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martes, 22 de octubre de 2013

Depura tu cuerpo desde las células



A veces es necesario dedicar una semana a potenciar el medio de eliminación de desechos más importante del cuerpo: el sistema linfático. Este sistema no sólo es la vía por la cual los tejidos absorben los nutrientes y se mueven las células inmunológicas que protegen al cuerpo de enfermedades, sino también constituye la vía de eliminación de residuos metabólicos del organismo. A través del sistema linfático se eliminan toxinas como los subproductos de la fatiga y el estrés, glóbulos grasos, células muertas, bacterias patógenas, minerales pesados y virus infecciosos, entre otros.
Una mala circulación linfática a través de los tejidos celulares del organismo produce fatiga, celulitis, mal aspecto estético y vejez prematura. En general, las personas que llevan una vida sedentaria acompañada de una mala alimentación (rica en grasas y azúcares) padecen un mal funcionamiento del sistema linfático y la consecuente acumulación de residuos tóxicos en tejidos y articulaciones. 

Purificar la linfa

Existen ciertos consejos que permiten aumentar la pureza y calidad de la linfa, asegurando una adecuada depuración de toxinas a través de este sistema celular:
• Realizar actividad física: El ejercicio físico regular mejora la piel, potencia el funcionamiento linfático y aumenta la capacidad del organismo para llevar oxígeno y nutrientes a las células de la piel eliminando de ellas los desechos tóxicos.
• Limpiar el cuerpo: El estímulo del drenaje linfático y la limpieza general del organismo se consiguen a través del cepillado de la piel. Así es como se descongestionan las zonas en las que el linfa se ha vuelto lenta y se han acumulado toxinas. Para depurar la piel se debe emplear un cepillo de cerdas naturales y frotar durante cinco minutos en forma vertical comenzando desde los hombros hasta los pies; luego debe repetirse el procedimiento pero a la viceversa.
• Tomar baños calientes: El calor produce un tratamiento de limpieza en la piel muy efectivo, no sólo desde lo estético sino también desde la salud ya que estimula la circulación en la piel y mejora su tersura. Lo ideal es un baño sauna o finlandés, aunque puede obtenerse un tratamiento térmico a partir de un baño de inmersión en agua caliente. La temperatura del agua debe estar a unos pocos grados por encima de la temperatura corporal normal, y el cuerpo debe permanecer al menos unos quince minutos dentro del agua. Al salir debe emplearse una toalla y luego acostarse cubierto en una manta por el transcurso de 20 minutos más.