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lunes, 9 de marzo de 2020

Lo que debes saber sobre el Coronavirus y cómo aumentar las defensas del organismo



Lo primero a saber sobre este nuevo virus es la lista de recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para luego indagar sobre cómo podemos fortalecer de forma natural nuestro sistema inmunológico, para protegernos frente a los virus y las bacterias. Comencemos por el principio...

Medidas de protección básicas contra el nuevo coronavirus (según la OMS)

Manténgase al día de la información más reciente sobre el brote de COVID-19, a la que puede acceder en el sitio web de la OMS y a través de las autoridades de salud pública pertinentes a nivel nacional y local. La COVID-19 sigue afectando principalmente a la población de China, aunque se han producido brotes en otros países. La mayoría de las personas que se infectan padecen una enfermedad leve y se recuperan, pero en otros casos puede ser más grave. Cuide su salud y proteja a los demás a través de las siguientes medidas:

Lávese las manos frecuentemente

Lávese las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón.
¿Por qué? Lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón mata el virus si este está en sus manos.

Adopte medidas de higiene respiratoria

Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón.
¿Por qué? Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Si usted estornuda o tose cubriéndose con las manos puede contaminar los objetos o las personas a los que toque.

Mantenga el distanciamiento social

Mantenga al menos 1 metro (3 pies) de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre.
¿Por qué? Cuando alguien con una enfermedad respiratoria, como la infección por el 2019-nCoV, tose o estornuda, proyecta pequeñas gotículas que contienen el virus. Si está demasiado cerca, puede inhalar el virus.

Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca

¿Por qué? Las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas, puedes transferir el virus de la superficie a si mismo.

Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo

Indique a su prestador de atención de salud si ha viajado a una zona de China en la que se haya notificado la presencia del 2019-nCoV, o si ha tenido un contacto cercano con alguien que haya viajado desde China y tenga síntomas respiratorios.
¿Por qué? Siempre que tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, es importante que busque atención médica de inmediato, ya que dichos síntomas pueden deberse a una infección respiratoria o a otra afección grave. Los síntomas respiratorios con fiebre pueden tener diversas causas, y dependiendo de sus antecedentes de viajes y circunstancias personales, el 2019-nCoV podría ser una de ellas.

Manténgase informado y siga las recomendaciones de los profesionales sanitarios

Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19.
¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre las medidas que la población de su zona debe adoptar para protegerse.

Medidas de protección para las personas que se encuentran en zonas donde se está propagando la COVID-19 o que las han visitado recientemente (en los últimos 14 días)
  • Siga las orientaciones expuestas arriba.
  • Permanezca en casa si empieza a encontrarse mal, aunque se trate de síntomas leves como cefalea y rinorrea leve, hasta que se recupere. 
¿Por qué? Evitar los contactos con otras personas y las visitas a centros médicos permitirá que estos últimos funcionen con mayor eficacia y ayudará a protegerle a usted y a otras personas de posibles infecciones por el virus de la COVID-19 u otros.
  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque rápidamente asesoramiento médico, ya que podría deberse a una infección respiratoria u otra afección grave. Llame con antelación e informe a su dispensador de atención de salud sobre cualquier viaje que haya realizado recientemente o cualquier contacto que haya mantenido con viajeros.
¿Por qué? Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto ayudará también a prevenir la propagación del virus de la COVID-19 y otros virus.

5 recomendaciones para fortalecer el sistema inmune y prevenir el coronavirus (fuente: Infobae.com)


