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martes, 1 de noviembre de 2016

Cómo puedes beber 2 litros de agua x día sin beber agua




Beber al menos 8 vasos de agua por día le reporta grandes beneficios al cuerpo. Pero si eres de las personas a las que no les gusta mucho el agua, te voy a revelar los secretos para que puedas disfrutar de todas sus ventajas… y sin tener que beber agua. ¡Dale play al vídeo y descúbrelos!

martes, 29 de abril de 2014

Cuando el contacto con el agua mejora la salud



El empleo del agua como terapéutica curativa, conocido genéricamente como hidroterapia, se propone como un medio directo e instantáneo capaz de provocar cambios orgánicos más o menos importantes. Estos cambios o modificaciones que produce la aplicación controlada del agua en el cuerpo, se conocen como “reacciones”­ y se dan en tres planos: nervioso, circulatorio y térmico. Asimismo, para describir estas reacciones es preciso puntualizar los conceptos de agua en fría, caliente y templada, de acuerdo a las siguientes temperaturas:
• Agua muy fría, de 8 a 12° C.
• Agua fría, de 12 a 16° C.
• Agua fresca, de 16 a 20° C.
• Agua quebrantada, de 20 a 26° C.
• Agua templada, de 26 a 30° C.
• Agua caliente, de 30 a 40° C.
• Agua muy caliente, más de 40º C.
En primer plano, la “reacción nerviosa” es una reacción que oscila según la temperatura del agua. Con el empleo del agua fría se excita en su más alto grado la sensibilidad periférica y especialmente los vasos superficiales, lo que hace que el sistema nervioso recobre y aumente su tono, es decir que se trata de una reacción tónica. El agua muy caliente, al igual que el agua fría, excita sin llegar a poseer la acción tónico‑sedativa en la misma intensidad. Por su parte, el agua caliente produce sobre el sistema nervioso un efecto menos marcado, más agradable , suave y sedante, con el efecto de contrapresión. Y el agua templada carece de excitación, produce una acción sedante y ligeramente tónica. 

Hidroterapia con efectos en el sistema circulatorio

La reacción circulatoria que produce la hidroterapia en el cuerpo se basa en producir, según la temperatura del agua, unas modificaciones que van de la vasoconstricción a la vasodilatación. Al contacto con el agua fría, los vasos sanguíneos periféricos se contraen, la piel se vuelve pálida y el corazón reduce sus latidos, aumentando la presión arterial. Al cabo de unos momentos, la piel enrojece, disminuye la presión arterial y el corazón acelera sus latidos. A esta reacción circulatoria se le atribuye erróneamente “el corte de la digestión” y la leyenda de no bañarse hasta después de dos o tres horas posteriores a la comida, para que se efectúe la digestión. Lo cierto es que la digestión normal tiene una duración de entre doce y quince horas, y que el “corte de la digestión” en realidad se limita a colapsos producidos por la reacción circulatoria al contacto de la piel con el agua fría.
Por su parte, con la aplicación de agua muy caliente se producen los dos mismos fenómenos, primero vasoconstricción con hipertensión y después vasodilatación con hipoten­sión más acentuada. Con el agua caliente las mo­dificaciones anteriores son menos intensas y con el agua tibia o templada no hay alteraciones o son poco perceptibles las modifica­ciones circulatorias.

viernes, 28 de marzo de 2014

Aguas con Hierro y su función en el organismo



Las denominadas aguas ferruginosas se destacan por su mayor contenido de hierro y tienen efectos estimulantes sobre el sistema nervioso, pero su acción más característica afecta sobre todo a la producción de la sangre. Se usan principalmente para prevenir los estados de anemia y reconstituir la calidad sanguínea. Al igual que las aguas sulfuradas, las enriquecidas en hierro pueden considerarse aguas mineromedicinales por sus propiedades terapéuticas.
Por su parte, las aguas minerales naturales sólo cumplen una acción favorable y complementaria de las funciones fisiológicas, pero sin llegar a tener propiedades curativas. En general, se recomienda beber las aguas medicinales directamente del manantial y bajo tratamiento médico. De esa manera no pierden sus características físicas con el traslado y, por tanto, preservan intactos sus efectos curativos. En cambio, las aguas naturales pueden consumirse embotelladas sin ningún problema. 

