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viernes, 22 de noviembre de 2013

Síntomas de una mala digestión



Existen ciertos indicadores que develan claramente un cuadro permanente de mala digestión. Éstos son:
1. Falta de energía: Los alimentos mal digeridos no son absorbidos por el torrente sanguíneo. Por lo tanto, gran parte de dichos alimentos queda en el intestino en lugar de ser transportada a las células para generar energía.
2. Carencias nutritivas: Las vitaminas y los minerales esenciales para la vida provienen de la alimentación, por lo que es muy probable que la mala digestión y absorción de los alimentos produzca deficiencias nutritivas múltiples. Tales deficiencias pueden tener consecuencias de gran alcance y a largo plazo, desde cansancio hasta un mayor riesgo de sufrir afecciones cardíacas y cáncer.
3. Malestar digestivo: Si el sistema digestivo es ineficaz, los alimentos no digeridos o digeridos en forma parcial pueden fermentar en el intestino. Esto puede provocar gases que de despiden a través de eructos o flatulencias, así como hinchazón y dolor abdominal.
4. Alteración del movimiento de los intestinos: La mala digestión genera constipación o flojedad intestinal y a veces una combinación de ambas.

¿Cómo prevenir la indigestión?

La indigestión puede describirse como un malestar abdominal que se siente después de comer. Cuando hay dolor, suele situarse en la parte superior del abdomen. Otros síntomas comunes son náuseas, hinchazón y eructos en exceso. La indigestión en general puede ser la consecuencia de una gastritis (inflamación de las paredes del estómago), o de una úlcera en el estómago o en el duodeno (la primera porción del intestino delgado). Los agentes que contribuyen a la indigestión son el exceso o la escasez de acidez estomacal, una inadecuada masticación y el exceso de comida. Para prevenirla nada mejor que adoptar ciertos hábitos y descartar otros.
Lo que debes hacer:
• Masticar muy bien la comida: Mastica cada bocado de comida de 20 a 30 veces.
• Comer poco y con frecuencia: Dado que las comidas abundantes pueden sobrecargar el sistema digestivo, evita comer demasiada cantidad cada vez.
• Preparar comidas sabrosas: La expectativa de una comida sabrosa aumenta la secreción de jugos digestivos y por lo tanto favorece la digestión. Nunca comas algo por obligación si realmente no te agrada.
Lo que debes evitar:
• Comer a última hora: Trata de no comer después de las 21 horas.
• Beber con las comidas: Calma la sed bebiendo líquidos entre las comidas y no bebas más de un vaso pequeño de líquido mientras comes.
• Comer mientras trabajas: Las comidas tienen que constituir un momento libre de tensiones y de distracciones tales como leer o mirar televisión.
• Comer rápido: Dedica el tiempo suficiente para comer, de modo que puedas disfrutar de la comida sin apresuramientos.
• Tomar digestivos libremente, excepto que esté recetado por un médico. Los antiácidos en general reducen la capacidad digestiva.

Mala digestión: Un problema que puedes evitar



El proceso digestivo debería producirse con rapidez y eficacia para que el organismo pueda obtener el máximo valor nutritivo de los alimentos que consumimos. En cambio, si la digestión es lenta, los alimentos no digeridos pueden fermentarse en el tracto digestivo, produciendo pesadez estomacal, dolor de cabeza y por consiguiente una inadecuada absorción de los nutrientes.
Para modificar un problema de mala digestión o indigestión es preciso tener en cuenta algunos puntos. Primero, hay que ser conscientes de que es necesario adoptar una conducta diaria y permanente a la hora de sentarse a comer. Se deben dejar de lado los atracones de comida y la mala combinación de alimentos que se dan en la mesa. Lo mejor es adoptar un “estilo de vida" basado en una alimentación natural y ampliamente balanceada que nos asegure un estado de salud óptimo y con un peso corporal adecuado.
También es preciso equilibrar la ingesta de alimentos, revisando si los que consumimos están bien o mal y si la proporción diaria es la adecuada. En este sentido debemos alimentarnos de acuerdo a los porcentajes de nutrientes necesarios para nuestro cuerpo, y sin contar calorías o privarnos del placer de saborear determinados alimentos.
 

Causas de una mala digestión 

• Insuficiente masticación: La masticación cumple una función muy importante en el proceso digestivo, ya que una buena digestión comienza en la boca. Si no se mastica bien, se perjudica la digestión y se reduce la eficacia de las otras etapas del proceso digestivo. Normalmente se come tan rápido que se olvida masticar adecuadamente los alimentos.
• Exceso de comida: Es muy común comer de más sin reparar en el enorme trabajo que deben hacer los órganos de aparato digestivo para procesar el exceso. Cuanto más comemos, el sistema digestivo tiene menos posibilidades de hacer una digestión completa.
• Beber mucho líquido con las comidas: El líquido diluye las secreciones (ácido, enzimas digestivas y bilis) que son las responsables del proceso digestivo. La dilución de estas secreciones perjudica la eficacia de la función que cumplen e interrumpe el proceso digestivo. Por eso no es recomendable beber en las comidas.
• Comer antes de acostarse: Los procesos digestivos dejan de funcionar hacia el final del día, por lo que comer a última hora es una causa común de problemas digestivos. Las cenas copiosas son una causa segura de un mal sueño.
• Estrés y tensiones: Comer con los nervios de punta o preocupados es un muy mala idea. Se ha demostrado que el estrés perjudica el proceso digestivo y ocasiona serios trastornos estomacales y hepáticos.
• Escasez de ácido estomacal o de secreción de enzima digestiva: Algunas personas no producen la cantidad suficiente de ácido estomacal y/o enzimas digestivas que les permitan hacer una digestión normal. En este sentido deben tomarse algunos recaudos médicos.