Mostrando las entradas con la etiqueta sistema inmunológico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta sistema inmunológico. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de marzo de 2020

Lo que debes saber sobre el Coronavirus y cómo aumentar las defensas del organismo



Lo primero a saber sobre este nuevo virus es la lista de recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para luego indagar sobre cómo podemos fortalecer de forma natural nuestro sistema inmunológico, para protegernos frente a los virus y las bacterias. Comencemos por el principio...

Medidas de protección básicas contra el nuevo coronavirus (según la OMS)

Manténgase al día de la información más reciente sobre el brote de COVID-19, a la que puede acceder en el sitio web de la OMS y a través de las autoridades de salud pública pertinentes a nivel nacional y local. La COVID-19 sigue afectando principalmente a la población de China, aunque se han producido brotes en otros países. La mayoría de las personas que se infectan padecen una enfermedad leve y se recuperan, pero en otros casos puede ser más grave. Cuide su salud y proteja a los demás a través de las siguientes medidas:

Lávese las manos frecuentemente

Lávese las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón.
¿Por qué? Lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón mata el virus si este está en sus manos.

Adopte medidas de higiene respiratoria

Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón.
¿Por qué? Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Si usted estornuda o tose cubriéndose con las manos puede contaminar los objetos o las personas a los que toque.

Mantenga el distanciamiento social

Mantenga al menos 1 metro (3 pies) de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre.
¿Por qué? Cuando alguien con una enfermedad respiratoria, como la infección por el 2019-nCoV, tose o estornuda, proyecta pequeñas gotículas que contienen el virus. Si está demasiado cerca, puede inhalar el virus.

Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca

¿Por qué? Las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas, puedes transferir el virus de la superficie a si mismo.

Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo

Indique a su prestador de atención de salud si ha viajado a una zona de China en la que se haya notificado la presencia del 2019-nCoV, o si ha tenido un contacto cercano con alguien que haya viajado desde China y tenga síntomas respiratorios.
¿Por qué? Siempre que tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, es importante que busque atención médica de inmediato, ya que dichos síntomas pueden deberse a una infección respiratoria o a otra afección grave. Los síntomas respiratorios con fiebre pueden tener diversas causas, y dependiendo de sus antecedentes de viajes y circunstancias personales, el 2019-nCoV podría ser una de ellas.

Manténgase informado y siga las recomendaciones de los profesionales sanitarios

Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19.
¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre las medidas que la población de su zona debe adoptar para protegerse.

Medidas de protección para las personas que se encuentran en zonas donde se está propagando la COVID-19 o que las han visitado recientemente (en los últimos 14 días)
  • Siga las orientaciones expuestas arriba.
  • Permanezca en casa si empieza a encontrarse mal, aunque se trate de síntomas leves como cefalea y rinorrea leve, hasta que se recupere. 
¿Por qué? Evitar los contactos con otras personas y las visitas a centros médicos permitirá que estos últimos funcionen con mayor eficacia y ayudará a protegerle a usted y a otras personas de posibles infecciones por el virus de la COVID-19 u otros.
  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque rápidamente asesoramiento médico, ya que podría deberse a una infección respiratoria u otra afección grave. Llame con antelación e informe a su dispensador de atención de salud sobre cualquier viaje que haya realizado recientemente o cualquier contacto que haya mantenido con viajeros.
¿Por qué? Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto ayudará también a prevenir la propagación del virus de la COVID-19 y otros virus.

5 recomendaciones para fortalecer el sistema inmune y prevenir el coronavirus (fuente: Infobae.com)


Mucho se dice sobre la importancia de contar con buenas defensas para que el organismo “ataque” a los virus y bacterias que causan enfermedades. Pero ¿qué es el sistema inmune y para qué sirve?
“El sistema inmunológico está formado por células, órganos y proteínas que circulan en la sangre y funcionan como una red en la que se interrelacionan. Lo normal es un equilibrio constante y ese equilibrio se ve amenazado por diferentes situaciones, que van desde estrés hasta elementos propios del medio ambiente. El sistema está preparado para contrarrestar eso y siempre volver al equilibrio”. El médico especialista en inmunología y reumatología Pablo Mannucci (MN 96008) explicó a Infobae que “hoy se sabe que, además de controlar infecciones causadas por bacterias, virus y hongos, el sistema inmune controla el desarrollo de tumores y la aparición de enfermedades autoinmunes, o sea, que su accionar es mucho más amplio de lo que se creía”.
Según el coordinador del área de Inmunología del Hospital Alemán, “para que ese equilibrio se mantenga y el sistema inmune se mantenga activo hay elementos fundamentales”. Y enumeró:

