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martes, 24 de octubre de 2017

La importancia de "verse bien" en tiempos de smartphones




Hablar de imagen estética parece un tema superficial y en cierto sentido lo es, pues la estética es aquello que se ve en la superficie. En tiempos donde la tecnología se ha puesto al servicio del narcisismo con las famosas “selfies” o autorretratos publicados a través de redes sociales, la belleza física ha adquirido otra dimensión… la del surrealismo o la de la expresión de deseo materializada en una imagen. Pero detrás de este fenómeno se esconde un aspecto tan polémico como beneficioso.

Verse bien, estética y físicamente, ha sido muchas veces subestimado por considerarlo un tema superficial. Sin embargo creo que puede ser una de las claves para sentirse auténticamente bien. Pues aquí se plantea el dilema de que es primero, el huevo o la gallina, ya que la cuestión es si debemos vernos bien para sentirnos bien o viceversa. Vivimos en una época donde la trascendencia del ser humano es un propósito que define la vida de muchas personas, convertido en ocasiones en una interminable búsqueda interior y de autoconocimiento. Complementario a la cuestión meramente espiritual o del Ser, están la biología, la neurociencia y la psicología humana, que echan luz sobre cuestiones tan banales (y no tanto) como la imagen estética, la belleza exterior y el bienestar físico.
Hoy en día en tiempos de teléfonos inteligentes o smartphones un simple clic lo puede cambiar todo, y más aún, puede evidenciar realmente cómo estamos, pero no exteriormente sino internamente. Aquí es cuando “verse bien” adquiere un sentido mucho más profundo que interactúa con aspectos cerebrales determinantes en el modo de definirse como un ser exitoso o fracasado.
Cuando uno se anota en un gimnasio y al poco de comenzar abandona, no suele ser una cuestión de gusto o fatiga, sino más bien de autoestima. Sí, aquel que se quiere y estima de verdad va a procurar trabajar sobre su aspecto, sobre su imagen, sobre su estética, ya que su deseo de verse bien supera las barreras del narcisismo y lo empodera para alcanzar en forma exitosa sus propósitos y metas en la vida personal, profesional y social. Cuidar el envase por el que nos movemos en la vida, y a través del cual los otros nos reconocen, es tan importante como el contenido, sino no podemos trascender, tocar la vida de alguien, inspirarnos e inspirar a otros. Dejarse estar escudándose en las obligaciones del día a día, el trabajo, los problemas económicos, los hijos, los padres, la agenda social abarrotada de compromisos, son excusas que suenan muy lindo para esconder un problema real y concreto de baja autoestima. Y si sumamos el tabú de que muchas personas grandes y no tanto consideran que hacer terapia o ir al psicólogo es para los locos, el círculo del auto convencimiento de que las cosas son así y así se quedan se vuelve vicioso.
Hemos naturalizado comportamientos y condiciones físicas que nada tienen que ver con la biología y psicología de los seres humanos, como el envejecimiento y la deformación estética a lo largo de los años… ¡Mentiras! Verse bien no es una cuestión de los 20 o los 30, verse bien es para toda la vida. Quien se ve bien siente una energía casi repelente que contagia y genera un clima de éxito allí donde su presencia se note. Y los recursos hoy en día están al alcance de la mano, incluso algunos muy polémicos como las imágenes retocadas con Photoshop o con un filtro de belleza nivel 10. Pero ese es un buen comienzo: sacarse una foto que nos muestre joviales, sin arrugas y con un rostro radiante. Aunque sea surrealista o parte de una imaginación, entre esto y la realidad está la autoestima detrás. Cuando miramos una selfie que nos gusta eso pone en marcha mecanismos neurológicos complejos que alientan un estado de bienestar real a través de la segregación de hormonas asociadas a la felicidad. ¿Con eso alcanza? Claro que no, pero es importante comprender que por un lado debemos comenzar a romper el círculo vicioso de la dejadez. A medida que comprendamos que la estética es una cuestión de autoestima y crecimiento personal, tenderemos a hacer cosas por nosotros mismos que demuestren cuánto nos queremos de verdad… comer más sano, mover el cuerpo, meditar, beber agua, respirar de forma pausada y consciente, disfrutar de la naturaleza, no discutir, evitar juzgar, comprender a los demás, etc.  El resultado final de una vida con alta autoestima es una sensación de bienestar alentada por la vitalidad de nuestro organismo y la radiante imagen de nuestra estética corporal. Y llegará el momento en que antes de sacarnos una foto, procuraremos bajar el nivel de belleza del teléfono a 0, pues no lo necesitaremos más.

