lunes, 22 de abril de 2013

Las mejores estrategias para derrotar el estrés (parte 2)




Aunque parezca increíble nuestro propio entorno de familiares y amigos pueden reducir o causar estrés. Por eso es imprescindible fomentar las relaciones íntimas y mejorar la capacidad de comunicación con los demás. Aunque eso sólo no es suficiente, pues deben considerarse todas las estrategias como un todo integrado para luchar contra el estrés: vivir tranquilo, no perder el control, seguir una dieta sana y establecer relaciones sociales sólidas.
Además ciertos ejercicios específicos pueden ayudar notablemente para construir una personalidad serena y controlada, libre de todo estrés malicioso. Así, tomar conciencia de la importancia de respirar correctamente puede ser el arma más útil en nuestra lucha diaria contra las preocupaciones y agobios a los que nos vemos sometidos. Para ello nada mejor que practicar regularmente una sesión matinal de ejercicios respiratorios. En realidad no demandan más de 15 minutos en total y es una magnífica forma de iniciar con vigor la jornada.

1. Sentada en una banqueta, con los pies apoyados en el suelo, espirar al inclinar el tronco hacia delante, mientras se mantienen las manos apoyadas en la rodilla. Inspirar lentamente al volver a elevar el tronco.
2. Inspirar profundamente por la nariz con las manos sobre el pecho, ensanchándolo y retrayendo el vientre al espirar.
3. Acostada boca arriba, con las piernas flexionadas y las manos sobre el pecho, inspirar profundamente por la nariz hasta ensanchar las últimas costillas.
4. De pie, con los brazos en cruz, inspirar elevándolos hasta que formen un ángulo de 40 grados. Al expulsar el aire, volver a la posición inicial.
5. Sentada en una silla, con los brazos doblados delante del pecho, tocándose la punta de los dedos, inspirar moviéndolos para formar una cruz, y extenderlos aún más hacia atrás; al espirar, volver los brazos lentamente hasta la posición inicial.
6. Acostada sobre un costado, con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo, inspirar elevando un brazo, y extenderlo hasta tocar el suelo con las yemas de los dedos. Al espirar volver a colocar el brazo pegado al cuerpo.
7. Sentada, al inspirar elevar uno o los dos brazos extendidos al máximo, con un movimiento brusco al final; al expulsar el aire de los pulmones situar lentamente los brazos sobre los muslos.

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