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miércoles, 18 de junio de 2014

Recupera el "bienestar físico" luego del embarazo


El embarazo y el parto someten a tu cuerpo a un esfuerzo inmenso, por lo que no sorprende que tarde de cuatro a seis semanas en volver a la normalidad. Enseguida después del parto puedes sentir dolor o incomodidad en la zona genital, en especial si te dieron puntos o si tienes hemorroides. Puedes sentir dolores posparto fuertes durante un par de semanas a medida que el útero va recuperando su tamaño normal, un proceso que se ve beneficiado por el amamantamiento. El abdomen te quedará agrandado durante varias semanas y tendrás los pechos mucho más grandes que antes, con las venas visibles. Si no amamantas, los pechos volverán a su tamaño original en una o dos semanas.
 
Cómo recuperar la forma del abdomen

El crecimiento del vientre durante el embarazo estira los músculos abdominales hasta un extremo asombroso. A estos músculos les lleva varias semanas volver a contraerse. Por lo tanto tendrías que resignarte a que el abdomen te quede un poco flácido y prominente después del parto, a pesar de que ya has perdido el volumen que representaba el bebé, la placenta y una gran cantidad de líquido. Tendrás que aceptar que seguirás viéndote con el vientre hinchado durante algunas semanas más.
Una de las razones por las que se retrasa la recuperación de la tonicidad del vientre es que el par de músculos del abdomen, que en estado normal están unidos, se separan durante el embarazo. Empiezan a unirse nuevamente de tres a cuatro días después del parto. Si consumes una dieta sana y haces los ejercicios posparto con constancia, los músculos abdominales tendrían que recuperarse pronto. A algunas mujeres estos músculos se les afirman y la piel del vientre se les tonifica mucho más rápido que a otras. Tal vez descubras que transcurren entre seis meses y un año hasta que realmente recuperes la forma, y menos tiempo si estás amamantando.
Los primeros ejercicios: En los primeros días después de dar a luz, no seas demasiado ambiciosa con tus ejercicios. Sigue con las prácticas posparto que te enseñaron en la clínica o que te indicó la partera. Apunta a un mínimo de diez repeticiones de seis contracciones de pelvis por día y de tres o cuatro repeticiones de diez elevaciones de pelvis y diez abdominales por día.

Evita los riesgos innecesarios

Los niveles hormonales elevados que te ablandaron los músculos y los ligamentos para darles flexibilidad en el embarazo pueden tardar más de cinco meses en volver a la normalidad, por lo que las articulaciones no dejarán de ser vulnerables durante ese período. Por ello:
• Controla que tus articulaciones estén alineadas -las rodillas sobre los tobillos- y no las trabes cuando hagas los ejercicios.
• No mantengas las elongaciones por más de diez segundos.
• Evita usar pesas pesadas. Aumenta el peso en la medida en que desarrolles fortaleza.
• No hagas movimientos de alto impacto, como saltar. Limítate a los ejercicios aeróbicos suaves, como caminar o nadar todos los días. Podrás nadar en cuanto hayas dejado de tener pérdidas, lo que puede llevarte unas seis semanas. Y este mismo lapso es el que deberás dejar pasar si te han practicado una cesárea.

Un mes después del embarazo

En la cuarta semana después del parto podrás hacer la prueba para ver si los músculos abdominales se han unido: coloca los dedos de la mano entre los músculos abdominales (a la altura del ombligo) y, comprueba que la separación no sea superior a los dos dedos, de lo contrario deberás esperar para hacer ejercicio. Si los músculos ya volvieron a su lugar, podrás empezar a hacer ejercicios abdominales (encogimientos, elevación de caderas, etc.). Una vez que puedas hacer dos repeticiones de diez abdominales avanzados, duplica la cantidad de repeticiones y empieza a trabajar tus músculos abdominales oblicuos.
Por otro lado, tu columna ha soportado un gran peso durante nueve meses y seguramente habrás sufrido de dolor de espalda durante ese período. Además, se vio sometida a esfuerzos y torceduras durante el parto. Por lo tanto, tu columna es vulnerable en extremo durante las primeras semanas posteriores al parto. Empieza entonces a hacer ejercicios de fortalecimiento de espalda con cuidado y nunca dejes de prestar atención a la postura que adoptas, en particular cuando estés parada, cuando levantes algo y al amamantar y al cambiar a tu bebé. Mete el vientre adentro, levanta los glúteos y afloja los hombros. Estas medidas también pueden servirte para aliviar el dolor de espalda.

