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viernes, 4 de abril de 2014

Diente de León: El cultivo universal



El “diente de león” es cosmopolita, endémico en todo el mundo. Se ha encontrado a 3000 metros de altura sobre el nivel del mar. Las partes utilizadas de la planta con fines medicinales son la raíz y las hojas. Crece silvestre y se cultiva sobre todo en Alemania y Francia. Se propaga por semillas en primavera u otoño sembrando en tierra poco profunda y rica en humus a 15 cm de distancia.
Las hojas de diente de león se recogen durante todo el año y se secan a la sombra. Las más jóvenes y tiernas se usan en ensalada, su sabor es semejante a la radicheta o achicoria. A la raíz hay que desenterrarla en primavera y a comienzos del otoño. Lavarla muy bien, cortarla en fetas y ponerlas a secar al sol. Recordar que cuando se recoge silvestre debemos elegir sitios libres de contaminación ambiental. 

Principios activos y perfil nutritivo

Entre los principios activos amargos del diente de león se destacan la taraxicina, taraxacerina y otros terpenos. También contiene alcoholes triterpénicos penta cíclicos como el taraxasterol y el taraxol; un 18 por ciento de azúcares y algunos flavonoides. Sólo las hojas contienen aminoácidos (asparagina, glutamina), numerosas enzimas, cumarinas y un recatado contenido de vitaminas A, B2, C y D, además de minerales tales como el potasio y el hierro.
Su principal virtud es la de limpiar el organismo de agentes tóxicos. Es antirreumático, activador del páncreas y del metabolismo; es digestivo y estimula la producción de bilis. Se emplea como tónico y laxante suave. Como diurético es excelente porque aporta potasio y por lo tanto no produce calambres como los sintéticos. 

Aplicaciones medicinales y paliativas

Se recomienda para depurar todo el organismo, para el acné, erupciones, eczemas y en enfermedades reumáticas como artritis, artrosis, gota, mialgia (dolor de músculos) y reuma. También es un excelente paliativo de trastornos de la secreción biliar, ictericia, actividad debilitada del hígado y de los riñones, cálculos renales y en vesícula.
Las hojas se usan frescas o secas en ensalada, en infusión y en jugos. La raíz cocida se utiliza en tinturas, tabletas o cápsulas. Tostada, sola o mezclada con frutas secas molidas, sirve como sustituto del café. Se suele combinar con borraja como depurativo; con opio y berro como aperitivo; con semillas de perejil para los riñones y con ortiga como diurético.

Diente de león: Eficaz diurético y desintoxicante natural



El "diente de león", conocido también como “amargón” o “plumerillo”, se identifica generalmente como un yuyo o maleza. Su nombre científico es taraxacum officinale y proviene del vocablo griego taraxis que significa curador de molestias. Dentro del mundo de las plantas medicinales, el diente de león es considerado un excelente "depurativo" o "drenador hepato-renal" (desintoxicante natural). El principio amargo que posee lo convierte en estimulante del apetito y eupéptico; los polifenoles son responsables de su actividad colerética y diurética salurética (acción reforzada por la sustancia inulina y las sales de potasio).  Además se emplea como un laxante osmótico suave.
Los médicos árabes ya lo usaban como remedio en los siglos XI y XII. Desde la Edad Media los boticarios europeos elaboraban zumos para las intoxicaciones y desórdenes renales. La raíz en parches y compresas se utilizaba para la inflamación de ojos y el cuidado de la piel. E1 agua destilada se ingería contra la fiebre y la tos. También se utilizó esta planta para enfermedades de la matriz en la mujer. Su principal virtud es la de limpiar el organismo de agentes tóxicos. 

Radiografía de una planta increíble

El diente de león es una planta pequeña, compositi‑flora de hojas basales, verde clara de bordes muy recortados y dentados (de allí su nombre popular). La forma y el tamaño de las hojas varían mucho, dependiendo del lugar donde crecen. Se ubican en coronas de cuyo centro crecen los tallos que contienen un jugo lechoso. La altura varía desde 10 hasta 50 cm. Las flores son amarillas y se destacan en los caminos entre los pastos porque se mantienen abiertas cuando brilla el sol.
En verano, la flor de diente de león se convierte en un redondel blanquísimo, donde se concentran cada una de las semillas con sus pelitos que le sirven para trasladarse por el aire. Cualquier brisa suave suelta las semillas del tallito y al volar se diseminan en una gran superficie. Muchos niños utilizan este “plumerillo” para jugar, ya que al soplarlo, vuelan las semillas en forma de pequeños paracaídas. De ahí que se lo considere una maleza que invade los jardines y afea la estética del césped y la gramilla verde. Además, posee una raíz gruesa, poco ramificada, que puede ser bastante larga y que contiene una leche muy blanca y de sabor muy amargo.

jueves, 24 de octubre de 2013

3 hierbas medicinales para una salud de acero


ORTIGA (Urtica dioica)
Es rica en hierro, otros minerales y vitaminas. Se toma una infusión de las partes aéreas frescas o 10 mililitros de licuado de la planta entera fresca tres veces por día. La infusión también sirve para estimular la circulación y mejorar la artritis, la gota, el eczema y el reumatismo. Para las articulaciones afectadas por la artritis y la gota, la neuralgia, las distensiones, la tendinitis y la ciática se deben aplicar compresas de tintura. La decocción de la raíz se usa en enjuagues contra la caspa, la alopecia (calvivie) y como acondicionador del pelo.

DIENTE DE LEON (Taraxacum officinale)
Las hojas frescas se añaden en las ensaladas durante el invierno como laxante. Sus hojas licuadas se administran en dosis de hasta 20 mililitros tres veces al día como diurético. Su infusión de hojas recién secadas es limpiadora para los estados tóxicos, incluso la gota y el eczema, como estimulante hepático y digestivo suave. La tintura de raíz se receta para los trastornos relacionados con el hígado y luego de una gran ingestión de alcohol o grasa animal.

LAVANDA (Lavandula spp.)
La infusión de sus partes aéreas se usa en caso de agotamiento nervioso, dolor de cabeza producido por la tensión, cólico o indigestión. En caso de cólico, irritabilidad y excitación de los chicos hay que darles un 25 por ciento de la concentración normal. Asimismo, se diluyen 5 a 10 gotas de aceite esencial en el agua para enjuagar la cabeza contra la pediculosis. Una solución de 10 gotas de aceite en 25 mililitros de aceite excipiente puede aplicarse sobre las aftas. Se deben masajear los músculos doloridos con un mililitro de aceite de lavanda diluido en 25 mililitros de aceite base, o las sienes y la base del cuello con 10 gotas en 25 mililitros para aliviar el dolor de cabeza nervioso y la migraña. El aceite se aplica puro sobre las picaduras de insectos y la irritación producidas por ortigas. Hay que evitar las dosis altas durante el embarazo, ya que es un estimulante uterino.