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miércoles, 5 de marzo de 2014

La mejor manera de tomar sol



Un medida muy eficaz para saber cuándo se puede tomar sol consiste en medir el grado de luz solar respecto al cuerpo. Así, cuando la sombra de nuestro cuerpo es más larga que nuestra estatura, está permitido exponerse al sol sin ningún problema. Otra aspecto que no debe descuidarse, es el uso de protectores solares. En adultos, se deben aplicar media hora antes de la exposición y renovarse cada 3 horas. La frecuencia de aplicación en los niños, será tres veces mayor que la de los adultos. Se debe extender por sobre el borde de la malla, 2 ó 3 centímetros, previendo así cualquier movimiento que la corra de lugar.
Para lograr la mayor efectividad de los productos protectores, es importante utilizar marcas reconocidas, verificar la fecha de vencimiento (los productos vencidos causan alergias y pierden el 50 por ciento de su capacidad protectora) y adecuar el producto a nuestro tipo de piel, modo y lugar de exposición. Se aconseja el uso de productos protectores aún en la sombra, en días nublados o la nieve, ya que estando en lugares abiertos la radiación sigue actuando sobre la piel.
También se debe usar ropa adecuada para evitar sofocones e insolaciones. Las ropas de colores claros reflejan más las ondas luminosas y por lo tanto son más frescas. Por otro lado, el cuidado de rostro, cuero cabelludo y orejas se logra mediante el uso de gorros con visera y sombreros. 

Cuidados para cada tipo de piel

La orientación de un profesional dermatólogo es importante a los fines que nos indique el producto más adecuado a nuestro tipo de piel, logrando exposiciones a las radiaciones solares sin riesgos innecesarios. Clínicamente y de acuerdo al contenido y características de la melanina, se reconocen cuatro tipos de piel:
1. Siempre se quema y nunca se broncea.
2. Habitualmente se quema y se broncea con dificultad.
Los rasgos característicos de las personas de los grupos 1 y 2 son: ojos claros, pelo rubio o pelirrojo, tez blanca y habitualmente con pecas. Deben usar protector con un factor muy alto, por lo menos 50 o 60.
3. A veces sufre quemaduras leves y se broncea como el promedio de las personas. Las personas de este grupo tienen la piel un poco más oscura que los grupos 1 y 2, pelo castaño a castaño claro. Deben usar factor protector entre 20 y 30.
4. Rara vez sufre quemaduras y se broncea con suma facilidad. Son personas de piel morena, generalmente de cabello renegrido y tienen mayor resistencia a la radiación. Pueden usar factor de protección bajo, 15.
En general, los contenidos cosmetológicos de los protectores a usar dependerán de los tipos de piel, si son grasas, mixtas o secas, normales o con tendencia al acné, etc. Como orientación, los expertos nos indican los componentes de un buen producto, el que además de los filtros, debe incluir sustancias hidratantes y antioxidantes como vitamina E y A, y compuestos vegetales como el Aloe Vera, aceite de coco, etc.

Sol y piel: Mucho más que una cuestión estética



La piel humana no esta naturalmente adaptada para absorber las radiaciones solares. El bronceado no es más que la respuesta de nuestro organismo para protegerse de su influencia; para ello utiliza la melanina, pigmentos oscuros presentes en las células, responsable de los diversos tonos que adquiere la piel en contacto con el sol. Por eso, es importante conocer los horarios adecuados de exposición ya que existen momentos del día en los cuales cualquier protección es insuficiente, y las radiaciones solares provocan daños de diversos grados y consecuencias.
Desde el punto de vista médico, 2 ó 3 exposiciones por semana de 10 a 15 minutos, son suficientes para lograr efectos benéficos sobre la salud, aconsejándose un máximo de 1 hora diaria, para quienes desarrollan actividades al aire libre o en períodos de vacaciones. Los horarios más adecuados se extienden desde las 9:30 horas y hasta las 11:00 de la mañana y por la tarde a partir de las 16 horas (4:00 p.m.). 

