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lunes, 23 de junio de 2014

Tripa cervecera, ¿mito o verdad?



Una de las bebidas alcohólicas más socialmente aceptadas es la cerveza, en todas sus variedades. Sin embargo beber ocasionalmente un vaso de cerveza no tiene nada de malo, siempre y cuando no se convierta en una práctica habitual. Aunque no ha podido vincularse el crecimiento de la barriga con el consumo de cerveza, se reconoce que es muy común beber cerveza en exceso, y como todo alimento o bebida consumida sin moderación, genera sobrepeso y obesidad.
La cerveza posee maltosa (azúcar de malta), un ingrediente que ingresa más rápidamente al torrente sanguíneo que la glucosa. Por lo que el consumo de cerveza en grandes cantidades dispara rápidamente la insulina a la sangre para bajar el nivel de azúcar en sangre. Este ciclo relacionado con el consumo de azúcar blanco y harinas refinadas provoca graves trastornos al cuerpo y un consumo incontrolable por alimentos dulces y harinosos. Para evitar esa dependencia hay que limitar el consumo de estos alimentos y bebidas, entre los que se incluye la cerveza. De ahí que las personas diabéticas tengan prohibido beber cerveza ya que dispara los valores de azúcar en sangre.
La tripa o barriga cervecera es considerada un mito, sin embargo la mayoría de los bebedores de cerveza son los principales portadores de grandes barrigas. Quizá no por la cerveza en sí misma, sino por lo que metabólicamente genera su ingestión, ya que alienta el consumo de otros alimentos que demanda el cuerpo luego de que la insulina bajó el azúcar en la sangre. Por todo ello consumir cerveza no es considerada una práctica saludable para conservar un abdomen plano y sin grasa.


Agua, el líquido ideal


El hábito de beber una importante cantidad de agua al día se ha transformado en un cliché. Esto es, todo el mundo reconoce la importancia de beber agua sin embargo muy pocos lo aplican a su vida diaria. El agua es el gran aliado de la nutrición, porque ayuda a eliminar las toxinas que el cuerpo acumula diariamente. El agua vivifica el organismo.
Beber bebidas carbonatadas (tipo cola), bebidas alcohólicas, aguas saborizadas, bebidas energizantes, café, té negro, jugos artificiales y leche no reemplaza los beneficios que se derivan del consumo de agua. Al contrario todas las bebidas exigen un mayor trabajo al sistema excretor (riñones y vejiga), que a largo plazo puede provocar trastornos de salud. El agua aliviana el trabajo del organismo al momento de eliminar los residuos acumulados en el organismo. El agua es un depurativo natural y ayuda a perder peso y desinflamar el vientre. Si beber de seis a ocho vasos de agua no se incorpora como un hábito diario, todos los esfuerzos por eliminar la barriga se vuelven menos efectivos.

lunes, 23 de diciembre de 2013

El rol del agua en la nutrición



Existen dos razones sumamente importantes por las cuales necesitamos el agua contenida en las frutas y verduras, y son las mismas razones por las cua­les beber agua sola no es suficiente: la nutrición y la limpieza del organismo. El agua transporta las sustancias nutritivas con­tenidas en los alimentos a todas las células del cuerpo, y ade­más las limpia de los desechos tóxicos.
En mayor o menor medida, todos los elementos nutritivos del cuerpo humano (vitaminas, minerales, proteínas, aminoácidos, enzimas, carbohidratos y ácidos grasos) se hallan en las frutas y en las verduras. Las sustancias que las satisfacen son transportadas, gracias al agua contenida en esas frutas y esas verduras, al intestino, donde son absorbidas. Además de aportar sustancias nutritivas al cuerpo, esta agua desempeña una función esencial: depurarlo de desechos. De ahí la importancia suprema de las frutas y verduras en cualquier programa serio de pérdida de peso.
Generalmente, comemos y vivimos de una manera que nunca permitimos una verdadera limpieza del interior de nuestro cuerpo. Y aunque muchos consideren que con beber ocho vasos de agua por día depuran su cuerpo, lo cierto es que eso nunca sucede. Pues la base de la depuración debe estar en los alimentos y no en el agua, y más precisamente en los alimentos con alto contenido de agua, como las frutas y verduras crudas. De lo contrario, se produce una continua contaminación que puede llegar a obstruir el normal funcionamiento fisiológico del organismo, incluso las vías normales de eliminación de desechos (riñones, intestinos e hígado). 