martes, 28 de octubre de 2014

Silueta súper sexy con un plan para la playa

El secreto para lucir una figura espléndida y atractiva consiste en trabajar ciertos músculos del cuerpo localizados en hombros, espalda, abdomen y piernas. Muchas veces en los gimnasios los entrenadores le dan prioridad a unos músculos sobre otros, y lo cierto es que a raíz de esto algunas mujeres transforman su cuerpo en tal forma que se parece al de un hombre. La clave está entonces en seguir una rutina que trabaje esos músculos que ayudan a que la figura se vea más sexy. Fácil, sencillo y económico: ahora puedes seguir un plan en la playa o al aire libre para conseguir ese cuerpo que tanto anhelas, y lo más importante, sin dejar de disfrutar el verano. Los resultados sólo dependen de tu esfuerzo, dedicación y continuidad en el entrenamiento.

A la hora de entrenar ten en cuenta que:

  • La respiración debe ser profunda y consciente, inspirando (ingresando) aire por la nariz y espirando (expulsando) por la boca.
  • Los movimientos de los ejercicios deben ser pausados y bien realizados (tal como se describen en los gráficos), movimientos bruscos e imprecisos perjudican el efecto benéfico de los ejercicios.
  • Después de hacer los ejercicios y luego de un baño caliente, pásate una esponja de agua fría por las piernas. El agua fría cierra tonifica los músculos.
  • Si padeces algún problema de salud debes consultar con un médico antes de hacer cualquier ejercicio.
*Debes llevar a cabo el entrenamiento físico tres a cuatro veces por semana. Realiza 2 a 3 series de 10 o 12 repeticiones por cada ejercicio. Luego de unas semanas puedes aumentar hasta 15 repeticiones por serie. En poco tiempo notarás cambios notables en todo tu cuerpo.

Abdomen: Ejercicios para los músculos oblicuos

Los oblicuos son los músculos abdominales que se encuentran a ambos lado del cuerpo. Cuando están trabajados el torso luce fantástico y bien definido.

Contracción de piernas con torsión: Sentada en una banqueta con el torso tirado levemente hacia atrás, los brazos estirados por detrás del cuerpo agarrando con las manos la banqueta, y con las piernas estiradas suspendidas paralelas al piso, efectúa una contracción tratando de tocar el pecho con las rodillas mientras llevas las piernas hacia la izquierda y giras el torso hacia la derecha. Luego las vuelves a estirar para ubicarlas en la posición inicial. Mantén por unos segundos y vuelve a la posición inicial. Repite alternando ambos lados.

Elevación oblicua de torso: Acostada boca arriba, con las piernas flexionadas, apoya el pie izquierdo con la rodilla flexionada sobre la pierna derecha. Con las manos detrás de la cabeza, eleva el torso y gira hasta que el codo derecho toque la pierna izquierda. Luego vuelve lentamente a la posición inicial. Repite el ejercicio pero en sentido opuesto.


Espalda: Ejercicios para los músculos romboides

Los romboides están localizados entre los omóplatos y cuando están desarrollados le dan al cuerpo una apariencia escultural. Además favorecen la postura ya que llevan los hombros hacia atrás obligando al cuerpo a mantenerse erguido y estilizado.

Remo sobre banco: Apoya el brazo izquierdo sobre un banco junto con la pierna izquierda flexionada, ubica la derecha al costado tocando el piso y el brazo derecho colgando en forma perpendicular al piso mientras sostienes una mancuerna. Flexiona el brazo derecho sin arquear la columna tratando de que la mancuerna toque el pecho. Vuelves a la posición inicial. Repite invirtiendo la posición del cuerpo.

