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lunes, 13 de mayo de 2013

Eutonía: Para relajarse en movimiento




La eutonía es una técnica de relajación que permite tomar plena conciencia de las respuestas corporales. Fue creada por Gerda Alexander, una bailarina alemana que a los 19 años suspendió su carrera deportiva por un problema en el corazón. A raíz de esto Alexander realizó un riguroso estudio de los movimientos y descubrió que podía trabajar el cuerpo sin tener que exigir demasiado a los músculos. Así es como surgieron una serie de ejercicios que originan los movimientos desde el hueso y las articulaciones, ahorrando notablemente la energía muscular.
La eutonía permite reconocer y modificar los movimientos que nos limitan y perjudican físicamente. Es ideal para quienes padecen de contracturas, artrosis, artritis, problemas en las vértebras, lumbalgias y cervicalgias. Además la práctica cotidiana mejora el sueño y el ritmo intestinal, disminuye los dolores de cabeza, fortalece la autoestima, reduce el nivel de autoexigencia y libera las tensiones propias del trabajo.

Acción y relajación

Una sesión de eutonía brinda un estado de alerta que implica permanecer activos pero sin tensión. En realidad no se trata de suprimir la tensión, ya que es necesaria para enfrentar muchas situaciones de vida, sino en lograr la dosis ideal que permita controlar nuestros actos e impulsos. La idea central se basa en que el cuerpo adquiera un estado de eutonía, es decir de buena (eu) tensión (tonía). Pues un exceso de tensión repercute directamente en la salud de nuestro cuerpo a través de problemas de rigidez muscular, contracturas y trastornos en las articulaciones. Así, los movimientos naturales del cuerpo se ven limitados y el estado anímico cae estrepitosamente.

A través de la práctica de eutonía no se trata sólo de relajar músculos y articulaciones, sino de potenciar aspectos psicológicos positivos como la concentración, la seguridad, el razonamiento, la reflexión, la observación y los mecanismos sensoriales. Asimismo, un movimiento corporal que genere un estado de relajación es ideal para liberar el estrés físico y mental, mejorar el carácter y aumentar la predisposición a hacer cosas nuevas.

Cómo iniciarse en la eutonía

Para comenzar con la práctica de eutonía siempre es recomendable hacerlo de la mano de un profesor o instructor experto en la especialidad. Una vez aprendidos cada uno de los movimientos pueden hacerse en casa o en un lugar cómodo y tranquilo. Sin embargo es posible disfrutar los beneficios de esta increíble técnica corporal practicando diariamente los siguientes ejercicios básicos:
Ejercicio 1: Un movimiento corporal que promueve la armonía general. De pie, flexionar el brazo izquierdo llevando la mano hacia el hombro y el codo hacia arriba y afuera. Luego centrar la mirada en el codo y realizar libremente movimientos en cualquier dirección, acompañándolos siempre con la cabeza (sin despejar la mirada del codo). Así el movimiento se origina desde el hueso, que en este caso es el codo. Repetir con el otro brazo.
Ejercicio 2: Una postura ideal para trabajar la columna, las costillas y la cintura escapular. Sentados sobre una colchoneta ligera (puede ser una frazada), espalda erguida, piernas flexionadas y brazos relajados a los costados. Levantar un brazo con la mano abierta y los dedos extendidos, y en un movimiento lento bajar hasta apoyar la mano en el piso del otro lado del cuerpo. Repetir con el otro brazo.
Ejercicio 3: Un movimiento indicado para combatir dolores de cabeza y prevenir molestias cervicales. En la misma posición del ejercicio anterior, sostener con ambas manos una caña de bambú y colocarla detrás de la nuca donde comienza el cuello. Hacer rodar la caña lentamente por todas las cervicales hasta la cabeza y regresar al mismo lugar.
Ejercicio 4: Un ejercicio que corrige problemas posturales del tronco y la espalda. Acostados boca arriba con las piernas flexionadas, los pies apoyados en el suelo y las manos debajo de la cabeza. Llevar las rodillas para un costado y girar la cabeza en el sentido opuesto. Repetir pero para el otro costado.


lunes, 22 de abril de 2013

Relax total: Sentite bien en pocos minutos




La relajación corporal es una técnica neuromuscular muy fácil de aprender y se recomienda practicarla luego de una jornada de mucho trabajo físico o de agotamiento mental.
La clave para conseguir una completa relajación consiste en trabajar las diferentes zonas del cuerpo por separado y de manera gradual. El tiempo que requiere una sesión disminuye con la práctica; al principio se pueden dedicar hasta 30 minutos diarios.

