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miércoles, 28 de agosto de 2013

Dieta equilibrada para vegetarianos



Los vegetarianos llevan una alimentación basada en cereales, hortalizas, frutas, legumbres y frutos secos. No comen carne vacuna, aves ni pescados. Los más estrictos evitan los lácteos y los huevos ya que son derivados de animales.
La dieta vegetariana constituye una auténtica filosofía de vida y, según ciertos estudios científicos, parece ser que los vegetarianos viven más y tiene menos riesgo de padecer enfermedades crónicas como las personas que consumen carne. Así y todo, las aparentes limitaciones de esta alimentación suelen producir algunas carencias de nutrientes esenciales. Para evitarlas, nada mejor que planificar “una dieta vegetariana equilibrada”.

De todo un poco


La clave para seguir una dieta vegetariana rica en nutrientes consiste en incorporar variedad de alimentos: todo tipo de cereales integrales (arroz, avena, cebada, maíz, trigo), legumbres, verduras, frutas, frutos secos y semillas, además de productos lácteos y huevos para los vegetarianos no estrictos. En realidad esta dieta es ideal para cualquier persona, aunque un moderado consumo de carne cubre las necesidades de proteínas diarias sin ningún problema.

La falta de proteínas puede producir ansiedad, pero las personas adultas sanas no requieren más de 50 g de proteínas diarias. Sin embrago, debe incrementarse la dosis proteica en la adolescencia, el embarazo, la lactancia y durante los períodos de estrés o cuando se practican actividades físicas intensas.

En la dieta vegetariana las proteínas se obtienen de las legumbres, los cereales, las semillas y los frutos secos. Pero la dosis proteica puede ser incompleta ya que cada uno de estos alimentos no posee todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita diariamente.
Para evitar un déficit en la calidad de proteínas, se aconseja comer varios de estos alimentos combinados o bien consumir huevos, leche o productos lácteos, que aportan todas las proteínas necesarias.

Para los vegetarianos estrictos se hace realmente difícil obtener todos los nutrientes que el cuerpo necesita, por eso se recomienda que tomen complementos de vitaminas (B12, A y D) y minerales (zinc, hierro y cobre) bajo prescripción médica. También pueden consumir comprimidos de espirulina, una bacteria acuática súper completa en proteínas de alto valor biológico. De esa forma, el cuerpo se asegura conservarse nutrido y sin carencias.

4 pautas alimentarias para vegetarianos

• Consumir alimentos integrales ya que aportan mayor cantidad de vitaminas y minerales que los refinados. Reemplazar el azúcar blanco por la miel.
• Consumir gran variedad de alimentos ricos en proteínas. Las necesidades proteicas son diferentes para cada persona, sin embrago hay casos en que es necesario consumir proteínas animales para evitar fatiga o pérdida de peso.
• Evitar un consumo excesivo de salvado o productos a base de trigo sin levadura, ya que impiden la absorción de minerales como el calcio, el magnesio y el zinc.
• Consumir diariamente al menos cinco raciones de frutas y verduras frescas. No beber té o café durante las comidas.

sábado, 6 de julio de 2013

Lo que debes saber sobre las "dietas vegetarianas"




Las razones por la cual una persona decide llevar una dieta vegetariana son diversas aunque a veces trasciende el aspecto nutritivo para convertirse en algo más profundo. Los vegetarianos, como así se definen, son individuos que además de no consumir alimentos de origen animal tienen un especial interés por el cuidado de su salud; en general, practican disciplinas como el Yoga, son amantes de la actividad física y tratan de vivir en armonía lejos del estrés y las preocupaciones. Tal es así, que la alimentación vegetariana es considerada un auténtico estilo de vida. Aunque como opción saludable también es interesante, sobre todo para aquellos que no quieren ajustarse a reglas estrictas de alimentación y tan sólo desean mejorar su calidad de vida.
Independientemente de los motivos por los cuales una persona se inclina por una dieta vegetariana, es preciso seguir las recomendaciones de los expertos en nutrición:
- Consultar al nutricionista para un mejor provecho de la dieta vegetariana.
- Combinar estratégicamente los nutrientes para aprovechar al máximo sus beneficios.
- En caso necesario, tomar suplementos vitamínicos para compensar carencias. Siempre deben estar prescritos por un médico.
- Evitar seguir una dieta vegetariana estricta durante los siguientes momentos biológicos: niñez, adolescencia, embarazo, lactancia y tercera edad. Asimismo recurrir al asesoramiento de un nutricionista.