Mucho se dice sobre la importancia de contar con buenas defensas para que el organismo “ataque” a los virus y bacterias que causan enfermedades. Pero ¿qué es el sistema inmune y para qué sirve?
“El sistema inmunológico está formado por células, órganos y proteínas que circulan en la sangre y funcionan como una red en la que se interrelacionan. Lo normal es un equilibrio constante y ese equilibrio se ve amenazado por diferentes situaciones, que van desde estrés hasta elementos propios del medio ambiente. El sistema está preparado para contrarrestar eso y siempre volver al equilibrio”. El médico especialista en inmunología y reumatología Pablo Mannucci (MN 96008) explicó a Infobae que “hoy se sabe que, además de controlar infecciones causadas por bacterias, virus y hongos, el sistema inmune controla el desarrollo de tumores y la aparición de enfermedades autoinmunes, o sea, que su accionar es mucho más amplio de lo que se creía”.
Según el coordinador del área de Inmunología del Hospital Alemán, “para que ese equilibrio se mantenga y el sistema inmune se mantenga activo hay elementos fundamentales”. Y enumeró:

1- “Primero hay que estar bien nutrido y tener una alimentación adecuada”, dijo en referencia a “fundamentalmente evitar el sobrepeso”.
2- Evitar el tabaco, ya que "está demostrado que altera el funcionamiento de las células inmunológicas".
3- Hacer actividad física.
4- Controlar la ingesta de alcohol
5- Cumplir el esquema de vacunación obligatorio y estar atento a vacunas que son necesarias en determinadas situaciones (por ejemplo fiebre amarilla en caso de viajes a determinadas zonas o la antineumocócica en personas asmáticas).

“El sistema inmune tiene memoria inmunológica y para generarla las vacunas son fundamentales; es la única manera de que el sistema inmune recuerde cómo actuar frente a esos gérmenes”, resaltó el especialista, quien además sostuvo que “hay que estar atentos a situaciones o señales de alarma que pueden denotar que el sistema inmune no está del todo bien, como infecciones respiratorias moderadas a severas recurrentes”.
Puntualmente sobre el coronavirus, Mannucci enfatizó que “frente a un paciente con desequilibrio inmunológico tiene más chances de desarrollar una forma más grave de la enfermedad”.
Nutrientes clave para mejorar sistema inmune
Mientras las cifras de infectados y muertos relacionados al nuevo coronavirus continúan en aumento, es vital actuar en forma preventiva.
En ese sentido, existe una gran variedad de minerales que cumplen diversas funciones en el organismo pero dos de ellos parecen ser fundamentales para el comportamiento del sistema de defensas: el selenio y el zinc.

El reconocido médico infectólogo italiano Attilio Speciani, en una entrevista relacionada al aumento de casos en Italia, remarcó la existencia de una investigación muy relevante sobre la presencia de selenio y sobre la capacidad del cuerpo para vencer a los virus. Estudios recientes demostraron que “tener una concentración adecuada de selenio en sangre permite una mayor capacidad defensiva del sistema inmune contra los virus en general, y el coronavirus no es la excepción”.
Y agregó: “En aquellas poblaciones donde hay una falta de selenio y zinc, los virus cambian más fácilmente y se vuelven más agresivos. Esto se aplica a otros coronavirus e influenza. Lo mismo sucede ante una persona desnutrida o inmunodeprimida, el virus cambia más rápido y se vuelve más agresivo porque no hay respuesta defensiva de nuestro organismo”.“Los alimentos naturalmente ricos en selenio son, especialmente, los mariscos y las nueces. También está presente en productos de origen animal como el pollo, carne vacuna, y en vegetales de hojas de verde y legumbres”. Según precisó el médico y máster universitario en nutrición Milton Dan (MN 119041), “como el cuerpo humano no es capaz de sintetizar selenio, su presencia depende de la ingesta de los alimentos que lo contienen y, a su vez, el selenio de estos alimentos depende de la riqueza en selenio del medio en el que crecieron”.
Debido al bajo consumo de alimento de mar y la escasa presencia de selenio en los suelos, muchas veces no llegan a mantener los niveles suficientes y suele ser necesario suplementarlo. “No todo suplemento de selenio es igualmente eficaz, para que cumpla su efecto y obtener los mayores beneficios, el aporte del mineral debe ser de alta biodisponibilidad, para ello hay que tener en cuenta los factores que aumentan o dificultan su absorción”, explicó Dan, quien resaltó que “las recomendaciones sugieren su aporte en forma independiente, no combinado en los denominados multivitamínicos”.

