Mostrando las entradas con la etiqueta columna. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta columna. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de abril de 2014

Cuerpo saludable con Quiropraxia



Esta metodología de curación significa “tratamiento a través de la manipulación” cuyo objetivo es corregir los trastornos mecánicos de las articulaciones y de la columna vertebral protegiendo el sistema nervioso. 

Sus raíces y fundamentos científicos

La quiropraxia fue creada por el canadiense Daniel D. Palmer en 1895, aunque ya se practicaba la manipulación de la columna por Hipócrates en el siglo V a.C. En la actualidad, este tratamiento se utiliza en lesiones musculares y de huesos en deportistas o personas que poseen una mala postura debido a actividades pesadas.
Esta terapia sostiene que el sistema estructural está relacionado con los sistemas energético y psico-físico del cuerpo. Es por eso, que al manipular el eje principal del cuerpo (columna vertebral) se pueden curar enfermedades y todo tipo de dolencias.
Además, es muy eficaz en el tratamiento de trastornos agudos donde en los últimos años se ha podido afirmar que cuando comienza una dolencia a ser aguda puede convertirse en crónica porque el cuerpo a dejado de producir endorfinas que sirven como calmantes naturales. 

Su tratamiento 

Como primera instancia, el terapeuta o quiropráctico realiza un chequeo médico al paciente, para determinar su estado de salud actual. Luego, le realizará una serie de preguntas sobre su estilo de vida, sus actividades diarias y observará su postura al caminar. Posteriormente, le aplicará determinadas manipulaciones sobre su cuerpo para detectar dónde esta el problema.
Cuando comienza el tratamiento utiliza técnicas de manipulación sobre articulaciones y vértebras afectadas y abrirlas para acomodarlas. Al restablecerse el orden y lugar de las vértebras y demás articulaciones, los músculos afectados de la zona se acomodarán y el dolor cesará.
La duración del tratamiento varía según el grado de gravedad de la dolencia utilizando como complementos métodos de relajación, kinesiología y de alimentación para mejorar el estado de salud durante y después del tratamiento.

Importante: La quiropraxia está  recomendada en casos de contracturas musculares, desviaciones de la columna, tortícolis, dolores múltiples, etc. Sin embargo, este tratamiento está contraindicado para personas que poseen procesos inflamatorios, fiebre por dolores articulares, menopausia, osteoporosis y falta de calcio en el esqueleto óseo.

sábado, 1 de febrero de 2014

4 ejercicios para prevenir la tensión en las cervicales



Conservar las cervicales en forma es una manera de prevenir molestias mayores. Las personas que trabajan sentadas muchas horas al día frente a una computadora o sobre un escritorio, quienes sufren tensiones y estrés o aquellos que realizan labores con sobrecarga en la espalda, necesitan entrenar regularmente los músculos del cuello y la nuca, y realizar movimientos para restaurar la posición natural de las vértebras cervicales. De lo contrario, las contracturas musculares y los dolores cervicales pueden ser el inicio de un trastorno más severo que involucre la inmovilidad de los miembros superiores o la deformación de la columna vertebral. Para evitar todo esto, nada mejor que realizar diariamente los siguientes ejercicios:

1. Movimientos de cuello: Sentados sobre una silla, con la espalda erguida y los brazos completamente descansados con las manos sobre los muslos, efectúa círculos suavemente con la cabeza de derecha a izquierda y viceversa. Realiza el movimiento circular por uno o dos minutos. Luego descansa y repite nuevamente la serie. Si te mareas, debes detener el ejercicio y consultar al médico.
2. Giros de brazos: Sentados sobre una silla, con la espalda erguida, mover suavemente durante un minuto el brazo derecho en forma circular de adelante hacia atrás. Repetir la serie pero con brazo izquierdo.
3. Balanceo de brazos: Sentados sobre una silla con la espalda erguida y los brazos extendidos a los costados del cuerpo, extender ambos brazos hacia delante hasta llegar a la altura de los hombros. Luego girar sincronizadamente ambos brazos hacia la izquierda acompañando el movimiento con la cabeza (que la debes girar en la misma dirección) y girando el tronco también hacia la izquierda. Vuelve inmediatamente a la posición inicial y repite hacia la derecha. Realiza este ejercicio durante uno o dos minutos.
4. Descanso dorsal: Sentados sobre una silla con la espalda erguida y los brazos colgando libremente a los costados del cuerpo, inclínate hacia delante de manera tal que la cabeza descanse sobre las rodillas. Conserva la posición durante un minuto y luego incorpórate nuevamente a la silla. Descansa unos segundos y repite por un minuto más. Recuerda relajar todo el cuerpo mientras permaneces con el tronco inclinado, principalmente los músculos del cuello y la espalda.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Los diferentes tipos de "dolor de cintura"