Las ventajas de las dietas vegetarianas

En principio una ingesta mayor de vegetales, cereales y legumbres frente a un escaso consumo de carnes produce una serie de beneficios al organismo que redundan en un mejor funcionamiento digestivo.
Las dietas vegetarianas aportan un alto contenido de fibra que previene ciertos trastornos como constipación, hemorroides, diverticulosis, cáncer de colon, colesterol alto en sangre y diabetes. La fibra se encuentra principalmente en los tallos, las hojas y la pulpa de las hortalizas, pulpa y cáscara de frutas, cáscara de cereales, frutas secas, legumbres y semillas. Por su parte, la fibra es casi inexistente en productos de origen animal.
A su vez, el consumo de alimentos vegetales aporta un alto contenido en fitoquímicos, sustancias que se encuentran únicamente en cereales integrales, legumbres, hortalizas, frutas frescas y secas, semillas, té y vino. En su mayoría son pigmentos y poseen un potencial para regular favorablemente el metabolismo humano actuando en la prevención y el tratamiento de numerosas enfermedades crónicas como las cardiovasculares, diabetes, hipertensión y ciertos tipos de cáncer.
Por último, un variado consumo de hortalizas, frutas, legumbres y cereales aporta un alto contenido de vitaminas y minerales antioxidantes además de grasas insaturadas, ideales para retardar el envejecimiento y prevenir trastornos cardíacos y cerebro vasculares.

Los 6 tipos de dieta vegetariana

Pueden identificarse hasta seis tipos diferentes de dietas vegetarianas, caracterizadas cada una por la incorporación de determinados alimentos y la prohibición de otros. Sin embargo, algunas son muy estrictas y sacrifican el correcto balance de los nutrientes. Por eso es necesario tener en cuenta que muchas dietas denominadas vegetarianas en realidad no son tan saludables como aparentan.

Dieta semi-vegetariana:
Es la más equilibrada de todas las dietas vegetarianas aunque muchas personas no la consideren como tal. Además del consumo de alimentos vegetales (hortalizas, frutas, cereales y legumbres) incluye lácteos descremados, huevo, pollo desgrasado y pescados. No admite el consumo de carne roja por considerarla poco beneficiosa para el cuerpo. Es muy variada y no posee carencias nutricionales, lo que es ideal para conservar la salud y el peso corporal.
Dieta pesco-vegetariana:
Es una dieta bastante equilibrada y muy similar a la semi-vegetariana. Se basa en la incorporación de lácteos descremados, huevo y pescados a la alimentación, además de los alimentos vegetales. Es ideal para mantener el organismo sano y libre de toxinas (generadas por el consumo excesivo de carne roja y con grasa).  Si el consumo de pescado es alto y variado no existen riesgos para la salud. Está recomendada para personas que desean bajar de peso sin perder nutrientes.
Dieta ovolacto-vegetariana:
Muchas personas que llevan una vida sana y natural optan por este tipo de dieta. Es menos flexible que la dieta semi-vegetariana pero no por ello deja de ser equilibrada y nutritiva. Además del consumo de hortalizas, frutas, cereales y legumbres incluye al huevo y los lácteos principalmente desnatados. Si bien las necesidades de proteínas están cubiertas a través de la estratégica combinación de cereales y legumbres (además del huevo), se pueden registrar algunas carencias de hierro y vitamina B12. Sin el control adecuado, es posible que una persona que lleva esta dieta pueda padecer anemia.
Dieta ovo-vegetariana:
La mayoría de las personas vegetarianas sigue una dieta de este tipo. No es tan equilibrada ya que descarta por completo el consumo de alimentos de origen animal. Incluye sólo el huevo además del consumo de alimentos vegetales. Posee algunas posibles carencias nutricionales de calcio (por falta de lácteos), hierro y vitamina B12. Quienes llevan esta dieta sin el asesoramiento de un nutricionista pueden llegar a padecer anemia y osteoporosis.
Dieta lacto-vegetariana:
A diferencia de la ovo-vegetariana esta dieta incorpora los lácteos desnatados en lugar del huevo, además de todos los alimentos de origen vegetal. Para quien sigue la dieta sin un control médico se puede registrar carencias de hierro y vitamina B12 con el riesgo de padecer anemia.
Dieta vegetariana estricta o dieta vegana:
Quizá la dieta que más representa la filosofía de los vegetarianos ya que no admite el consumo de ningún tipo de alimento que sea de origen animal (huevos, pescados, lácteos, pollo o carne roja). Al ser estricta es poco balanceada y no está indicada para niños, adolescentes, embarazadas, mujeres que dan de mamar y personas mayores de 65 años. Si no es controlada por un nutricionista se puede registrar una carencia de hierro, vitamina B12, calcio y proteínas de alto valor biológico. Como consecuencia de esto, la persona que sigue una dieta vegetariana estricta puede padecer anemia u osteoporosis.
Esta dieta también considera a la cocción de los alimentos como una manera de alterar sus propiedades naturales, por lo que sugiere un mayor consumo de alimentos sin cocción. Los últimos avances respecto de súper alimentos como las semillas y la espirulina ha dado el sustento nutricional necesario para seguir la dieta sin aparentes carencias.