Agua y comida: Una combinación poco saludable

Beber agua con las comidas ejerce un efecto debilitante. Muchas personas beben agua mientras comen. No es una buena práctica, porque en el estómago hay jugos digestivos que están actuando sobre la comida. Si al comer se bebe agua, se diluyen estos jugos y se impide una óptima digestión de los alimentos. Además se obstruye notablemente el proceso de asimilación de los nutrientes, perjudicando la posterior eliminación de los elementos que el organismo descarta. En definitiva, el agua dificulta la digestión y resta mucha energía que el cuerpo puede aprovechar para otras actividades.
Por otro lado, al consumir alimentos con alto contenido acuoso se eliminan efectivamente los desechos tóxicos del cuerpo, y sin necesidad de contar con un aporte extra de agua. Así, no sólo se aprovechan todos los nutrientes, sino que además se consigue bajar de peso. Lo que finalmente debemos tener en cuenta es que nuestro cuerpo efectivamente necesita agua, y mucha agua, sólo que ésta debería provenir siempre de una fuente natural orgánica (como las frutas y verduras). Y aunque para compensar la carencia de agua, se puede beber aparte y en gran cantidad, siempre debe hacerse lejos de las comidas.

sábado, 21 de diciembre de 2013

¿Por qué beber agua suele caer pesado al estómago?


 
Nadie discute la importancia que tiene el agua para nuestro organismo. Sin embargo, beber grandes cantidades de agua potable o mineral puede ser un verdadero problema para nuestro estómago, ya que no consigue absorberla con rapidez y facilidad. Y aunque la mayoría de las dietas recomienda beber hasta ochos vasos de agua por día, está práctica puede reemplazarse con ciertos hábitos alimenticios más saludables.
En principio, la necesidad de beber agua puede disminuir notablemente si se consumen más alimentos con alto contenido de agua. En otras palabras, los que beben ocho vasos de agua por día lo hacen generalmente porque los alimentos que comen no están proporcionándoles toda el agua que el organismo necesita. Al seguir una dieta con predominio de alimentos concentrados (todos aquellos que no son ni frutas ni verduras crudas), el cuerpo está continuamente clamando por agua, y se expresa a través de una continua sed (sobre todo después de comer). En cambio, si se consumen alimentos con un alto contenido de agua, la sed disminuye y no es necesario obtener el agua en forma separada de la comida. 

Una cuestión de absorción

El agua de vertientes no es la ideal para el cuerpo humano porque contiene minerales inorgánicos que nuestro organismo no puede utilizar ni eliminar. Estos minerales inorgánicos tienden a combinarse con el colesterol en el sistema y a formar una gruesa placa en las arterias. En cambio, el agua destilada u orgánica no tiene ese efecto. Cuando comemos un trozo de fruta o una verdura, estamos consumiendo agua destilada. La planta destila los minerales tomados del suelo, y después nosotros los consumimos. Por ello, es sumamente importante incorporar grandes cantidades de frutas y verduras crudas a la alimentación diaria; así el organismo obtiene el agua que necesita para cumplir con todos sus procesos fisiológicos. En cambio, beber agua potable o mineral resulta una pesada carga para el estómago ya que no la puede digerir con rapidez y facilidad.
Por otra parte, el agua ejerce un papel fundamental en la eliminación de los desechos tóxicos. Y aunque parezca increíble, la única manera de cumplir con este objetivo es a través del consumo de alimentos que tengan un elevado contenido de agua. Pues la desintoxicación del organismo no se consigue plenamente bebiendo agua mineral o potable, porque el agua para beber no es portadora de las enzimas y de otros elementos indispensables para la vida, que el cuerpo necesita y que se encuentra sólo en el agua contenida en las frutas y verduras crudas.

lunes, 19 de agosto de 2013

Conserva tu cuerpo siempre hidratado



La regla de oro para mantener el organismo hidratado es "beber agua". Cuando el cuerpo pierde tan sólo el 1% de líquidos aparece la sensación de sed, cuando esta pérdida es del 2%, se reduce el rendimiento de resistencia, y a partir del 5% puede producir una aceleración del ritmo cardíaco, apatía, vómitos y espasmos musculares. El ser humano no puede soportar una pérdida de líquido superior al 15%.
En los recién nacidos el agua representa el 80% del peso corporal total. Las mujeres tienen un porcentaje menor de agua, debido a la mayor cantidad de tejido adiposo de su organismo. La grasa apenas contiene agua, mientras que en la musculatura ésta supone aproximadamente el 77%.
En circunstancias normales, nuestro organismo necesita entre 1,5 y 2 litros de agua al día. Si la pérdida de líquido aumenta a causa del calor, el esfuerzo físico u otras causas similares, esta cantidad puede incrementarse hasta 10 litros al día.
Durante el entrenamiento físico, los músculos producen mucho calor y el organismo debe eliminarlo por medio de la sudoración. Cuando el cuerpo se calienta, las glándulas sudoríparas producen grandes cantidades de sudor (transpiración); de este modo perdemos líquido, que debemos recuperar para mantener el equilibrio hídrico y regular la temperatura corporal. 

