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viernes, 21 de marzo de 2014

Potencia tu sistema inmunológico y previene enfermedades



Aumentar las defensas naturales del organismo es la manera más eficaz de prevenir gripes, resfríos y alergias, sobre todo en las épocas de cambios climáticos. Para ello no es necesario recurrir a fórmulas mágicas, tan sólo debes seguir algunas pautas saludables para mejorar tu calidad de vida. Asimismo, algunas terapias alternativas ofrecen soluciones prácticas y naturales para fortalecer el sistema inmunológico y prevenir las enfermedades propias de los estados de debilidad.
La Fitoterapia es una herramienta que emplean muchos médicos naturistas (e incluso clínicos) para solucionar problemas de todo tipo. Consiste en la utilización de determinadas hierbas o plantas con fines terapéuticos. En este sentido, aparecen dos alternativas frentes a los problemas de “bajas defensas”. En primer lugar, la equinácea es una planta que incrementa la producción de células y la acción antivirósica directa evitando así la propagación de bacterias. Por su parte, el astrágulus es una planta medicinal muy buena para prevenir resfríos comunes. Además es muy efectiva para mejorar los sistemas inmunitarios debilitados por sustancias químicas o radiaciones. Puedes consumirlas en infusión, de dos a tres veces por día, pero siempre con la supervisión de un médico naturista. 

Factores nutritivos para elevar tus defensas

La falta de nutrientes esenciales en la alimentación diaria es una causa habitual de la incapacidad del sistema inmunológico para hacer frente a las enfermedades relacionadas con virus y bacterias. Por eso es importante que ingieras una amplia variedad de vitaminas y minerales, además de otras sustancias. Por ejemplo, la vitamina A de la leche y sus derivados desarrollan una protección natural frente a los microorganismos. Por su parte, los carotenos presentes en zanahorias y calaba­zas poseen antioxidantes y protegen el organismo de los efectos que producen el estrés y la radiaciones del medio ambiente.
Asimismo, la vitamina C que posee la naranja, el limón y el kiwi, estimula la acción antivirósica y antibacteriana y es imprescindible para contrarrestar las infecciones. También es importante que consumas abundante frutos secos como  nueces y almendras (ya que son ricos en vitamina E), legumbres (porque aportan hierro) y todo tipo de cereales y panes integrales (importantes fuentes de minerales y vitaminas que refuerzan el sistema inmunológico). 

Medidas para incrementar la energía del organismo

Modificar determinados hábitos relacionados principalmente con tu estilo de vida, te permite reforzar las defensas del organismo y aumentar la energía de tu cuerpo. Para ello, es preciso que consideres las siguientes medidas:
• Consume alimentos frescos y naturales como frutas, verduras, cereales integrales (pan, pastas y granos), legumbres y frutos secos. A la vez, limita el consumo de grasas (sobre todo de origen animal) y azúcares refinados. Conviene que consumas miel de abejas en poca cantidad.
• Bebe al menos ochos vasos de agua natural por día. De esta manera consigues depurar el organismo y eliminar las toxinas acumuladas.
• Evita el cigarrillo y restringe el consumo de bebidas alcohólicas. El tabaco y el alcohol sólo le restan energía a tu cuerpo y generan un campo propicio para enfermedades virósicas.
• Realiza al menos treinta minutos de ejercicio físico por día. Esta práctica es clave para fortalecer tu organismo y prevenir así todo tipo de trastornos de salud. Llevar a cabo alguna actividad física por la noche favorecerá el descanso nocturno y le permitirá a tu cuerpo comenzar un nuevo día totalmente despejado.
• Promueve un estado emocional positivo. La risa es un remedio infalible contra todo tipo de dolencias y además aumenta la resistencia natural del organismo. Deja de lado las preocupaciones e intenta vivir la vida de una forma más desenfadada.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Frío o calor: Cómo comer de acuerdo al clima



