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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Cómo tonificar piernas y quemar grasa



El ejercicio físico más recomendado para modelar las piernas es la bicicleta. Pedalear adelgaza y endurece las piernas, ayuda a mejorar la condición física, permite llevar a ca­bo un control del peso de forma eficaz y además, es uno de los métodos más válidos para la prevención pri­maria y secundaria de trastornos cardíacos.
La bicicleta estática es tan recomendable como la de paseo, pero la primera te permite saber cuántas calorías quemaste, la cantidad de tiempo que practicaste la actividad física y, lo más importante de todo, es que si las condiciones climáticas son poco favorables, puedes igualmente ejercitarte peda­leando en tu casa o en el gimnasio.
Por otra parte, se pueden potenciar los resultados de la bicicleta con movimientos de fuerza con o sin pesas. Las sentadillas, las extensiones de muslos y las flexiones de bíceps femoral son excelentes ejercicios físicos para conseguir piernas bien formadas y tonificadas. 

Una solución para cada tipo de pierna

Es posible modificar el aspecto de las piernas a través del ejercicio físico. Si bien, el tamaño y la forma de las piernas están genéticamente predeterminados, nada impide modelarlas al gusto de cada uno. Sólo es necesario tener en cuenta algunas variantes en el entrenamiento de acuerdo al tipo de pierna de cada uno:

  • Para piernas cortas y gruesas se recomienda realizar ejercicios aeróbicos al menos 5 veces por semana. Se deben variar las actividades para evitar un rutina agobiadora. Lo ideal es trotar, nadar, andar en bicicleta, patinar o caminar. 
  • Para piernas muy flacas es ideal realizar ejercicios de fuerza (con pesas). De esta forma se consigue aumentar el volumen muscular. También el entrenamiento intensivo sobre la bicicleta fija es muy bueno para modelar piernas delgadas. 

Cómo entrenar en una bicicleta fija

• Lo más importante es el número de sesio­nes de trabajo por se­mana, la duración de cada una de ellas y la intensidad del ejerci­cio.
• Para obtener bue­nos resultados, se debe practicar al menos 2 ó 3 veces por semana. Es importante aclarar que entre una y otra clase debe haber un día de des­canso. La duración de las clases ini­ciales debería ser de entre 20 a 25 minutos, para extenderse posteriormente hasta un período de 30 a 45 minutos.
• Antes de po­nerse a pedalear es necesario asegurarse de que la bicicleta se adapta a las ca­racterísticas del usuario. Los dos da­tos esenciales que hay que tener en cuenta son la altura del asiento y su dis­tancia con respecto al manubrio.

viernes, 6 de diciembre de 2013

El ejercicio ideal para "prevenir várices"


Parece increíble como un simple movimiento de piernas realizado habitualmente puede prevenir una dolencia que puede llegar a convertirse en un problema muy doloroso. Pero antes de hablar del ejercicio en sí, es preciso considerar algunas definiciones. La insuficiencia venosa de las piernas se debe a que la sangre que llega a través de las arterias, y que debe volver luego al corazón a través de las venas, se estanca y no circula, produciendo una dilatación de las venas conocida como várices. Este trastorno puede advertirse de dos maneras: se ven las várices en las piernas o se siente dolor, calambres, pesadez, picazón, cansancio, hinchazón, hormigueos y edemas. También es frecuente que ambos síntomas, el estético y el médico, se presenten juntos.
Las várices deben tratarse ante el primer síntoma aunque no sean muy visibles y dolorosas, para evitar que empeoren y aparezcan complicaciones. Los tratamientos existentes se apoyan con medicación que ayuda a mejorar la circulación y calmar el dolor y con aparatos para personas que tienen un problema de várices crónico o bien asociado con celulitis. En cuanto a las operaciones, cada vez se realizan menos y sólo se cuando el problema se presenta en una vena muy profunda.

Una solución sencilla para un problema frecuente

Los elementos que inciden en la formación de várices son la herencia, las hormonas femeninas, el sobrepeso, el calor del verano, el embarazo, el tipo de trabajo (sobre todo los que requieren estar mucho tiempo de pie) y la inactividad física o sedentarismo. Si el problema no se trata, con el tiempo se pueden llegar a formar várices irreversibles.
Como principal medida de prevención o tratamiento contra las várices, se debe siempre estimular la circulación de la sangre evitando el estancamiento y promoviendo el retorno sanguíneo a través de las venas. Así, el ejercicio físico de la “bicicleta” se presenta como el mejor aliado de la salud venosa. Es simple, fácil, económico y sólo demanda unos minutos diarios en la cama (al levantarse y acostarse). El movimiento dinámico de piernas favorece la circulación sanguínea y mejora el funcionamiento de las venas al provocar el normal retorno de la sangre a través de ellas.
El ejercicio se realiza de la siguiente forma: acostada sobre la cama, con los brazos extendidos a los costados del cuerpo, eleva ligeramente ambas piernas hasta despegarlas del colchón. Luego realiza un movimiento alternado de contracción y extensión de las piernas (similar al pedaleo de la bicicleta) durante unos minutos (depende del estado físico que tengas). Vuelve a la posición inicial, descansa un minuto y repite la serie dos veces más.