Extensiones de antebrazo: En la misma posición que el ejercicio anterior, pero con el brazo derecho flexionado al lado del cuerpo sosteniendo una mancuerna. Estira el antebrazo hacia arriba y atrás de forma tal que el brazo quede ubicado en forma paralela al torso. Luego vuelve a la posición inicial. Repite invirtiendo la posición del cuerpo. Si bien este ejercicio trabaja los tríceps (músculos posteriores del brazo), indirectamente contribuye en la definición de la espalda.
  
 
Hombros: Ejercicios para los músculos deltoides

Los deltoides son quizá los músculos más utilizados por el cuerpo, ya que cualquier movimiento de brazos los involucra de manera directa e indirecta. Están ubicados al comienzo de los brazos y conforman los hombros. Cuando están tonificados lucen muy bien al descubierto, como en el caso de un vestido con breteles o una musculosa.

Vuelos laterales: Parada con las piernas levemente separadas entre sí, los brazos extendidos a los costados agarrando una mancuerna de 1 o 2 kilogramos cada uno. Eleva ambos brazos a la vez por los laterales hasta la altura de los hombros formando un ángulo de 90º con el torso mientras inhalas el aire por la nariz. Vuelve lentamente a la posición inicial.

Flexiones «lagartijas»: Con el cuerpo extendido paralelo al piso y los brazos a los costados flexionados (en posición de lagartija), asciende mientras estiras los brazos hasta que queden rectos; luego desciende flexionando los brazos y tratando de que el tórax casi toque el piso. Al ascender debes aspirar el aire por la nariz y al descender exhalarlo por la boca.
 
Cola: Ejercicios para los músculos glúteos

Los músculos de la cola son los más trabajados por todas las mujeres. Los glúteos están ubicados en la parte externa posterior de la cadera y su trabajo es fundamental para lucir una silueta con curvas.

Levantamiento de piernas en "posición banco": En la llamada "posición banco", los codos y antebrazos apoyados, contraer los abdominales cuidando de no quebrar la cintura. Subir una pierna de manera que el muslo quede perpendicular al piso y bajar lentamente sin que la rodilla toque el piso. El movimiento no debe ser brusco. Volver a la posición inicial. Repetir el movimiento con la otra pierna.



Elevación de pelvis: Acostadas con los brazos a los costados y las piernas juntas y flexionadas, despegamos los glúteos del piso mientras elevamos la pelvis manteniendo los hombros y la parte alta de la espalda en el piso. Luego volvemos lentamente a la posición inicial. Al principio no debemos forzar los movimientos, la flexibilidad del ejercicio surgirá poco a poco.

Piernas: Ejercicios para los músculos cuadriceps

Los cuadriceps son músculos fuertes y vigorosos que están ubicados a ambos lados de los muslos. Lucen de maravilla cuando se usan polleras con tajos laterales. Su trabajo no sólo es una cuestión estética, ya que contribuyen a mejorar la resistencia física cuando caminas o corres.

Flexiones de cuadriceps: Es un ejercicio difícil pero muy efectivo. Primero se realiza con una pierna y luego con la otra. En este ejercicio es recomendable comenzar con series de pocas repeticiones (8 o 10) para acostumbrar a flexionar las piernas. Ubícate como en el dibujo y realiza una flexión de pierna lentamente.
Sentadilla «tijeras»: Parada con las piernas juntas y los brazos detrás de la nuca, da un paso hacia adelante con una de las piernas tratando de que ambas estén separadas entre sí. Luego efectúa una flexión en las piernas adoptando la posición de «tijeras» (tal como se ve en el dibujo) Vuelve a la posición inicial lentamente. Repite alternando las piernas.
Pantorrillas: Ejercicio para los músculos gemelos

Los músculos de la pantorrilla se ubican en la parte posterior de las piernas por debajo de las rodillas. Su trabajo es importante y resaltan cada vez que el cuerpo se coloca en punta de pies. Los tacos altos pueden hacer que los gemelos luzcan de una manera increíble.

