Mostrando las entradas con la etiqueta reiki. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta reiki. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de mayo de 2014

Aplicaciones terapéuticas del Reiki



El Reiki es un método que estimula al cuerpo para que asuma sus funciones naturales de la mejor manera posible. Numerosas experimentaciones han demostrado que una vez que la energía entra al cuerpo, se dirige particularmente a donde es necesaria. El Reiki no fuerza la voluntad, sino que secunda sus decisiones. Aunque no cura la mayoría de los defectos congénitos, hará mucho más llevadera la vida de las personas con estos problemas, les ayudará a soportar los dolores, relajará sus músculos y tranquilizará sus emociones.
La energía Reiki restablece la capacidad de aguante de los órganos que deben resistir el peso ocasionado por ciertas terapias y se niegan a funcionar normalmente, permitiéndoles aprovechar armoniosamente las reacciones curativas inducidas. Reduce los efectos secundarios. La regularidad en la aplicación de un tratamiento Reiki es un factor decisivo para que el éxito sea duradero.
El Reiki tiene muchas aplicaciones pero no es un tratamiento omnipotente, puede ser complemento muy útil para cualquier terapia pero no debe sustituirla. Con el Reiki se obtienen buenos resultados, porque en una sesión lo primero que sucede es que baja el estrés y el sistema inmunológico comienza a funcionar normalmente. Y no está solamente indicado para los enfermos, ya que cuanto mejor esté nuestro cuerpo mejor estarán nuestras defensas para prevenir enfermedades.
 

Reiki: Sinónimo de calidad de vida

La tensión produce bloqueos y congestiones en nuestra actividad física, mental y emocional. Al estar relajados somos abiertos y el organismo responde porque desata la capacidad innata de sanar y si bien puede no solucionar un problema, lo acercará a un estado más adecuado. El organismo una vez desintoxicado dispone de mayor espacio para los procesos dinámicos y puede absorber, almacenar y utilizar mayor cantidad de energía vital. En este sentido, el Reiki se ofrece como la mejor alternativa para descongestionar energéticamente el organismo y potenciar todas sus capacidades, mejorando así la calidad de vida de quién lo ejerce para sí mismo.
El conocimiento del Reiki no se obtiene de libros, ni de casetes, videos, u otros soportes audiovisuales. Sólo se obtiene por sintonización, que es el momento en donde se realiza la apertura de los canales por donde discurre la energía. La sintonización se hace personalmente a través de los maestros que fueron entrenados en la tradición original y han adquirido un compromiso con este acto. Quien desee aprender Reiki no tiene más que concurrir a un seminario dictado por un maestro habilitado. El seminario es sólo el punto de partida, a partir de allí es preciso recibir un tratamiento completo que habitualmente se desarrolla entre los participantes.

Lo que debes saber sobre el "Reiki"



Se conoce como Reiki al sistema oriental Usui de armonización natural, una forma de sanación y apoyo para cambiar las conductas y actitudes indeseables. Produce resultados tan asombrosos, que se ha adoptado amplia y rápidamente en la parte occidental de nuestro planeta. Reiki es un concepto formado por dos vocablos japoneses, Rei y Ki, que se refieren a dos formas de energía que son fundamentales. Rei es un ideograma japonés que indica que hay “algo” que está llegando a todos los seres vivientes y que los nutre. Ki también es una palabra de origen japonés, pero se refiere a la energía vital que poseemos todos los seres vivos y que cuando no está morimos.
Todos los seres vivos tenemos Ki. El Ki requerido por una víscera o un órgano, depende de la estructura y densidad de este. Si el Ki deja de circular totalmente en un organismo vivo, la vida se interrumpe. En este sentido, el objetivo básico de un tratamiento Reiki es integrar e interactuar en forma armoniosa el Rei (la energía del universo) con el Ki (la energía vital interna de los seres vivos). Así, el Reiki forma parte de las técnicas que usan la energía para curar. Es una de las técnicas más sencillas y eficaces. Con el empleo del Reiki, las condiciones negativas se convierten en positivas. 