Diferentes clases de líquidos 

Para hidratar al cuerpo debemos saber reconocer: ¿qué hay que beber?, ¿cuándo? y ¿por qué? Hay que tener en cuenta que algunas bebidas aportan líquido, como el "agua", pero no energía, mientras que otras por su compuesto si resultan energéticas.
Las bebidas que toman los deportistas, durante la práctica de una actividad, deben cubrir las necesidades energéticas y evitar la deshidratación. Dichas bebidas tienen la función de reemplazar el líquido que se ha evaporado a través del sudor y los minerales disuleto en éste. Además, su composición debe permitir una absorción rápida para el organismo. Cabe aclarar que con cada litro de sudor se pierden entre 2,7 y 3 gramos de minerales.

Durante un entrenamiento físico:
 

Debes beber:
· Agua mineral 
· Bebidas con aminoácidos o sodio (existe una gran variedad).
· Líquidos con componentes energizantes.
· Bebidas con buen sabor.
· Líquidos a temperatura natural.
· Fáciles y rápidas de absorber por el organismo (se aclara en las etiquetas). 
No debes beber: 
· Bebidas gaseosas o con alcohol.
· Bebidas con mucha azúcar, ya que retarda la absorción.
· Jugos de frutas.
· Bebidas con cafeína.
· Bebidas calientes o muy frías.

El momento para beber líquidos es una o dos horas antes de comenzar con el entrenamiento, durante el entrenamiento tomando de a sorbos pequeños y después de dicha actividad para evitar una decaída. Al mantener el equilibrio hídrico logramos un mejor rendimiento físico, tanto en las capacidades motrices como en el estado de ánimo.

jueves, 7 de marzo de 2013

Estrategias para beber agua sin beber agua




La importancia del agua en la dieta diaria es incuestionable. Beber agua es una práctica saludable para todos, no sólo para los que desean eliminar los kilos de más. Pero a veces resulta tedioso beber dos litros o más de agua por día cuando no se tiene la costumbre o sobre todo en épocas de mucho frío como en el invierno.
Y aunque parezca un juego de palabras, se puede beber agua sin beber agua. Precisamente algunas estrategias apuntan a esconder el agua en preparados con sabores dulces, refrescantes o ligeramente ácidos. Sin que ello implique perder los beneficios que aporta el agua al organismo ni agregar elementos que aporten calorías innecesarias a la dieta. Es decir, se pueden beber otros líquidos que cumplen la misma función que el agua, ya que la incluyen como su ingrediente principal en la preparación.

El reemplazo del agua por otras bebidas debe ser equivalente en la misma cantidad de líquido, es decir, un vaso de agua se reemplaza con un vaso o una taza de otra bebida. A veces, además de los beneficios que aporta el agua algunos preparados incluyen vitaminas y minerales derivados de otros ingredientes (como el caso de los batidos de fruta).
El método consiste en incorporar gradualmente el agua a la dieta. Por diferentes motivos suele ser molesto beber 8 vasos de agua durante el día. Pero se puede empezar bebiendo uno o dos vasos junto con las bebidas recomendadas. Y poco a poco ir sustituyendo las bebidas alternativas por agua. Así se puede llegar al objetivo de beber los dos litros de agua diaria.

Bebidas saludables que reemplazan el agua

- Té verde (tibio)*
- Infusión de manzanilla (tibia o fría)
- Infusión de limón y menta (con edulcorante)
- Agua de frutas cocidas sin azúcar (tipo compota)
- Agua de frutas secas cocidas (ciruela, pera u orejones de durazno)**
- Jugo exprimido de naranja diluido con agua (con o sin edulcorante)
- Jugo exprimido de pomelo diluido con agua (con o sin edulcorante)
- Batidos de frutas con agua y edulcorante (manzana, pera, durazno, frutilla, kiwi, melón y/o sandía)
- Batidos de frutas tropicales con agua y edulcorante (mango, papaya, ananá)
- Limonada preparada con limón exprimido, agua y edulcorante
- Agua de coco fría (extraída del mismo coco)
- Jugo de zanahorias diluido con agua (elaborado con un extractor de jugos)
- Jugo de remolacha con apio diluido con agua (elaborado con un extractor de jugos)

* Beber un máximo de tres tazas por día.
** Tiene un efecto laxante. Beber con moderación. No más de dos vasos por día.

Bebidas que NO reemplazan el agua

Nunca debes reemplazar la ingesta de agua con las siguientes bebidas, aunque esto no implica que debas eliminarlas de la dieta diaria (puedes consumirlas en forma limitada además del agua recomendada):
- Jugos artificiales
- Café negro
- Malta torrada
- Café con leche
- Leche
- Leche con cacao
- Té negro
- Batidos de frutas con leche
- Bebidas alcohólicas
- Cerveza sin alcohol
- Sidra sin alcohol
- Mate cocido
- Gaseosas (bebidas carbonatadas tipo cola)
- Aguas saborizadas
- Bebidas energizantes (tipo Speed o Redbull)
- Bebidas hidratantes (tipo Gatorade o Powerade)