Protección solar: Una medida preventiva

Como norma general, los profesionales sugieren que, cualquiera sea la hora en que se exponga a la influencia de las radiaciones solares, se aplique sobre la piel, esté o no bronceada, un producto protector. Tomar sol adecuadamente evita consecuencias a largo plazo, ya que la radiación solar tiene una acción acumulativa y progresiva sobre la piel que puede producir alteraciones fisio­lógicas y patológicas.
El daño mas común y leve es el enrojecimiento de la piel o eritema, un estadio mas complejo es el edema, las ampollas o un cuadro agudo de insolación. Las pecas solares son manchas que se localizan en las zonas más expuestas como el rostro, las manos o el cuero cabelludo, y son lesiones planas con mayor cantidad de pigmento
La consecuencia dermatológica crónica quizá más temida desde la óptima cosmetológica es el “fotoenvejecimiento”, ya que produce arrugas, sequedad, tono amarillento y, en cuadros mas complejos, puede desencadenar un cáncer de piel. Por eso, es preciso considerar que nuestra piel tiene memoria, desde que nacemos registra toda exposición a radiaciones y la acumula. Los excesos producen a largo plazo desequilibrios de variada intensidad, uno de ellos es la perturbación del sistema inmunológico con la consecuente disminución de las defensas.

martes, 4 de marzo de 2014

El sol y su papel en el bienestar



Los efectos benéficos del sol afectan a toda forma de vida en nuestro planeta, promoviendo e interviniendo activamente en los procesos metabólicos, de tal manera que sin sol, la vida no es posible. Y no sólo se manifiesta su intervención en los aspectos físicos, su mayor o menor presencia, imprime el carácter de los habitantes de cada región del planeta. Así, las personas que viven en regiones tropicales sufren una mayor exposición al sol y sus cuerpos lucen una piel más morena y resistente a los rayos solares, mientras que aquellas que residen en zonas más frías tienden a poseer una piel blanca y más sensible a la luz solar.
El sol constituye uno de los principios formadores de la vitamina D en el organismo, y su falta produce raquitismo sobre todo en personas muy jóvenes, bebés y niños, que no reciben la suficiente cantidad de luz solar. Esta carencia provoca serios inconvenientes en la preservación de la salud y el bienestar físico. Asimismo, la exposición solar previene, sobre todo en las personas del sexo femenino, la osteoporosis y colabora en la recuperación de afecciones de piel tales como acné, psoriasis, vitíligo y pitiriasis rosada. En esos casos, es aconsejable extremar los cuidados para evitar quemaduras que pueden agravar la dolencia. 

Más sol, más alegría

A nivel psicológico la luz solar predispone el ánimo favorablemente, una situación que podemos verificar en nuestra experiencia cotidiana. Estudios comparativos realizados en poblaciones asentadas en diversos lugares del planeta, demuestran que los pueblos tropicales se expresan a través de su carácter y sus expresiones artísticas con un mayor optimismo y alegría.
Desde tiempo remotos, los chinos emplearon el sol y el aire libre como excelentes baños revitalizantes, tanto para el cuerpo como la mente. Pasar por lo menos media hora del día al aire libre actuará como un excelente tónico para el cuerpo. Se puede disfrutar de este baño de diversas maneras: caminado, trotando, andando en bicicleta o simplemente sentado en una plaza, un parque, en el patio o la terraza de la casa. Lo importante es poder contemplar el cielo y llenar los pulmones de aire puro. A la vez, es fantástico dedicar un buen rato bajo el sol. En verano debe hacerse con la piel protegida, pero en invierno puede disfrutarse sin problemas. La luz y el calor del sol actúan como remedio contra la depresión, la anemia, mejora las secreciones hormonales, actúa como desinfectante y calcifica huesos y dientes.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Cómo obtener la vitalidad del sol y la tierra


 

Los poderes de la naturaleza son maravillosos y nos proveen de numerosos beneficios para la salud física y mental. Así destierra todo tipo de malos pensamientos que repercuten en la salud física pudiendo llegar a ocasionar enfermedades. Por ello, te invito a que aprendas a extraer la energía que el sol (lucidez) y la tierra (contención). 

Energía de la tierra

La tierra te provee de contención, firmeza, autoafirmación, etc. Por eso, los ejercicios para obtenerla son:
1. Párate descalzo mirando hacia el Norte con la espalda bien derecha. Separa los pies a la altura de los hombros y extiende los brazos hacia arriba con las palmas de las manos mirando hacia el cielo. Imagínate que tu cuerpo es una columna que une el centro de la tierra ( tus pies) con el cosmos ( tus palmas de las manos).
2. Lentamente une las manos en forma de rezo por encima de tu cabeza, con esto logras cerrar el circuito de la energía.
3. Desciende las manos lentamente a la altura de tu cabeza y frótalas fuertemente. Sentirás una sensación de calor que se propaga por todo tu cuerpo. Así te sentirás aceptado. 