Para consumir con discreción

Las aguas debilitadas en minerales están contraindicadas para los que padecen nefropatías crónicas, insuficiencias renales, e incluso para los que tienen ciertas alteraciones en las vías urinarias. Tampoco deben administrarse a los cardíacos descompensados ni a los hipertensos. Igualmente, son poco recomendables para los enfermos del hígado o para ciertas afecciones del aparato digestivo en las que esté dificultado el tránsito. Dada su abundante y rápida eliminación por las vías urinarias, sólo pueden consumir estas aguas las personas que poseen un buen funcionamiento del aparato renal.
En términos generales, todas las aguas conllevan un ínfimo riesgo para el que la consume. Y en esta apreciación están incluidas las embotelladas, las de manantial, las desionizadas o desmineralizadas, la de filtros de carbón y las tratadas con ozono. La única agua ciento por ciento segura es la destilada. Destilar el agua implica vaporizarla sometiéndola a ebullición. Al evaporarse, quedan abajo las bacterias, virus, minerales y cualquier grado de contaminación, así fueran heces, pues esos estratos no se elevan, sólo el vapor. El vapor se traslada a una cámara o recipiente donde se torna líquida y ya es simplemente pura.
Así y todo, la bebida por excelencia es el agua, después los jugos totalmente naturales de frutas y verduras (sin agua, sal ni azúcar o envasados con conservantes). Todo el resto de líquidos no sustituyen ni son necesarios ya que son artificiales y tóxicos.

Aguas minerales para dientes y huesos fuertes



Las aguas que contienen una moderada cantidad de flúor y silicio son ideales para conservar la salud y fortaleza de los dientes y los huesos. En cuanto al flúor, nadie discute ya que la incidencia de las caries dentales ha bajado desde que se ha aumentado su concentración en los suministros de agua. El silicio es un elemento esencial en la formación de los huesos y del tejido conjuntivo. Algunos estudios realizados en laboratorio sugieren que la carencia de silicio puede jugar un papel importante en la patología de la arteriosclerosis, pero el agua no proporciona más que una parte del aporte diario que necesita el cuerpo.
Las distintas sustancias minerales se encuentran en el agua combinadas entre sí y en función de ello producen uno u otro efecto sobre el organismo. Así, las aguas bicarbonatadas, la mayoría de las cuales son gaseosas, tienen ácido carbónico y bicarbonatos. Según los otros componentes que incluyan pueden ser carbónicas, bicarbonato sódicas y bicarbonato cálcicas. Suelen tener efectos alcalinos y neutralizantes de la acidez gástrica, tonificando la mucosa digestiva. Por esta razón están recomendadas para algunas afecciones del aparato digestivo como las dispepsias y la acidez de estómago. 

Aguas más digeribles

Las aguas poco mineralizadas son rápidamente absorbidas por el organismo, sobre todo a través del intestino, y eliminadas en poco tiempo. Por tanto su ingestión va acompañada de una abundante diuresis (eliminación de orina), mucho más intensa que la que provoca el agua potable común. A su vez, las aguas débilmente mineralizadas facilitan la circulación, a través de las vías urinarias y biliares, de determinados cálculos de uratos, oxalatos, fosfatos, etc. Según el tipo de cálculo renal que una persona padezca, podrá beber uno u otro tipo de agua.
Así, las personas que tienen piedras de oxalato cálcico han de beber aguas con pocas sales minerales, y sin gas. En cambio, cuando se trata de cálculos de ácido úrico, el agua ha de ser levemente alcalina. También se utilizan aguas débilmente mineralizadas en las inflamaciones de las vías urinarias. En todos los casos, la supervisión del médico es indispensable, y será finalmente el profesional quien determine qué conviene beber.