Elevación de talones: Parada con los brazos extendidos hacia los costados, las piernas juntas y los pies bien apoyados sobre el piso, eleva los talones lo más que puedas sin perder el equilibro mientras inhalas el aire por la nariz. Luego vuelve a la posición original lentamente exhalando el aire por la boca.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La obsesión enfermiza por la imagen física

En los últimos 30 años la influencia de los medios masivos de comunicación, los modelos de la alta costura, el culto de la eterna juventud, las pautas de comportamiento, como así también los modos de vida que llevamos día a día, han despertado en la mujer la ineludible necesidad de verse atractiva… y lo peor de todo, a ¡cualquier precio!

Por eso, muchas de ellas priorizando la estética y descuidando la salud han recurrido a dietas estrictas, gimnasia, cirugías estéticas e innumerables tratamientos destinados a perfeccionar su imagen corporal y, naturalmente, acrecentar su narcisismo.
Es curioso que “mientras un gran número de mujeres se dedica a alimentar su autoestima, otro gran número de jóvenes mujeres y adolescentes, transcurre sus días sin alimentar su propio cuerpo con el afán de parecerse al modelo de mujer propuesto por la sociedad”,  afirma la Lic. Raquel Lo Celso, psicóloga. Esto ha desencadenado las famosas patologías de fin de siglo XX y principios del XXI, entre ellas Bulimia (obsesión por la comida) y Anorexia (obsesión por la delgadez), llamadas también como trastornos de narcisismo o trastornos de la alimentación, que generadas por una incidencia de factores psicológicos o de la historia particular de cada mujer, y de factores socio culturales, han ido debilitando la autoestima femenina, colocando en situación de riesgo la propia vida y generando sensaciones de vacío e inseguridad. Otras patologías asociadas con la imagen son la Vigorexia (obsesión por el gimnasio) y la Ortorexia (obsesión por los alimentos dietéticos y naturales).
Es imprescindible tomar conciencia de los riesgos que, ocasionados por la obsesión desmesurada de nutrir exteriormente la imagen femenina, conducen muchas veces a desnutrir interiormente nuestro cuerpo, que representa el tesoro más preciado que tenemos.
“Seria importante que apostemos a la belleza desde la salud física y mental, cuidando y amando nuestro cuerpo, como un verdadero arte”, concluye la Lic. Lo Celso.

El verdadero concepto de “rellenita” y “pulposa”

El título de “símbolo sexual” o “sex symbol” ha cambiado en los últimos 40 años de manera notable. Por suerte, todo es cíclico por lo que se está volviendo a la cultura de las mujeres “con carne”. Paradójicamente Marilyn Monroe, toda una diva de los años 60, hoy sería considerada una “gordita” por lo gurúes de la moda internacional. El modelo impuesto por los diseñadores de ropa en los años 90 potenció los problemas relacionados con el peso corporal, ya que proponían mujeres famélicas, verdaderos esqueletos humanos que hacían las veces de perchas para lucir la ropa más vanguardista. Esta moda se cobró la vida de varias mujeres en todo el mundo a lo largo de los últimos 20 años, por lo que hoy se está volviendo a los cuerpos más rellenos, es decir, más saludables y acorde con la naturaleza humana. La delgadez debe ser siempre sinónimo de esbeltez y armonía y no de enfermedad y desnutrición. Las mujeres “rellenitas” y “pulposas” son en realidad las más atractivas para el sexo opuesto. Este modelo de mujer se aprecia mucho en las estrellas del cine italiano como Mónica Bellucci y María Grazia Cucinotta.


Hoy el acceso a la información permite tener al alcance de la mano las herramientas necesarias para construir un cuerpo escultural, con curvas y completamente armónico. Sólo es cuestión de adoptar una conducta saludable y racional respecto a la alimentación y el ejercicio físico, sin excesos pero también sin descuidos y con mucha constancia.

viernes, 28 de marzo de 2014

Trabajar el cuerpo para vivir mejor



A medida que se modifica el concepto sobre nuestra imagen corporal , también crecen las expectativas con respecto a nosotros mismo y a nuestros objetivos. Es decir que a partir de un cambio externo, existen más posibilidades de darnos cuenta de que podemos obtener más cosas de las que tenemos, y más allá del aspecto material. Comenzamos a sentir la sensación de tener el control sobre nuestra propia vida y a ver que es posible modificar tal o cual situación. Por lo tanto tenemos más energías para encarar una búsqueda laboral, pedir un aumento de salario o retomar algún estudio que hemos dejado de lado.

