sábado, 28 de septiembre de 2013

FILOSOFÍA FITNESS: El camino hacia el máximo bienestar



Fitness es un término inglés cuya traducción literal al idioma español es "aptitud"; sin embargo su significado no es sólo una simple palabra. Cuando hablamos de "fitness" estamos refiriéndonos al "mejoramiento de la figura corporal" o "buena forma física". Estas dos ideas son las que reflejan verdaderamente el concepto de "fitness", o lo que yo llamo “filosofía fitness”.
El fitness es mucho más que mejorar el aspecto estético de nuestro cuerpo, es llevar una vida saludable y vital tanto física como mentalmente, es en definitiva "un estilo de vida más natural". Pero para ello existen dos pilares fundamentales: la actividad física diaria y la alimentación natural y equilibrada. Mover el cuerpo a diario y comer con criterio son las bases del bienestar físico y mental. Si se consideran separados estos dos principios es verdaderamente difícil seguir una vida fitness, y por consiguiente acceder a un estado de salud perdurable. 

El principio de ejercitar el cuerpo 

El cuerpo humano está destinado a ser ejercitado. El corazón es una bomba muscular, que necesita del estímulo de cargas de un cierto nivel para permanecer sano a lo largo de grandes períodos de tiempo. Las investigaciones están descubriendo continuamente nuevas relaciones entre el papel del ejercicio y la salud óptima. ¿Con cuánto ejercicio basta? Esta cuestión es debatida con apasionamiento, y algunos descubrimientos sugieren que lo mejor es un ejercicio regular y moderado, mientras que un ejercicio extremo puede no ayudar a promover la salud.
La mayoría de nosotros ignoramos el ejercicio por una serie de razones, pero los mejores investigadores del proceso de envejecimiento citan la frase «El cuerpo no se desgasta... se oxida». La inactividad acortará, sin duda, el período de vida genético máximo de un individuo; un ejercicio moderado y regular contribuirá a una actitud mental positiva y a una sensación de bienestar. Se ha demostrado que el ejercicio reduce el riesgo de un ataque cardíaco. Muchas enfermedades degenerativas se relacionan con la obesidad, y el ejercicio evita unos kilos de más.
Los fisiólogos del ejercicio saben que, conforme envejecemos, perdemos gradualmente nuestra capacidad de llevar a cabo un trabajo. Para la persona media, parte de este declinar se debe a los cambios bioquímicos del envejecimiento, y parte se debe a la falta de uso. El cuerpo se adaptará al estrés del ejercicio aumentando su capacidad de llevar a cabo un trabajo, efecto que es vital emplear en años más jóvenes para asegurarse una vejez saludable. Una alimentación apropiada retrasará o minimizará los cambios bioquímicos del envejecimiento, que crean enfermedades degenerativas, y hará que el ejercicio y la recuperación resulten más agradables.
La meta de un plan de ejercicios es conseguir el estado de máximo acondicionamiento; éste variará con la edad y el potencial genético. Si el ejercicio es demasiado moderado o demasiado breve, el corazón no se beneficiará de la actividad. Sin embargo, es mejor aumentar lentamente la intensidad del ejercicio, permitiendo al cuerpo tiempo suficiente para adaptarse a los nuevos y necesarios desgastes de energía que crea. De todos modos, si tú ya estás planeando empezar un programa determinado de ejercicios físicos, es aconsejable que consultes con un profesional de la salud para saber si es el adecuado. 

El principio de alimentarse equilibradamente 

Alimentación natural y ejercicio son compañeros inseparables en la búsqueda de un cuerpo más delgado y más sano. El ser humano posee de naturaleza una contextura corporal delgada. La mayoría de la gente tiene, en teoría, un control completo de su comportamiento alimenticio y de sus hábitos de ejercicio, pero el éxito de la industria comercial de la pérdida de peso revela la necesidad de guía e información educativa. A través de la autoeducación y la deliberada aplicación de este conocimiento, cualquiera puede conseguir resultados en la búsqueda de sus objetivos de llegar al peso corporal ideal.
Las estrategias de algunos regímenes abogan por evitar algún tipo de alimento, o por dar la predilección a alguno. A veces se exige comprar alimentos preparados. Ninguna de estas estrategias es correcta porque, en el mejor de los casos, se dirigen a una corrección a corto plazo de un problema que viene de largo.
Lo ideal para conseguir nuestro propio peso y evitar la obesidad es llevar una alimentación a base de cereales, frutas y verduras preparados en forma natural. Las grasas de pescado y el aceite de oliva son realmente buenas para el cuerpo, y deberían idealmente componer la mayoría de las calorías grasas. Las grasas de origen animal (esto es, las contenidas en los productos cárnicos y lácteos) son menos sanas, y deberían tomarse al mínimo. Esto se logra comiendo proteína vegetal, pollo sin piel y pescado. Hay que recordar que la grasa de la dieta es hoy un enemigo para la pérdida de peso, y, a largo plazo, un enemigo para las dolencias cardíacas.
Todos los alimentos se convertirán en grasa almacenada si se consumen en exceso de las necesidades energéticas. Para reducir los cúmulos de grasa en el cuerpo, es necesario utilizar más energía de la que se consume en los alimentos, por medio de actividades y ejercicios corporales.
Las dietas muy bajas en calorías y la carencia de ejercicio contribuyen a quemar tanto la masa muscular como la grasa corporal. Esta condición es muy mala para el cuerpo, y el hambre, de rebote, da como resultado que se recupere la grasa corporal (lo que se conoce como efecto yo-yo, el peso sube y baja continuamente). El cuerpo recupera la grasa más fácilmente, y con el tiempo cambia la composición del cuerpo a un mayor porcentaje de grasa. Esto es porque el metabolismo pasa de administrar escasa energía (dietas muy estrictas) a más cantidad de calorías (una vez que retomas la alimentación habitual). 
Un cuerpo bien ejercitado estará bioquímicamente entrenado para utilizar más eficientemente las grasas procedentes de la dieta y de las reservas como fuentes de energía. La tendencia a almacenar grasas se reduce con el entrenamiento atlético. Si la intensidad del ejercicio es lo bastante alta, el cuerpo quemará energía durante horas después de que el ejercicio haya acabado. Además la fibra muscular aumenta el consumo de calorías en estado de reposo (lo que se conoce como metabolismo basal), permitiendo conservar siempre un peso adecuado. 

La actividad física diaria y una adecuada alimentación dentro de una filosofía de vida fitness son en definitiva las claves más seguras para sentirse verdaderamente saludable y con una figura corporal fabulosa. ¿No crees que ya es hora de pasarte al "fitness"?

1 comentario:

  1. En este Blog también he encontrado excelentes tips sobre el fitness y como tonificar todo mi cuerpo, échale un vistazo http://fitness-bienestar.blogspot.com/

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