1- “Primero hay que estar bien nutrido y tener una alimentación adecuada”, dijo en referencia a “fundamentalmente evitar el sobrepeso”.
2- Evitar el tabaco, ya que "está demostrado que altera el funcionamiento de las células inmunológicas".
3- Hacer actividad física.
4- Controlar la ingesta de alcohol
5- Cumplir el esquema de vacunación obligatorio y estar atento a vacunas que son necesarias en determinadas situaciones (por ejemplo fiebre amarilla en caso de viajes a determinadas zonas o la antineumocócica en personas asmáticas).

“El sistema inmune tiene memoria inmunológica y para generarla las vacunas son fundamentales; es la única manera de que el sistema inmune recuerde cómo actuar frente a esos gérmenes”, resaltó el especialista, quien además sostuvo que “hay que estar atentos a situaciones o señales de alarma que pueden denotar que el sistema inmune no está del todo bien, como infecciones respiratorias moderadas a severas recurrentes”.
Puntualmente sobre el coronavirus, Mannucci enfatizó que “frente a un paciente con desequilibrio inmunológico tiene más chances de desarrollar una forma más grave de la enfermedad”.
Nutrientes clave para mejorar sistema inmune
Mientras las cifras de infectados y muertos relacionados al nuevo coronavirus continúan en aumento, es vital actuar en forma preventiva.
En ese sentido, existe una gran variedad de minerales que cumplen diversas funciones en el organismo pero dos de ellos parecen ser fundamentales para el comportamiento del sistema de defensas: el selenio y el zinc.

El reconocido médico infectólogo italiano Attilio Speciani, en una entrevista relacionada al aumento de casos en Italia, remarcó la existencia de una investigación muy relevante sobre la presencia de selenio y sobre la capacidad del cuerpo para vencer a los virus. Estudios recientes demostraron que “tener una concentración adecuada de selenio en sangre permite una mayor capacidad defensiva del sistema inmune contra los virus en general, y el coronavirus no es la excepción”.
Y agregó: “En aquellas poblaciones donde hay una falta de selenio y zinc, los virus cambian más fácilmente y se vuelven más agresivos. Esto se aplica a otros coronavirus e influenza. Lo mismo sucede ante una persona desnutrida o inmunodeprimida, el virus cambia más rápido y se vuelve más agresivo porque no hay respuesta defensiva de nuestro organismo”.“Los alimentos naturalmente ricos en selenio son, especialmente, los mariscos y las nueces. También está presente en productos de origen animal como el pollo, carne vacuna, y en vegetales de hojas de verde y legumbres”. Según precisó el médico y máster universitario en nutrición Milton Dan (MN 119041), “como el cuerpo humano no es capaz de sintetizar selenio, su presencia depende de la ingesta de los alimentos que lo contienen y, a su vez, el selenio de estos alimentos depende de la riqueza en selenio del medio en el que crecieron”.
Debido al bajo consumo de alimento de mar y la escasa presencia de selenio en los suelos, muchas veces no llegan a mantener los niveles suficientes y suele ser necesario suplementarlo. “No todo suplemento de selenio es igualmente eficaz, para que cumpla su efecto y obtener los mayores beneficios, el aporte del mineral debe ser de alta biodisponibilidad, para ello hay que tener en cuenta los factores que aumentan o dificultan su absorción”, explicó Dan, quien resaltó que “las recomendaciones sugieren su aporte en forma independiente, no combinado en los denominados multivitamínicos”.

El otro factor importante es aportar el selenio en forma orgánica, ello puede ser a partir de levadura (Sele200) o por un proceso que se conoce como quelación de minerales -continuó Dan-. La quelación es un desarrollo científico y tecnológico que permitió transformar los minerales inorgánicos en una forma orgánica. En la Argentina se encuentran disponibles a la fecha tres minerales en la forma quelat, uno de ellos es el selenio”.


