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viernes, 29 de noviembre de 2013

Guía terapéutica para liberarse del estrés



El automasaje facial es una excelente técnica terapéutica que proviene de la milenaria Medicina Tradicional China. Se emplea fundamentalmente para recuperar la energía interna y mejorar el estado de ánimo, lo que se convierte en un arma eficaz contra el estrés y las tensiones. Además, un simple masaje en el rostro realizado regularmente todas las mañanas (al levantarte) y todas las noches (antes de dormir) mejora notablemente el cutis y relaja toda la cara, otorgando así una sensación de bienestar general. 

La postura correcta para los masajes

Como toda terapia, existe una técnica apropiada para aplicarse los automasajes faciales. De ello depende en gran medida el éxito o fracaso del tratamiento. Debes tener en cuenta los siguientes puntos:
• Pies separados a la altura de los hombros: Siempre descalzos, ubica ambos pies en paralelo mirando bien hacia delante y separados unos centímetros más que el ancho de los hombros. Debes ahuecar ligeramente la planta de los pies para recibir la energía de la tierra.
• Rodillas ligeramente flexionadas: No deben sobrepasar la punta de los pies y debes apuntarlas hacia fuera, sin forzar.
• Cola hacia dentro: Sin llegar a tensionar los músculos de la cola (glúteos) puedes disminuir la curvatura lumbar. Así, permites el libre paso de la energía por la columna mientras la espalda se conserva derecha.
• Pelvis y bajo vientre distendidos: Durante el automasaje respiras lentamente ensanchando y contrayendo esta zona, lo que te posibilita a efectuar casi inconscientemente suaves masajes internos en riñones, intestinos y la zona genital.
• Torso y pecho erguidos pero relajados: Durante la respiración el pecho permanece inmóvil ya que la inspiración y espiración se da sólo en el bajo vientre. Asimismo, es preciso ahuecar las axilas (como si debajo de cada una de ellas hubiera una pelota de tenis).
• Mentón retraído levemente: Así es posible estirar sin fuerza la nuca hacia arriba y eliminar una exagerada curvatura cervical que bloquea el libre paso de la sangre hacia el cerebro.
• Boca cerrada (sin apretar los dientes ni los labios): Respira por la nariz y trata de realizar una imperceptible sonrisa interior para evitar que los músculos del rostro permanezcan tensos. 

4 masajes terapéuticos para liberar el estrés

Masaje capilar
Procedimiento: Con las manos colocadas en forma de garras sobre ambos lados de la cabeza, efectúa un masaje hacia atrás con las yemas de los dedos sin ejercer demasiada presión (como si te rascaras el cuero cabelludo). Continua el masaje hasta llegar a la nuca aplicándolo por todo el cuero cabelludo. Realiza 10 repeticiones con ambas manos al mismo tiempo.
Efectos: Este masaje es excelente para combatir la fatiga y el estrés, disminuir el exceso de tensión emocional o mental y despejar el cerebro (reduciendo el insomnio y aumentando la concentración).
Masaje frontal
Procedimiento: Apoya la palma de la mano izquierda en el extremo derecho de la frente, y desde allí efectúa un suave masaje en forma horizontal hasta llegar al extremo izquierdo. Después repite con la palma de la mano derecha, de izquierda a derecha de manera continua. Para entenderlo aun más, puede visualizar este masaje como una forma de quitarte el sudor de la frente, lo que implica energéticamente extraer las preocupaciones de la cabeza. Realiza un total de repeticiones por cada mano.
Efectos: Si se hace de manera regular y comprometida, reduce las preocupaciones cotidianas y mejora la actitud frente a los problemas. Combate las tensiones que se acumulan en los músculos de la frente y evita la formación de arrugas en esta zona. Promueve el descanso, más aun si el masaje se extiende hasta las cejas y los párpados.
Masaje ocular
Procedimiento: Coloca las palmas de ambas manos sobre las órbitas de los ojos, y desde allí efectúa un masaje hacia fuera y suavemente hacia abajo, incluyendo la zona alta de la mejilla. Imagina que expulsas el cansancio hacia fuera de los ojos. Para evitar lesiones en los tejidos de la zona ocular, no debes aplicar presiones fuertes durante el masaje. Realiza unas 10 repeticiones con ambas manos.
Efectos: Reduce el cansancio visual y la irritación de los ojos, al mismo tiempo que mejora la visión. También disminuye la tensión y favorece al normal funcionamiento hepático y digestivo, ya que en el ojo están representadas las funciones del hígado.
Masaje circular facial
Procedimiento: Apoya las palmas de las manos a los costados de la cara por delante de las orejas. Efectúa con cada mano un pequeño semicírculo desde el cuello hasta la frente. Luego desciende por delante, colocando las palmas a los lados de las aletas nasales. El masaje debe ser suave, aunque un poco más profundo el ascenso que el descenso. Repite unas 10 veces pero siempre con ambas manos al mismo tiempo.
Efectos: Estimula la circulación sanguínea de la cara tanto a nivel del cutis como de los músculos. De esta forma elimina la fatiga y las tensiones acumuladas durante el día en esta zona del cuerpo, que de hecho es la más expuesta de todas ya que nunca se cubre. Además, aumenta la circulación de energía hacia todo el cuerpo generando una sensación de vitalidad y bienestar.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Automasajes preventivos y estimulantes



