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viernes, 25 de abril de 2014

Factores claves para alcanzar una "buena forma física"



No existen las fórmulas milagrosas para combatir el estrés o para mejorar la salud. Y es que alcanzar una “buena forma física”, en un sentido global, implica entrenar y cuidar el cuerpo, controlar la alimentación, dominar la mente y aprender a expresar y liberar sentimientos y emociones. Todo un programa completo que persiga un único objetivo supremo: “el bienestar total”. Para ello deben considerarse los siguientes factores:

Aceptación de la persona: Es decir, verse tal y como se es. Bajo y de constitución fuerte o un poco relleno. Se puede evitar llegar a ser gordo cuidando la alimentación, pero nunca se podrá lograr añadir un palmo al esqueleto. Sólo desde el conocimiento profundo de uno mismo, se pueden tomar decisiones que revisen el guión de nuestra vida. Este punto implica partir de cómo somos para sacar partido a lo que ya tenemos.
Vivir en armonía: Al reflexionar sobre uno mismo y el entorno, se descubren personas o situaciones que provocan desasosiego. La fórmula consiste en espaciarlas con tacto y enfrentarse a ellas con enfoque positivo. Delimitar el terreno en el que uno se mueve y cuáles son los temas de los que no se quiere hablar.
Orden y planificación: Hay que aprender a distinguir lo urgente de lo importante. Muchas personas prestan más atención a su trabajo que a su cuerpo y su mente. Es el momento de marcarse objetivos concretos: actualizar el inglés olvidado, iniciar una afición para la que nunca hay tiempo, etcétera. Con orden y planificación se ahorrará mucho tiempo y se ganará en bienestar.
Práctica deportiva: No consiste en lanzarse al aeróbic de forma desbocada sino en introducir paulatinamente ejercicios para lograr la reeducación postural errónea que mantenemos de forma cotidiana: sentarse mal, caminar peor o dormir de forma incorrecta. Además, la ruptura de la actual vida sedentaria puede comenzar con actividades físicas suaves como pasear, montar en bicicleta o caminar por la montaña.
Alimentación equilibrada: Un desayuno consistente (en el que no falten los lácteos, los cítricos y las proteínas) debe de ir obligatoriamente secundado de una comida suficiente, pero sin excesos, que no obligue a una digestión pesada con la consiguiente merma de la capacidad intelectual vespertina. En la cena, se debe ser muy selectivo e incluir un primer plato con pocas calorías (a continuación vamos a descansar) como verduras y ensaladas, y elegir proteínas con poco colesterol, básicamente pescados.
Descanso reparador: El período de sueño es insustituible. No hay alimento ni vitamina que pueda reemplazarlo. El descanso necesario pasa por unas seis a ocho horas diarias, a ser posible por la noche, y si no se realiza se debe intentar recuperar con una breve siesta, que siempre ayuda a liberar tensiones.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Principios de la "buena forma física"



Forma física se denomina a la capacidad que tiene el cuerpo humano para satisfacer las exigencias impuestas por el entorno y la vida cotidiana. La forma física es un estado del cuerpo (y de la mente) que ayuda a desarrollar una vida dinámica y positiva y es posible que afecte a casi todas las fases de la existencia humana. La buena forma física no es más que el estado de salud óptimo que puede conseguir una persona siguiendo ciertos principios esenciales. Fuerza muscular, energía, vigor, buen funcionamiento de los pulmones y el corazón, y un estado general de alerta, son signos evidentes de que una persona goza de buena forma física. Esto suele calcularse con relación a expectativas funcionales, es decir, lo normal es realizar pruebas periódicas que miden la fuerza, resistencia, agilidad, coordinación y flexibilidad. También se emplean las pruebas de estrés que evalúan la respuesta del cuerpo al estímulo físico potente y sostenido.

¿Cómo conseguir una buena forma física?