Consideraciones sobre las "aguas minerales"



Frecuentemente las denominadas “aguas minerales” se consumen como reemplazo del agua de canilla, ya sea por desconfianza a su potabilidad o para evitar un sabor u olor desagradables. Pero en realidad, todas las aguas contienen sustancias minerales disueltas como el calcio, el magnesio, el sodio, el potasio, el cinc, el cromo, el flúor, el silicio y el litio, entre otras. De hecho, una parte importante de las sales minerales que necesita nuestro organismo para subsistir, las obtiene a través del agua. Así, un agua puede determinarse como buena o mala para la salud si su composición se adapta a las necesidades de cada organismo en particular, aunque todas cumplen la misma función central: reponer los líquidos que el cuerpo pierde a través de la orina y la sudoración.
Por su parte, existen aguas minerales que se presentan como bebidas médicas. Tal es el caso de las aguas sulfuradas, que contienen una cantidad más avanzada de azufre en estado de sulfuro. Esta agua poseen efectos antiinflamatorios sobre los cartílagos, articulaciones, arterias y sobre todo los bronquios. Las sulfatadas, por su parte, son las que mantienen una mayor protección de sulfatos y se subdividen en sulfatadas sódicas, magnésicas y cálcicas. Este tipo de aguas tienen fundamentalmente un efecto purgante sobre el organismo. Tanto unas como otras deben beberse bajo prescripción médica, ya que su exceso puede provocar problemas de salud. 

Aguas enriquecidas: Algunas buenas, otras no tanto 

El agua enriquecida con calcio es muy buena para los tejidos nerviosos, pues es considerado un mineral indispensable para el organismo. No sólo se halla presente en el esqueleto, sino que también el calcio actúa en la coagulación de la sangre y en el funcionamiento normal de los tejidos nerviosos, entre otros. Pero un exceso de calcio puede resultar también perjudicial, provocando a veces la formación de piedras de riñón. Por eso, el consumo de este tipo de agua enriquecida debe equilibrarse con el consumo total de calcio a través de la dieta. Si la alimentación provee todo el calcio que el cuerpo necesita, el consumo de agua con calcio no es recomendable.
Por otro lado, el agua enriquecida con sodio debe consumirse con suma discreción. En la actualidad ya ha quedado establecida la relación causal entre una cantidad excesiva de sodio y los trastornos de presión arterial elevada (hipertensión). Por lo general, la concentración de esta sustancia en el agua sólo resulta problemática para las personas que, por vivir en climas cálidos, deben tomar muchos líquidos y generalmente aguas con excesiva cantidad de sodio.

lunes, 23 de diciembre de 2013

El rol del agua en la nutrición



Existen dos razones sumamente importantes por las cuales necesitamos el agua contenida en las frutas y verduras, y son las mismas razones por las cua­les beber agua sola no es suficiente: la nutrición y la limpieza del organismo. El agua transporta las sustancias nutritivas con­tenidas en los alimentos a todas las células del cuerpo, y ade­más las limpia de los desechos tóxicos.
En mayor o menor medida, todos los elementos nutritivos del cuerpo humano (vitaminas, minerales, proteínas, aminoácidos, enzimas, carbohidratos y ácidos grasos) se hallan en las frutas y en las verduras. Las sustancias que las satisfacen son transportadas, gracias al agua contenida en esas frutas y esas verduras, al intestino, donde son absorbidas. Además de aportar sustancias nutritivas al cuerpo, esta agua desempeña una función esencial: depurarlo de desechos. De ahí la importancia suprema de las frutas y verduras en cualquier programa serio de pérdida de peso.
Generalmente, comemos y vivimos de una manera que nunca permitimos una verdadera limpieza del interior de nuestro cuerpo. Y aunque muchos consideren que con beber ocho vasos de agua por día depuran su cuerpo, lo cierto es que eso nunca sucede. Pues la base de la depuración debe estar en los alimentos y no en el agua, y más precisamente en los alimentos con alto contenido de agua, como las frutas y verduras crudas. De lo contrario, se produce una continua contaminación que puede llegar a obstruir el normal funcionamiento fisiológico del organismo, incluso las vías normales de eliminación de desechos (riñones, intestinos e hígado). 