El otro factor importante es aportar el selenio en forma orgánica, ello puede ser a partir de levadura (Sele200) o por un proceso que se conoce como quelación de minerales -continuó Dan-. La quelación es un desarrollo científico y tecnológico que permitió transformar los minerales inorgánicos en una forma orgánica. En la Argentina se encuentran disponibles a la fecha tres minerales en la forma quelat, uno de ellos es el selenio”.


Micronutrientes para potenciar el sistema inmunológico
(del libro Dieta Autoinmune disponible en Amazon.com)


Las vitaminas y minerales esenciales son sustancias orgánicas que existen en pequeñas cantidades en los diferentes alimentos y que sin constituir alimentos en sí mismas, son indispensables para el desarrollo y funcionamiento normal del metabolismo orgánico. Estos micronutrientes no son sintetizados por el organismo, sino que deben ser adquiridos a través de la nutrición. Solamente la Vitamina D se exceptúa de esta característica y la B-12 que es sintetizada por las bacterias del tracto intestinal. Se dividen básicamente en liposolubles como las A-D-E-K e hidrosolubles que constituyen el resto. Las vitaminas y minerales actúan básicamente como enzimas de los diferentes procesos metabólicos. Su importancia en el normal funcionamiento del organismo es científicamente incuestionable, más aún cuando se desea reforzar naturalmente las defensas del cuerpo.

Vitamina C
Aumenta la producción de interferón (sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones), por lo que la inmunidad se puede potenciar. Además, esta vitamina es necesaria para formar colágeno, un componente esencial de las membranas de las células, por lo que la vitamina C contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones.
Fuentes alimentarias: Guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, verduras de la familia de la col, frutas y hortalizas en general.

Vitamina E
Diversos estudios han demostrado que aumenta la respuesta inmunológica (se administró 200 mg/día de esta vitamina a personas que no seguían una alimentación sana y con defensas bajas, y su respuesta inmunológica mejoró notablemente).
Fuentes alimentarias: aceite de germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero (pan, arroz y pastas alimenticias integrales, etc.), aceites de oliva (principalmente, el virgen extra de primera presión en frío), vegetales de hoja verde y frutos secos.

Vitamina A
Representa un papel esencial en las infecciones y en el mantenimiento de la integridad de la superficie de las mucosas (barreras naturales contra las infecciones).
Fuentes alimentarias de vitamina A: hígado, mantequilla, nata, huevo y lácteos completos.
Fuentes alimentarias de beta-caroteno: cuando el organismo lo requiere, se transforman en vitamina A. Presente en verduras de color verde o de coloración rojo-anaranjado-amarillento y algunas frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón).

Otras vitaminas
Se han descrito alteraciones del sistema inmunológico asociadas al déficit de vitaminas del grupo B. La carencia de ácido fólico o vitamina B9 suprime la respuesta de algunos linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos (sustancias que luchan contra los gérmenes y tóxicos). También se sabe que las deficiencias de tiamina o B1, riboflavina o B2, ácido pantoténico o B5, biotina o B8 y cianobalamina o B12, pueden disminuir la producción de anticuerpos.
Fuentes alimentarias: El complejo vitamínico B aparece en la mayoría de alimentos de origen vegetal (verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres) y en los de origen animal (carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y en los productos lácteos). El ácido fólico se encuentra mayoritariamente en la verdura de hoja verde, legumbres verdes, frutas, cereales de desayuno enriquecidos e hígado, y la vitamina B12 abunda en el hígado y el marisco, pero también está presente en alimentos como carne, pescado, huevos y productos lácteos.

Flavonoides
No se consideran nutrientes, son sustancias propias de plantas (colorantes) de acción antioxidante. Están presentes en numerosos vegetales, algunos de los cuales potencian la acción de la vitamina C.
Fuentes alimentarias: Verduras de la familia de la col, verdura de hoja verde, frutas rojas, moradas y cítricos.