Los trastornos de la columna vertebral lumbar son las principales causas del dolor de cintura, aunque el origen de la enfermedad también puede estar en otro lado. Algunas patologías ginecológicas, urológicas, digestivas, etc., también pueden manifestarse con dolor en la cintura lumbar. En el plano médico, esta afección es conocida como “síndrome de dolor lumbar” y posee muchas causas. La gran mayoría de estos episodios dolorosos cede en forma espontánea, incluso sin tratamiento. Pero en todos los casos, lo más recomendable es realizar una consulta médica.
El dolor de cintura es el síntoma clave, constituye la guía de la investigación clínica y permite realizar un diagnóstico más certero. Se puede clasificar en cuatro grandes categorías: 

Dolor lumbar puro: Es el más frecuente. Corresponde al típico dolor de cintura, que siendo un dolor constante, no se irradia. Habitualmente aumenta con los ejercicios y disminuye con el reposo. Su origen es habitualmente traumático y puede deberse a un mal esfuerzo o a una constante mala postura. Las fracturas por osteoporosis también se manifiestan por dolor lumbar puro. Lo padecen en su mayoría personas sedentarias que se someten a una actividad a la cual no están acostumbrados.

Dolor articular o facetario: Aquí el dolor también tiene su origen en la cintura lumbar, pero a diferencia del anterior, se irradia a una o las dos extremidades inferiores por detrás, sin sobrepasar las rodillas. Aumenta notablemente con la extensión de la columna y cede parcialmente con la flexión del tronco.
Se ve con bastante frecuencia en pacientes jóvenes que someten la columna vertebral a exigencias físicas límites. También aparece cuando existe una sobrecarga de peso de la pared abdominal, como ocurre en la mujer embarazada y en el paciente obeso.


Dolor lumbar radicular o ciático:  Aquí el dolor lumbar se acompaña siempre de dolor irradiado a las extremidades inferiores. El origen está en el compromiso de un determinado nervio raquídeo en la columna. Se traduce en dolor irradiado habitualmente a las piernas, incluso en ocasiones hasta el pie. Una de las causas más frecuentes corresponde a la hernia del disco intervertebral lumbar, que si no es tratada a tiempo puede llegar a comprometer la sensibilidad, motricidad y los reflejos de la extremidad.

Dolor lumbar atípico: Los síndromes atípicos están relacionados con el estrés, tensiones emocionales y enfermedades de la esfera sicológica. Aquí, a diferencia de las otras tres categorías del dolor, no existe un patrón orgánico de identificación. En general, son todos dolores difusos de toda la espalda con irradiaciones erráticas y frecuentemente acompañados de estados de contracturas musculares.

martes, 15 de octubre de 2013

Yoga: Una postura para mejorar la columna



La Torsión es una postura de Yoga que proporciona un estiramiento lateral a las vértebras, los músculos lumbares y las caderas, lo que contribuye a conservar la elasticidad de la columna manteniendo su movilidad lateral (necesaria para girar el tronco). 

Principales beneficios para la salud

• Produce un masaje en los músculos abdominales, aliviando los trastornos digestivos.
• Mejora la elasticidad de la columna.
• Aumenta el flujo sinovial de las articulaciones.
• Beneficia la vesícula biliar, el hígado, el bazo, los riñones y los intestinos.
• Aumenta la capacidad de giro del torso evitando lesiones en las vértebras. 

La forma correcta de llevarla a cabo

1. Siéntate sobre los talones, con la espalda recta, manteniendo las rodillas dobladas, baja las caderas al suelo hasta quedar sentado a la izquierda de tus pies.
2. Levanta la rodilla derecha y apoya el pie derecho en el suelo. Deja que la pierna izquierda se ubique de costado, con el pie izquierdo debajo de la pierna derecha.
3. Coloca el pie derecho por fuera del muslo izquierdo. Apoya la mano derecha extendida en el suelo detrás de la espalda, pero no demasiado lejos del cuerpo, ya que te obligaría a inclinarte el lugar de torcerte, y eso comprimiría la columna el lugar de proporcionarte un estiramiento lateral. Levanta el brazo izquierdo recto por encima de la cabeza.
4. Coloca el brazo izquierdo sobre el costado de la rodilla derecha y agarra el tobillo derecho. Mantén esa postura durante 30 segundos como mínimo respirando de manera profunda. A medida que avances podrás llegar hasta el minuto. Repite con el otro lado.