Cómo actúa el Reiki

Los desequilibrios energéticos internos, causan la pérdida de la salud en sus aspectos físico, mental y emocional. Esto da origen a distintas enfermedades que pueden encontrar una solución concreta y eficaz a través del Reiki. La conjunción de Rei y Ki da una idea de pertenencia, de ida y vuelta, de interacción e integración entre una energía superior y una energía terrena pero que se pertenecen mutuamente. El Reiki se propone como método curativo y paliativo empleando esta técnica y entregándola con las manos. Las manos son reconocidas como la parte del cuerpo que mejor captan y transmiten energías. El acto de imposición de manos sobre el cuerpo para confortar o aliviar es tan antiguo como los instintos.
En todos los casos, el paciente siempre es el receptor o destinatario de la energía curativa Rei que le envía el transmisor. El paciente es quién se cura a sí mismo, con el poderoso apoyo de la energía del universo. El efecto final de la recepción de la energía Rei en el paciente, es el que facilita que éste haga circular fluidamente su propio Ki, con la cantidad y calidad necesarias para que pueda vivir saludablemente. Sin embargo, es necesario aprender la técnica Reiki por medio de los maestros instruidos en este método de curación y manejo energético.

lunes, 27 de mayo de 2013

Reiki: Para una mejor calidad de vida




El Reiki es una terapia milenaria de origen japonés que propone un método de autoayuda a través del aprendizaje de imposición de manos. La vida cotidiana, el estrés y las tensiones diarias provocan un desequilibrio energético que es necesario reestablecer para conservar la salud tanto física como mental. Este método de autoayuda no requiere de ningún sistema de creencia o pensamiento para ser activado y puede ser fácilmente incorporado como disciplina para poder armonizar nuestro cuerpo en todos sus planos (físico, mental, emocional y espiritual).
Reiki es un método que particularmente se transmite través de activaciones o “iniciaciones”, por lo que no se puede aprender mirando, copiando o leyendo un libro. Estas activaciones tienen que ser transferidas por un Maestro que haya sido iniciado en el método original, es decir, con las técnicas correctas, el entrenamiento adecuado y una amplia experiencia en la práctica del método. Estas activaciones sintonizan a la persona que las recibe a una frecuencia de “energía vital” notablemente superior que le permite con sus manos transmitirlas para restaurar los desequilibrios de energía (para sí mismo o para otros seres vivos).

Cómo actúa el Reiki

Reiki es un concepto formado por dos vocablos japoneses, Rei y Ki, que se refieren a dos formas de energía que son fundamentales. Rei (universo, alma, espíritu) y ki (energía vital, chi, prana, mana, energía bioplásmica). Las dos unidas presentan el concepto de la “Energía Vital Universal”, que es lo que fluye a través de todo ser vivo.
La conjunción de Rei y Ki da una idea de pertenencia, de ida y vuelta, de interacción e integración entre una energía superior y una energía terrena pero que se pertenecen mutuamente. El Reiki se propone como método curativo y paliativo empleando el acto de imposición de manos sobre el cuerpo para confortar o aliviar las dolencias o desequilibrios.
En todos los casos, el paciente siempre es el receptor o destinatario de la energía curativa Rei que le envía el transmisor. El paciente instruido es quién se cura a sí mismo, con el poderoso apoyo de la energía del universo. El efecto final de la recepción de la energía Rei en el paciente es el que facilita que éste haga circular fluidamente su propio Ki, con la cantidad y calidad necesarias para que pueda vivir saludablemente.

Un ejercicio de Reiki para aplacar los nervios

Frente a una jornada agotadora, el Reiki propone un ejercicio básico de relajación, respiración y tacto. Siguiendo las instrucciones al pie de la letra, se consigue alivio corporal y tranquilidad mental. Se recomienda llevarlo a cabo por las noches antes de dormir y por las mañanas antes de saltar de la cama. Con la práctica cotidiana y regular los días adquirirán otro color.
1. Acostarse boca arriba, con el cuerpo cómodo, los brazos al costado del torso y los ojos cerrados. Comenzar por prestar atención a la respiración y seguir su ritmo, percibiendo cómo fluye hacia dentro y hacia fuera.
2. Luego colocar las manos sobre el cuerpo en el lugar hacia el que se sientan atraídas o donde se note o perciba la tensión. Emplear la intuición para encontrar el punto del cuerpo que requiera más relajación.
3. Ahora orientar la atención hacia el lugar de tensión. Imaginar que se respira a través de él. Visualizar la respiración como la fuerza de vida universal que fluye a través de uno mismo. Imaginar que se acumula y se expande bajo las manos. Percibir la sensación de relajación y paz que se extiende gradualmente desde el punto debajo de las manos hacia el resto del cuerpo.
4. Cuando hayan pasado unos cinco minutos, situar las manos en otro lugar del cuerpo y repetir el paso anterior. Puede que se descubra que la respiración ha cambiado en ese punto. Si es así, simplemente percibirlo y seguir adelante. Continuar practicando en otros dos lugares del cuerpo y cargarlos de energía.
5. Al final del ejercicio, abrir los ojos lentamente, estirarse e incorporarse de a poco al estado de conciencia normal.