Según el clima de cada lugar y las diferentes estaciones del año, varían de forma llamativa los hábitos de vida que se relacionan con la alimentación. También el clima incide en la frecuencia con la que se acude a la compra de los alimentos; por ejemplo, en los lugares con temperaturas elevadas es recomendable ir al mercado todos los días. Esto se debe a que la comida se estropea con mayor facilidad en las zonas cálidas o durante el verano, sobre todo cuando las temperaturas superan los 20º centígrados. En este sentido, también es importante señalar que el tipo de productos que se consumen con mayor frecuencia en lugares tropicales, es decir, frutas y verduras, no se conservan más de dos días, ni siquiera en el interior de los frigoríficos.
En la cultura occidental existe la división popular de alimentos frescos para el verano y alimentos calientes para el invierno, y se planifican las dietas a través de una división en proteínas, hidratos de carbono (almidones y azúcares), lípidos o grasa, agua y oligoelementos como las vitaminas y minerales. En cambio, la cultura oriental emplea un lenguaje simbólico para referirse a los alimentos. Por ejemplo, los chinos consideran que la pimienta tiene una energía tipo fuego que puede producir hemorroides, erupciones dérmicas o vesículas purulentas. Por otra parte, los alimentos enfriados artificialmente tienen una energía fría y producen enfermedades por frío como secreción mucosa en los bronquios.

Alimentación sana todo el año

Está claro que la alimentación suele variar de acuerdo a las diferentes temperaturas climáticas. Así, en épocas de frío suelen degustarse comidas más suculentas y energéticas que contribuyen para que el cuerpo afronte las bajas temperaturas. Por otro lado, en tiempos de calor se consumen alimentos más livianos y se ingiere una mayor cantidad de líquido para evitar la deshidratación. Sin embargo, el calor y el frío no deben ser un problema a la hora de seguir una dieta saludable y equilibrada todo el año.
Fuera de toda cuestión climática, los alimentos más recomendados para sentirse vital y lleno de energía son: frutas y verduras de toda variedad, pan integral, pastas, pescados azules (de mar), legumbres, lácteos descremados y aceite de oliva. En definitiva, la forma de preparación de este tipo de comestibles será la que deberá considerarse de acuerdo a las estaciones cálidas o frías. Las frituras y los guisados prevalecerán en invierno, mientras que los platos frescos y asados serán ideales para el verano. Así y todo, jamás debe utilizarse al clima como la excusa para comer cualquier cosa o cometer excesos alimenticios.

martes, 30 de julio de 2013

La influencia del clima en la salud




La actuación del clima sobre el estado de salud de las personas no se ha tomado aún con la importancia que se merece. Sin embargo, la tolerancia a los cambios climáticos en el ser humano es distinta, por ejemplo: una persona puede sentirse relajada con el aire de montaña o por el contrario, molesta y alterada si hace calor con humedad. 

Factores influyentes


Los principales factores meteorológicos que influyen en los cambios de ánimo o de estado físico son los siguientes:
Temperatura: influye en la respiración y en el metabolismo en general.
Luz solar: se ha determinado que la luz solar es tan beneficiosa para las personas enfermas como para las sanas, ya que provee efectos tonificantes para la vitalización o el mejoramiento del estado de ánimo.
Viento: la velocidad del viento y la dirección del mismo traslada el sonido y la persistencia del mismo puede causar cambios en el estado de ánimo de manera molesta y además, puede acarrear enfermedades y virus.
Niebla: si bien siempre se pensó que causaba graves problemas reumáticos, lo más preocupante es que puede poseer sustancias contaminantes; por ejemplo: en las zonas de industrias o fábricas es muy común ver niebla que afecta las vías respiratorias pudiendo causar, en casos de contaminación, hasta la muerte.
Frentes fríos: éstos suceden cuando desplazan una masa de aire caliente, entonces se produce un descenso de temperatura brusco causando en las personas nerviosismo, epilepsia, insomnio o desencadenar una embolia.
Ionización: existe en el aire partículas positivas y negativas (iones) que pueden generar diversos efectos en las personas, como: en zonas de muchos iones negativos como la playa, las personas se sienten aliviadas y con mejor semblante, por el contrario, donde hay concentración de iones positivos como lugares con aparatos de calefacción o eléctricos, las sensaciones que se padecen son de dolor de cabeza, tensión muscular y hasta depresión y ataques de asma. 

Efectos del clima en las enfermedades


Las enfermedades más comunes que pueden verse afectadas por los cambios climáticos son:
Asma: se altera cuando la temperatura baja repentinamente con la presencia de viento.
Bronquitis: se agrava cuando hay niebla y si la temperatura baja.
Fiebre del Heno: empeora cuando baja la temperatura y en verano.
Reumatismo y artritis: empeora con la humedad y cuando baja la presión atmosférica.
Problemas cardíacos: son frecuentes con el descenso de la temperatura.