Agua y comida: Una combinación poco saludable

Beber agua con las comidas ejerce un efecto debilitante. Muchas personas beben agua mientras comen. No es una buena práctica, porque en el estómago hay jugos digestivos que están actuando sobre la comida. Si al comer se bebe agua, se diluyen estos jugos y se impide una óptima digestión de los alimentos. Además se obstruye notablemente el proceso de asimilación de los nutrientes, perjudicando la posterior eliminación de los elementos que el organismo descarta. En definitiva, el agua dificulta la digestión y resta mucha energía que el cuerpo puede aprovechar para otras actividades.
Por otro lado, al consumir alimentos con alto contenido acuoso se eliminan efectivamente los desechos tóxicos del cuerpo, y sin necesidad de contar con un aporte extra de agua. Así, no sólo se aprovechan todos los nutrientes, sino que además se consigue bajar de peso. Lo que finalmente debemos tener en cuenta es que nuestro cuerpo efectivamente necesita agua, y mucha agua, sólo que ésta debería provenir siempre de una fuente natural orgánica (como las frutas y verduras). Y aunque para compensar la carencia de agua, se puede beber aparte y en gran cantidad, siempre debe hacerse lejos de las comidas.

sábado, 21 de diciembre de 2013

¿Por qué beber agua suele caer pesado al estómago?


 
Nadie discute la importancia que tiene el agua para nuestro organismo. Sin embargo, beber grandes cantidades de agua potable o mineral puede ser un verdadero problema para nuestro estómago, ya que no consigue absorberla con rapidez y facilidad. Y aunque la mayoría de las dietas recomienda beber hasta ochos vasos de agua por día, está práctica puede reemplazarse con ciertos hábitos alimenticios más saludables.
En principio, la necesidad de beber agua puede disminuir notablemente si se consumen más alimentos con alto contenido de agua. En otras palabras, los que beben ocho vasos de agua por día lo hacen generalmente porque los alimentos que comen no están proporcionándoles toda el agua que el organismo necesita. Al seguir una dieta con predominio de alimentos concentrados (todos aquellos que no son ni frutas ni verduras crudas), el cuerpo está continuamente clamando por agua, y se expresa a través de una continua sed (sobre todo después de comer). En cambio, si se consumen alimentos con un alto contenido de agua, la sed disminuye y no es necesario obtener el agua en forma separada de la comida. 

Una cuestión de absorción

El agua de vertientes no es la ideal para el cuerpo humano porque contiene minerales inorgánicos que nuestro organismo no puede utilizar ni eliminar. Estos minerales inorgánicos tienden a combinarse con el colesterol en el sistema y a formar una gruesa placa en las arterias. En cambio, el agua destilada u orgánica no tiene ese efecto. Cuando comemos un trozo de fruta o una verdura, estamos consumiendo agua destilada. La planta destila los minerales tomados del suelo, y después nosotros los consumimos. Por ello, es sumamente importante incorporar grandes cantidades de frutas y verduras crudas a la alimentación diaria; así el organismo obtiene el agua que necesita para cumplir con todos sus procesos fisiológicos. En cambio, beber agua potable o mineral resulta una pesada carga para el estómago ya que no la puede digerir con rapidez y facilidad.
Por otra parte, el agua ejerce un papel fundamental en la eliminación de los desechos tóxicos. Y aunque parezca increíble, la única manera de cumplir con este objetivo es a través del consumo de alimentos que tengan un elevado contenido de agua. Pues la desintoxicación del organismo no se consigue plenamente bebiendo agua mineral o potable, porque el agua para beber no es portadora de las enzimas y de otros elementos indispensables para la vida, que el cuerpo necesita y que se encuentra sólo en el agua contenida en las frutas y verduras crudas.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Baños para revitalizar el cuerpo



Desde hace siglos, numerosos tipos de baños se han utilizado como métodos terapéuticos por sus efectos relajantes y sus propiedades benéficas. Los más conocidos tal vez sean los de la Hidroterapia, que emplea vapor y agua para curar enfermedades, mejorar la circulación sanguínea y ayudar a eliminar las impurezas del organismo. Los baños de sol son también muy populares y se usan para ayudar a aliviar algunas afecciones de la piel como el acné, pero hay que dosificarlos con mucho cuidado para prevenir las tan temibles quemaduras de sol y la aparición de manchas cutáneas.
Los baños de hierbas son parte importante de la Medicina Natural, sobre todo los de manos y pies, pues combinan las virtudes curativas de las hierbas con las del agua. Por su parte, muchos balnearios tienen fama mundial por las propiedades terapéuticas de sus aguas termales, y el agua de mar también se emplea con fines curativos. Los baños de lodo o barro se utilizan para combatir diversos padecimientos como enfermedades de la piel, úlceras, artritis y reuma.