jueves, 27 de febrero de 2014

Cómo perder el sobrepeso luego de un embarazo



La etapa del embarazo genera un inevitable aumento de peso en todas las mujeres. Este incremento de peso es de aproximadamente 10 kilogramos, con un rango normal variable entre 5 y 15 kilogramos. Sin embargo, el promedio no siempre se registra en la mayoría de las mujeres, ya que un embarazo es la primer excusa para “comer por dos”. La ansiedad por la espera del bebé suele encontrar una salida muy cómoda en los atracones de comida. Por eso, muchas mujeres tras el parto quedan con un sobrepeso que puede llegar a alterar la figura que tenían antes de quedar embarazadas.
Si recientemente has dado a luz, y deseas eliminar los kilos de más, debes tener en cuenta algunas sugerencias. Siempre que no comas en exceso y mantengas una actividad razonable, irás perdiendo peso gradualmente sin restringir el consumo de alimentos. Asimismo, el amamantamiento parece colaborar con una pérdida de peso más rápida. Aunque no amamantes, no tienes que restringir el consumo de alimentos por lo menos en los primeros meses; recuerda que necesitas la energía para encargarte de tu bebé. De todos modos, las dietas restringidas en calorías no funcionan a largo plazo. Alrededor del 90 por ciento de las personas que bajan de peso con dietas estrictas o hipocalóricas lo recuperan tras un par de años. Esto se explica porque la tasa metabólica decrece cuando padeces hambre, con lo que recuperas la grasa más fácilmente cuando vuelves a comer normalmente. 

Consejos útiles para eliminar kilos de más

Puedes recuperar tu peso ideal y tu figura sin hacer grandes sacrificios. En principio debes descartar ciertos alimentos y reemplazarlos por otros más sanos, pero sin preocuparte demasiado por la cantidad de comida que ingieres. Por otro lado, debes comenzar un programa de ejercicios aeróbicos para quemar la grasa acumulada y aumentar tu ritmo metabólico (de esa forma consigues quemar más calorías en estado de reposo).
Respecto a la organización de tu dieta diaria, te aconsejamos que sigas los siguientes consejos prácticos y pronto verás como desaparecen los rollitos acumulados:
• Suprime la ingesta de grasa saturada (animal), que se encuentra en carnes rojas y productos lácteos enteros, y limita la ingesta de aceite vegetal endurecido o hidrogenado, que se usa en tortas, galletitas y repostería.
• Consume grasas vegetales y en muy pequeñas cantidades, como el aceite de oliva extra virgen o de maíz.
• Calma tu apetito o ansiedad con hidratos de carbono no refinados, como pan, pasta y cereales integrales (arroz, trigo, maíz, cebada y avena).
• Consume diariamente al menos cinco porciones de frutas y hortalizas (no importa de qué clase sean).
• Disminuye el consumo de azúcar blanco, golosinas, pasteles, tortas y chocolates. Estos productos son extremadamente ricos en calorías, y no hacen más que atentar contra tu pérdida de peso.