Estar en buena forma es casi una cuestión de sentido común. La mayoría de las personas están en condiciones de hacer algún tipo de ejercicio habitual, ya sea caminar, correr o hacer ejercicios físicos. También son muy beneficiosos los deportes como la natación, ciclismo, aerobic y danza, además de algunos ejercicios básicos de gimnasia que se pueden llevar a cabo en cualquier sitio. Son muchos los tipos de deporte que contribuyen a mejorar la forma física. También están ganando popularidad el entrenamiento y disciplina (tanto física como mental) que proporciona el estudio y la práctica de las artes marciales (como el judo, karate y el tai chi). La práctica del yoga es también muy beneficiosa para conseguir un equilibrio entre la mente y el cuerpo.
Para conservar una buena forma física es imprescindible mantener la continuidad en los ejercicios, y es importante no realizar súbitamente ejercicios violentos o de extrema tensión. Es esencial empezar con un calentamiento gradual y seguir un proceso de preparación.
Asimismo, tan importante como el ejercicio regular es una dieta nutritiva y equilibrada. El exceso de alcohol, tabaco y drogas (excepto los fármacos recetados por un médico) suele perjudicar seriamente la salud. Entonces, la fórmula para "sentirse bien" y disfrutar de una figura esbelta y delgada es dieta balanceada con cuerpo en movimiento. Actualmente no existe otro camino para alcanzar un estado de salud óptimo, el resto es una gran industria que genera millones de dólares año tras año.

Planes a medida

En muchos lugares se ofrecen programas diseñados para ayudar a las personas a lograr una buena forma física: escuelas, gimnasios, salones, SPAs, consultorios privados, y clínicas profesionales especializadas que prestan especial atención a las funciones del corazón y los pulmones. Hay que tener cuidado a la hora de elegir un programa y asegurarse de que está dirigido por expertos en educación física o medicina.
Los individuos sanos pueden elaborar sus propios programas. La regla general es hacer ejercicio sólo hasta que uno se sienta incómodo, es decir, hasta que la respiración se vuelve dificultosa, o cuando se altera la circulación o el cansancio afecta a la forma de realizar los ejercicios. Las personas con problemas de salud ocasionados por ataques al corazón, apoplejía, heridas y enfermedad deben consultar al médico antes de elaborar un régimen o de realizar cualquier forma de ejercicio físico intenso.
Además, se deben realizar algunos movimientos de calentamiento antes de un entrenamiento y es recomendable finalizar con una sesión de estiramiento y relajación muscular. De esa forma se evitan lesiones y se consigue una mayor resistencia y energía para el próximo entrenamiento.

FILOSOFÍA FITNESS: El camino hacia el máximo bienestar



Fitness es un término inglés cuya traducción literal al idioma español es "aptitud"; sin embargo su significado no es sólo una simple palabra. Cuando hablamos de "fitness" estamos refiriéndonos al "mejoramiento de la figura corporal" o "buena forma física". Estas dos ideas son las que reflejan verdaderamente el concepto de "fitness", o lo que yo llamo “filosofía fitness”.
El fitness es mucho más que mejorar el aspecto estético de nuestro cuerpo, es llevar una vida saludable y vital tanto física como mentalmente, es en definitiva "un estilo de vida más natural". Pero para ello existen dos pilares fundamentales: la actividad física diaria y la alimentación natural y equilibrada. Mover el cuerpo a diario y comer con criterio son las bases del bienestar físico y mental. Si se consideran separados estos dos principios es verdaderamente difícil seguir una vida fitness, y por consiguiente acceder a un estado de salud perdurable. 

El principio de ejercitar el cuerpo 

El cuerpo humano está destinado a ser ejercitado. El corazón es una bomba muscular, que necesita del estímulo de cargas de un cierto nivel para permanecer sano a lo largo de grandes períodos de tiempo. Las investigaciones están descubriendo continuamente nuevas relaciones entre el papel del ejercicio y la salud óptima. ¿Con cuánto ejercicio basta? Esta cuestión es debatida con apasionamiento, y algunos descubrimientos sugieren que lo mejor es un ejercicio regular y moderado, mientras que un ejercicio extremo puede no ayudar a promover la salud.
La mayoría de nosotros ignoramos el ejercicio por una serie de razones, pero los mejores investigadores del proceso de envejecimiento citan la frase «El cuerpo no se desgasta... se oxida». La inactividad acortará, sin duda, el período de vida genético máximo de un individuo; un ejercicio moderado y regular contribuirá a una actitud mental positiva y a una sensación de bienestar. Se ha demostrado que el ejercicio reduce el riesgo de un ataque cardíaco. Muchas enfermedades degenerativas se relacionan con la obesidad, y el ejercicio evita unos kilos de más.
Los fisiólogos del ejercicio saben que, conforme envejecemos, perdemos gradualmente nuestra capacidad de llevar a cabo un trabajo. Para la persona media, parte de este declinar se debe a los cambios bioquímicos del envejecimiento, y parte se debe a la falta de uso. El cuerpo se adaptará al estrés del ejercicio aumentando su capacidad de llevar a cabo un trabajo, efecto que es vital emplear en años más jóvenes para asegurarse una vejez saludable. Una alimentación apropiada retrasará o minimizará los cambios bioquímicos del envejecimiento, que crean enfermedades degenerativas, y hará que el ejercicio y la recuperación resulten más agradables.
La meta de un plan de ejercicios es conseguir el estado de máximo acondicionamiento; éste variará con la edad y el potencial genético. Si el ejercicio es demasiado moderado o demasiado breve, el corazón no se beneficiará de la actividad. Sin embargo, es mejor aumentar lentamente la intensidad del ejercicio, permitiendo al cuerpo tiempo suficiente para adaptarse a los nuevos y necesarios desgastes de energía que crea. De todos modos, si tú ya estás planeando empezar un programa determinado de ejercicios físicos, es aconsejable que consultes con un profesional de la salud para saber si es el adecuado. 

