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lunes, 1 de septiembre de 2014

La obsesión enfermiza por la imagen física

En los últimos 30 años la influencia de los medios masivos de comunicación, los modelos de la alta costura, el culto de la eterna juventud, las pautas de comportamiento, como así también los modos de vida que llevamos día a día, han despertado en la mujer la ineludible necesidad de verse atractiva… y lo peor de todo, a ¡cualquier precio!

Por eso, muchas de ellas priorizando la estética y descuidando la salud han recurrido a dietas estrictas, gimnasia, cirugías estéticas e innumerables tratamientos destinados a perfeccionar su imagen corporal y, naturalmente, acrecentar su narcisismo.
Es curioso que “mientras un gran número de mujeres se dedica a alimentar su autoestima, otro gran número de jóvenes mujeres y adolescentes, transcurre sus días sin alimentar su propio cuerpo con el afán de parecerse al modelo de mujer propuesto por la sociedad”,  afirma la Lic. Raquel Lo Celso, psicóloga. Esto ha desencadenado las famosas patologías de fin de siglo XX y principios del XXI, entre ellas Bulimia (obsesión por la comida) y Anorexia (obsesión por la delgadez), llamadas también como trastornos de narcisismo o trastornos de la alimentación, que generadas por una incidencia de factores psicológicos o de la historia particular de cada mujer, y de factores socio culturales, han ido debilitando la autoestima femenina, colocando en situación de riesgo la propia vida y generando sensaciones de vacío e inseguridad. Otras patologías asociadas con la imagen son la Vigorexia (obsesión por el gimnasio) y la Ortorexia (obsesión por los alimentos dietéticos y naturales).
Es imprescindible tomar conciencia de los riesgos que, ocasionados por la obsesión desmesurada de nutrir exteriormente la imagen femenina, conducen muchas veces a desnutrir interiormente nuestro cuerpo, que representa el tesoro más preciado que tenemos.
“Seria importante que apostemos a la belleza desde la salud física y mental, cuidando y amando nuestro cuerpo, como un verdadero arte”, concluye la Lic. Lo Celso.

El verdadero concepto de “rellenita” y “pulposa”

El título de “símbolo sexual” o “sex symbol” ha cambiado en los últimos 40 años de manera notable. Por suerte, todo es cíclico por lo que se está volviendo a la cultura de las mujeres “con carne”. Paradójicamente Marilyn Monroe, toda una diva de los años 60, hoy sería considerada una “gordita” por lo gurúes de la moda internacional. El modelo impuesto por los diseñadores de ropa en los años 90 potenció los problemas relacionados con el peso corporal, ya que proponían mujeres famélicas, verdaderos esqueletos humanos que hacían las veces de perchas para lucir la ropa más vanguardista. Esta moda se cobró la vida de varias mujeres en todo el mundo a lo largo de los últimos 20 años, por lo que hoy se está volviendo a los cuerpos más rellenos, es decir, más saludables y acorde con la naturaleza humana. La delgadez debe ser siempre sinónimo de esbeltez y armonía y no de enfermedad y desnutrición. Las mujeres “rellenitas” y “pulposas” son en realidad las más atractivas para el sexo opuesto. Este modelo de mujer se aprecia mucho en las estrellas del cine italiano como Mónica Bellucci y María Grazia Cucinotta.


Hoy el acceso a la información permite tener al alcance de la mano las herramientas necesarias para construir un cuerpo escultural, con curvas y completamente armónico. Sólo es cuestión de adoptar una conducta saludable y racional respecto a la alimentación y el ejercicio físico, sin excesos pero también sin descuidos y con mucha constancia.

martes, 2 de julio de 2013

Anorexia y Bulimia: Para prestar mucha atención




Sin lugar a duda, estamos frente a un mundo que nos presiona socialmente. No hay reunión, ya sea familiar o social, en la que no se toque el tema del "peso", los "kilos de más" o la "dieta de moda". Todo esto y mucho más han dado origen a dos patologías alimentarias que merecen una cuidadosa observación: la "anorexia nerviosa" y la "bulimia". Ambos trastornos llegan siempre por el mismo camino: la obsesión por verse delgada.

Hacia la delgadez mortal

La anorexia nerviosa es la disminución total o parcial del apetito, y puede presentarse como una enfermedad leve o grave. Se manifiesta entre los 12 y 21 años, aunque también ocurre en mujeres y hombres de edad avanzada. El anoréxico posee un concepto distorsionado de la imagen corporal, acompañado de horror patológico a la obesidad. Tienen un miedo intenso a aumentar de peso y "se ven siempre gordos".