viernes, 13 de septiembre de 2013

Claves para comenzar una sesión de ciclismo


 
Andar en bicicleta es una actividad recomendada para personas de todas las edades. El ciclismo, como actividad aeróbica, beneficia el sistema cardiovascular y favorece las articulaciones ya que los pies no están en contacto con el suelo. Además, existen beneficios complementarios como el estímulo de la creatividad: imagina que vas en bicicleta por una ruta, sintiendo el viento, a través de un imponente paisaje.
Sin embargo, debes tener en cuenta algunos puntos a la hora de encarar una auténtica sesión de ciclismo.

La bicicleta adecuada


A la hora de comprar una bicicleta debes tener mucho cuidado, pues es importante encontrar la que sea adecuada para ti. La bicicleta tradicional de paseo tiene de 10 a 24 velocidades, un manubrio o volante bajo (que puede reemplazarse por uno recto), un cuadro metálico ligero y ruedas de aleación. Las bicicletas de montaña poseen unos neumáticos más anchos y el manubrio es recto, y la mayoría tienen de 18 a 24 velocidades. Estas bicicletas se diseñaron originariamente para correr fuera del asfalto, pero funcionan bien en la ciudad, especialmente por los baches en el pavimento o bordillos. Si deseas andar por caminos de tierra, una bicicleta de montaña será la mejor elección.
También es preciso que observes algunas indicaciones prácticas:
• Medida del cuadro: cuando te pongas de pie encima de la bicicleta, la barra superior horizontal debe estar unos 5‑7 cm por debajo de la entrepierna.
• Altura del asiento: con las zapatillas puestas, la rodilla debe quedar ligeramente inclinada cuando el pie esté sobre el pedal.
• Manubrio: la anchura debe ser la misma que la de los hombros. La altura del pie del manubrio (la pieza que junta el manubrio y el cuadro) ha de ser 2,5‑4 cm inferior respecto a la parte superior del asiento.
• Seguridad: El uso del casco, rodilleras, luces de posición, guantes y ropa deportiva son las claves para disfrutar la práctica del ciclismo sin problemas, protegiendo tu cuerpo a posibles contratiempos. También debes llevar siempre la cantimplora (botella) con agua fresca para hidratarte durante el paseo, sobre todo en épocas de calor.

¿Dónde y cómo andar?

Conducir por la mayoría de las calles de pueblos y ciudades es divertido y seguro si se siguen unas simples normas. No te dejes intimidar por los automóviles ya que el secreto de la seguridad está en sentirte como un elemento más del tránsito.
Primero, es importante que adquieras confianza llevando a cabo algunas técnicas de conducción básicas: cambiar de marcha, frenar suavemente, girar con rapidez, correr rápido por entre el tráfico. Aprende a hacerlo sin agotarte y de manera relajada. Las prácticas incidirán en el perfeccionamiento; una zona de aparcamiento vacía o las tranquilas calles de una área residencial son buenos lugares para mejorar tu técnica.
Trabaja una técnica de pedaleo apropiada y continua. Aprende cómo aumentar tu ritmo a un nivel de 70 a 90 revoluciones por minuto: 70 significa 70 pedaleos de tu pie derecho (revoluciones completas de pedaleo) en un minuto. Con una marcha apropiada, esto variará según el terreno. Practica el cambio de marchas y aprende cuáles son buenas para tu ritmo. No uses una marcha demasiado alta que te haga forzar las rodillas.

lunes, 18 de marzo de 2013

Bicicleta fija para modelar las piernas y quemar grasa




El ejercicio físico más recomendado para modelar las piernas es la bicicleta. Pedalear adelgaza y endurece las piernas, ayuda a mejorar la condición física, permite llevar a cabo un control del peso de forma eficaz y además, es uno de los métodos más válidos para la prevención primaria y secundaria de trastornos cardíacos.
La bicicleta estática o fija es tan recomendable como la de paseo, pero la primera te permite saber cuántas calorías quemaste, la cantidad de tiempo que practicaste la actividad física y, lo más importante de todo, es que si las condiciones climáticas son poco favorables, puedes igualmente ejercitarte pedaleando en tu casa o en el gimnasio.
Por otra parte, se pueden potenciar los resultados de la bicicleta con movimientos de fuerza con o sin pesas. Las sentadillas, las extensiones de muslos y las flexiones de bíceps femoral son excelentes ejercicios físicos para conseguir piernas bien formadas y tonificadas.