Los efectos psicológicos del entrenamiento físico actúan en nosotros de una forma casi mágica: demuestran que es posible conquistar el propio cuerpo y que es posible hacer lo mismo con la vida personal. Asimismo, la actividad física modifica positivamente la manera de relacionarnos con los demás y, por lo tanto, podemos conseguir vínculos más sólidos en los que podamos interactuar con total comodidad. Todos estos cambios internos, sin dudas abren las puertas a mejores oportunidades personales, debido a que aprendemos a relacionarnos con los demás, con nosotros mismos y con el nuestro entorno de manera positiva y optimista. 

Combatir el estrés y vivir más

Las preocupaciones, el estrés y las tensiones cotidianas se acumulan paulatinamente en diferentes lugares del cuerpo y de la mente, manifestándose en forma de pensamientos negativos, ideas irracionales, contracturas, dolores musculares, dolor de espalda y otras afecciones que no nos molestan, sino que además nos absorben una valiosa energía.

En cambio, cuando dedicamos unos minutos diarios a nosotros, dejamos de lado el estrés y cultivamos una actitud diferente frente a los problemas. Pues la ejercitación física es en sí misma una forma de liberar tensiones y nos ofrece la posibilidad de detener parcialmente los pensamientos, ya que nos obliga a concentrar todo nuestro esfuerzo físico y mental sobre los ejercicios. Por otra parte, la reacción química que se produce, a través de la liberación de endorfinas, nos provee una sensación de bienestar tanto psíquica como física.

Por otra parte, el entrenamiento físico adecuado nos permite desarrollar y modelar los músculos caídos, mejorando nuestro tono muscular y nuestra imagen corporal total. Si a esto le añadimos el aumento de la energía, la densidad ósea y la mejora en la postura, obtenemos un cuerpo revitalizado y atractivo. Así, podemos conservarnos jóvenes y saludables por más tiempo, con una fuerza y un poder interior ampliamente positivo.

sábado, 11 de enero de 2014

¿Por qué hacer ejercicio físico regularmente?



Como ocurre con las dieta, el cumplimiento de un programa de entrenamiento físico es todo un desafío. Además de interpretar como estilo de vida la importancia del ejercicio en la búsqueda del peso ideal, es necesario considerar algunos aspectos propios del ejercicio que se presentan como un camino único para bajar de peso en forma definitiva, y sin tener que llegar a someterse a una dieta alimentaria eterna. De ahí, la necesidad de hacer ejercicio para conseguir resultados exitosos.
En principio, el ejercicio, además de ser un modo de gastar energía y mejorar la salud, puede aumentar la autoestima, ofrecer motivación, reducir la ansiedad y proteger al organismo contra el estrés (un factor que propicia el exceso de ingestión de alimentos). Por ejemplo, en una persona que intenta perder peso los cambios psicológicos favorables pueden aumentar el cumplimiento de la dieta. El ejercicio puede tener este efecto incrementando un sentido general del autocontrol.
Por otro lado, el ejercicio puede minimizar la pérdida de masa muscular. Se ha demostrado que hasta un 25% de la pérdida de peso conseguida únicamente a través de una dieta puede ser músculo en lugar de grasa. La gente con exceso de peso suele tener una mayor cantidad de masa muscular además de grasa, pero la pérdida de tejido muscular durante la dieta puede llegar a ser peligrosa si el cuerpo agota las reservas de proteínas en algunas de sus áreas esenciales. El porcentaje de pérdida de músculo disminuye sustancialmente cuando el ejercicio se combina con la dieta. Así, el cuerpo sólo pierde la grasa y conserva el músculo. 