El principio de alimentarse equilibradamente 

Alimentación natural y ejercicio son compañeros inseparables en la búsqueda de un cuerpo más delgado y más sano. El ser humano posee de naturaleza una contextura corporal delgada. La mayoría de la gente tiene, en teoría, un control completo de su comportamiento alimenticio y de sus hábitos de ejercicio, pero el éxito de la industria comercial de la pérdida de peso revela la necesidad de guía e información educativa. A través de la autoeducación y la deliberada aplicación de este conocimiento, cualquiera puede conseguir resultados en la búsqueda de sus objetivos de llegar al peso corporal ideal.
Las estrategias de algunos regímenes abogan por evitar algún tipo de alimento, o por dar la predilección a alguno. A veces se exige comprar alimentos preparados. Ninguna de estas estrategias es correcta porque, en el mejor de los casos, se dirigen a una corrección a corto plazo de un problema que viene de largo.
Lo ideal para conseguir nuestro propio peso y evitar la obesidad es llevar una alimentación a base de cereales, frutas y verduras preparados en forma natural. Las grasas de pescado y el aceite de oliva son realmente buenas para el cuerpo, y deberían idealmente componer la mayoría de las calorías grasas. Las grasas de origen animal (esto es, las contenidas en los productos cárnicos y lácteos) son menos sanas, y deberían tomarse al mínimo. Esto se logra comiendo proteína vegetal, pollo sin piel y pescado. Hay que recordar que la grasa de la dieta es hoy un enemigo para la pérdida de peso, y, a largo plazo, un enemigo para las dolencias cardíacas.
Todos los alimentos se convertirán en grasa almacenada si se consumen en exceso de las necesidades energéticas. Para reducir los cúmulos de grasa en el cuerpo, es necesario utilizar más energía de la que se consume en los alimentos, por medio de actividades y ejercicios corporales.
Las dietas muy bajas en calorías y la carencia de ejercicio contribuyen a quemar tanto la masa muscular como la grasa corporal. Esta condición es muy mala para el cuerpo, y el hambre, de rebote, da como resultado que se recupere la grasa corporal (lo que se conoce como efecto yo-yo, el peso sube y baja continuamente). El cuerpo recupera la grasa más fácilmente, y con el tiempo cambia la composición del cuerpo a un mayor porcentaje de grasa. Esto es porque el metabolismo pasa de administrar escasa energía (dietas muy estrictas) a más cantidad de calorías (una vez que retomas la alimentación habitual). 
Un cuerpo bien ejercitado estará bioquímicamente entrenado para utilizar más eficientemente las grasas procedentes de la dieta y de las reservas como fuentes de energía. La tendencia a almacenar grasas se reduce con el entrenamiento atlético. Si la intensidad del ejercicio es lo bastante alta, el cuerpo quemará energía durante horas después de que el ejercicio haya acabado. Además la fibra muscular aumenta el consumo de calorías en estado de reposo (lo que se conoce como metabolismo basal), permitiendo conservar siempre un peso adecuado. 

La actividad física diaria y una adecuada alimentación dentro de una filosofía de vida fitness son en definitiva las claves más seguras para sentirse verdaderamente saludable y con una figura corporal fabulosa. ¿No crees que ya es hora de pasarte al "fitness"?