*Ten en cuenta:
• La cabeza se gira para mirar por encima del hombro derecho (y viceversa).
• Los hombros deben permanecer paralelos al piso.
• El brazo izquierdo empuja contra la rodilla derecha (y viceversa).
• La mano izquierda agarra el tobillo derecho (y viceversa).
• Nunca debe levantarse la cola del piso.
• La espalda debe permanecer recta y el torso derecho para poder efectuar la torsión lateral.
• El pie de la pierna levantada debe permanecer plano sobre el piso.
• La mano de atrás no debe estar demasiado separada del cuerpo.
• La mano que agarra el tobillo nunca debe caer libremente.
• La cabeza siempre debe mirar sobre el hombro correspondiente al lateral donde se realiza la torsión.

jueves, 22 de agosto de 2013

Cómo controlar y aliviar la artrosis



Es prácticamente imposible evitar la artrosis cuando el cuerpo tiene que soportar grandes cargas, especialmente en zonas como la rodilla, la cadera y la columna. Sin embargo, existen formas de prevención para evitar la aparición temprana o para controlar y frenar la enfermedad si ya está presente.

Fortalecimiento de la musculatura
En cada uno de los movimientos corporales que se realizan ya sea al caminar, al saltar o al correr se estiran todos los músculos esqueléticos. Durante el momento en que se produce el impulso de movimiento, los músculos amortiguan los golpes, la presión y la fuerza que se produce en el cartílago de la articulación afectada. Esto permite evitar las sobrecargas y las lesiones por el peso.
Por ello, es muy importante fortalecer la musculatura pero no de forma unilateral sino de manera equilibrada, es decir, seguir un entrenamiento de gimnasia que fortalezca uniformemente los principales grupos musculares del cuerpo.

Eludir los esfuerzos unilaterales
Colocar la carga de un solo lado del cuerpo puede ocasionar con el correr del tiempo, un daño muy severo en la articulación afectada con la fuerza. También los esfuerzos que requieren una máxima concentración de fuerza pueden dañar los tejidos y las articulaciones.
Existen determinadas zonas que pueden ser las más afectadas como es el caso de las rodillas, que al momento de saltar deben ser levemente flexionadas y al aterrizar no deben estar rígidas y estiradas porque si no puede causarles una lesión. A su vez, sucede lo mismo con la espalda que cuando se levanta un objeto pesado, ésta debe mantenerse de forma recta para que no sufra una sobrecarga y se lesione.

Frente a un esfuerzo: preparación de las articulaciones
Cabe destacar que cuando se está en descanso, los cartílagos de las articulaciones disminuyen un 10 % su tamaño. Como también se reduce el poder de amortiguación y de soporte, se deben realizar ejercicios como correr, caminar o gimnasia suave que promueven a la articulación la producción de líquido sinovial.
Este líquido recubre toda la zona del cartílago y reduce la fricción cuando se genera el movimiento. Así, aumenta de tamaño el cartílago y proporcionalmente, la capacidad de soporte que genera mayor protección a la articulación aumentando la superficie de apoyo y la amortiguación.

martes, 6 de agosto de 2013

Mejora la postura y los movimientos de tu cuerpo


 
Para mantener el cuerpo sano y en equilibrio éste debe moverse con el mínimo de esfuerzo y el máximo de eficiencia. Por eso, el científico Feldenkrais diseñó una serie de ejercicios que ayudan a mejorar los movimientos corporales para aliviar dolores de articulaciones y músculos especialmente, como también, la postura, la respiración y la circulación.

El reloj imaginario


La persona que realiza los ejercicios imagina que tiene un reloj en la parte posterior del cinturón pélvico, que de frente, se vería invertido. En el reloj, las 6 en punto indican el coxis, las 12 es donde se une la columna con el cinturón pélvico, las 3 el hueso derecho y las 9 el hueso izquierdo. Esto permite mejorar la relación entre el cuerpo y la columna vertebral, las piernas y la cabeza y así sucesivamente.

Ejercicio Nº1: acostados, boca arriba, levantar la parte baja de la espalda y arquear la cintura hasta que la tensión muscular se fije en el punto 6. Cuando se vuelve al punto de las 12 el arco desaparece. Respirar a fondo varias veces.
Ejercicio Nº2: ahora la cabeza indica el movimiento, es decir, si la cabeza gira hacia la izquierda el cinturón pélvico también. Se gira la cabeza hacia el punto 3 y se deja caer todo el cuerpo mientras se respira profundamente.
Ejercicio Nº3: Se gira la cabeza hacia el punto 9 dejando caer todo el peso del cuerpo. Respirar profundamente. Repetir la secuencia varias veces.
Ejercicio Nº4: empezando del punto doce, llegar a la 1 en punto y regresar, a las 2 en punto y regresar. Así sucesivamente hasta llegar a las 6 en punto y vuelve a las 12. La cabeza debe guiar la secuencia.
Ejercicio Nº5: La secuencia anterior se repite pero en sentido inverso.
Ejercicio Nº6: girar toda la pelvis en sentido de las agujas del reloj y a la inversa.

viernes, 24 de mayo de 2013

Ejercicios para aliviar el “dolor de cintura”