Micronutrientes para potenciar el sistema inmunológico
(del libro Dieta Autoinmune disponible en Amazon.com)


Las vitaminas y minerales esenciales son sustancias orgánicas que existen en pequeñas cantidades en los diferentes alimentos y que sin constituir alimentos en sí mismas, son indispensables para el desarrollo y funcionamiento normal del metabolismo orgánico. Estos micronutrientes no son sintetizados por el organismo, sino que deben ser adquiridos a través de la nutrición. Solamente la Vitamina D se exceptúa de esta característica y la B-12 que es sintetizada por las bacterias del tracto intestinal. Se dividen básicamente en liposolubles como las A-D-E-K e hidrosolubles que constituyen el resto. Las vitaminas y minerales actúan básicamente como enzimas de los diferentes procesos metabólicos. Su importancia en el normal funcionamiento del organismo es científicamente incuestionable, más aún cuando se desea reforzar naturalmente las defensas del cuerpo.

Vitamina C
Aumenta la producción de interferón (sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones), por lo que la inmunidad se puede potenciar. Además, esta vitamina es necesaria para formar colágeno, un componente esencial de las membranas de las células, por lo que la vitamina C contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones.
Fuentes alimentarias: Guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, verduras de la familia de la col, frutas y hortalizas en general.

Vitamina E
Diversos estudios han demostrado que aumenta la respuesta inmunológica (se administró 200 mg/día de esta vitamina a personas que no seguían una alimentación sana y con defensas bajas, y su respuesta inmunológica mejoró notablemente).
Fuentes alimentarias: aceite de germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero (pan, arroz y pastas alimenticias integrales, etc.), aceites de oliva (principalmente, el virgen extra de primera presión en frío), vegetales de hoja verde y frutos secos.

Vitamina A
Representa un papel esencial en las infecciones y en el mantenimiento de la integridad de la superficie de las mucosas (barreras naturales contra las infecciones).
Fuentes alimentarias de vitamina A: hígado, mantequilla, nata, huevo y lácteos completos.
Fuentes alimentarias de beta-caroteno: cuando el organismo lo requiere, se transforman en vitamina A. Presente en verduras de color verde o de coloración rojo-anaranjado-amarillento y algunas frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón).

Otras vitaminas
Se han descrito alteraciones del sistema inmunológico asociadas al déficit de vitaminas del grupo B. La carencia de ácido fólico o vitamina B9 suprime la respuesta de algunos linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos (sustancias que luchan contra los gérmenes y tóxicos). También se sabe que las deficiencias de tiamina o B1, riboflavina o B2, ácido pantoténico o B5, biotina o B8 y cianobalamina o B12, pueden disminuir la producción de anticuerpos.
Fuentes alimentarias: El complejo vitamínico B aparece en la mayoría de alimentos de origen vegetal (verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres) y en los de origen animal (carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y en los productos lácteos). El ácido fólico se encuentra mayoritariamente en la verdura de hoja verde, legumbres verdes, frutas, cereales de desayuno enriquecidos e hígado, y la vitamina B12 abunda en el hígado y el marisco, pero también está presente en alimentos como carne, pescado, huevos y productos lácteos.

Flavonoides
No se consideran nutrientes, son sustancias propias de plantas (colorantes) de acción antioxidante. Están presentes en numerosos vegetales, algunos de los cuales potencian la acción de la vitamina C.
Fuentes alimentarias: Verduras de la familia de la col, verdura de hoja verde, frutas rojas, moradas y cítricos.

Hierro
El déficit de hierro es relativamente frecuente y afecta principalmente a jóvenes y embarazadas; disminuye la proliferación (multiplicación y crecimiento) celular y la respuesta inmunológica.
Fuentes alimentarias: hígado, carnes (especialmente la de caballo), pescado, huevo y, en menor proporción, lácteos.

Zinc
La carencia de zinc es relativamente frecuente en niños, mujeres embarazadas, madres lactantes, ancianos y personas vegetarianas o que realizan dietas bajas en calorías. El consumo habitual de tabaco también se puede considerar factor de riesgo de déficit. Su carencia influye en el sistema inmunológico y afecta fundamentalmente a órganos linfoides (que producen linfocitos) y a la respuesta inmunológica.
Fuentes alimentarias: mariscos, hígado, semillas de calabaza, quesos curados, legumbres y frutos secos, cereales completos, carnes, pescados, huevos y lácteos.

Selenio
El déficit de selenio afecta a la inmunidad, estando disminuida, entre otros, la actividad bactericida, la respuesta de los anticuerpos frente a ciertos tóxicos y el desarrollo de linfocitos.
Fuentes alimentarias: Carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.

