas, dado que deben soportar el peso del cuerpo, y arquea dichas extremidades o las curvas en forma de "x". En los adultos, la pérdida de minerales en los huesos por carencia de vitamina D causa osteomalacia, cuyos signos son la fragilidad y el dolor óseo, la debilidad muscular y la sordera. En los ancianos, si los huesos pierden proteínas además de minerales puede presentarse osteoporosis.
Hay signos de alerta que indican en qué casos es necesario aumentar el consumo:
• En escasa o nula exposición al sol (por ejemplo, las personas que trabajan de noche o usan ropa o un uniforme de protección que les cubre todo el cuerpo).
• En los ancianos, sobre todo en invierno.
• Durante el embarazo y la lactancia.
• Al vivir en un sitio donde hay niebla tóxica.
• Cuando se permanece muy poco tiempo al aire libre.
• Con piel oscura y viviendo en una zona donde hay poca luz solar.
• En vegetarianos estrictos.

*Durante el embarazo o la lactancia es preciso consultar al médico o a un nutricionista antes de tomar cualquier complemento vitamínico o mineral.

jueves, 22 de agosto de 2013

Cómo controlar y aliviar la artrosis



Es prácticamente imposible evitar la artrosis cuando el cuerpo tiene que soportar grandes cargas, especialmente en zonas como la rodilla, la cadera y la columna. Sin embargo, existen formas de prevención para evitar la aparición temprana o para controlar y frenar la enfermedad si ya está presente.

Fortalecimiento de la musculatura
En cada uno de los movimientos corporales que se realizan ya sea al caminar, al saltar o al correr se estiran todos los músculos esqueléticos. Durante el momento en que se produce el impulso de movimiento, los músculos amortiguan los golpes, la presión y la fuerza que se produce en el cartílago de la articulación afectada. Esto permite evitar las sobrecargas y las lesiones por el peso.
Por ello, es muy importante fortalecer la musculatura pero no de forma unilateral sino de manera equilibrada, es decir, seguir un entrenamiento de gimnasia que fortalezca uniformemente los principales grupos musculares del cuerpo.

Eludir los esfuerzos unilaterales
Colocar la carga de un solo lado del cuerpo puede ocasionar con el correr del tiempo, un daño muy severo en la articulación afectada con la fuerza. También los esfuerzos que requieren una máxima concentración de fuerza pueden dañar los tejidos y las articulaciones.
Existen determinadas zonas que pueden ser las más afectadas como es el caso de las rodillas, que al momento de saltar deben ser levemente flexionadas y al aterrizar no deben estar rígidas y estiradas porque si no puede causarles una lesión. A su vez, sucede lo mismo con la espalda que cuando se levanta un objeto pesado, ésta debe mantenerse de forma recta para que no sufra una sobrecarga y se lesione.

Frente a un esfuerzo: preparación de las articulaciones
Cabe destacar que cuando se está en descanso, los cartílagos de las articulaciones disminuyen un 10 % su tamaño. Como también se reduce el poder de amortiguación y de soporte, se deben realizar ejercicios como correr, caminar o gimnasia suave que promueven a la articulación la producción de líquido sinovial.
Este líquido recubre toda la zona del cartílago y reduce la fricción cuando se genera el movimiento. Así, aumenta de tamaño el cartílago y proporcionalmente, la capacidad de soporte que genera mayor protección a la articulación aumentando la superficie de apoyo y la amortiguación.