martes, 31 de diciembre de 2013

Nutrientes ideales para el embarazo



No existe ningún fundamento científico que avale la idea de “comer por dos” durante el embarazo. A diferencia de lo que la mayoría de las mujeres cree, solo bastan unas pocas calorías extras por día para llevar un embarazo saludable y feliz. Eso sí, ciertos nutrientes jamás deben faltar en la alimentación, ya que son fundamentales para el normal crecimiento del bebé dentro de la panza. Un sobrepeso por encima de lo establecido como normal, puede trae serias complicaciones a la futura mamá.
Lo cierto es que a medida que el embarazo avanza, el apetito se incrementa. Durante los nueve meses de gestación, los requerimientos de energía serán más altos, pero sólo en un 15 por ciento, o sea 500 calorías por día, lo cual es mucho menos que duplicar la cantidad de comida habitual. “Comer por dos” no es más que un acto que resalta la preocupación de proveerle al bebé en crecimiento los nutrientes que necesita; pero además, esconde tras de sí los temores y ansiedades propias de la situación que terminan canalizándose a través de la comida. El resultado inminente es la grasa acumulada en brazos y muslos, que si bien parte de ella se elimina con el amamantamiento, otra parte permanece en el cuerpo, ocasionando uno kilos de más muy difíciles de bajar.

La dieta balanceada y sus nutrientes

Hidratos de carbono (almidones y azúcares): Son la base de la alimentación de la futura mamá. Los alimentos ricos en almidón son el pan integral y de salvado, todo tipo de pastas, arroz integral y cereales. En cambio, los azúcares o hidratos de carbono simples, proveen calorías menos nutritivas y energía instantánea, a diferencia de los almidones que permiten una mayor reserva energética. En este sentido debe limitarse el consumo de caramelos y barras de chocolate, gaseosas, bizcochos y masas producidas comercialmente, los cereales endulzados, la fruta en almíbar enlatada, los helados y postres congelados, entre otros.
Proteínas: Cualquier alimento proteínico animal, incluidos los huevos y la leche, contiene aminoácidos esenciales en una proporción adecuada a las necesidades corporales, sobre todo en etapa de embarazo
Lípidos: Los lípidos o grasas son esenciales para el normal funcionamiento del organismo. Eso sí deben consumirse con suma discreción ya que una pequeña cantidad aporta muchas calorías. Son mejores las grasas de origen vegetal como los aceites (oliva, maíz, girasol, uva) y los condimentos naturales como la mayonesa.
Vitaminas y minerales: Abundan principalmente en las verduras y las frutas. Para mantener la salud del organismo son necesarios alrededor de 15 vitaminas y éstas, excepto la K y D, sólo se encuentran en los alimentos. En cuanto a los minerales, durante el embarazo resulta importante mantener niveles altos de hierro y de calcio. El primero es necesario para la producción de hemoglobina (la parte de los glóbulos rojos que lleva el oxígeno) y se encuentra sobre todo en la carne y los huevos. Con respecto al calcio, es la base para el desarrollo de los huesos del bebé, y se encuentra principalmente en los lácteos, las verduras de hoja, los productos derivados de la soja y los pescados con espinas.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Claves para alimentarte durante el embarazo



Existe la idea de “comer por dos” durante la gestación de un bebé, aunque ésta es totalmente infundada. La mayoría de las embarazadas sólo durante los últimos 3 meses necesitan 200 calorías más al día, que pueden encontrarse, por ejemplo, en 300 ml de leche desnatada, en un trozo pequeño de queso o en una batata asada. El motivo por el cual no debes comer de más es que la acción metabólica desciende en este período y también disminuye la actividad física de manera significativa.
En esta etapa no es recomendable que ingieras hígado o derivados de él, dado que posee cantidades potencialmente tóxicas de Vitamina A que pueden provocar serios defectos congénitos en el feto. Si bien es necesaria para los últimos 3 meses, las mujeres ya comen suficiente en la dieta por lo que no es indispensable ingerir.
Por otro lado, la Vitamina D es necesaria especialmente en los últimos 3 meses y puedes encontrarlo en huevos, pescado, cereales, lácteos enteros y margarinas, pero siempre ingiriendo moderadamente. La ingesta de grasas esenciales y sus derivados como el Omega-3, son sumamente importantes dado que se ha demostrado que ayudan a evitar hipertensión en la madre, como también contribuyen al desarrollo óptimo del cerebro y ojos del feto. Otro punto a tener en cuenta es el de incorporar fibra a la dieta diaria porque muchas mujeres sufren, durante el embarazo, de estreñimiento y de esta manera podrá regularse.