Recomendaciones generales para potenciar las defensas del cuerpo

• Seguir una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
• Recurrir a los baños de temperatura alterna (fría, caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.
• Emplear, si es necesario, plantas medicinales que ayudan a reforzar la inmunidad (equinácea, tomillo, escaramujo, ajo, hojas de grosellero negro, espino amarillo, etc.).
• Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
• Realizar de forma regular actividad física de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, bicicleta, etc.).
• Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.

Nota: Cuando la dieta no es equilibrada, cabe la posibilidad de recurrir a complementos dietéticos, siempre bajo la prescripción de un profesional, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Lo que debes saber sobre la "gripe"



En el transcurso de un año uno de cada diez adultos se enferma de gripe, mientras que en los niños la tasa es superior al 30 por ciento, ya que se transmite con mayor facilidad entre ellos.
La gripe o influenza es una enfermedad viral contagiosa que afecta las vías respiratorias y que repercute de manera decisiva en todo el organismo. Puede ser provocada por tres clases de virus (A, B, C) que se manifiestan entre los dos y cinco días de haberse incubado.
La forma en que se transmite el contagio del virus de la gripe es por contacto con otras personas que ya la padecen (vía aérea). Por ello los médicos siempre aconsejan quedarse en la casa para lograr curarse y no contagiar a otros. La inmunidad del cuerpo frente a la gripe no logra ser permanente, ya que el virus cambia con el tiempo y establece nuevas cepas infecciosas.

Síntomas de la "gripe"

• Dolor de cabeza, fiebre y escalofríos.
Molestia en los oídos.
• Tos seca y dolor de garganta.
Dolor en las articulaciones.
• Cansancio en todo el cuerpo, debilidad, dolor muscular.
Sudoración.
Trastornos gastrointestinales.
Inapetencia.

*Estos síntomas son alerta para cualquier persona, pero quienes deben protegerse y cuidarse aún más son: los niños y los ancianos (más susceptibles), que al ser afectados pueden continuar con un cuadro de bronquitis, neumonía, sinusitis, otitis y descompensación en asmáticos. Para ellos siempre se aconseja una vacuna preventiva.

¿Cómo ocurre la formación de una gripe?

Primeramente la gripe se transmite a través de un estornudo o la tos de alguien que ya la padece. Luego el virus penetra en el organismo e ingresa por los ojos, boca o nariz. Dicho virus se instala en una célula que infecta a otras y provoca los síntomas de la gripe.
Lo fundamental es tratar de prevenir la enfermedad, aunque sea costoso el realizarlo (a través de las vacunas). Deben prestar mucha atención aquellas personas que cambian de ambiente continuamente o trabajan en espacios muy calefaccionados o con aire acondicionado.

¿Qué hacer frente a un cuadro gripal?

• El reposo absoluto en cama es lo ideal.
• Tomar mucho líquido, en especial jugos de frutas naturales.
• Inhalar vapores es muy bueno para descongestionar las vías respiratorias.
• Aplicar compresas de agua fría si hay fiebre y cubrir el cuerpo para favorecer la sudoración.
• Si hay dolor muscular, articular y escalofríos, darse un baño de agua tibia antes de acostarse.
• En caso de inapetencia, no esforzarse por comer ya que la dieta permite calmar los dolores musculares.
• Controlar la temperatura corporal que no sobrepase los 38ºC. Si ello ocurre ir de inmediato al médico.
• En caso de fiebre persistente, se pueden emplear antipiréticos y analgésicos para combatirla. Asimismo consultar al médico.
• Consumir ajo ya que tiene propiedades antivirales y antibacterianas. Ayuda al organismo a combatir las infecciones.

"La actividad física y una alimentación equilibrada transforman al organismo en inmune frente a los posibles contagios de gripe."

ADVERTENCIA: El único objetivo de este artículo es informativo, y de ninguna manera puede utilizarse como herramienta de diagnóstico para las enfermedades descriptas en el mismo. Recomiendo que ante cualquier duda consultes a un doctor.