Ejercicio físico para perder peso en reposo

A largo plazo, la dietas que prescinden de la actividad física no funcionan porque no generan la condición necesaria para que el organismo pueda mantener su peso corporal. En cambio, el ejercicio físico puede contrarrestar el declive metabólico que produce la dieta. La restricción de calorías produce una rápida reducción del ritmo en el metabolismo basal, o sea, la cantidad de calorías que el cuerpo consume en estado de reposo. Este declive puede ser hasta del 20%, y puesto que el metabolismo basal implica nada menos que entre el 60 y el 70% del gasto de energía total, frenar la caída del mismo es algo a tener muy en cuenta. Esta reducción del metabolismo basal explica en gran medida la situación de estabilización que alcanzan muchas personas que hacen dieta, interrumpiendo su nivel de pérdida de peso incluso cuando la ingesta de calorías sigue siendo la misma.
Por su parte, el ejercicio físico aumenta la tasa metabólica basal, permitiendo quemar una mayor cantidad de calorías en reposo y sin condicionar el proceso a una dieta alimentaria. Tal es así, que el entrenamiento físico continuo y regular es el único que permite mantener el peso corporal ideal a través del tiempo, cosa que no sucede con las dietas. Porque está claro que el organismo no puede vivir sometido a una restricción calórica constante (como sucede con una dieta), pero si puede adaptarse sin problemas al ejercicio físico diario.

martes, 10 de diciembre de 2013

Higiene facial: Mucho más que estética



La limpieza del cutis es una tarea que debes realizar religiosamente todos los días, por la mañana y por la noche, aun cuando no te maquilles. Porque a diferencia de lo que la mayoría de las mujeres cree, la higiene facial es una cuestión de salud y bienestar más que de estética e imagen. La suciedad junto con los cosméticos generan un película en la piel de la cara, que debe removerse a diario para permitirle a los poros respirar libremente. Y aunque parezca increíble, una cara limpia y fresca permite distender no sólo los músculos faciales, sino también el resto de tu cuerpo.
De ahí que determinadas terapias faciales estén indicadas para liberar el estrés y las tensiones diarias. No debes olvidar que la cara, junto con las manos, son las únicas partes del cuerpo que están permanentemente en contacto con el aire y casi nunca se cubren. Por eso, lo primero que debes hacer para encarar una limpieza de cutis profunda y efectiva consiste en elegir los productos adecuados para cada tipo de piel. Por ejemplo, si tienes una piel sensible o alérgica, deberás optar por productos especiales, sin perfume e hipoalergénicos. 

Un producto para cada tipo de piel

Piel seca: lo ideal son las cremas de limpieza. Los productos elaborados con hierbas, totalmente libres de alcohol, son los más recomendados para pieles secas.
Piel normal o grasa: productos como la leche o emulsión de limpieza son los mejores para este tipo de piel. Los cosméticos astringentes son muy buenos para las pieles grasas.
Piel muy grasa con impurezas y acné: nada mejor que utilizar un buen jabón de limpieza.
Como regla general, sea cual fuere el producto que escojas, debes retirarlo siempre con un papel tisú o una toallita y nunca con algodón porque no arrastra bien la suciedad. Retirar el producto de limpieza es fundamental; las cremas y leches de limpieza tienen bases minerales que arrastran en superficie y no penetran, de lo contrario enviarían al interior de la piel la suciedad que deseas eliminar. Pero al dejar rastros de ellas evitas la penetración del producto y no llevas a cabo una higiene completa y profunda.

lunes, 17 de junio de 2013

Bases nutricionales para mejorar el color de la piel



El consumo regular de ciertos alimentos contribuye a mejorar el aspecto de la piel, sobre todo cuando se expone al sol. Las zanahorias, espárragos verdes, tomates, lechugas y fresas, son algunos alimentos que le proveen al organismo las sustancias naturales necesarias para alcanzar un rápido y espléndido bronceado. Más allá de la moda y los gustos, un bronceado moderado favorece a casi todo el mundo, no sólo por el color que adquiere la piel, sino también por los beneficios que se derivan de una piel más oscura.
En este sentido, para obtener ese anhelado color contamos con dos aliados inseparables: el sol y la alimentación. El sol es fuente de vitamina D y su papel como factor externo es crucial para la salud de la piel; sin embargo, un exceso de éste puede causar daños mortales. Por otro lado, un abundante consumo de frutas y verduras en la alimentación diaria es fundamental para conservar una piel elástica y bien hidratada; condición necesaria para recibir los rayos solares y aprovechar sus beneficios.