El “automasaje” es una práctica muy antigua creada por los chinos cuyo fin es prevenir enfermedades. Esta técnica ayuda a fortalecer los “canales de energía” (meridianos) que son los que están ligados a los pulmones, el corazón, el hígado y otros órganos.
Por otra parte, es aconsejable realizar los ejercicios de automasaje por la mañana, para estimular la mente y el cuerpo, y antes de dormir para relajarlo. Pueden realizarlo personas de cualquier edad utilizando ropa cómoda y holgada. Ante cualquier duda debe consultarse al médico previamente al inicio de los ejercicios.

Los ejercicios

Los ejercicios tienen como finalidad fortalecer los órganos ayudando a prevenir enfermedades como la artritis, el estrés y otras dolencias. Recordar siempre que antes de ejercitar hay que calentar el cuerpo unos cinco minutos.

• Ejercicio inicial: acostarse boca arriba, tomar las rodillas y mecerse de atrás para adelante. Luego, aflojar, sentarse con las rodillas flexionadas y juntar los pies sujetándolos con las manos.
• Para el corazón y el intestino delgado: En posición de sentado con las piernas flexionadas y los pies juntos (como mariposa), entrelazar los dedos de las manos (inhalar) e inclinar el cuerpo hacia el piso sin arquear la espalda (exhalar) y repetir el ejercicio.
• Para el hígado y la vesícula biliar: sentado, separar las piernas hasta donde sea posible. Luego inhalar y estirar los brazos hacia el pie izquierdo hasta tocar los dedos del pie. Permanecer durante 2 respiraciones y repetir el ejercicio pero hacia el lado derecho.
• Para el aparato circulatorio: sentarse con las piernas y brazos cruzados tomándose las rodillas e inclinando el cuerpo hacia delante lentamente. Luego cruzarlas en forma opuesta y repetir el ejercicio.
• Para el estómago y el bazo: pararse enfrente de una pared, levantar el brazo izquierdo y apoyar la mano en la pared. Luego, tomarse el pie derecho con la mano derecha y apoyar el muslo contra la pared. Tirar la cabeza hacia atrás y permanecer durante 2 respiraciones, luego repetir el ejercicio pero hacia el otro lado.
• Para los pulmones y el intestino grueso: parado, separar las piernas y colocar los brazos detrás de la espalda tomándose de las manos. Estirar los brazos hacia arriba inclinando el cuerpo hacia delante.
• Para los riñones y la vejiga: sentado con las piernas juntas y extendidas, alzar los brazos e inspirar, luego soltar el aire e inclinar el cuerpo hacia delante tocándose los pies con las manos. Permanecer así durante 3 respiraciones y repetir el ejercicio.
• Ejercicio final: acostado boca arriba relajar los músculos. Luego separar las piernas y dejar que los pies apunten hacia los lados. Levantar la cabeza y mirarse los pies lentamente, luego cerrar los ojos y descansar 5’.