Hierro
El déficit de hierro es relativamente frecuente y afecta principalmente a jóvenes y embarazadas; disminuye la proliferación (multiplicación y crecimiento) celular y la respuesta inmunológica.
Fuentes alimentarias: hígado, carnes (especialmente la de caballo), pescado, huevo y, en menor proporción, lácteos.

Zinc
La carencia de zinc es relativamente frecuente en niños, mujeres embarazadas, madres lactantes, ancianos y personas vegetarianas o que realizan dietas bajas en calorías. El consumo habitual de tabaco también se puede considerar factor de riesgo de déficit. Su carencia influye en el sistema inmunológico y afecta fundamentalmente a órganos linfoides (que producen linfocitos) y a la respuesta inmunológica.
Fuentes alimentarias: mariscos, hígado, semillas de calabaza, quesos curados, legumbres y frutos secos, cereales completos, carnes, pescados, huevos y lácteos.

Selenio
El déficit de selenio afecta a la inmunidad, estando disminuida, entre otros, la actividad bactericida, la respuesta de los anticuerpos frente a ciertos tóxicos y el desarrollo de linfocitos.
Fuentes alimentarias: Carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.

Recomendaciones generales para potenciar las defensas del cuerpo

• Seguir una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
• Recurrir a los baños de temperatura alterna (fría, caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.
• Emplear, si es necesario, plantas medicinales que ayudan a reforzar la inmunidad (equinácea, tomillo, escaramujo, ajo, hojas de grosellero negro, espino amarillo, etc.).
• Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
• Realizar de forma regular actividad física de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, bicicleta, etc.).
• Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.

Nota: Cuando la dieta no es equilibrada, cabe la posibilidad de recurrir a complementos dietéticos, siempre bajo la prescripción de un profesional, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Lo que debes saber sobre la "gripe"



En el transcurso de un año uno de cada diez adultos se enferma de gripe, mientras que en los niños la tasa es superior al 30 por ciento, ya que se transmite con mayor facilidad entre ellos.
La gripe o influenza es una enfermedad viral contagiosa que afecta las vías respiratorias y que repercute de manera decisiva en todo el organismo. Puede ser provocada por tres clases de virus (A, B, C) que se manifiestan entre los dos y cinco días de haberse incubado.
La forma en que se transmite el contagio del virus de la gripe es por contacto con otras personas que ya la padecen (vía aérea). Por ello los médicos siempre aconsejan quedarse en la casa para lograr curarse y no contagiar a otros. La inmunidad del cuerpo frente a la gripe no logra ser permanente, ya que el virus cambia con el tiempo y establece nuevas cepas infecciosas.

Síntomas de la "gripe"

• Dolor de cabeza, fiebre y escalofríos.
Molestia en los oídos.
• Tos seca y dolor de garganta.
Dolor en las articulaciones.
• Cansancio en todo el cuerpo, debilidad, dolor muscular.
Sudoración.
Trastornos gastrointestinales.
Inapetencia.

*Estos síntomas son alerta para cualquier persona, pero quienes deben protegerse y cuidarse aún más son: los niños y los ancianos (más susceptibles), que al ser afectados pueden continuar con un cuadro de bronquitis, neumonía, sinusitis, otitis y descompensación en asmáticos. Para ellos siempre se aconseja una vacuna preventiva.

¿Cómo ocurre la formación de una gripe?

Primeramente la gripe se transmite a través de un estornudo o la tos de alguien que ya la padece. Luego el virus penetra en el organismo e ingresa por los ojos, boca o nariz. Dicho virus se instala en una célula que infecta a otras y provoca los síntomas de la gripe.
Lo fundamental es tratar de prevenir la enfermedad, aunque sea costoso el realizarlo (a través de las vacunas). Deben prestar mucha atención aquellas personas que cambian de ambiente continuamente o trabajan en espacios muy calefaccionados o con aire acondicionado.

¿Qué hacer frente a un cuadro gripal?