Pautas generales para una óptima relajación corporal

  • Realiza el ejercicio de relajación sobre una alfombra suave o una colchoneta en un lugar tranquilo y cómodo. Asegúrate de que no exista nada que distraiga tu atención.
  • Utiliza ropa holgada y sin ningún tipo de calzado. Mientras más ligera estés es mejor para conseguir una completa relajación.
  • Acuéstate boca arriba con los brazos estirados a los costados del cuerpo y las piernas bien extendidas. Inspira y espira profundamente tres veces e imagina que libersa la tensión del cuerpo durante la respiración. Luego respira con normalidad mientras continua la relajación del cuerpo.
  • Afloja todo el cuerpo comenzando por las extremidades inferiores (de pies a cabeza). Con el tiempo debes sentir la diferencia entre tensión y relax. Puedes escuchar música suave durante la sesión y la puede llevar a cabo junto a otra persona.

El ejercicio de los 10 pasos

1. Flexiona los pies en dirección al cuerpo. Efectúa una tensión durante unos segundos. A continuación relaja el músculo y advierte como ha disminuido la tensión. Luego estira la punta de los pies y siente la tensión en las pantorrillas. Mantén la posición un instante y después relaja.
2. Junta las piernas con fuerza. Conserva la posición y relaja. Luego tensa las nalgas apretando los músculos de esta zona con fuerza. Manténte así unos segundos y relaja.
3. Contrae el abdomen generando así una tensión en los músculos. Después de unos segundos relaja la zona. Comprueba si la parte inferior del cuerpo permanece relajada, de lo contrario repite los pasos 1 y 2.
4. Si no padeces problemas de espalda, separa la columna vertebral del suelo sin despegar los hombros. Tensa la zona y luego afloja. Si te cuesta o no puedes llevarlo a cabo, puede saltear este paso.
5. Encoge levemente los hombros para expandir el tórax. Tensa la zona y luego relaja. Tensa los hombros levantando los brazos. Conserva la postura. Con los brazos en el suelo, intentr tocar las orejas con los hombros. Después relaja apoyando suavemente los omóplatos en el suelo.
6. Cierra las manos con fuerza. Conserva la tensión y luego relaja los dedos. Repite el ejercicio pero esta vez separa los brazos del suelo y siente la tensión en los antebrazos. Mantén unos segundos y relaja.
7. Ahora concéntrate en la parte superior de los brazos. Coloca los brazos sobre el cuerpo junto al pecho. Conserva la posición unos segundos y relaja colocando los brazos sobre el piso con las palmas hacia arriba.
8. Realiza suaves movimientos de cabeza de un lado a otro y apoyando el mentón sobre el pecho. Tensa y relaja. Luego produce una tensión en la mandíbula apretando los dientes con fuerza. Mantén unos segundos y relajar dejando la boca abierta. Apreta los labios, mantén y relaja. Presiona la lengua contra el paladar, mantén y relaja.
9. Con los ojos cerrados, muévelos en forma circular y relaja los párpados. Relaja la frente y el cuero cabelludo. Tensiona toda la cara y relaja luego para sentir los músculos faciales distendidos.
10. Para finalizar, respira suavemente y deja la mente en blanco. Permanece acostada durante unos minutos para disfrutar del relax que has conseguido. Incorpórate lentamente sobre un lado del cuerpo y evita realizar de inmediato actividades estresantes. Ante cualquier duda consulta a tu médico.


