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martes, 7 de enero de 2014

Lo que debes saber sobre la "alergia"



La alergia es una manifestación del organismo que tiene diferentes causas. Hay quienes ante un agente alergeno como el polvo, comienzan a estornudar y existen otras personas que si comen determinado alimento, de un momento a otro sufren una urticaria. Lo cierto es que la “alergia” en sí no es una enfermedad, sino un mecanismo mediante el cual el organismo reacciona de forma diferente ante estímulos que son normales para otras personas. No se trata de una falta de defensas, sino todo lo contrario, es una reacción exagerada del propio organismo.
Una de las alergias más comunes es la “rinitis alérgica”, y se manifiesta principalmente en época de primavera y comienzo del verano. La persona afectada tiene crisis de estornudos con taponamiento nasal y secreciones acuosas con goteo persistente. Padece prurito en los ojos con lagrimeo y sensación de tener alguna basura en los ojos. Se produce durante los cambios de estación y en el momento de la polinización de ciertas plantas. Dicho polen es el responsable de producir reacciones alérgicas a personas predispuestas, con la aparición de alergia nasal, conjuntiva, palatina e incluso de oído externo, así como de leve asma, también mal llamado espasmo bronquial. Las molestias duran lo que dura la polinización de las plantas, es decir, entre quince, veinte o treinta días; concluido este período el organismo vuelve a la normalidad. Es aconsejable, entonces, concurrir al especialista para aclarar el cuadro y para que le indique la medicación antialérgica adecuada, ya sea local o general. 

Alimentos y medicamentos: Dos causantes de alergia

La alergia a los alimentos se manifiesta cuando el cuerpo se irrita al ingerir determinados productos. Generalmente, estos mismos alimentos no provocan ninguna reacción a otras personas. La diarrea suele ser el signo más frecuente de este tipo de alergia. Otras síntomas pueden ser dolor de estómago, gases o hinchazón en el vientre, urticaria, ronchas y picazón. Algunas veces también aparecen las náuseas y los vómitos, dolor de cabeza intenso y hasta desmayo. Lo cierto es que cualquier alimento puede provocar una alergia, incluso hay algunos que provocan episodios de alergia con más frecuencia que otros (leche de vaca, huevos, trigo, soja, maní, pescado, chocolate, mariscos, conservas, etc.). Los médicos alergistas suelen hacer ciertas pruebas para determinar con exactitud qué alimento provoca la alergia en la persona, y luego se puede suprimir su consumo o realizar un proceso gradual de adaptación al mismo.
Por su parte, la reacción alérgica a los medicamentos puede manifestarse con erupción cutánea, picazón y urticaria después de consumir el fármaco. Las reacciones alérgicas intensas pueden resultar mortales, causar edema de glotis y por ende problemas para respirar, un brusco cambio en la presión arterial, desmayo y opresión en el pecho (anafilaxia). Al igual que los alimentos, el médico suele hacer pruebas de sensibilidad que determinan qué componentes rechaza el cuerpo, y luego se indica su prohibición de por vida.

lunes, 15 de julio de 2013

Intolerancia alimentaria: ¿Una causa más del sobrepeso?




La intolerancia del organismo a ciertos alimentos se manifiesta a través de diferentes reacciones que presuponen un sorprendente aumento de peso en determinadas personas. Lo cierto es que nuestro sistema inmunológico está dispuesto a reaccionar ante cualquier elemento extraño, como las bacterias y los virus, y también tiende a manifestarse de manera adversa frente a los nutrientes que el organismo no digiere por completo.
Existen una serie de síntomas o signos que constituyen claras pruebas de intolerancia alimentaria como prurito, cólicos, malestar digestivo, entre otros. Además, se considera que las reacciones inmunológicas provocadas por la intolerancia alimentaria constituyen la base de varias afecciones, entre ellas el eccema, la sinusitis, la migraña, la artritis reumatoidea y el aumento de peso. Muchas personas logran bajar de peso y perciben una mejoría generalizada de la salud una vez que han identificando y eliminando de la dieta los alimentos problemáticos. Si los síntomas sugieren que puedes padecer intolerancia ali­mentaria, debes tratar de identificar el alimento que pueda ser la causa del problema. En algunos casos el alimento causante puede aparecer como obvio, pero si no es así, debes consultar al médico para realizarte las pruebas necesarias que determinen con exactitud qué alimentos no toleras.

Kilos de más, alimentos de menos

En algunas personas, los restos de alimentos no digeridos o digeridos en forma incompleta se suelen filtrar hacia la sangre a través de la pared intestinal y, al ponerse en contacto con el sistema inmunológico, disparan una reacción. Uno de los efectos de esta reacción es la retención de líquidos, lo que deriva en un inevitable aumento de peso. Los alimentos que pueden provocar problemas dependen de cada persona en particular. Algunas son sensibles a las proteínas de la leche de vaca y sus derivados, mientras que otras pueden reaccionar a los cereales o a las frutas cítricas.
Existen una serie de alimentos que pueden disparar la sensibilidad en individuos susceptibles. El trigo y los alimentos que lo contienen se cuentan entre los casos más frecuentes de intolerancia alimentaria. Las frutas cítricas y la leche vacuna producen sensibilidad en muchas personas. También el huevo, el tomate y las pastas pueden generar intolerancia.

Diferentes causas para un mismo problema

La intolerancia alimentaria se puede desarrollar desde los primeros meses de vida. La incorporación de alimentos en la dieta de los bebes, cuando el tracto intestinal y el sistema inmunológico aún no han madurado lo suficiente, suele provocar sensibilidad. En este sentido, se ha demostrado que los bebés amamantados tienen menos probabilidades de sufrir intolerancia alimentaria.

Por otro lado, parece que determinadas intolerancias alimentarias se deben a que cada día ingerimos más comidas con componentes que aún nuestro cuerpo no puede asimilar por completo. Por ejemplo, aunque hemos cultivado y consumido trigo durante miles de años, el trigo que ahora comemos es muy diferente que el de tiempos pasados. Con la leche pasa algo similar, ya que antes el hombre consumía fundamentalmente leche de cabra y de oveja, y no leche de vaca como lo hace en la actualidad.

Finalmente, los hábitos alimenticios o ciertas deficiencias orgánicas pueden causar intolerancia. Una masticación inadecuada o la falta de ácido estomacal o enzimas digestivas, puede provocar una mala digestión, mientras que un desequilibrio en los organismos de los intestinos pueden filtrar las partículas que no se digieren con normalidad.