• El reposo absoluto en cama es lo ideal.
• Tomar mucho líquido, en especial jugos de frutas naturales.
• Inhalar vapores es muy bueno para descongestionar las vías respiratorias.
• Aplicar compresas de agua fría si hay fiebre y cubrir el cuerpo para favorecer la sudoración.
• Si hay dolor muscular, articular y escalofríos, darse un baño de agua tibia antes de acostarse.
• En caso de inapetencia, no esforzarse por comer ya que la dieta permite calmar los dolores musculares.
• Controlar la temperatura corporal que no sobrepase los 38ºC. Si ello ocurre ir de inmediato al médico.
• En caso de fiebre persistente, se pueden emplear antipiréticos y analgésicos para combatirla. Asimismo consultar al médico.
• Consumir ajo ya que tiene propiedades antivirales y antibacterianas. Ayuda al organismo a combatir las infecciones.

"La actividad física y una alimentación equilibrada transforman al organismo en inmune frente a los posibles contagios de gripe."

ADVERTENCIA: El único objetivo de este artículo es informativo, y de ninguna manera puede utilizarse como herramienta de diagnóstico para las enfermedades descriptas en el mismo. Recomiendo que ante cualquier duda consultes a un doctor.

jueves, 12 de diciembre de 2013

La fiebre: ¿Síntoma de alguna enfermedad?



El aumento de la temperatura corporal observado durante una enfermedad es normalmente conocido como fiebre y se presenta en respuesta a una infección por parte de organismos patógenos, o a ciertos tipos de lesiones físicas. Por ejemplo, cuando una persona es infectada por una bacteria, los glóbulos blancos del sistema inmune reconocen al patógeno entrante como extraño e inician el primer estadio de la "respuesta inmune". En esta fase (aguda), los glóbulos blancos llamados monocitos liberan una variedad de proteínas conocidas técnicamente como citoquinas. Estas moléculas son centrales en la respuesta inflamatoria. En particular, en la fase aguda predominan dos tipos de citoquinas que son pirógenas, es decir, de las cuales se conoce que causan un incremento en la temperatura del cuerpo. Si bien se desconoce cómo es exac­tamente que inducen fiebre, sí se sa­be que causan la producción de sus­tancias en el cerebro que envían se­ñales a todo el organismo con el mensaje de elevar la temperatura.
Los mecanismos que el cerebro uti­liza para lograr esto aún no se han podido determinar, pero de seguro incluyen el incremento del ritmo metabólico y la inducción a tiritar. Ambos procesos queman combustible metabólico mu­cho más rápidamente que la tasa nor­mal, y como consecuencia inmediata eliminan calor corporal. 

La fiebre y sus ventajas

El incremento de la temperatura parece potenciar ciertos aspectos de la respues­ta inmune. Por una parte, si la temperatura supera la normal del cuerpo, el ritmo de crecimiento de diversas clases de bac­terias se reduce considerablemente. Inclusive se cree que además de afectar la habilidad de los microor­ganismos para reproducirse, a tempe­raturas mayores a 38 grados las célu­las T (parte del arsenal con que nues­tro sistema inmune combate a los in­vasores) trabajan de una forma más óptima y eficiente. Por otro lado, durante la fiebre el nivel de hierro circulante en sangre decae y los microbios requieren de hierro pa­ra multiplicarse.
Así es cómo la fiebre actúa como un gran aliado de nuestro organismo a la hora de batallar una infección. Asimismo, muchos otros de los síntomas que experimentamos víctimas de patógenos (cansancio, dolor en las articulaciones, falta de apetito) son a causa de las sustancias liberadas por los monocitos cuando detectan el ingreso de microorganis­mos, y no a los mismos invasores ni a sustancias por ellos emitidas. Esa la forma que tiene nuestro cuerpo de re­ducir nuestra actividad de manera que podamos recuperamos de una in­fección. Y en la mayoría de los casos funciona. Y como es algo que se produce sin preverlo, sólo debemos soportar la molestia de sentirnos acalorados, pero protegidos al fin.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Mitos y Verdades sobre el "Sistema Inmunológico"