Los poderes del agua de mar


Tanto en institutos especializados como en el mar propiamente dicho, con la talasoterapia pueden obtenerse resultados físicos y psíquicos, altamente beneficiosos en poco tiempo.
La terapia en el medio marino es más eficaz si se realiza durante la mañana, porque la brisa desaloja las impurezas que se depositan en la superficie del agua durante la pleamar.
Con el movimiento de las olas, el mar ejerce sobre el cuerpo una acción tonificante, definitivamente un hidromasaje natural. La inmersión ofrece sensación de bienestar, renueva las energías y aumenta la vitalidad de manera instantánea. Además para llevar a cabo este tipo de tratamiento no es necesario saber nadar, ya que se realiza en las partes bajas del mar.
La talasoterapia está indicada para madres que acaban de dar a luz y deportistas fatigados o estresados. También se la recomienda en casos de insomnio, depresiones y postoperatorios, y es efectiva para recuperarse luego de un proceso infeccioso. Además favorece la circulación y desinflama, por lo que reduce edemas y trastornos del tejido conectivo, modela los miembros (logra un notable mejoramiento en casos de celulitis), combate la flaccidez y retrasa el envejecimiento cutáneo.

lunes, 19 de agosto de 2013

Conserva tu cuerpo siempre hidratado



La regla de oro para mantener el organismo hidratado es "beber agua". Cuando el cuerpo pierde tan sólo el 1% de líquidos aparece la sensación de sed, cuando esta pérdida es del 2%, se reduce el rendimiento de resistencia, y a partir del 5% puede producir una aceleración del ritmo cardíaco, apatía, vómitos y espasmos musculares. El ser humano no puede soportar una pérdida de líquido superior al 15%.
En los recién nacidos el agua representa el 80% del peso corporal total. Las mujeres tienen un porcentaje menor de agua, debido a la mayor cantidad de tejido adiposo de su organismo. La grasa apenas contiene agua, mientras que en la musculatura ésta supone aproximadamente el 77%.
En circunstancias normales, nuestro organismo necesita entre 1,5 y 2 litros de agua al día. Si la pérdida de líquido aumenta a causa del calor, el esfuerzo físico u otras causas similares, esta cantidad puede incrementarse hasta 10 litros al día.
Durante el entrenamiento físico, los músculos producen mucho calor y el organismo debe eliminarlo por medio de la sudoración. Cuando el cuerpo se calienta, las glándulas sudoríparas producen grandes cantidades de sudor (transpiración); de este modo perdemos líquido, que debemos recuperar para mantener el equilibrio hídrico y regular la temperatura corporal. 

Diferentes clases de líquidos 

Para hidratar al cuerpo debemos saber reconocer: ¿qué hay que beber?, ¿cuándo? y ¿por qué? Hay que tener en cuenta que algunas bebidas aportan líquido, como el "agua", pero no energía, mientras que otras por su compuesto si resultan energéticas.
Las bebidas que toman los deportistas, durante la práctica de una actividad, deben cubrir las necesidades energéticas y evitar la deshidratación. Dichas bebidas tienen la función de reemplazar el líquido que se ha evaporado a través del sudor y los minerales disuleto en éste. Además, su composición debe permitir una absorción rápida para el organismo. Cabe aclarar que con cada litro de sudor se pierden entre 2,7 y 3 gramos de minerales.

Durante un entrenamiento físico:
 

Debes beber:
· Agua mineral 
· Bebidas con aminoácidos o sodio (existe una gran variedad).
· Líquidos con componentes energizantes.
· Bebidas con buen sabor.
· Líquidos a temperatura natural.
· Fáciles y rápidas de absorber por el organismo (se aclara en las etiquetas). 
No debes beber: 
· Bebidas gaseosas o con alcohol.
· Bebidas con mucha azúcar, ya que retarda la absorción.
· Jugos de frutas.
· Bebidas con cafeína.
· Bebidas calientes o muy frías.