Una solución para cada tipo de pierna

Es posible modificar el aspecto de las piernas a través del ejercicio físico. Si bien, el tamaño y la forma de las piernas están genéticamente predeterminados, nada impide modelarlas al gusto de cada uno. Sólo es necesario tener en cuenta algunas variantes en el entrenamiento de acuerdo al tipo de pierna de cada uno:

Para piernas cortas y gruesas se recomienda realizar ejercicios aeróbicos al menos 5 veces por semana. Se deben variar las actividades para evitar un rutina agobiadora. Lo ideal es trotar, nadar, andar en bicicleta, patinar o caminar.

Para piernas muy flacas es ideal realizar ejercicios de fuerza (con pesas). De esta forma se consigue aumentar el volumen muscular. También el entrenamiento intensivo sobre la bicicleta fija es muy bueno para modelar piernas delgadas.



Cómo entrenar en una bicicleta fija



• Lo más importante es el número de sesiones de trabajo por semana, la duración de cada una de ellas y la intensidad del ejercicio.

• Para obtener buenos resultados, se debe practicar al menos 2 ó 3 veces por semana. Es importante aclarar que entre una y otra clase debe haber un día de descanso. La duración de las clases iniciales debería ser de entre 20 a 25 minutos, para extenderse posteriormente hasta un período de 30 a 45 minutos.

• Antes de ponerse a pedalear es necesario asegurarse de que la bicicleta se adapta a las características del usuario. Los dos datos esenciales que hay que tener en cuenta son la altura del asiento y su distancia con respecto al manubrio.



Tres programas de entrenamiento para piernas

Programa de mantenimiento: Se practica sobre la bicicleta fija y a un ritmo moderado de pedaleo. Se recomienda llevarlo a cabo de 3 a 4 veces por semana unos 20 o 30 minutos de ejercicio por sesión. La intensidad debe medirse entrenando con el 65 al 75 por ciento de la frecuencia cardiaca máxima.

Programa para bajar de peso: Sobre la bicicleta fija entrenar 4 o 5 veces por semana unos 30 minutos por sesión. La intensidad del ejercicio: 65 por ciento de la frecuencia máxima. Las variaciones, salvo en el calentamiento y en la vuelta a la calma, deben ser mínimas.

Programa intensivo: En la bicicleta estática, entrenar 3 veces por semana unos 45 minutos por sesión. Respecto a la intensidad del ejercicio, se puede recurrir a un entrenamiento de intervalos. Tras la primera fase de calentamiento, se llega a una intensidad en la que el corazón trabaja al 65 por ciento de la frecuencia máxima. Es en ese momento en el que hay que incrementarla progresivamente, hasta llegar a valores próximos al 85 por ciento. Una vez llegado a ese punto, hay que decrecer la intensidad hasta que vuelva al 65 por ciento. Este ciclo debe realizarse aproximadamente cuatro o cinco veces, en función de la duración de la clase.

* La frecuencia cardiaca se obtiene de la siguiente manera: resta al número 220 tu edad y te dará como resultado tu frecuencia cardiaca máxima. Luego aplicas el porcentaje deseado a ese valor para obtener las pulsaciones por minutos indicadas en la intensidad de tu entrenamiento. Ejemplo: 220 - 25 (edad) = 195 (frecuencia cardiaca máxima). Esto es 195 x 65% = 126 aprox. pulsaciones por minuto a las que debes trabajar).

Claves para un pedaleo adecuado


Sí una persona se sitúa de píe al lado de la bicicleta, el asiento debe llegarle a la cadera. La altura más indicada es la que permite que la pierna no permanezca totalmente extendida, sino que posea una leve flexión.

Entre la parte delantera del asiento y el manubrio debe haber la misma distancia que entre el codo y el dedo índice de cualquier persona.

La mejor forma de averiguar si la bicicleta está bien ajustada es pegar el codo en la punta del asiento y hacer que el dedo toque con el manillar.

Pedalear con frecuencia sobre un asiento bajo, alto, adelantado o retrasado no sólo atenta contra la rentabilidad del esfuerzo que se realiza, sino que también puede llegar a ser un duro castigo para las rodillas o la espalda. De ahí la importancia de controlar la bicicleta y sus accesorios antes de subirse, sobre todo sí es un aparato que lo utiliza más de una persona (como sucede en los gimnasios).