Energía del sol 

Los ejercicios puedes practicarlos tanto al amanecer como al atardecer.
1. Mirando hacia el horizonte, adoptando una actitud receptiva, coloca tus brazos relajados al costado del cuerpo. Coloca las palmas de las manos orientadas hacia el sol y respira profundamente concentrándote en lo que sientes.
2. Si el sol se eleva o desciende, empieza a trotar en el lugar. Sincroniza el movimiento con la respiración, aumentando lentamente  el ritmo de la respiración y el trote. Cuando el sol haya terminado su trayecto, debes haber alcanzado tu máxima velocidad en el trote elevando los muslos lo que más puedas. Luego, despacio irás descendiendo la velocidad. De esta manera te sentirás más valorado y motivado.

martes, 15 de octubre de 2013

El cuidado de la piel frente al sol



El sol, a través de sus rayos ultravioleta, es el principal responsable del 80% de los signos visibles del envejecimiento cutáneo. Una excesiva o inapropiada exposición del cuerpo a la radiación solar provoca un daño hasta en las capas más profundas de la dermis, donde se encuentran las fibras de colágeno y elastina, principales responsables de la tersura, elasticidad y flexibilidad de la piel. Por eso es necesario tener en cuenta algunos secretos que ayudan a conservar una piel joven y saludable.

Para piel seca
 
Los filtros solares apropiados son la única defensa del cuerpo frente a los rayos del sol. Estos se clasifican en factor (desde 8 hasta 30 o superior), correspondiendo un número para cada tipo de piel. A medida que la sensibilidad de la piel aumenta es necesario usar un filtro solar con un factor más elevado.
Además, debe mantenerse la piel bien hidratada para evitar que se reseque y se quebrajé. Son muy útiles los aceites corporales que se aplican luego de un baño cuando el cuerpo aún permanece húmedo. Estos aceites retienen la humedad en la piel conservando así su elasticidad y frescura.
Por otro lado, a la hora de comprar una crema hidratante, hay que asegurarse de que respete el pH natural de la piel (pH 5.5.). Y nunca deben tomarse baños muy calientes, lo ideal son tibios para que mantengan un nivel de grasa aceptable en la piel.

Para piel grasa

Con cada grado centígrado, la secreción de grasa cutánea aumenta hasta un 10%. Este proceso se da cuando la temperatura y humedad ambiental son elevadas, generando así un aspecto poco agradable en toda la piel, principalmente en la zona de la cara, pecho y espalda. El calor hace que el sebo se fluidifique y salga con más facilidad al exterior, los poros se dilatan y es preciso limpiar la piel de manera más profunda y continua.
Para estos casos lo mejor es usar lociones clarificantes o preparados astringentes. También, un depilado total antes de salir de vacaciones es ideal para eliminar todas las células muertas. Por otra parte, como el cloro de las piscinas favorece el acné, es recomendable aplicar una crema hidratante en todo el cuerpo, y a la hora de tomar sol, nada mejor que un filtro solar en forma de gel.
Así es como se consigue mantener la piel hidratada, libre de impurezas y lo más importante, sin grasa.

martes, 3 de septiembre de 2013

Vitamina D para un organismo saludable



La vitamina D es la encargada de mantener el buen estado de los huesos y dientes y favorece la función muscular ya que regula la concentración de calcio y fósforo del organismo. Es necesaria para conservar la salud del corazón y el sistema nervioso, y permite que la sangre pueda coagularse sin ningún tipo de complicación.

La vitamina D está compuesta de varias sustancias íntimamente relacionadas entre sí, presentes sobre todo en alimentos de origen animal, como el pescado graso, el aceite de hígado de bacalao, los huevos, la leche, la manteca y el queso; también hay una pequeña cantidad en las hortalizas de hojas de color verde oscuro y en las setas u hongos. Suele llamarse "la vitamina del sol" porque puede ser elaborada por la piel cuando ésta se expone al sol sin ningún filtro solar. Por eso, durante los meses de invierno se aconseja incrementar el consumo de los alimentos que la contienen.
Como el organismo puede almacenarla, no es necesario consumirla todos los días.

¿Por qué es importante su consumo?

La carencia de vitamina D en los niños causa raquitismo, caracterizado por un escaso desarrollo muscular y la debilidad del aparato óseo; esta enfermedad deforma los huesos de las piernas, dado que deben soportar el peso del cuerpo, y arquea dichas extremidades o las curvas en forma de "x". En los adultos, la pérdida de minerales en los huesos por carencia de vitamina D causa osteomalacia, cuyos signos son la fragilidad y el dolor óseo, la debilidad muscular y la sordera. En los ancianos, si los huesos pierden proteínas además de minerales puede presentarse osteoporosis.
Hay signos de alerta que indican en qué casos es necesario aumentar el consumo:
• En escasa o nula exposición al sol (por ejemplo, las personas que trabajan de noche o usan ropa o un uniforme de protección que les cubre todo el cuerpo).
• En los ancianos, sobre todo en invierno.
• Durante el embarazo y la lactancia.
• Al vivir en un sitio donde hay niebla tóxica.
• Cuando se permanece muy poco tiempo al aire libre.
• Con piel oscura y viviendo en una zona donde hay poca luz solar.
• En vegetarianos estrictos.