Las personas que sufren de anorexia se obsesionan tanto, que siguen dietas cada vez más rigurosas. Comienzan con el inocente deseo de perder unos kilos y entrenarse en un gimnasio, para terminar en un estado de obsesión incontrolable por el cuerpo. Este proceso puede desencadenar un estado calamitoso de desnutrición que culmina con la muerte.

Los síntomas que se pueden observar en personas con anorexia:

  • Padecen amenorrea (ausencia repetitiva de la menstruación).
  • Cortan los alimentos en trozos pequeños, para que parezca más.
  • Mastican largo rato antes de tragar.
  • Tiran, escupen o esconden la comida.
  • Pueden consumir laxantes o diuréticos.
  • Realizan hiperactividad para bajar de peso.
  • Se aíslan socialmente.
  • El carácter anímico se vuelve irritable.
  • Son autoexigentes.
  • Rechazan la sexualidad.
  • Usan ropa suelta, preferentemente de color negro (se tapan siempre el cuerpo).
  • Realizan días de ayuno, con la excusa de que ya comieron.

*Para detectar la anorexia es fundamental observar los síntomas y comportamientos anteriormente descritos. Hecho esto, es imprescindible la consulta con un médico y psicólogo. La ayuda profesional junto con el afecto familiar es el punto de partida de un largo camino en la recuperación total de la enfermedad.

La culpa por comer

La bulimia nerviosa es muy difícil de detectar, ya que en la mayoría de los casos no existe un bajo peso significativo que llame la atención en quien la padece. Una de las principales características es el "apetito insaciable" que impulsa a la persona bulímica a comer en exceso; luego se siente culpable y se provoca intencionalmente el vómito. El ácido del vómito afloja los dientes, provoca caries y promueve afecciones gástricas; la piel se arruga por la deshidratación y pueden surgir problemas cardíacos.

Los síntomas que se pueden observar en personas con bulimia:

  • No pueden controlar la ingesta de alimentos (atracón).
  • Se provocan intencionalmente el vómito.
  • Su peso corporal oscila constantemente.
  • Sufren deterioro o pérdida de piezas dentarias (producto del vómito habitual).
  • Presentan signos de hiperactividad.
  • Cortan los alimentos en trozos grandes.
  • Comen rápidamente.
  • Tragan casi sin masticar.
  • Tienen un carácter irritable.
  • Comen a escondidas (en la habitación guardan galletas, chocolates, etc.)
  • Suelen abandonar todo lo que emprenden.
  • Roban para comprar comida.
  • Se obsesionan por la silueta y el peso corporal.

*El "atracón" es una conducta que se practica en soledad. El abuso de laxantes diuréticos también se oculta. A diferencia del anoréxico, el bulímico frente a otras personas come normalmente, esto hace que el entorno familiar o amigos no se percaten de la existencia del problema.

Al igual que la anorexia, la bulimia puede provocar la muerte o arrastrar a las persona que la padecen a una verdadera vida de esclavos. Detectada la enfermedad es necesaria una urgente intervención médica con profesionales especializados en este tipo de patologías, ya que se trata de un problema psicológico con consecuencias físicas graves.

viernes, 7 de junio de 2013

Vigorexia: La obsesión compulsiva por el gimnasio




El psiquiatra estadounidense Harrison G. Pope denomina vigorexia a un trastorno mental relacionado con la adicción a la musculación (entrenamiento con pesas). Sus estudios publicados en la revista Psychosomatic Medicine comprobaron que, entre los más de nueve millones de estadounidenses que acuden regularmente a gimnasios, cerca de un millón podrían estar afectados por este desorden emocional.
Sus síntomas son evidentes: los que la padecen tienen tal obsesión por verse musculosos, que se miran constantemente en el espejo y nunca se ven conformes. Sentirse de este modo les hace invertir todas las horas posibles en hacer gimnasia para aumentar su musculatura.
Se pesan varias veces al día, y hacen comparaciones con otros compañeros de gimnasio. La enfermedad va derivando en un cuadro obsesivo compulsivo que hace que se sientan fracasados, abandonen sus actividades y se encierren en gimnasios día y noche. También siguen dietas bajas en grasas y ricas en hidratos de carbono y proteínas para aumentar la masa muscular y tienden a abusar de sustancias como las hormonas y los anabólicos esteroides.