Necesidades específicas


Durante el embarazo se acrecienta la absorción de Hierro y Calcio, fundamental para ti en este periodo, dado que desaparece la pérdida de Hierro en la menstruación y la de Calcio en la orina. Si existen niveles bajos de estos nutrientes es recomendable recurrir a suplementos. Es muy importante y fundamental descartar el hábito del alcohol y de los cigarrillos para que tu bebé no corra riesgo de nacer con un peso inferior al normal y con serios problemas de salud.
En definitiva, para llevar una dieta variada que contribuya al adecuado crecimiento del feto y a una correcta nutrición de la madre, se deben consumir frutas y verduras ricas en azúcares y fibra junto con alimentos de bajo contenido en grasas saturadas.
Los mejores alimentos para ti y tu futuro bebé son:
• Alimentos ricos en Calcio: yogur, almendras, queso de soja, verduras, sardinas y espadín.
• Alimentos ricos en Fibra: albaricoques secos, linaza,
• Alimentos ricos en Folato y Hierro: carne roja, crucíferas, berros, germen de trigo, legumbres.
• Alimentos ricos en Omega-3: pescado azul (salmón, caballa fresca o sardinas).

*Nota: Este artículo es sólo informativo y puede servir como guía práctica para la mujer embarazada. Bajo ningún aspecto reemplaza la prescripción y orientación médica. Ante cualquier duda consulta a tu médico.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Cómo tonificar los músculos luego de un embarazo



Para recuperar la tonificación muscular debes principalmente trabajar todo tu cuerpo: piernas, brazos, pecho, espalda, abdomen y glúteos. Lo ideal es entrenar cada grupo muscular de dos a tres veces por semana, con al menos un día de descanso entre actividades para permitir que los músculos se recuperen. A medida que utilices mayor peso en los ejercicios, concédete dos días de recuperación, aunque ejercicios abdominales o para la base pelviana y cadera pueden hacerse todos los días sin problema.
Una sesión de tonificación puede durar unos 45 minutos. Si nunca antes hiciste tonificación, empezarás a desarrollar la masa muscular lentamente (más fibra, y no más volumen), trabajando cada grupo muscular una vez por semana. Pero apunta a practicar dos o tres veces semanales. Tonifica después de una sesión de aeróbic o en el día de descanso entre sesiones de actividades aeróbicas. Si no tienes tiempo para trabajar todo el cuerpo en una misma sesión, ejercita la par­te superior un día y la inferior otro día.

Pautas para aplicar en el gimnasio


Al principio utiliza pesas livianas y haz una serie de 12 a 15 o 20 repeticiones (o levantamientos). Luego haz dos series. Este tipo de programa te permite desarrollar resistencia muscular. Cuando hayas alcanzado una resistencia muscular de base, y cuando hayan transcurrido al menos tres meses desde que diste a luz, puedes empezar a desarrollar la fuerza mediante cl uso de pesas cada vez más pesadas y haciendo menos repeticiones. Puedes notar avances significativos alrededor de las primeras tres semanas, a medida que tu cuerpo aprende a trabajar con pesas (mejora las habilidades motoras), pero te llevará más de un mes descubrir mejoras concretas en relación con la fortaleza muscular.