El dolor de espalda se origina generalmente por lesiones y malas posturas corporales, y suele localizarse en la zona lumbar a la altura de la cintura. Este dolor es muy molesto aunque en la mayoría de los casos nunca se prolonga más de una o dos semanas. Si la molestia persiste en el tiempo es inevitable la consulta al médico, ya que puede revelar un problema más grave.
Por otra parte, aunque el denominado “dolor de cintura” suele tener un origen fisiológico, no deben descartarse otras causas de origen psicológico como la acumulación de estrés, la ansiedad y la tensión muscular. Asimismo, el dolor de espalda recurrente o crónico se debe sobre todo a malas posturas que adopta el cuerpo cuando permanece parado, sentado o acostado. En estos casos el mejor remedio consiste en adoptar posturas adecuadas que promuevan la salud de la espalda y la columna vertebral.

Cuando la molestia aparece pueden llevarse a cabo determinados ejercicios correctivos que han sido especialmente concebidos para aliviar el dolor agudo de espalda, sobre todo cuando se presenta en la zona de la cintura. La clave está en practicar los ejercicios con regularidad antes de que el problema se agudice, quizá uno o dos días después del comienzo del dolor. La rutina consiste en repetir los primeros tres ejercicios cada tres o cuatro horas hasta que el dolor disminuya, y luego realizar el último ejercicio para evitar que reaparezca.

Precauciones: No haga los ejercicios si no puede enderezar el cuerpo por completo o el dolor se incrementa cuando está de pie o caminando. En este caso es mejor que haga reposo acostada y acuda al médico en cuanto pueda. También si el dolor empeora o se extiende a otras partes del cuerpo mientras hace los ejercicios, debe dejarlos de inmediato y consultar al médico.

Ejercicio 1: Acostada boca abajo sobre una colchoneta ligera, con los brazos pegados al cuerpo y la cabeza hacia un lado. Respire en forma profunda y luego relájese 4 o 5 minutos. Puede alternarse la posición de la cabeza repartiendo el tiempo en forma equitativa: 2 minutos con la cabeza hacia la derecha y dos minutos con la cabeza hacia la izquierda.

Ejercicio 2: Recostada boca abajo, apoye los codos y los antebrazos en el suelo, respire en forma profunda y luego afloje gradualmente los músculos de la parte baja de la espalda. Permanezca unos cinco minutos en esta posición.

Ejercicio 3: Apoye el cuerpo boca abajo en el suelo sosteniéndose con las manos. Extienda los brazos y levante el torso hasta arquear la espalda. Permanezca en esa posición un par de segundos y luego repita nueve veces más el ejercicio, tratando de arquear un poco más la espalda con cada movimiento pero siempre de forma natural y sin forzar.

Ejercicio 4: Parada, con las piernas ligeramente separadas entre sí, apoye las manos en la parte baja de la espalda (cintura) al tiempo que echa el cuerpo hacia atrás lo más que pueda sin doblar las rodillas. Conserve la posición unos segundos y luego enderece el tronco. Repita nueve veces más tratando de inclinar un poco más la el torso con cada movimiento, pero sin perder el equilibrio. Por tratarse de un ejercicio preventivo puede realizarlo varias veces al día, sobre todo si trabaja sentada.



Medidas preventivas

Si se presta especial atención a determinados movimientos y actividades cotidianas, es posible corregir aquellas posturas corporales que atentan contra la salud de la espalda y la cintura. Para ello deben seguirse los pasos necesarios involucrados en cada situación particular:

Al levantarse de un sillón:
Acercar los pies al frente del sillín hasta tocar a base del mismo, separando ligeramente las rodillas para no perder el equilibrio.
Enderezar la espalda y colocar las manos en los brazos del sillón. Estirar poco a poco las piernas y levantarse del sillón con la ayuda de los brazos pero sin encorvar la columna.
Al sentarse en una silla:
Colocarse de espaldas a la silla, con los pies separados a la distancia de los hombros ubicando los talones frente a la misma. Enderezar la espalda y bajar lentamente flexionando las rodillas inclinando el torso hacia delante pero sin encorvar la columna.
Al vestirse:
Evitar sentarse o agacharse para ponerse la ropa, sobre todo si el dolor de cintura ya se ha instalado. Lo primero que debe hacerse es arremangar las prendas para pasar los brazos y las piernas sin problema.
Para ponerse los pantalones conviene hacerlo con el cuerpo acostado boca arriba. Levantar las rodillas para meter los pies en los pantalones y luego enderezar las piernas para que la prenda suba hasta la cintura. Es importante no arquear la espalda durante todo el movimiento.
Al levantarse de la cama:
Juntar las rodillas, alzar las piernas y girar el cuerpo hacia el costado de salida. Bajar lentamente los pies y ayudarse con los brazos hasta sentarse en la cama. Al acostarse, invertir el procedimiento.