El sistema inmunológico protege al organismo de los virus y bacterias ambientales que producen trastornos tales como la gripe o los resfríos. Como medida preventiva, lo mejor es promover una actitud sanitaria que fortalezca las defensas del cuerpo. Sin embargo cuando el virus se instaló, es preciso despejar cualquier duda a la hora de actuar frente a él, ya que la culpa no sólo la tiene la debilidad del sistema inmunológico.
Ciertos hábitos considerados adecuados pueden en definitiva atentar contra la salud del paciente y todo su entorno. Por eso es preciso conocer cuánto de mito o verdad hay en cada situación:

Permanecer aislados:
Siempre se ha creído que la persona que padece gripe o resfrío, debe aislarse para no contagiar a otros. Lo cierto es que para el tiempo en que la persona haya mostrado los primeros síntomas de la gripe, ya será demasiado tarde. La mayoría de las enfermedades son contagiosas antes de mostrar los primeros síntomas.
Bajar la fiebre:
Ante un cuadro febril lo primero que todos hacemos es intentar bajar la fiebre. Pero no necesariamente debe ser así. La fiebre es la respuesta del sistema inmunológico que ayuda al organismo a defenderse. Una fiebre superior a 38,8 grados, en un bebé mayor de 6 meses, siempre debe ser tratada. Lo mismo ocurre si la fiebre es mayor a 37,8 grados en bebés de 0 o 2 meses de edad o a 38 grados, si la edad es de 3 a 6 meses. En el caso de las febrículas, su tratamiento podría prolongar el tiempo de la enfermedad, dado que numerosos microorganismos se vuelven inactivos cuando la temperatura corporal es elevada. Esta es la razón por la cual muchos médicos recomiendan esperar para ver qué ocurre con la fiebre.
Consumir vitamina C:
Se cree que tomar grandes dosis de vitamina C incrementan las defensas. Pero la verdad es que el cuerpo no acumula vitamina C, ya que el exceso lo elimina a través de la orina. En consecuencia, consumir suplementos de vitamina C cuando la dosis ya está cubierta no produce ningún efecto benéfico.
Protegerse con antibacterianos:
Muchas personas consideran necesario utilizar algún jabón antibacteriano. La verdad es que estos jabones no son necesarios y, en realidad, pueden causar que las bacterias se vuelvan resistentes, de acuerdo con algunos estudios científicos. La mejor alternativa a la hora de combatir los gérmenes sigue siendo el jabón común y el agua.

viernes, 23 de agosto de 2013

Medidas efectivas para tratar la gastroenteritis



Si bien la gastroenteritis se relaciona con la diarrea y el “estómago revuelto del viajero”, también puede presentarse en casa como resultado de una falta de higiene adecuada o por intoxicación alimentaria. Por lo general, los alimentos como aves o mariscos mal cocidos, o los huevos crudos en diversos menúes pueden ser la razón de una gastroenteritis bacteriana o viral. Otras de las causas son la comida vencida o que ha perdido la cadena de frío (lácteos), por ello es muy importante consumir los alimentos antes de su fecha de vencimiento.
Lo que genera la gastroenteritis es una inflamación de la mucosa del estómago y del intestino provocando vómitos, diarrea, retorcijones en el abdomen y fiebre. Por lo general, dura entre 6 a 72 hs. y los síntomas se producen por las toxinas que liberan los alimentos o algún virus que haya ingresado al cuerpo.

Precauciones


Para cortar un proceso de gastroenteritis se debe considerar:
• Aumentar el consumo de agua para recuperar el líquido perdido.
• Consumir bananas para obtener potasio.
• Consumir arroz blanco hervido y pan tostado para obtener fibra e hidratos de carbono.
• Manzanas por su acción astringente en el aparato digestivo.
• Evitar los demás alimentos, especialmente los lácteos durante las 48 hs siguientes a la aparición de la gastroenteritis.