Los alimentos bronceadores

Estos alimentos contienen entre sus componentes, minerales como el hierro o cobre y altos niveles de vitaminas que le brindan un buen tono a la piel. Y aunque contribuyen a la protección contra los rayos dañinos del sol, siempre se debe colocar la crema protectora adecuada para cada piel si hay exposición solar o si se tiene piel muy sensible se recomienda utilizar todo el año protector solar.

- Zanahorias
- Fresas (frutillas)
- Melocotón (durazno)
- Tomate
- Almejas
- Manzana
- Espárragos
- Espinacas
- Aceite de oliva
- Cerezas
- Melón
- Lechuga
- Pescado
- Sandía
- Perejil
- Huevos


 

jueves, 13 de junio de 2013

El secreto para revertir el paso del tiempo


El paso de los años no es el único factor determinante del envejecimiento, ya que los "hábitos de vida" influyen directamente en el proceso de oxidación del organismo. Este proceso se combate con sustancias antioxidantes, que protegen al organismo de la acción depredadora de elementos tóxicos llamados radicales libres.
Los radicales libres son fragmentos moleculares que se caracterizan por la presencia de uno o varios electrones desapareados. Esta situación irregular provoca que ataquen a otras células, para robarles electrones y restablecer su equilibrio, lo que origina una reacción de oxidación en cadena. De ahí que muchos médicos utilicen la expresión: "el cuerpo no envejece, se oxida".
Determinados desechos orgánicos son producto de: exposiciones del cuerpo a rayos ultravioletas, el humo del cigarrillo, la falta de nutrientes en el organismo (cansancio crónico) y sedentarismo. Una de las formas de detectar la actuación de los radicales libres son las "arrugas".

Lo cierto es que si no consumes alimentos antioxidantes puedes estar expuesta a contraer enfermedades, infecciones y hasta algún tipo de cáncer. Si bien el cuerpo produce los antioxidantes que necesita, para aumentar la capacidad de defensa del cuerpo, es preciso consumir alimentos que los posean.
Muchas veces se exagera el consumo de antioxidantes en la alimentación diaria pero estas sustancias producen un aporte en la salud muy importante ya que previenen varios tipos de cáncer y protegen al corazón de ciertas afecciones, además de contrarrestar el envejecimiento prematuro. Pues el funcionamiento de los antioxidantes es el de proteger al cuerpo de los "radicales libres".

4 factores que promueven la formación de "radicales libres"

• Contaminación ambiental
• Luz ultravioleta
• Las enfermedades
• Tabaquismo

Si no se les da una verdadera importancia, los radicales libres son potencialmente dañinos ya que pueden ocasionar severos daños en el organismo. Para evitar la proliferación de los radicales libres y manejarlos, se necesita consumir más antioxidantes especialmente en etapas de enfermedad o si se está expuesto a la contaminación ambiental durante un periodo muy prolongado.

Los alimentos que poseen "antioxidantes"

Realmente la naturaleza es sabia y muchos alimentos de consumo habitual contienen antioxidantes que ayudan a neutralizar a los radicales libres. Los principales alimentos antioxidantes son:

- Hígado de vaca, yema de huevo.
- Aceite de girasol, de maíz y de soja, brotecitos de alfalfa y lechuga.
- Cítricos como naranja, pomelo y limón. Frutillas, kiwi, fresas y uvas.
- Verduras como tomate, brócoli, coliflor y repollitos de Bruselas.
- Batata (boniato), zanahoria, zapallo, calabaza, espinaca, acelga, berro y papaya y aguacate (palta).
- Pescado azul y mariscos.
- Cereales integrales, nueces  y algunas semillas comestibles.
- Ajo.

*A parte de los alimentos, los antioxidantes pueden ingerirse a través de complementos (cápsulas) pero deben ser en las dosis correctas (prescriptas por un médico) porque el exceso puede provocar serios trastornos. Por ello, es mejor obtenerlos del consumo de frutas y verduras frescas.