*Durante el embarazo o la lactancia es preciso consultar al médico o a un nutricionista antes de tomar cualquier complemento vitamínico o mineral.

martes, 30 de julio de 2013

La influencia del clima en la salud




La actuación del clima sobre el estado de salud de las personas no se ha tomado aún con la importancia que se merece. Sin embargo, la tolerancia a los cambios climáticos en el ser humano es distinta, por ejemplo: una persona puede sentirse relajada con el aire de montaña o por el contrario, molesta y alterada si hace calor con humedad. 

Factores influyentes


Los principales factores meteorológicos que influyen en los cambios de ánimo o de estado físico son los siguientes:
Temperatura: influye en la respiración y en el metabolismo en general.
Luz solar: se ha determinado que la luz solar es tan beneficiosa para las personas enfermas como para las sanas, ya que provee efectos tonificantes para la vitalización o el mejoramiento del estado de ánimo.
Viento: la velocidad del viento y la dirección del mismo traslada el sonido y la persistencia del mismo puede causar cambios en el estado de ánimo de manera molesta y además, puede acarrear enfermedades y virus.
Niebla: si bien siempre se pensó que causaba graves problemas reumáticos, lo más preocupante es que puede poseer sustancias contaminantes; por ejemplo: en las zonas de industrias o fábricas es muy común ver niebla que afecta las vías respiratorias pudiendo causar, en casos de contaminación, hasta la muerte.
Frentes fríos: éstos suceden cuando desplazan una masa de aire caliente, entonces se produce un descenso de temperatura brusco causando en las personas nerviosismo, epilepsia, insomnio o desencadenar una embolia.
Ionización: existe en el aire partículas positivas y negativas (iones) que pueden generar diversos efectos en las personas, como: en zonas de muchos iones negativos como la playa, las personas se sienten aliviadas y con mejor semblante, por el contrario, donde hay concentración de iones positivos como lugares con aparatos de calefacción o eléctricos, las sensaciones que se padecen son de dolor de cabeza, tensión muscular y hasta depresión y ataques de asma. 

Efectos del clima en las enfermedades


Las enfermedades más comunes que pueden verse afectadas por los cambios climáticos son:
Asma: se altera cuando la temperatura baja repentinamente con la presencia de viento.
Bronquitis: se agrava cuando hay niebla y si la temperatura baja.
Fiebre del Heno: empeora cuando baja la temperatura y en verano.
Reumatismo y artritis: empeora con la humedad y cuando baja la presión atmosférica.
Problemas cardíacos: son frecuentes con el descenso de la temperatura.

lunes, 17 de junio de 2013

Bases nutricionales para mejorar el color de la piel



El consumo regular de ciertos alimentos contribuye a mejorar el aspecto de la piel, sobre todo cuando se expone al sol. Las zanahorias, espárragos verdes, tomates, lechugas y fresas, son algunos alimentos que le proveen al organismo las sustancias naturales necesarias para alcanzar un rápido y espléndido bronceado. Más allá de la moda y los gustos, un bronceado moderado favorece a casi todo el mundo, no sólo por el color que adquiere la piel, sino también por los beneficios que se derivan de una piel más oscura.
En este sentido, para obtener ese anhelado color contamos con dos aliados inseparables: el sol y la alimentación. El sol es fuente de vitamina D y su papel como factor externo es crucial para la salud de la piel; sin embargo, un exceso de éste puede causar daños mortales. Por otro lado, un abundante consumo de frutas y verduras en la alimentación diaria es fundamental para conservar una piel elástica y bien hidratada; condición necesaria para recibir los rayos solares y aprovechar sus beneficios.



Los alimentos bronceadores

Estos alimentos contienen entre sus componentes, minerales como el hierro o cobre y altos niveles de vitaminas que le brindan un buen tono a la piel. Y aunque contribuyen a la protección contra los rayos dañinos del sol, siempre se debe colocar la crema protectora adecuada para cada piel si hay exposición solar o si se tiene piel muy sensible se recomienda utilizar todo el año protector solar.

- Zanahorias
- Fresas (frutillas)
- Melocotón (durazno)
- Tomate
- Almejas
- Manzana
- Espárragos
- Espinacas
- Aceite de oliva
- Cerezas
- Melón
- Lechuga
- Pescado
- Sandía
- Perejil
- Huevos