El cuidado en la alimentación


En el caso de presentarse gastroenteritis severa, se debe aumentar la ingesta de líquido (agua) especialmente en forma de solución, es decir, con azúcar y sal para ayudar a rehidratar el cuerpo rápidamente. Se puede hacer mezclando jugo de fruta y agua o también ocho cucharaditas de azúcar y una de sal en un litro de agua.
La ingesta de manzanas, bananas, arroz y pan tostado ayudan a equilibrar el aparato digestivo en poco tiempo manteniendo los niveles de los líquidos en el cuerpo para evitar la deshidratación. También se deben incluir en la alimentación patatas y verduras cocidas especialmente zanahorias. Una vez que se vaya recuperando el organismo se tiene que volver poco a poco a la alimentación normal, incorporando los lácteos al último para evitar una inflamación del intestino. También tomar una taza de té de frambuesas ayuda a evitar las molestias estomacales, como también 3 tazas de té de jengibre o canela al día, salvo si se está embarazada.

*Importante: En caso de padecer un cuadro de gastroenteritis se debe consultar al médico. La información de este artículo sirve sólo como una guía complementaria del tratamiento médico.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Los mejores antibióticos naturales



Desde que hace más de medio siglo Fleming descubriera por casualidad la acción antibacteriana del moho penicilum, la medicina ha triunfado en muchas áreas con la ayuda de los antibióticos; pero los microorganismos se hacen cada vez más resistentes a ellos, lo que obliga a crear antibióticos cada vez más activos. Se crea así un concepto de la medicina como «guerra sin cuartel», a la vez que un círculo vicioso difícil de romper. De ahí la creciente necesidad de encontrar alternativas a estas drogas.
La más sensata parece ser la que ofrecen los fitoterapéutas. Existe, en efecto, una gran variedad de plantas capaces de enfrentarse con bacterias, hongos, parásitos y virus. Pueden actuar matando limpiamente al organismo invasor (el ajo y la cebolla funcionan de esta forma en infecciones de garganta), protegiendo los tejidos de la invasión (como hace el enebro), o creando un ambiente antiséptico, como el aceite de maíz y la grama en el tratamiento de las infecciones urinarias.
Cabe citar como antisépticos generales a la lavanda, la menta, el eucalipto, la valeriana y el boldo; la genciana, la nuez vómica, la avena y la trementina fortalecen las defensas naturales. Pero la más eficiente es la equinácea, a la vez antibiótica y estimuladora del sistema inmunológico.
En la mayoría de los casos se aconseja complementar la acción de las plantas con vitaminas. Las poderosas A, C y E tienen el efecto de incrementar las resistencias naturales a cualquier infección.

Una aspirina natural


Considerada «remedio para todos los males», la aspirina es el medicamento más popular, extendido y aceptado. Todos hemos experimentado el alivio producido por sus excelentes efectos analgésicos, antireumáticos, antinflamatorios y antipiréticos (contra la fiebre). Pero también presenta sus problemas: puede provocar úlceras gastroduodenales, alergias y lesiones renales, y está contraindicada en algunos casos.
La alternativa natural para estos problemas puede consistir en comer un puñado de almendras, aunque sus efectos sean más lentos. La explicación es sencilla: un grupo de investigadores norteamericanos ha descubierto que las almendras —como las patatas y casi todas las frutas, aunque éstas en menor grado— contienen una buena proporción de salicilatos, sales formadas por el ácido salítico y una base que constituyen el principal agente activo de la aspirina, al que se deben los milagrosos efectos de este popular fármaco.
Por si fuera poco, las almendras poseen, además, un alto valor calórico y proteínico. Ayudan a la regeneración del sistema nervioso y son un buen antiséptico intestinal. En Sudamérica se utilizan para curar diarreas, irritaciones en las vías urinarias, bronquitis y pulmonías, considerándose el aceite de almendras un buen remedio para los sabañones y dolores de oído.