viernes, 21 de marzo de 2014

Potencia tu sistema inmunológico y previene enfermedades



Aumentar las defensas naturales del organismo es la manera más eficaz de prevenir gripes, resfríos y alergias, sobre todo en las épocas de cambios climáticos. Para ello no es necesario recurrir a fórmulas mágicas, tan sólo debes seguir algunas pautas saludables para mejorar tu calidad de vida. Asimismo, algunas terapias alternativas ofrecen soluciones prácticas y naturales para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir las enfermedades propias de los estados de debilidad.
La Fitoterapia es una herramienta que emplean muchos médicos naturistas (e incluso clínicos) para solucionar problemas de todo tipo. Consiste en la utilización de determinadas hierbas o plantas con fines terapéuticos. En este sentido, aparecen dos alternativas frentes a los problemas de “bajas defensas”. En primer lugar, la equinácea es una planta que incrementa la producción de células y la acción antivirósica directa evitando así la propagación de bacterias. Por su parte, el astrágulus es una planta medicinal muy buena para prevenir resfríos comunes. Además es muy efectiva para mejorar los sistemas inmunitarios debilitados por sustancias químicas o radiaciones. Puedes consumirlas en infusión, de dos a tres veces por día, pero siempre con la supervisión de un médico naturista. 

Factores nutritivos para elevar tus defensas

La falta de nutrientes esenciales en la alimentación diaria es una causa habitual de la incapacidad del sistema inmunológico para hacer frente a las enfermedades relacionadas con virus y bacterias. Por eso es importante que ingieras una amplia variedad de vitaminas y minerales, además de otras sustancias. Por ejemplo, la vitamina A de la leche y sus derivados desarrollan una protección natural frente a los microorganismos. Por su parte, los carotenos presentes en zanahorias y calaba­zas poseen antioxidantes y protegen el organismo de los efectos que producen el estrés y la radiaciones del medio ambiente.
Asimismo, la vitamina C que posee la naranja, el limón y el kiwi, estimula la acción antivirósica y antibacteriana y es imprescindible para contrarrestar las infecciones. También es importante que consumas abundante frutos secos como  nueces y almendras (ya que son ricos en vitamina E), legumbres (porque aportan hierro) y todo tipo de cereales y panes integrales (importantes fuentes de minerales y vitaminas que refuerzan el sistema inmunológico). 

Medidas para incrementar la energía del organismo

Modificar determinados hábitos relacionados principalmente con tu estilo de vida, te permite reforzar las defensas del organismo y aumentar la energía de tu cuerpo. Para ello, es preciso que consideres las siguientes medidas:
• Consume alimentos frescos y naturales como frutas, verduras, cereales integrales (pan, pastas y granos), legumbres y frutos secos. A la vez, limita el consumo de grasas (sobre todo de origen animal) y azúcares refinados. Conviene que consumas miel de abejas en poca cantidad.
• Bebe al menos ochos vasos de agua natural por día. De esta manera consigues depurar el organismo y eliminar las toxinas acumuladas.
• Evita el cigarrillo y restringe el consumo de bebidas alcohólicas. El tabaco y el alcohol sólo le restan energía a tu cuerpo y generan un campo propicio para enfermedades virósicas.
• Realiza al menos treinta minutos de ejercicio físico por día. Esta práctica es clave para fortalecer tu organismo y prevenir así todo tipo de trastornos de salud. Llevar a cabo alguna actividad física por la noche favorecerá el descanso nocturno y le permitirá a tu cuerpo comenzar un nuevo día totalmente despejado.
• Promueve un estado emocional positivo. La risa es un remedio infalible contra todo tipo de dolencias y además aumenta la resistencia natural del organismo. Deja de lado las preocupaciones e intenta vivir la vida de una forma más desenfadada.

martes, 31 de diciembre de 2013

Los mejores nutrientes para prevenir infecciones



Nuestro organismo, a través de su sistema inmunológico, necesita el combustible adecuado para funcionar de manera eficiente y defenderse de los virus y las bacterias que puedan atacarlo. Si el cuerpo no recibe los nutrientes necesarios, una de las primeras consecuencias es una mayor vulnerabilidad a contraer infecciones de cualquier tipo, en especial las virales como resfríos y gripe. Los virus como los de la gripe normalmente se manifiestan con síntomas leves, como una sensación de congestión y unas líneas de fiebre. En esta etapa, el organismo comienza a resistir la infección, y el hecho de tomar ciertas medidas puede contribuir eficazmente en esta lucha e impedir que la enfermedad siga avanzando.
Los principales nutrientes para fortalecer al sistema inmunológico son la vitamina C, el betacaroteno y el cinc. Por lo tanto, si consideras que puedes contraer alguna infección, tendrás que incluir en tu dieta las cantidades adecuadas de estos nutrientes.