Para desarrollar más fuerza tienes que usar una pesa que tenga el peso suficiente como para cansar el músculo en una serie de ocho a diez repeticiones. Después de cada repetición, tómate un breve descanso y vuelve a hacer el ejercicio. Cuando logres hacer todos los levantamientos que te sean posibles con la pesa liviana (15‑20 repeticiones), será momento de volver a aumentar el peso y de hacer menos repeticiones. Aunque puedes mantenerte en un peso por un largo tiempo para evitar un desarrollo muscular mayor. En este sentido recuerda que cada cuerpo tiene su genética, lo que implica que el volumen de los músculos llega a un límite, y nunca se deforma el cuerpo. Esta creencia de que hacer pesas genera un cuerpo grandote es errónea, ya que muchas mujeres consiguen tamaños desproporcionados (en el caso de las fisicoculturistas y atletas de elite) ya que acompañan el ejercicio con una suplementación a base de productos dietéticos y anabólicos.

lunes, 26 de agosto de 2013

Comida basura y embarazo: Una combinación peligrosa


La obesidad materna está asociada con un mayor riesgo de casi todas las complicaciones del embarazo como hipertensión gestacional, preeclampsia, diabetes mellitus gestacional, problemas tromboembólicos, síndrome metabólico, nacimiento de un niño grande para su edad gestacional (LGA) y una mayor incidencia de defectos congénitos.
A pesar de ello, una proporción alta de mujeres gestantes obesas no son conscientes, ni son informadas de los peligros a los que se enfrentan y a los que exponen a sus hijos como resultado del exceso de peso y los hábitos dietéticos poco saludables.

Además, es bien conocido que la alimentación de la madre durante el embarazo 'educa' las papilas gustativas del feto a través del líquido amniótico. Por ejemplo, si la madre tiene una dieta rica en frutas y vegetales, el bebé aceptará más rápidamente estos alimentos cuando empiezan a ser introducidos en su dieta sólida. Lo mismo se ha demostrado de condimentos con reconocidas propiedades saludables, como es el caso del ajo.
Esta habituación del paladar se extiende también al periodo de la lactancia. Esto es lógico, ya que el niño asocia estos alimentos con la 'seguridad' materna. Pero, lamentablemente, la habituación no está reservada exclusivamente a los alimentos saludables sino también a los que no lo son. Esto último ha quedado claramente evidente en una investigación aparecida en la revista 'FASEB Journal' que demuestra cómo las madres embarazadas que consumen 'comida basura' pasan a sus bebés este hábito con las consecuencias adversas que esto supone, a corto y largo plazo.

Estos investigadores demuestran que se debe a los cambios que la dieta materna induce sobre el circuito de señalización de opiáceos en el cerebro del recién nacido. Esto hace a los bebés menos respondedores a los opiáceos, que son liberados fisiológicamente de manera natural cuando se consumen alimentos ricos en azúcar y grasas. Como resultado de esta tolerancia a la 'comida basura' necesitan consumir más de la misma para conseguir la sensación de bienestar esperada, y deseada, lo que les lleva a la obesidad y a otros problemas metabólicos que con el tiempo aumentarán el riesgo cardiovascular y de otras enfermedades.

Aunque esta investigación fue llevada a cabo en ratas, los investigadores se muestran altamente confiados en que el mismo mecanismo debe ocurrir en humanos. Por lo tanto, estos resultados deben ser utilizados para estimular a las madres a adoptar hábitos nutricionales más saludables, con elobjetivo de transmitirlos a sus hijos. Además, este estudio demuestra que el consumo de comida 'basura' se puede considerar como una adición, ya que utiliza los mismos circuitos químicos que las drogas comunes (opio, morfina o heroína).
Cada vez somos más conscientes del mensaje de que la infancia es la etapa en la que se establecen los hábitos alimentarios que nos acompañarán el resto de nuestra vida. De ahí la importancia de la educación nutricional durante esta etapa de la vida. Sin embargo, nunca es lo suficientemente pronto para inculcar los buenos hábitos y quizá el mejor momento sea empezando por la madre, antes incluso del nacimiento.