Vigorexia y anorexia

Aunque a la vigorexia se la denomina “la nueva anorexia” es un trastorno mental diferente, no es estrictamente alimentario, pero sí comparte la patología de la preocupación obsesiva por la figura y una distorsión del esquema corporal.
La vigorexia todavía no está incluida en las tablas de trastornos psicológicos o psiquiátricos y se le considera una dismorfia corporal, ya que también se le conoce como dismorfia muscular. Así los pacientes aquejados de vigorexia comparten con los dismórficos y anoréxicos los mismos pensamientos obsesivos y siguen unos rituales reiterativos ante el espejo que les devuelve su imagen distorsionada.
Estos trastornos derivados de la excesiva preocupación por el cuerpo que nos inunda en estos tiempos se están convirtiendo en una verdadera epidemia. Desear una imagen perfecta no implica padecer una enfermedad mental, pero sí aumenta las posibilidades de que aparezca.
Aunque biológicamente hay explicaciones a estos trastornos, por desequilibrios en los niveles de serotonina y otros neurotransmisores cerebrales, no cabe duda que los factores socioculturales y educativos tienen una gran influencia. Por ello los tratamientos de las personas afectadas por vigorexia tendrían que ser multidisciplinarios y combinar la farmacología con terapias cognitivo-conductuales. Los estereotipos estéticos no existen, son sólo una ilusión impuesta por los medios comerciales de comunicación. El problema es que no todos están preparados para reconocer la diferencia entre los modelos ficticios y la realidad, y además, aceptarse tal cual uno es.

¿Qué es la dismorfia corporal?
 
Hay otro tipo de trastorno que afecta a una gran mayoría de la población y que comienza en la adolescencia. ¿Quién no se ha sentido alguna vez acomplejado por el tamaño de su nariz? ¿Quién no sufre con los brotes de acné en la pubertad?
Estos complejos agudizados igualmente por la obsesión de la belleza física se convierten a veces en auténticas enfermedades mentales con ansiedad, depresión, fobias, movimientos compulsivos-repetitivos (sobre todo miradas al espejo) y que conducen a la llamada “dismorfia corporal”.
Fue en 1886 y por el doctor italiano Morselli cuando se acuñó el término de dismorfia corporal. Ya el famoso sicoanalista Sigmund Freud había descrito en su literatura científica el caso del "hombre lobo": una persona que a pesar de tener un exceso de vello corporal centraba su excesiva preocupación por el físico en su nariz; la veía horrible, prominente y llena de cicatrices.
Existe un amplio número de personas que están más o menos preocupadas por su apariencia, pero para ser diagnosticado de dismorfia, el afectado tiene que sufrir reiteradamente una obsesión con una parte de su cuerpo que le impida llevar una vida normal.

Algunos síntomas de dismorfia corporal son:

• Dedican varias horas al día a pensar en el defecto corporal que creen tener.
• Suelen mirarse al espejo de forma continuada y como en el caso de la anorexia, bulimia y vigorexia, este les devuelve una imagen distorsionada de la realidad.
• Las partes del cuerpo más frecuentes de obsesión son de mayor a menor grado, piel, pelo, nariz, ojos, orejas, piernas, rodillas, pecho, genitales o la creencia de que su cara es asimétrica.
• Suele empezar a manifestarse en la adolescencia, y se mortifican continuamente interrogando a amigos y familiares sobre su aspecto.
• Muchos de ellos recurren a la cirugía estética para zanjar su "manía". Pero la dismorfia corporal es un trastorno mental, no físico y a pesar de estas operaciones no consiguen mejorar.

La solución a este problema suele ser una atención farmacológica con tratamientos como el Prozac y otros antidepresivos y ansiolíticos. Pero es preciso apoyarse en la psicoterapia, ya que son personas que deben aprender a recuperar la autoestima y perder el miedo al fracaso.
Hay otros trastornos de tipo obsesivo-compulsivo que sin estar relacionados con el esquema corporal aparecen también en la infancia y la adolescencia. A veces el perfeccionismo, el miedo al fracaso, el temor al ridículo, al que dirán, la limpieza y las enfermedades conducen a gente muy joven e inteligente al inicio de estos procesos.
Hasta hace poco se consideraban estos trastornos, tanto los alimentarios como los de vigorexia y dismorfia corporal, como manías propias de la edad del crecimiento que se corregían con la edad. Hoy día, sin caer en el alarmismo, hay que estar preparados desde la familia y la escuela para la detección precoz de los mismos y sobre todo para la prevenir males mayores.