jueves, 18 de abril de 2013

Renacer: La técnica para sentirte nueva




El ‘renacer’ o ‘rebirthing’ es una técnica de respiración consciente que se utiliza principalmente como una herramienta de crecimiento personal para acrecentar el bienestar físico, mental y emocional. Las decisiones que adoptamos en el momento del nacimiento y durante la primera infancia influyen en nuestra vida y en nuestras relaciones. Cada experiencia negativa que cada uno de nosotros vive se convierte en sentimientos y pensamientos negativos, y al mismo tiempo inhibe nuestra capacidad respiratoria. De ahí que muchos problemas no lleguen a superarse hasta tanto se pueda renacer nuevamente a través de una relajación profunda y controlada.
Para aplicar la técnica del renacer es necesario contar con la experiencia de un terapeuta especializado en esta terapia. La función del experto es orientar y dirigir la respiración inicialmente de modo que aumente el nivel de energía del cuerpo. Esta energía estimula la capacidad natural del organismo para limpiarse, no solo física, sino también mentalmente.
Esta terapia nos permite renacer a un sentimiento de seguridad, alegría y vitalidad gracias a la asociación de una técnica de respiración simple y poderosa, y a la utilización consciente y positiva de la capacidad creadora del pensamiento.

Una técnica sencilla para un resultado sorprendente

Aprender la técnica del renacer es tan fácil como respirar. Lo primero que se debe hacer es observar nuestra propia respiración; luego intentar medir su profundidad, su amplitud y su sonido. La idea central es escucharnos respirar pero de una manera profunda y analítica. A partir de ahí uno puede notar como la sola toma de conciencia puede que haya variado el ritmo automático de nuestra respiración. La respiración, es la manifestación más evidente de lo que pasa en nuestro mundo interior, es la fuente de toda nuestra fuerza en el universo físico.
Con el renacer se toma conciencia de los bloqueos que, al impedir o distorsionar el fluir de la energía vital, pueden estar causando enfermedades o trastornos en nuestra vida. Puede que emerjan sensaciones negativas y recuerdos hundidos en la memoria los cuales forman parte de las causas principales de nuestra negatividad. Pues renacer no sólo significa integrar y superar el trauma de nacimiento, sino también reconocer e integrar los miedos y aquellos momentos que han influido inconscientemente en nuestra vida. Aceptarlos y disolverlos deja sitio para regresar a una nueva vida, en la que los problemas pueden superarse con éxito y sin condicionamientos del pasado.

Los pilares básicos del renacer

El renacer basa toda su técnica en tres preceptos básicos: la respiración, el pensamiento y la comunidad. Cada uno de ellos tiene un profundo significado e interactúan en conjunto para hacer del renacimiento un verdadero camino hacia el bienestar físico y emocional.

La respiración: El dominio de la respiración nos lleva a liberar todo lo negativo, como esquemas de pensamiento y sentimientos autodestructivos. La respiración cura la mente, las emociones y el cuerpo. Cuando se logra una respiración fluida y relajada nos llenamos de vitalidad y nos invade un sentimiento de libertad plena.

El pensamiento: En conjunto con las sesiones de respiración se trabajan los patrones mentales que son las creencias y afirmaciones negativas a las que nos hemos visto expuestos durante nuestra vida: "no puedes”, “eres un estúpido”, “haces todo mal”, y de ahí las siguientes deducciones: “no me quieren porque me porto mal”, “la riqueza es sólo para algunos”, “la vida es sufrimiento”, “no merezco ser feliz". Con el renacer se trabajan los patrones negativos remplazándolos con sus opuestos positivos, ya que el subconsciente es el que tiene mayor influencia sobre la realidad que se nos manifiesta en la vida.

La comunidad: Necesitamos de otros para poder crecer y sanarnos, por eso es fundamental observar cómo nos relacionamos con nuestra familia, amigos o compañeros de trabajo. El proceso de sanación y evolución se enriquece e incrementa al ser conscientes de cómo reaccionamos y nos relacionamos con otras personas, es decir, con la comunidad que nos rodea.