© Textos: elmundo.es

sábado, 10 de agosto de 2013

La importancia del "folato" en la dieta


 
También conocido como ácido fólico o folacina, el folato es una vitamina que trabaja en conjunto con la vitamina B12, especialmente para proteger el sistema nervioso del feto durante el embarazo, además de fomentar la producción de glóbulos rojos. A su vez, el folato favorece el trabajo de la digestión, estimula el apetito y mejora la salud psíquica y mental.

¿Qué alimentos lo poseen?

Entre las mayores fuentes de folato se pueden encontrar a la espinaca, el brécol/brócoli, las frutas, los cereales integrales, el hígado y las verduras de fécula como las papas/patatas, batatas/boniato, etc.
Por su parte, la flora intestinal produce folato que puede ser almacenado por el hígado durante casi 6 meses.

Problemas por carencia y toxicidad

Cuando existe déficit de folato en la alimentación, los trastornos que causa pueden ser los siguientes:
• Fatiga
• Irritabilidad
• Acné
• Dolor en la lengua
• Boqueras
• Apatía
• Falta de apetito
En casos extremos:
• Anemia
• Osteoporosis
• Ataques cardíacos (si también hay falta de vitamina B6)
• Posibilidades de cáncer (especialmente intestino y cuello de útero)

En cambio, la sobredosis puede ocasionar problemas digestivos, insomnio y pérdida de energía (debilidad).
Por ello, es muy importante consultar al médico o al nutricionista sobre las dosis correctas que deben ingerirse en caso de ser complementos. También las personas que son propensas a la anemia perniciosa deben evitar los complementos de folato porque pueden alterar los nervios de manera permanente.

Su aumento en el consumo


Los casos en los que se recomienda incrementar el consumo de folato son los siguientes:
• Si la dieta carece de alimentos frescos
• En el embarazo y la lactancia
• Si se ingieren anticonceptivos o antibióticos por tratamiento
• En niños que no beben leche de vaca sino de cabra
• En enfermedad o periodos de estrés
• Si se bebe alcohol
• Si se padece psoriasis

El folato en el embarazo

El folato durante el periodo de gestación es muy importante ya que reduce el riesgo de padecer espina bífida a feto o también otras anomalías del orden nervioso. Por eso, se recomienda a las futuras madres la ingesta de complementos de folato que deben ser prescritos por su médico obstetra. Además, ayuda a la mujer a disminuir el riesgo de hemorragias, parto prematuro o toxemia gravídica.

viernes, 26 de julio de 2013

Embarazo: Un nuevo cuerpo aparece


Las hormonas del embarazo producen cambios en casi todo el cuerpo, incluso la piel, el pelo, los dientes y las encías. Además, el tamaño del vientre afecta la postura, provocando con frecuencia dolor de espalda y fatiga, por lo tanto es importante que cuides tu cuerpo y prestes especial atención a tu postura cuando te mueves o estás de pie. Si hasta ahora no habías adoptado el hábito por la actividad física, que mejor que hacerlo por ti y el futuro bebé.

Adoptar y mantener la postura adecuada puede reducir el dolor de espalda y la fatiga, trastornos que son más frecuentes a medida que avanza el embarazo. La mala postura es un problema muy común durante la gestación. Es causada por el incremento del peso del feto que obliga a llevar el centro de gravedad cada vez más hacia delante. Para equilibrarlo, debes arquear la espalda hacia atrás. Esto hace que los músculos lumbares estén en tensión constante; de ahí el dolor de espalda. A partir del sexto mes de embarazo debes prestar especial atención al movimiento corporal y tener en cuenta las posturas más saludables en situaciones cotidianas.

• Cómo alzar un objeto: Para levantar un objeto del suelo, tómalo flexionando las rodillas, con la espalda lo más recta posible. Mantén el objeto cerca del cuerpo y levántalo enderezando las piernas; así usarás la fuerza de los músculos de las piernas y muslos. Si el objeto es muy pesado, no te esfuerces; pide a alguien que lo haga. No intentes tomar objetos pesados de estantes o lugares altos. Si debes llevar bolsas pesadas, procura repartir la carga entre ambas manos.