Cómo consumir más nutrientes

En cuanto a la vitamina C, debes comer mucha fruta. Los cítricos, bananas y kiwis, así como los vegetales de hojas verdes son excelentes fuentes de vitamina C. Mediante el consumo de altas dosis de esta vitamina en cuanto aparecen los síntomas se puede llegar a frenar el avance de la enfermedad, y en general se reduce la duración o la gravedad de la misma. La dosis normal es 1 g de vitamina C cada 1 o 2 horas hasta que los síntomas desaparezcan.
Respecto al betacaroteno, se encuentra presente en grandes dosis en las frutas y vegetales amarillos y naranjas, como damascos, zanahorias y ajíes rojos y amarillos. Debes incluir una estos alimentos a tu dieta diaria, al igual que los mariscos, pescados y productos integrales que son excelentes fuentes de cinc.

Alimentos que deben evitarse

Al mismo tiempo que te aseguras el consumo de los nutrientes que mejoran la capacidad del organismo para luchar contra las infecciones, debes dejar de lado aquellos hábitos alimenticios que puedan perjudicar el funcionamiento saludable del sistema inmunológico o que agraven los procesos de la infección. Lo mejor es seguir las siguientes medidas preventivas:
• Evita los excesos de comida: cuando el organismo tiene que digerir una comida muy abundante, su capacidad para combatir las infecciones se ve reducida. Evita las comidas muy abundantes, en particular aquellas que contengan alimentos "pesados" o grasosos, como carnes y productos lácteos.
• Limita el consumo de azúcares: a medida que el azúcar sube en el torrente sanguíneo, la eficacia del sistema inmunológico disminuye. Para revertirlo debes disminuir el consumo de azúcar, bebidas azucaradas y alimentos que contengan azúcar (como galletitas y tortas).
• Diminuye el consumo de lácteos: la leche de vaca y los productos derivados, como el queso, son alimentos que fomentan la formación de mucosidad. Si tienes o estás a punto de contraer un resfrío, tal vez te convenga dejar de consumirlos hasta que la infección desaparezca.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Ejercicio para una mente sana y un cuerpo fuerte


 
Las personas físicamente activas parecen obtener mejores resultados en los test que miden la capacidad de procesar la información, la atención y otros parámetros que miden la velocidad mental, que aquellas personas sedentarias. Una de las causas es que el ejercicio regular ayuda a mantener saludable al sistema cardiovascular, lo que resulta imprescindible para el correcto funcionamiento de la función cerebral. A1 cerebro humano le corresponde sólo un 2 por ciento de la totalidad de peso de nuestro cuerpo, sin embargo la cuarta parte de la glucosa y el oxigeno que consumimos es utilizado por éste órgano vital. Cuanto más eficiente sea nuestro cuerpo para transportar glucosa y oxígeno, mejor nutridas se encontrarán nuestras células cerebrales. Así, y aunque parezca increíble, para conservar una mente lúcida y sana es preciso ejercitar los músculos de todo el cuerpo. 

Sistema inmunológico y ejercicio físico

Las defensas de nuestro cuerpo pierden poder con el paso de los años porque los linfocitos, las células blancas de la sangre que combaten las infecciones, se vuelven menos activas con el transcurso del tiempo.
Sin embargo, este deterioro del sistema inmunológico puede evitarse si se toman a tiempo algunas precauciones.
Ciertos estudios científicos llevados a cabo en los Estados Unidos han revelado que la actividad de las células encargadas de combatir las infecciones muestran un incremento temporario luego de una sesión de ejercicio moderado. Parece ser que cuando se produce un incremento de la frecuencia cardiaca, el cuerpo envía una oleada de anticuerpos en el torrente sanguíneo. Además, el ejercicio realizado diariamente incrementa los niveles de ciertas substancias químicas, como la interleuquina, que son excretadas  por las células del sistema inmunológico. Además, el ejercicio ayuda a mantener los vasos sanguíneos despejados y flexibles, lo que permite obtener una buena circulación, pues es por medio de la sangre por donde circulan las células del sistema inmunológico. Algunos científicos aseguran que un sistema inmunológico fuerte es una de las razones por las cuales el ejercicio físico regular podría disminuir las probabilidades de padecer algunas formas de cáncer, incluyendo el cáncer de colon y de mamas.
Lo más importante que debemos tener en cuenta es que mantenerse activo a lo largo de los años es garantía de salud y vitalidad, algo que con el paso del tiempo comienza a escasear y produce la mayoría de las dolencias que padecen las personas mayores.