El momento para beber líquidos es una o dos horas antes de comenzar con el entrenamiento, durante el entrenamiento tomando de a sorbos pequeños y después de dicha actividad para evitar una decaída. Al mantener el equilibrio hídrico logramos un mejor rendimiento físico, tanto en las capacidades motrices como en el estado de ánimo.

jueves, 23 de mayo de 2013

Acuaeróbic: La gimnasia divertida



El “acuaeróbic” es una modalidad de gimnasia que permite entrenar el cuerpo a través de movimientos aeróbicos en el agua. Esta actividad se basa en utilizar la “resistencia” que ofrece el agua para tonificar los músculos a través de ejercicios de fuerza y flexibilidad realizados dentro de ella. El acuaeróbic está recomendado para la recuperación de lesiones, como por ejemplo de la rodilla. Puede llevarlo a cabo cualquier persona y no es necesario saber nadar, ya que se practica en los lugares menos profundos de la pileta.
Para comenzar una sesión de acuaeróbic necesitas contar con una pileta (ya sea en tu casa o en un club); luego debes elegir un lugar donde el agua no sobrepase la altura de tus hombros, pues de lo contrario sería difícil mantener el equilibrio del cuerpo. Así en la parte media y baja de la pileta puedes realizar todos los ejercicios de alto impacto, como saltar de diferentes maneras, brincar, etc., ya que el agua amortigua la caída y evita que se produzcan lesiones.


Una sesión de acuaeróbic

Dedica al menos 30 minutos diarios a la sesión de ejercicios repartiendo el tiempo proporcionalmente entre cada uno de los movimientos. Lo ideal es que el agua de la pileta esté a una temperatura ambiente, aunque el agua fresca favorecería la tonificación de los músculos. Luego de la sesión puedes darte una ducha relajante para bajar el ritmo del entrenamiento físico.

1. Caminata acuática: Como primer movimiento debes caminar libremente por la pileta, con pasos grandes, intercalando a la vez la posición de los brazos, la espalda debe permanecer siempre derecha, abdominales contraídos y rodillas algo flexionadas. Puedes hacer el ejercicio de diferentes maneras (caminado en círculo, hacia atrás), o también puedes bailar como una manera de aflojar el cuerpo. Cambiar el ritmo es otra de las formas que te ayudará a "entrar en calor".
Músculos que trabajan: Todo el cuerpo.

2. Skippings bajo impacto: Sujétate del borde de la pileta (mejor si la pileta tiene una barra fija para sostenerse), las piernas separadas, eleva la rodilla derecha hasta el pecho con el pie bien extendido, luego estiras la pierna derecha llevándola por detrás del cuerpo. Intercala la pierna derecha e izquierda con un movimiento continuo y realizando fuerza al hacerlo.
Músculos que trabajan: Glúteo mayor (cola).

3. Vaivén: Este ejercicio es una variante del skippings bajo impacto. Desde la misma posición anterior, pero sin elevar las rodillas, llevas primero una pierna y luego la otra hacia los laterales y en segunda instancia hacia adentro.
Músculos que trabajan: Glúteo mediano-menor (cola), aductores.

4. Salto de danza: Desde cualquier parte de la pileta (siempre teniendo en cuenta la altura de agua ideal), realiza brincos, cruzando las piernas en el momento de elevarte y al mismo tiempo que cruzas los brazos delante del cuerpo. Este movimiento de danza clásica es fantástico para fortalecer los tobillos y aumentar la agilidad de todo el cuerpo. Además, al realizarlo en el agua, no corres peligro de lesionarte las articulaciones de los miebros inferiores.
Músculos que trabajan: Pectoral, aductor (piernas), gemelos.

5. Suspensión de piernas: De espaldas a la pared, tratando de sujetarte lo mejor posible del borde para no desplazarte. Flexiona las piernas y lleva ambas rodillas hacia el pecho y luego estíralas hacia el frente (como si empujaras algo). Regresa lentamente a la posición inicial y repite el movimiento. Es ideal para trabajar abdominales, sobre todo los músculos inferiores (a la altura de la pelvis) y fortalecer la zona uterina.
Músculos que trabajan: Abdominales inferiores.

6. Sentadilla mixta: Puedes hacer ejercicios combinados, por ejemplo: estocadas para las piernas mientras haces fuerza con los brazos cerrando bien los puños o utilizando una manopla. Bajas con los brazos hacia atrás y luego subes con los brazos hacia adelante (siempre haciendo fuerza). También puedes desplazarte como si caminaras por la pileta.
Músculos que trabajan: Cola, brazos y piernas.