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jueves, 15 de mayo de 2014
7 ejercicios para mejorar la "atención mental"
Ejercicio 1: Presta atención a una parte de tu cuerpo. Elige aquella que mejor te parezca y piensa en ella todas las veces que puedas recordarlo durante el día: ¿Cómo tengo colocada la cabeza? ¿Alta? ¿Baja? Verás que con el paso de los días te será cada vez más fácil recordar este ejercicio preliminar y realizarlo más a menudo.
Ejercicio 2: Cuando notes que recuerdas la posición de la parte del cuerpo elegida (brazos, piernas, tronco, etc.) muchas más veces por día que cuando comenzaste el entrenamiento, pasa a la segunda etapa: sé consciente de tu cuerpo en movimiento ¿Cuál es el ritmo de mis pasos? ¿Muevo los brazos mientras camino? Y mi respiración, ¿se acompasa con el ritmo de mis pasos o tiene un ritmo propio? Cuando andes de un lado a otro, sé consciente de tu desplazamiento. Permanece "despierto" en cada uno de tus movimientos. No actúes, en lo posible, mecánicamente.
Ejercicio 3: Una vez que notes que el estado de alerta en lo que respecta a la posición de tu cuerpo mejora, introduce un pensamiento positivo corto, que puedas repetir mentalmente acompasándolo al ritmo de tus pasos o de tu respiración, si no estás andando. Algo así como "cada día atiendo más y mejor" o bien "atiendo ahora mucho más". Repítelo incesantemente los ratos en que pueda concentrarte en ello y verás que luego, aún estando aparentemente distraído, en algún lugar de tu mente la frasecita sigue resonando. Si puedes ayúdate con unas notas melódicas, como si improvisaras una pequeña cancioncita; notarás que es más fácil que se torne un sonsonete agradable y pegadizo.
Ejercicio 4: Cuando andes por la calle no te distraigas en pensamientos erráticos. Trata de recordar cómo estaban vestidas las personas que dejaste atrás al doblar una esquina, o el color de los coches que acaban de pasar. ¿Cuántos de color rojo, o amarillo, o gris? ¿Había alguno negro?
Ejercicio 5: Al leer una o dos páginas interrumpe un momento la lectura y pregúntate datos que tengan que ver con lo leído. Recuerda hechos que aparezcan en el libro, ya sean estas conclusiones científicas, nombres de personajes, de lugares, etc. Y mientras lees piensa que debes poner atención, puesto que vas a interrogarte a ti mismo. Esto no tardará en volverse un hábito, y tu atención mejorará increíblemente.
Ejercicio 6: Suma este ejercicio al anterior. ¿Cuál es el texto de la última línea de la página precedente? Contéstate. Échale luego una breve mirada, en treinta segundos di cuántas palabras crees que hay en ella. ¿Doscientas? ¿Trescientas? ¿Algo menos de quinientas? Compruébalo contando una pequeña parte y calculando después.
Ejercicio 7: Al irte a acostar repasa mentalmente las acciones del día, pero de atrás hacia adelante. O sea que deberás recordar primero lo último que has hecho, ¿qué habrá sido?, indudablemente, tumbarse en la cama. ¿Cómo lo has hecho? Sé minucioso. Cuantos más detalles recuerdes de tus acciones, mejor será. ¿Cómo te has puesto el pijama: primero la pierna izquierda o la derecha? Lo mismo para la chaqueta: ¿primero el brazo derecho o el izquierdo? Verás que con el correr de los días te será posible ir recordando cada vez más detalles.
*La perseverancia hará que estos ejercicios sean cada vez más beneficiosos en todo lo que respecta a tu estado de vigilancia y alerta.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Tips para recuperar la atención mental
Una persona que no presta atención suele estar catalogada como distraída y
generalmente se dice de ella que “vive en una nube”. Si te sientes identificada/o
con esta realidad, pues es hora de que comiences a revertir tu estado de falta
de atención y empieces a poner en juego todos los sentidos; de esta forma
potenciarás tu memoria y pondrás a trabajar el rincón mental de los recuerdos.
Para ello nada mejor que seguir los siguientes consejos:
• Ejercita tus sentidos sensoriales: Selecciona sonidos lejanos,
diferenciándolos de los cercanos, o discrimina algunas imágenes de otras en
plena calle. El desafío de este ejercicio es centrarse en un objetivo y ser
capaz de mantener la concentración. Asimismo, emplea los cinco sentidos: es muy
útil recordar una imagen y asociarla a un sonido o un olor determinado. El
tacto también funciona muy bien a la hora de intentar recordar (sobre todo si
se trata de un objeto).
• Establece prioridades: Tienes que acostumbrarte a que no puedes hacer todo
a la vez. Lo mejor es elaborar una lista de actividades por orden de
importancia o urgencia, respetándola de manera estricta. Y recuerda que debes
encontrar tus propias prioridades, no la que te sugieran o impongan los demás;
así te sentirás realmente interesado por ellas y les prestará la atención que
se merecen.
• Evita el desorden: El orden es la base de la atención mental. Es muy
difícil centrarse en medio del desorden, tanto físico como mental. Acostúmbrate
a ordenar los espacios que compartes diariamente y, cuando lo creas necesario,
renueva el ambiente cambiando las cosas de lugar (pero siempre conservando un
orden). De esta forma el contexto te ayudará cada vez que necesites poner en
juego la atención.
• Olvida los detalles: Debes encontrar el verdadero interés por las cosas,
valorándolas globalmente y sin quedarte en detalles sin importancia. Con una
visión generalizada de lo que te rodea evitas la dispersión mental.
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