• Cómo ponerte de pie: Para levantarse de la cama o del suelo, hazlo en etapas. Primero, rueda hacia un costado; luego, apóyate con las manos a la vez que te arrodillas. Manteniendo la espalda derecha, incorpórate usando los muslos y quédate sentada. Finalmente, podrás ponerte de pie sin forzar los músculos del vientre.





martes, 19 de marzo de 2013

Los mejores nutrientes para un embarazo feliz



No existe ningún fundamento científico que avale la idea de "comer por dos" durante el embarazo. A diferencia de lo que la mayoría de las mujeres cree, solo bastan unas pocas calorías extras por día para llevar un embarazo saludable y feliz. Eso sí, ciertos nutrientes jamás deben faltar en la alimentación, ya que son fundamentales para el normal crecimiento del bebé dentro de la panza. Un sobrepeso por encima de lo establecido como normal, puede trae serias complicaciones a la futura mamá.
Lo cierto es que a medida que el embarazo avanza, el apetito se incrementa. Durante los nueve meses de gestación, los requerimientos de energía serán más altos, pero sólo en un 15 por ciento, o sea 500 calorías por día, lo cual es mucho menos que duplicar la cantidad de comida habitual. "Comer por dos" no es más que un acto que resalta la preocupación de proveerle al bebé en crecimiento los nutrientes que necesita; pero además, esconde tras de sí los temores y ansiedades propias de situaciones que terminan canalizándose a través de la comida. El resultado inminente es la grasa acumulada en brazos y muslos, que si bien parte de ella se elimina con el amamantamiento, otra parte permanece en el cuerpo, ocasionando unos kilos de más muy difíciles de eliminar.


La dieta balanceada y sus nutrientes

  • Hidratos de carbono (almidones y azúcares): Son la base de la alimentación de la futura mamá. Los alimentos ricos en almidón son el pan integral y de salvado, todo tipo de pastas, arroz integral y cereales. En cambio, los azúcares o hidratos de carbono simples, proveen calorías menos nutritivas y energía instantánea, a diferencia de los almidones que permiten una mayor reserva energética. En este sentido debe limitarse el consumo de caramelos y barras de chocolate, gaseosas, bizcochos y masas producidas comercialmente, los cereales endulzados, la fruta en almíbar enlatada, los helados y postres congelados, entre otros.
  • Proteínas: Cualquier alimento proteínico animal, incluidos los huevos y la leche, contiene aminoácidos esenciales en una proporción adecuada a las necesidades corporales, sobre todo en etapa de embarazo
  • Lípidos: Los lípidos o grasas son esenciales para el normal funcionamiento del organismo. Eso sí, deben consumirse con suma discreción ya que una pequeña cantidad aporta muchas calorías. Son mejores las grasas de origen vegetal como los aceites (oliva, maíz, girasol, uva) y los condimentos naturales como la mayonesa.
  • Vitaminas y minerales: Abundan principalmente en las verduras y las frutas. Para mantener la salud del organismo son necesarios alrededor de 15 vitaminas y éstas, excepto la K y D, sólo se encuentran en los alimentos. En cuanto a los minerales, durante el embarazo resulta importante mantener niveles altos de hierro y de calcio. El primero es necesario para la producción de hemoglobina (la parte de los glóbulos rojos que lleva el oxígeno) y se encuentra sobre todo en la carne y los huevos. Con respecto al calcio, es la base para el desarrollo de los huesos del bebé, y se encuentra principalmente en los lácteos, las verduras de hoja, los productos derivados de la soja y los pescados con espinas.
*Advertencia: Consulta a tu médico antes de seguir los consejos de nutrición propuestos en este artículo. La etapa de embarazo siempre requiere del control y la supervisión médica y profesional.